viajes bizarros
Exploración #2: recuerdos de un viaje a Mocronte

Querida Lau,

Hace unos días se me dio por revisar unas cajas que tenía en el placard —viste que cada vez que vuelvo de un viaje me agarra el ataque de limpieza— y encontré las fotos de cuando fuimos a festejar tus treinta a Mocronte. ¿Te acordás? Ninguna de las dos conocía y era un lugar al que queríamos ir juntas hacía tiempo, sobre todo después de que tantos viajeros nos contaran historias de ahí. Creo que los primeros en mencionarlo fueron Pablo e Itziar, ¿no? “¿Sois argentinas y no habéis ido a Mocronte? Alucino” […]

Read More

La Maldición de Egaña

Todo empezó cuando a cuatro amigos viajeros se les ocurrió que sería divertido acampar al lado de una mansión abandonada en medio del campo. Cabe preguntarse a qué equivaldría la […]

Read More

Marrakech: la lucha constante

Apenas bajamos del bus y quedamos solos en la estación con nuestras mochilas y nuestras almas sentí como si un árbitro invisible hubiese tocado el silbato para anunciar que empezaba […]

Read More

Sonreí: nadie te filma

¿Nunca sentiste como si fueses víctima de un reality show al estilo Truman Show, donde todo el mundo sabe que te están filmando menos vos? ¿Nunca dijiste “pará… es una […]

Read More

Ensayo sobre la letrina

Advertencia: el post de hoy puede rondar lo escatológico. Tal vez. En realidad no sé. Recién lo empiezo y ya veremos en qué deriva. Pero les aviso por las dudas. […]

Read More

El policial más bizarro de mi vida (o Cómo me robaron la computadora y la cámara en un tren en Indonesia)

Como anticipé en mi página de Facebook, hace dos días casi doy por terminado el blog.

El mismo día que llegué a Indonesia me tomé el tren nocturno de Jakarta a Yogyakarta, me quedé dormida y cuando me desperté me habían robado la computadora, la cámara y casi todo el efectivo que tenía. Diez horas después, recuperé todo. Pero fueron las diez horas más estresantes y bizarras de todo mi viaje.

Read More

La mirada asiática I: Leer

Ayer iba sentada en el colectivo 101, transporte público de Penang (Malasia) (sigo acá esperando mi visa para la India de la cual no hay novedades), escribiendo en mi cuaderno.

Escribir a mano, es, para mí, algo muy personal, es una de las formas más puras de hacer catarsis (así como dibujar o pintar), sin máquinas, teclados ni computadoras de por medio. Así que iba metida en mi burbujita escribiendo acerca de mis miedos, la distancia, la tristeza, las certezas. Cosas mías.

De repente me di cuenta de que mi vecino de asiento estaba leyendo mis palabras descaradamente: tenía la cabeza girada hacia mi cuaderno y creo que por poco me corría la mano para poder leer mejor.

Read More

Una bule en la feria

El viernes pasado, para variar un poco, nos fuimos a la feria. Una de esas ferias de pueblo, de película, con algodones de azúcar, casa embrujada, rueda de la fortuna y un samba con tracción a sangre. Y eso que Yogyakarta no es lo que se dice “un pueblito”, pero este carnaval me hizo sentir metida en un universo paralelo bizarro. Estos lugares siempre me parecieron entre surreales y tétricos.

Éramos cuatro: Aji (mi novio), su amigo Bobby, su novia Nita y yo, la bule. Porque por más esfuerzo que haga, mientras sea blanca, rubia y/o extranjera, en Indonesia jamás dejaré de ser una bule. Estacionamos las motos en medio del caos de Alon-Alon, parque donde se estableció este carnaval por un mes, y entramos. 3000 rupias cada uno, unos 35 centavos de dólar.

Read More

¿Seguimos en contacto?

Suscribite a mi newsletter para recibir los próximos posts y novedades en tu mail

(No te olvides de confirmar tu suscripción haciendo click en el mail que llegará a tu casilla)
×