Transmitiendo en vivo desde Changi International Airport (Singapur)
01:27 AM del martes 19 de octubre
– esperando mi vuelo a Siem Reap (Cambodia) que sale a las 6 AM.

¿Alguna vez te tocó dormir en un aeropuerto? ¿O hacer una conexión con largas horas de espera? ¿O quizá tuviste la mala suerte de sufrir una huelga o cancelación de un vuelo por condiciones meteorológicas? Y te preguntaste, ¡¿por qué a mí?! ¿y ahora qué [insertar adjetivo correspondiente según el grado de enojo] hago en este lugar de [insertar adjetivo otra vez]? Les voy a presentar una página que les va a solucionar la vida, donde sea en el mundo que se hayan quedado varados: The Budget Traveler Guide to Sleeping in Airports (algo así como la guía para dormir en aeropuertos para aquellos que viajan con poco presupuesto, porque si tenés presupuesto, ni loco dormís en el piso, ¿no? A mí me parece una experiencia por la que hay que pasar, al menos una vez en la vida). Esta guía ofrece “reseñas” aeropuerto por aeropuerto, con opiniones de los usuarios acerca de “qué piso es más cómodo”, “de dónde NO te echan los de seguridad”, “donde pega menos/más el aire acondicionado”, “objetos necesarios para pasar la noche en un aeropuerto”, “tips para que no te roben mientras dormís”, “mejores/peores aeropuertos del mundo” y mucho más. Les aseguro que si no logran encontrar el lugar óptimo para dormir, se les va a pasar el tiempo leyendo esta página adictiva, divertida y muy útil.

dormido

Y el premio a mejor aeropuerto (invicto desde 2006 y por K.O.) es para… chan chan chan ¡CHANGI INTERNATIONAL AIRPORT SINGAPORE! ¡Vamos todavía! ¡Changi acá estoy! El aeropuerto de Singapur es mejor que cualquier casa de familia: tiene wi-fi gratis, pileta de natación, hotel, duchas, locker, internet gratis (con computadoras y todo), películas gratis, videojuegos gratis, jardines, tren propio para ir de un lugar a otro, bandas y música en vivo, karaoke, sillas muuuy cómodas y reclinables, música ambiente, tours gratis por la ciudad (en caso de que la espera sea más de 5 horas entre vuelo y vuelo), comida las 24 horas y pisos alfombrados y acolchonaditos. Lástima que todavía no puedo entrar a este paraíso porque el check-in para mi vuelo abre en dos horas. Antes de pasar migraciones, este aeropuerto no tiene nada demasiado especial más que la limpieza y tranquilidad. Pero una vez adentro… hay gente que le dedica un día entero al aeropuerto-tour (¡de verdad!).

Qué demonios hago en Singapur se preguntarán. Saqué el pasaje hace un tiempo para la fecha en que se me vencía la visa indonesia, pero sin saber adónde iría después. Finalmente el público votó Camboya-Vietnam así que decidí pasar dos días de mi vida en Singapur antes de volar a Siem Reap. ¿Por qué? Porque es un respiro. Porque es un placer. Porque es un descanso. Pasar dos días en Singapur te renueva. Es un lugar ordenado, limpio, eficiente, correcto en todo sentido y encima con onda. No sé por qué mucha gente cree que es un lugar aburrido y lo saltea en su itinerario por el Sudeste Asiático. Yo caminé por los mismos lugares donde estuve la vez anterior (en mayo de este año) y encontré cosas nuevas y distintas, aunque también me choqué con fotos que ya había sacado. Me quedé en el departamento de Kuni (otra vez), un Couchsurfer japonés que ya alojó a más de… ¡540 personas! Un monoambiente en un condominio con una pileta de natación que es un sueño y puertas que no se abren con llave sino con clave. Kuni confía en sus huéspedes, los deja en su casa mientras él se va a trabajar, les da la clave de la puerta y del wi-fi y jamás, JAMÁS, tuvo una mala experiencia ni tampoco le faltó nada. Al contrario, tiene un cuaderno (“guestbook”) cada vez más lleno de mensajes de agradecimiento, fotos, cartas y souvenirs, una heladera llena de imanes y una biblioteca llena de postales. La hospitalidad EXISTE. Hay más gente buena que mala en este mundo…

Así que después de dos días en los que me la pasé nadando, comiendo, caminando, comiendo, viajando en subte, comiendo, caminando, transpirando, comiendo, pensando mecortoelpelo-nomelocorto-mecortoelpelo-nomelocorto (me incliné por el no), acá estoy, en “El Mejor Aeropuerto del Mundo”, escribiendo y pasando el tiempo hasta que me toque la hora de hacer el check-in.

Singapur es una ciudad muy internacional que da para hacer un ¿Adivine qué nacionalidad? (Guess which nationality?), y eso hice desde que llegué. Me pareció ver muchos argentinos, algo que no me pasaba hace tiempo (con excepción de Hong Kong). El primero fue uno que se quejaba frente a la máquina expendedora de boletos de subte de última generación con un acento sospechosamente latino y una actitud sospechosamente porteña: Bat nou! Jau is dis posibel! Ai put de coin and nou tiket! Hasta que llegó un guardia y amablemente le explicó que la máquina no acepta un billete tan grande para una compra tan chica. El tipo murmuró y quiso hacerme cómplice de la situación, me miró y puso cara de “es de no creer”, a lo que yo ni abrí la boca. Después vi (o me pareció ver) varios más caminando por la calle. No hablaron cerca mío así que no pude corroborar, pero entre nosotros nos reconocemos… Lo que me hace sentir orgullosa, más allá de mi habilidad (?) para reconocer argentinos a la distancia, es que ya soy capaz de diferenciar nacionalidades asiáticas. Cosa que antes jamás. Ese, por la forma de los ojos y la manera de caminar, es japonés, te lo firmo. Esas dos que se ríen así son malayas. Esos con esa actitud tan despreocupada y alegre… ¡filipinos! Y también logro diferenciar idiomas asiáticos. Qué lindo, qué felicidad. Mi viaje progresa.

Lo que no progresa es el tiempo. Todavía una hora y media más para poder hacer el check-in… Y después, vuelo directo a Siem Reap (Angkor Wat, ¿les suena?). País nuevo, expectativas y un poco de nervios. Especialmente por Vietnam… 9 de cada 10 viajeros me hablaron “mal” de Vietnam. Ya les contaré mi experiencia cuando esté allá.

Cambio y fuera.

templo

Templo en Chinatown

naughty copy

Todos miraban en esa dirección

noodle

Pero los mejores, eh.

peluqueria-express

Casi casi me animo. Peluquería “express” de Tokio que abunda en las estaciones de subte de Singapur. Un corte, diez dólares y diez minutos.

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Ventanitas en Chinatown

littleindia

Templo en Little India

calle

Callecita que me gustó

deepavali

La comunidad india se prepara para los festejos de Deepavali

cocacola

Auspicia este momento…

Buda sonriente

Buda sonriente