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H de Hospitalidad

Este post forma parte de la serie “Asia de la A a la Z”, un abecedario personal de mis experiencias en Asia.

H de Hospitalidad

Soy de las que creen que el ser humano es, por naturaleza, hospitalario.

Sin embargo, observo que cuando alguien cuenta que viajó “a Mongolia”, “a Fidji” o “a la Polinesia” (por decir lugares lejanos, desconocidos y exóticos) y que fue recibido muy cálidamente por la gente local, la reacción más común es la sorpresa (o el descreimiento: “tuviste suerte”).

Lamentablemente las noticias que leemos en los medios casi nunca hablan acerca de la bondad del ser humano, sino acerca de la maldad de unos pocos. Esto genera prejuicios y generalizaciones y hace que esa maldad que es exclusiva de un grupo o persona sea traspasada a toda la sociedad que los rodea. Por culpa de esto, ante los ojos de algunos, todos los [insertar-nacionalidad-aquí] terminan siendo “malos”.

Esta supuesta maldad genera miedo, especialmente ante la gente que vive en países lejanos de los que no se sabe más que las malas noticias.

Cuando, en el 2008, anuncié que me iba de mochilera por América latina (¡mujer y sola!) me dijeron de todo: que la guerrilla me iba a secuestrar, que los narcotraficantes me iban a asesinar, que los quién-sabe-qué me iban a vender al mercado de trata de blancas. No solo sobreviví sino que me hice excelentes amigos en todos los países que visité, fui alojada por familias locales (todavía sin Couchsurfing de por medio) y no tuve más que experiencias positivas.

Cuando, en el 2010, anuncié que me iba a Asia (¡otra vez sola y al otro lado del mundo!), me volvieron a repetir el discurso: vas a ser raptada/violada/apedreada/vendida/etc/etc. ¿Y qué me pasó en Asia? Fui recibida con una hospitalidad que superó cualquier tipo de expectativas.

Uno de los países que mejor me recibió, desde el momento que bajé del avión, fue Indonesia. Y una de las comunidades más hospitalarias que conocí en todo el Sudeste Asiático fue la musulmana.

Algo que me encanta de la hospitalidad asiática es que la comida es de suma importancia: si estás viviendo en la casa de alguien (o incluso si vas solamente de visita), te van a alimentar hasta que no pases por la puerta. Y como acá es de mala educación rechazar la comida, no queda otra que aceptar… :D

Algún viajero me dijo que me envidiaba por ser mujer, ya que, según él, las mujeres viajeras son recibidas por la gente local con incluso más calidez que los hombres y son cuidadas de manera especial.

Y es cierto, cada vez que estoy viajando sola por ahí siento que tengo miles de angelitos que, disfrazados de gente local, me cuidan durante el camino.

—-

* Esta foto la saqué la primera noche de mi primera visita a Jakarta (Indonesia). Ellos son Rheden (el indonesio de Couchsurfing que me alojó en su casa) su mamá y su sobrino. Cuando le escribí la solicitud vía Couchsurfing preguntándole si podían alojarme, Rheden no solamente me respondió que sí, sino que me escribió emocionadísimo: “¡por favor quedate con nosotros, toda mi familia quiere conocerte!” y, para sobornarme: “¡mi mamá es la mejor cocinera del barrio!”. Y ellos fueron una de las tantas familias que marcaron mi viaje y que me demostraron que un hotel puede ser “cómodo” o “acogedor”, pero que la verdadera hospitalidad está en los hogares. Experiencias como esta refuerzan mi idea de que no es lo mismo ser un turista que ser un viajero.

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Comentarios acerca de H de Hospitalidad

  1. Adalberto 22/05/2011 at 17:31 #

    No puedo estar más de acuerdo con tu entrada. Por mi carrera, soy estudiante de las Relaciones Internacionales, estoy en contacto (a través de las noticias que me toca analizar) con el mundo hostil y cruel de guerras, narcos, hambrunas etc. Por un momento llegué pensar que en realidad el mundo era de ese modo y que había poco que hacer en esta jauría de planeta. Sin embargo mi percepción cambió cuando decidí aventurarme (a pesar de las advertencias de todos) al Amazonas en solitario, gracias a ese viaje me di cuenta lo diferente que era el mundo, puedo decir que fue un respiro para mi alma atormentada por tantas malas noticias. Creo que esa es la principal enseñanza que puedo sacar de mi corta experiencia como mochilero. La hospitalidad del mundo y la naturaleza buena del ser humano.

    • Aniko Villalba 23/05/2011 at 08:42 #

      Gracias Adalberto!!
      Qué bueno saber que no estoy sola en esto :)
      A veces siento que me tratan de ingenua cuando digo que el mundo es un lugar amigable y la gente es BUENA, por lo menos el mundo que yo estoy conociendo es así.
      Un saludo y ojalá hagas muchos viajes más como el del Amazonas!

  2. Vik 23/05/2011 at 10:32 #

    Un post muy esperanzador… me encanta y estoy totalmente de acuerdo!! :)

    Pero debo agregar algo: Uno recibe lo que trasmite… Ani es una persona abierta, simpatica, interesante… es logico que la traten como reina a donde vaya!!!
    Si uno se acerca con la actitud correcta a las personas seguro van a ser BUENOS con uno… hay que estar abiertos al intercambio! con humildad y respeto…

    Besotes!!!

    • Aniko Villalba 23/05/2011 at 10:38 #

      Vickyyy
      Qué linda que sos!
      Compañera de viajes te extraño!

  3. norma 07/06/2011 at 11:32 #

    Hola Aniko, la primera vez que me lancé a la aventura tenía 19 años y era desde Montevideo a Bs.As. a vivir sola. La segunda vez fue a los 55 años que salí de Bs.As. a India y me quedé un año. Luego España donde estoy desde hace casi 11 años. Si sumas verás que tengo 66 años y me estoy planteando dejar todo y viajar por el Sudamérica(por empezar). No tengo bienes materiales que me ayuden y a la vez que me frenen pero tengo un cerebro y dos manos. El encontrar tu blog. y poco tiempo antes leer el libro de los Zapp los siento como señales. Te animas a llamarme loca? Sí? Pues te iré a buscar donde te estés para que me lo digas en la cara. (Es broma)
    Ahora el motivo de estas letras es el siguiente: Saber que opinas y si te has encontrado con gente de mi edad en el camino. Un abrazo y seguiré tus andanzas

  4. Fernando 20/06/2011 at 01:35 #

    Te dire que para mi tienes razon en unas y equivocadas en otras . Es verdad que la gente no es cruel perversa sedienta de sangre y sexo y que en las zonas rurales estan los peores mountros NO PARA NADA pero si te dire que uno no puede ir andando ciego por el mundo diciendo todos son bueno amables en verdad andar sola por un pais extraño es como jugarse la ruleta rusa, lo cual no es valiente y tampoco muy inteligente que digamos. Te dire que tengas cuidado en mi pais Peru se dan casos de robos a extranjeros cometidos en su mayoria por merodeadores y ademas violaciones cometidos en su mayoria por taxistas, bricheros(seductoras de blancas que se encunetran en las plazas con la finalidad de que los lleven a Europa o les trasnporten droga sinque se den cuenta)y chicos de discotecas en Lima, cusco y arequipa sobretodo. Tambien no es extraño que los taxistas le cobren a los extranjeros sobretodo gringos como alemanes, italianos frances ingleses , precios sobrevalorados (un ejemplo 33 dolares a un frances de 21 años por llevarlo de un lugar x a otro z cuando el precio es de solo 2,5 dolares) . Cuidado que todas esas ideas pueden venirse abajo con tan solo un intento de cualquier cosa. Y por ultimo si tienes novio o hermano o alguien masculino ve con el te sera de bastante ayuda ante los bricheros que sabes como seducir blancas.

    • Aniko Villalba 20/06/2011 at 09:45 #

      Fernando, gracias por tu mensaje. Estuve en Perú tres meses en el 2008 y por suerte no tuve malas experiencias, aunque estoy al tanto de todos los peligros que existen en el mundo. No ando a ciegas por el mundo así como tampoco ando a ciegas por mi propia ciudad, porque lamentablemente sé que el ser humano puede ser inmensamente bueno e inmensamente perverso. Lo que no creo es que “todos sean malos”, al contrario, creo que el ser humano es bueno “por default” y que existen varios que no lo son. La vida es una ruleta rusa, si algo tiene que pasarme, me va a pasar acá en Indonesia, allá en Perú, en mi país o en Mongolia. Uno puede salir a la calle y ser atropellado por un auto en cualquier parte del mundo, pero si me la pasara pensando así la verdad es que no tendría valor para salir de mi casa. Prefiero viajar y vivir con intensidad. Y por suerte haber crecido en Buenos Aires me ayudó a ser muy cuidadosa e incluso paranoica, mucho más que viajeros que se criaron en países “seguros”. Seré “mujer” y “blanca” (que por tu mensaje implica que significa ser más débil) pero te aseguro que puedo razonar perfectamente bien y sé si alguien está intentando seducirme, secuestrarme o meterme droga, también sé regatear, sé cuánto cuesta un taxi, creo que puedo cuidarme bastante bien. Tengo novio, muchos amigos hombres, primos, tíos, pero no necesito guardaespaldas. Saludos por Perú.

    • Efe 14/02/2013 at 00:24 #

      faaaa que comentario pelotudo el de Fernando, ¿eh? hay que tener una cantidad de prejuicios y complejos bastante grandes para decir tamaña cantidad de sandeces!

  5. Mariana 03/09/2011 at 20:55 #

    Hace tiempo “merodeo” couchsurfing, desde una nota que leí en el suplemento de viajes de la Nacion. Pero la barrera idiomática me resulta compleja. Mi inglés es muy básico, y la mayoría de los relatos y referencias están en ese idioma. Creo que cuando Couchsurfing se masifique en castellano, muchos màs podremos sumarnos a esta ola de hospitalidad.
    Un beso y un placer leerte.

    Mariana

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