Este post forma parte de la serie “Asia de la A a la Z”, un abecedario personal de mis experiencias en Asia.

I de Idiomas

Acá, que alguien hable más de tres idiomas, es considerado normal.

Un indonesio “común” es capaz de hablar hasta cinco idiomas: primero, el bahasa indonesio (el idioma oficial del país), segundo, el idioma de su isla (si el indonesio es de la isla de Java, hablará también Javanese), tercero, el árabe (en el caso de que sea musulmán, ya que los rezos siempre son en árabe), cuarto, el bahasa melayu o idioma malayo (el indonesio proviene del malayo y ambos son idiomas “hermanos”, así que un indonesio y un malayo pueden comunicarse perfectamente bien, cada cual usando su idioma), y, por último, el inglés (que no todos lo hablan pero muchos lo intentan).

Entonces, durante el día, este indonesio usará por lo menos tres idiomas: Javanese para hablar con su familia, Indonesio para hablar con la gente en la calle (ya que es el único idioma comprendido por todos), Árabe para rezar cinco veces al día, Inglés para trabajar (en el caso de que trabaje en una empresa internacional o en el sector turístico) y slang (o lunfardo) para hablar informalmente con sus amigos.

Esto es algo que nunca deja de sorprenderme.

Esta variedad de lenguajes tiene mucho que ver con la historia de cada país, con las conquistas coloniales, con las corrientes inmigratorias y, sobre todo, con la variedad de culturas, etnias y comunidades que habitan esta región del mundo.

En Malasia, por ejemplo, se habla malayo (el idioma oficial), inglés (el país fue colonia británica y hoy el inglés es casi más usado que el malayo), chino mandarín, chino cantonés, chino hokkien, chino hakka, tamil… por mencionar algunos. Todo depende de qué familia provenga el malayo en cuestión: un chino-malayo (descendiente de los chinos que emigraron a Malasia en el pasado y hoy son la minoría más grande del país) hablará malayo para comunicarse con la comunidad malay, inglés para comunicarse con los extranjeros o con los indios-malayos y el dialecto chino que le corresponda para comunicarse con su familia. Y probablemente también hable Manglish, esa graciosa combinación entre malayo e inglés (algo así como nuestro Spanglish o Portuñol).

Y eso es lo que me resulta más interesante aún, las mezclas que se generan entre idiomas.

En Filipinas, por ejemplo, ya casi nadie habla español (a pesar de que el país fue colonia española durante 300 años), pero sin saberlo mezclan palabras en español en su idioma oficial, el Tagalog. Me resultó muy gracioso estar en Filipinas y que me dijeran “We are going alastres” (así como leen) o escucharlos hablando en Tagalog y pescar palabras como longaniza, flan, seguro (que significa “puede ser”), visita, como está (aunque lo pronuncian kumustá) y puto (para referirse a un postre de arroz, no sean malpensados).

Y acá en Asia no sólo es normal hablar el idioma del país, de la isla, de la etnia, de la comunidad y/o de la religión, sino que también es muy común… ¡estudiar aún más idiomas!

Esta foto la saqué en Penang (Malasia). Un solo cartel demuestra la variedad de idiomas que se hablan en el país: en la foto el mismo mensaje de “multa por tirar basura” aparece en malayo, tamil, inglés y chino.