Este post forma parte de la serie “Asia de la A a la Z”, un abecedario personal de mis experiencias en Asia.

J de Juventud

Cuando estoy por viajar a un país, o simplemente cuando sueño con viajar a algún lugar del mundo, no puedo evitar preguntarme cómo será “la juventud” del país en cuestión. Quiero decir, qué características tendrá la generación de los veintipico.

¿Serán idealistas? ¿Lucharán por alguna causa en especial? ¿Estarán politizados? ¿Qué tipo de arte harán para expresarse? ¿Qué autores leerán? ¿Leerán, harán arte? ¿Qué estará de moda? ¿Qué estará de moda en el circuito under? ¿Qué tipo de música escucharán? ¿Qué música harán? ¿Cuáles serán sus preocupaciones? ¿Cuáles serán sus sueños? ¿Cuál será su rutina? ¿Sentirán descreimiento ante el mundo a causa de la historia o la realidad de su país? ¿o estarán luchando para crear un lugar mejor? ¿Serán pesimistas u optimistas? ¿Se organizarán bajo tribus urbanas? ¿Qué pensarán de los extranjeros? ¿Tendrán deseos de viajar? ¿Serán receptivos ante los viajeros? ¿O estarán completamente metidos en su mundo?

Antes de viajar a Asia no tenía idea con qué tipo de “juventud” iría a encontrarme acá. Incluso antes de irme de viaje por América latina no sabía qué imaginarme y me sorprendí al descubrir qué parecidos que somos a los peruanos, a los colombianos, a los ecuatorianos, a todas las generaciones de los veintipico del continente. Pero pensé que tal vez América latina, por tener un idioma y una historia en común, era una cosa y que Asia, que ante mis ojos se presentaba como “un mundo aparte”, sería otra. Temía que fuese un lugar tan distinto que haría que me resultara imposible conectarme con la gente de mi generación.

Pero no fue así, aunque en algunos países fue más difícil que en otros. Hay países donde siento que la juventud está exponenciada (o más a la vista), lugares como Malasia, Singapur, Hong Kong, Macau, China, Indonesia donde es más fácil “verlos”, ver cómo se visten, qué comen, a dónde salen, a qué se dedican; pero hay otros lugares donde me resultó más difícil entrar en contacto con ellos, como por ejemplo Camboya (que es, justamente, uno de los países con la población más joven) o Laos, porque no estaban “mostrándose” tanto. Sin embargo esa fue mi experiencia particular y puede que estuviera menos receptiva en algunos países y más abierta en otros.

Lo que me di cuenta es que lo que varía entre la gente joven de un país y la gente joven de otro son las formas: todos se expresan, pero algunos lo hacen a través del cine, otros de la fotografía, otros de la música, otros del baile; todos se reúnen, algunos con la excusa de comer, otros con la excusa de cantar, otros con la excusa de bailar; todos tienen sueños, expectativas, frustraciones, alegrías y tristezas; todos se enamoran, son felices y sufren; todos tienen intereses, ocupaciones, rutinas, planes, ideas, sueños, deseos.

Y ahora que descubrí que acá no son marcianos :P me intriga mucho conocer a la “juventud árabe” y a la “juventud africana”. En este momento siento lo mismo que sentía antes de venirme a Asia: que tal vez nuestras realidades sean tan distintas que no podré encontrar un punto de contacto con ellos. Aunque sospecho que no es así, pero lo comprobaré el día que esté allá.

Esta foto la saqué en Yogyakarta (Indonesia), la ciudad con más arte callejero que conocí hasta ahora en Asia. Me gusta usar algo que llamo el índice graffiti para ver cómo se expresa la gente joven, con qué fuerza lo hace y qué mensaje intenta transmitir. Y en Yogyakarta vi muchísimos murales ecologistas pidiendo “Salvemos al futuro, salvemos al mundo”.