Mui Ne, cinco horas al norte de Ho Chi Minh, en la costa de Vietnam, es un pueblito en el que no hay demasiado para hacer. Sin embargo, “todo el mundo” viene acá.

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Podés nadar en el mar (no será cristalino como en Tailandia o Indonesia, pero es mar al fin).

Podés hacer kitesurfing.

Podés alquilarte una moto de agua o de tierra.

Podés comer mariscos pescados casi delante tuyo (y tan baratos…).

Podés mezclarte con la camada de alemanes, rusos, yanquis, australianos y demases que frecuentan este lugar.

Podés encontrar el alojamiento más barato del pueblo enclavado dentro de un complejo de bungalows frente al mar (5 dólares la noche en cuarto compartido, con pileta de natación, mar a pocos pasos, wi-fi y buena onda).

Podés, como yo, ser la única ridícula que se alquila una bici en vez de una moto o un jeep (porque es más barata, obvio, un dólar contra ocho, e ideal para bajar la comida) para ir a “las dunas” (un intento de desierto frente al mar), pedalear como loca los 20 km con pequeñas subidas, llegar al desierto y en vez de caminar tirarte en la arena agotada a descansar, para luego emprender el regreso a la velocidad de la luz y llegar al hostel en media hora solamente porque tenías ganas de comerte la súper ensalada de frutas que preparan al lado por un dólar.

O podés pasar un par de días sin hacer demasiado pero sintiéndote feliz porque sacaste pocas fotos pero de las que te gustan.