La semana pasada, L. y yo nos fuimos de road trip a Barcelona. Fue un viaje no planeado y en modo relámpago: cuando Lau y Juan, amigos viajeros, me dijeron que iban a estar de paso en la ciudad por dos días, dije vamos para allá. Y nos fuimos. El viaje en auto desde Biarritz duró casi ocho horas. Como no tenemos manera de conectar el teléfono a los parlantes del auto, hice zapping de radio y dejé que la lista de canciones se arme sola. Quedó algo así.

Música random para viajar en auto a Barcelona:

1. Maria – Blondie

—Me encanta esta canción. Fue uno de los primeros temas que me bajé en el Napster, en mis inicios de internet —le digo a L.

Todavía estamos del lado francés, viajando por una ruta nacional que pasa por St Jean de Luz, Hendaye y otros pueblos vascos lindísimos. Decidimos no ir por autopista para evitar los peajes, así que tenemos unas dos horas extra de viaje.

Lo de Napster me hace reflexionar acerca del inicio de las cosas (mientras escribo esto estoy teniendo un déjà-vu, no sé de qué):

—¿Te acordás de la página que me mostraste con esas webs armadas en Geocities? Hoy nos parecen horribles pero en su momento eran las primeras páginas de internet y la gente las leía. Creo que visto con tiempo y humor, el inicio de cualquier cosa termina siendo ridículo si se lo compara con lo actual. A veces siento que somos como monos con navajas: nos dan internet y nosotros hacemos lo que podemos.

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2. Don’t speak – No Doubt

Los temas retro van bien con los road trips, pienso. En esta radio también pasan Karma Chameleon y una de los Guns’n’Roses. Me acuerdo de cuando tenía dieciséis.

Le pido a L. que me diga un trabalenguas en francés. Me dice: un chasseur sachant chasser sans son chien est un bon chasseur. Yo le enseño tres tristes tigres comen trigo en un trigal y Pablito clavó un clavito qué clavito clavó Pablito.

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3. Trail of broken hearts – k.d. Lang

Cruzamos a España, pasamos Pamplona —pamplemousse, según yo, porque me suena parecido— y de golpe aparecen los Pirineos, con la nieve iluminada por el sol. No paro de decir: woooowww!

Cuando termina esta canción, el locutor dice: “…vamos por un camino difícil…” y justo al lado aparece el río y la ruta se vuelve sinuosa. Es un camino lindísimo.

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4. Blues for Hubert Sumlin – Ronnie Earl 

Esta canción va perfecto con el paisaje por el que estamos pasando. Siento que estamos adentro de Jurassic Park. Hay montañas, río, bosque y un pueblo en ruinas del mismo color que las montañas. Me hace acordar a la kasbah de Ait Benhaddou en Marruecos. Me dan ganas de bajarme ahí y ponerme a explorar ese pueblo abandonado.

Esta foto la saqué con el teléfono y en movimiento, pero para que se den una idea del pueblo en las rocas.

Esta foto la saqué con el teléfono y en movimiento, pero para que se den una idea del pueblo en las rocas.

Quiero saber cómo se llama este tema. Es largo, intento no distraerme para no perderme la voz del locutor. Después me entero que se llama “Blues for Hubert Sumlin”, pero yo al locutor le entiendo “Blues for humans only” y pienso qué buen título.

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5. One day / Reckoning song – Asaf Avidan

Cambio de radio porque la estación anterior se queda sin señal. Suena un hit. Me pregunto si los hits de acá son los mismos que están sonando en Sudamérica. No tengo ni idea. De a ratos me digo pf sí, obvio, la industria discográfica se vende en todo el mundo y de ratos digo mmm no sé, quizá por allá los hits radiales son otros. Estas canciones no son de viaje pero yo las escucho siempre en la ruta, así que para mí quedaron asociadas al movimiento.

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6. Addicted to you – Avicii

Otro hit muy pegadizo. Como el anterior, es un tema no rutero pero que puesto en un viaje en auto combina bien. En realidad todo combina con todo, la vida consiste en buscar la conexión invisible entre las cosas, leí en alguna parte.

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7. Stolen dance – Milky Chance

—Poné Milky Chance.

Apago la radio y escuchamos música, muy bajita, desde el teléfono.

—Tenemos que conseguir algún parlante portátil.

Esta es una banda que descubrí acá y me encanta, pero no tengo idea si por allá se escucha. Cuentenme.

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8. Instant Crush, Daft Punk ft. Julian Casablancas

—Me parece que nadie toma esta ruta para ir a Barcelona.

Está todo vacío, y eso que es viernes. Hacemos Pamplona – Huesca – Lleida – Barcelona. Hay zonas con paisajes que parecen de otro planeta: formaciones rocosas altísimas, pueblos muy chiquitos en la base.

 

Espectacular esa formación rocosa.

Espectacular esa formación rocosa.

Hay partes me hacen pensar en rutas de Estados Unidos por las que no estuve.

—Acá podría estar Twin Peaks*.

*Twin Peaks es el pueblo protagonista de la serie del mismo nombre, dirigida por David Lynch y muy recomendada.

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9. Tous les mêmes – Stromae

Se hace de noche. Pongo esta canción con el teléfono. Me intriga mucho: ¿se escucha Stromae del otro lado del charco? Acá es muy famoso, yo no lo conocía. Es belga, tiene 29 años y su música mezcla hip hop con electrónica con influencias africanas. Lo vi en el Festival Sziget en Budapest: tocó en una de las carpas cerradas y hubo tanta gente que muchos se quedaron afuera.

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10. Malegría – Manu Chao

—Poné Manu Chao.
—¿Qué canción?
—Malegría.
—¿Cuál? No inventes.
—Sí, Malegría. Aunque puede que sea de Mano Negra.
—A ver, tarareala.
Tararea algo que ni idea y que no tiene nada que ver con el tema.
—No existe. Otro.
Y cuando miro la lista de temas, ahí está. Lo peor es que lo escuché mil veces pero nunca retuve el título. Según Manu Chao, la malegría es una tristeza que se combate con la risa.

Barcelona nos espera.

Barcelona nos espera.

El GPS dice que faltan veinte minutos para llegar a Barcelona. Me acuerdo de una de las pautas del libro “101 experiencias de filosofía cotidiana”: Hacé de cuenta que el mundo se termina en veinte minutos. Me imagino una situación post-apocalíptica: ¿Y si llegamos a Barcelona y hay un terreno baldío? Aquí estuvo Barcelona, población actual: 0. ¿Y si un día a las ciudades se les da por jugar y cambian de lugar? Bienvenido a Estambul. ¿Pero cómo? Si yo iba a BarceBienvenido a Estambul, no pregunte. ¿Y si los países cambiaran de lugar? Esto ya me lo pregunté cuando estaba por viajar a Islandia, y no me parece una mala idea.

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Llegamos a las diez de la noche. Esa noche duermo mal, tengo frío e insomnio. La segunda noche, lo mismo. El tercer día me agarra un dolor muy fuerte en la rodilla y casi no puedo caminar. Estoy como la antiviajera. Extraño Biarritz, mi cama, mis libros. ¿Está bien? ¿Está mal? No sé, me pasa eso. Tengo homesickness: dícese del síndrome de extrañar tu hogar.

¿Ya les dije que me cuesta mucho viajar cuando estoy en modo estático? Me cuesta mucho viajar cuando estoy en modo estático. Es como si me sacaran a la fuerza de la cueva cuando estoy hibernando y me pusieran en un espacio abierto contra mi voluntad. No es que la pase mal, es que si no estoy mentalizada para eso, todo me incomoda. Por eso creo que para viajar hay que alinear las ganas y el estado mental: hay que querer hacerlo con la cabeza y con todas las partes del cuerpo.

Algo de arte callejero visto en Barcelona

Algo de arte callejero visto en Barcelona

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Y mi libro a la venta en Altair, una librería de viajes :)

Y mi libro a la venta en Altair, una librería de viajes :)

Otra cosa que me pasa es que me cambió el ritmo interno. Siempre me jacté de ser una chica de gran ciudad, de padecer y a la vez disfrutar ese caos de los lugares llenos de gente, y ahora no me reconozco como tal. Vivir en una ciudad-pueblo donde la vida transcurre tan lenta me hace sentir que en otros lugares —en este caso, Barcelona— todo va demasiado rápido. Nunca había vivido varios meses en un lugar chiquito y creo que me gusta, sobre todo si estoy en etapa de escritura. También me gusta sentir que convertí a un lugar en mi hogar, aunque sea temporario.

Barcelona

Barcelona

El hospital de Sant Pau

El hospital de Sant Pau

Uno de mis lugares preferidos: el jardín de los cactus de Mossèn Costa i Llobera, en Montjuic

Uno de mis lugares preferidos: el jardín de los cactus de Mossèn Costa i Llobera, en Montjuic

La Sagrada Familia

La Sagrada Familia

Pero rápida o no, Barcelona tiene cosas que siempre me sorprenden. Como su olor. Hay un olor a Barcelona que no sabría describir del todo pero que es una mezcla de madera y perfume. Lo más lindo de este olor es que siempre me lo olvido, entonces cuando lo siento, donde sea, enseguida pienso en Barcelona. Es automático. Me pasó de sentirlo de manera muy fugaz en otras ciudades y supe que ese olor no era de esa ciudad sino de Barcelona, y llegó hasta ahí quién sabe cómo o gracias a quién. Esta vez lo siento la primera mañana, cuando me despierto sin recordar muy bien dónde estoy: ese olor a madera de casa antigua me hace reconocer el espacio.

El arco de triunfo

El arco de triunfo

Pasamos unos días ahí con los chicos y volvemos para Francia. La misma ruta a la inversa: Pirineos al costado, algo de autopista porque nos equivocamos de salida, música. El único tema de la vuelta que me queda pegado es este:

Suena justo cuando estamos a pocas cuadras de casa. En vez de subir por nuestra calle, L. da una vuelta completa a la rotonda y estaciona el auto frente al mar. Son las nueve de la noche, hay un viento que me vuelo y hace frío, pero nos quedamos un ratito mirando el mar desde un parking vacío. Después a la casa y a retomar el ritual de los últimos meses: mirar series, leer, escribir, dibujar, estar quieta. Estar.

We are all mad here.

We are all mad here.

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Algunas recomendaciones sueltas:

* Hablando de viajar o no viajar por autopista, hay un libro muy interesante de Julio Cortázar y su mujer Carol Dunlop: Los autonautas de la cosmopista o Un viaje atemporal París-Marsella. La pareja decide viajar de París a Marsella en su combi roja durante un mes sin salir nunca de la autopista. El libro relata los treinta y tres días que pasan ahí adentro, en ese universo de asfalto.

* 101 experiencias de filosofía cotidiana (de Roger Pol Droit) es un libro que ahora mismo me gustaría tener encima, pero quedó en Buenos Aires. Propone juegos simples como viajar en tren sin fijar un destino, seguir el movimiento de las hormigas, decir tu nombre en voz alta en una habitación vacía, ducharte con los ojos cerrados y otras consignas para agudizar la percepción de la realidad.

* Les recomiendo mucho la serie Twin Peaks, de David Lynch. Empieza con el asesinato de Laura Palmer, una estudiante del pueblo de Twin Peaks y la investigación va derivando en cosas rarísimas. Todavía no la terminé pero cada vez se pone mejor. Son dos temporadas.

* Esta es mi lista de Música para caminar por Bruselas.

* Y estos son otros posts que le dediqué a Barcelona:
– Pasó (Razones por las que me enamoré de Barcelona)
– vivir/viajar (o Por qué me cuesta tanto escribir acerca de Barcelona)
– Carcelona
– Carcelona Reloaded
– Por las calles de Barcelona