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Cuando me ves

Los descubrí (o, tal vez, ellos me descubrieron a mí) en Banaue, un pueblito en las montañas en el norte de las Filipinas. Fui ahí gracias a Judy, mi amigo cura filipino, que me puso en contacto con una familia amiga suya de Banaue para que me hospedara y me llevara a recorrer las famosas terrazas de arroz. Así que nos fuimos, dos filipinos de Banaue, el “taxi-moto” que aparece en la foto y yo a dar vueltas por los caminos de ripio de las montañas en busca de las plantaciones de arroz.

Banaue es un pueblo bien pueblo, uno de esos lugares donde los chicos todavía salen a jugar a la mitad de la calle (sin peligro de que “los pise un auto” ya que estos no abundan), donde las mujeres se sientan en las veredas y trabajan en sus artesanías mientras charlan con sus amigas, donde los hombres se la pasan mascando una raíz y escupiendo saliva roja. Que aparezca una extranjera sentada dentro de esa carroza azul es todo un acontecimiento, la curiosidad es más fuerte que ellos. Cada vez que pasábamos frente a alguna casa, el ruido del motor hacia que la gente interrumpiera sus actividades para salir a la calle a mirar. Algunos solamente veían la moto con el carrito “atado” al costado y se volvían a meter en sus casas, pero otros me veían a mí adentro de ese carrito y enseguida le pasaban la voz al resto. ¿Qué dirían? ¡Miren, una gringa! ¡Miren, una actriz de cine! ¡Miren, una turista! ¡Miren, una embajadora! ¡Miren, una mujer! ¡Miren, una occidental! ¡Miren, una “americana”! ¡Miren, una científica! ¡Miren, un ser humano!

Más tarde frenamos al borde de la ruta a descansar y, mientras estaba sacando fotos del paisaje, me di cuenta de que alguien me espiaba de atrás. Primero, el nene. Después apareció ella. Y después se sumaron dos más. Ninguno se animó a hablarme. Solamente me miraban con muchísima curiosidad. Nota al margen: acá no existe eso de no mires fijo que es de mala educación, acá te miran fijo sin ningún tipo de pudor. Sin hablar, posaron para mis fotos. Cuando me subí a “la carroza” para seguir camino, les dije, moviendo la mano, “Byyye!”. Todos se rieron y emocionadísimos me respondieron el saludo a ocho manos.

¿Qué habrán visto en mí? ¿Qué se les cruzará por la cabeza? ¿Qué idea tendrán estos chicos acerca de “los extranjeros”? ¿Pensarán que soy rica? ¿Que soy famosa? ¿Que salgo en la tele? ¿Que soy superior/inferior porque mi piel es más clara y mi pelo también? ¿Que vengo a comprar tierras? ¿Que vengo a raptar chicos? ¿Que soy mala? ¿Que soy buena? Yo solamente vi un grupo de chicos filipinos medio tímidos que me observaron atentamente, con esa curiosidad típica de los chicos, con esa curiosidad típica de cuando uno se enfrenta a algo distinto y desconocido. Pero ahora que miro esta foto otra vez, me pregunto qué habrán visto ellos cuando me vieron a mí.

Comentarios acerca de Cuando me ves

  1. Okina 01/10/2010 at 01:12 #

    Ani que lindo!!!! tengo necesidad de leerte todos los dias, es ese aire fresco que necesito para serenarme y enfrentar los problemas de todos los dias.

  2. Diana Lewin 18/10/2010 at 21:34 #

    La foto esta genial, y espera cuando llegues a India TODO EL MUNDO TE MIRA TODO EL TIEMPO, como extraterrestre, a mi me preguntaron una vez en Delhi si era una estrella de Hollywood… jajaj y en mil lugares la gente me saca fotos a escondidas o me pide sacarse fotos con ellos… una locura! Si te sorprendio como te miraban en Filipinas, preparate para India!

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