10. Ilación* de Hechos
(o lo que se dice “Estar en El Lugar Correcto en El Momento Justo”)

Cada día se fortalece mi teoría de que la vida es una larga larguísima cadena de casualidades (o tal vez, de casualidades “predestinadas”, no lo sé, pero que hay algo o alguien que nos va llevando por cierto camino a través de una larga sucesión de causas y efectos, eso seguro que sí). Me encanta hilar los hechos hacia atrás, ponerme a pensar Si no hubiese hecho Aquello, entonces Eso nunca hubiese pasado, y si Eso no hubiese pasado, entonces no hubiese conocido a Tal, y fue gracias a Tal que fui a Ese Lugar y presencié Ese Momento… y así hasta el infinito, es una actividad que no se termina nunca y que me demuestra que el cliché de todopasaporalgo tal vez no sea tan cliché después de todo (yo siempre le creí).

Esta es “La Ilación de Hechos” (por así decirlo) que me llevó a sacar esta foto. Para empezar tengo que elegir un hecho concreto en el pasado, porque sino podría decir “Si mis abuelos nunca se hubiesen conocido, entonces mi mamá no existiría y yo mucho menos, etc”, y sería demasiado extenso. Así que empieza acá: Si yo nunca hubiese decidido viajar por Latinoamérica (estoy hablando del año 2008), entonces nunca hubiese escrito un blog con mis relatos de viaje, si ese blog no hubiese existido, nunca hubiese recibido un mail de (mi ahora amigo, pero en ese momento desconocido) Nico, si no fuese por Nico (quien, a su vez, tuvo que pasar por una larga cadena de casualidades para conocer a quien voy a nombrar) nunca hubiese conocido a Judy, un cura filipino que vivió en Argentina y que me recibió cálidamente en su país hace pocos meses (a todo esto, no olvidemos el “Si yo nunca hubiese decidido irme de viaje por el Sudeste Asiático…), si no hubiese sido por Judy, nunca me hubiese reunido a desayunar con sus amigos de Dagupan, entre ellos el ex gobernador de aquella ciudad, si no se me hubiese ocurrido mencionar (quién sabe por qué, para hacer conversación tal vez) en aquel desayuno que tenía ganas de asistir a la inauguración del nuevo presidente de las Filipinas en Manila, entonces Gonzalo (el ex gobernador) nunca me hubiese ofrecido sumarme a la comitiva oficial que asistiría al evento en la Capital en pocos días, si nunca hubiese ido a la inauguración con este grupo de gente, tal vez nunca me hubiese abierto paso entre la gente con Mira, una de las mujeres, para acercarnos un poco más al escenario, y si no hubiese sido por ella, que me lo señaló, tal vez nunca hubiese visto a este hombre, parado casi sin ropa en medio de la multitud.

Así fue. Y lo que pasó después no fueron casualidades sino hechos intencionales. Mira me explicó que el hombre formaba parte de una comunidad de “habitantes originarios” del país que había venido a la inauguración para demostrar su apoyo a Noynoy Aquino, el nuevo presidente. Me acerqué a él, siempre con respeto, sin siquiera apuntarle con la cámara. Lo miré y me miró a los ojos, mantuvo la mirada durante unos segundos. Después me sonrió con mucha calidez y finalmente levantó la mano, hizo la señal de la L (que identifica a los seguidores del Presidente) y se quedó unos segundos inmóvil. No dijo una palabra, pero con sus gestos me invitó a que le sacara esta foto.

(*siempre creí que se escribía Hilación con hache porque venía de “hilar” hechos como si fuesen hilos entrecruzados… Gracias Marita por la corrección, ahora sé que la hilación no existe más que en mi cabeza y que el término es Ilación: Acción y efecto de inferir una cosa de otra.)