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Minuto cero


Prólogo:

Un blog de viajes nace para contar experiencias de, precisamente, viajes. No importa si se viaja a un lugar lejano o cercano, mientras quien lo escribe se mueva de ciudad en ciudad y de un país a otro, el blog funciona normalmente, sin cuestionamientos. El tema es cuando el autor (en este caso la autora) aprieta pausa y frena la travesía por unos meses o semanas y se mete de lleno en la rutina de una ciudad. Ahí es cuando el blog comienza a tener problemas de identidad y a hacerse preguntas existenciales: ¿Y ahora, para qué sirvo? ¿Quién me va a querer? ¿Qué sentido tiene seguir online? ¿Cuál es mi misión en la blogósfera?

Como saben (o no) estoy instalada en Yogyakarta (Indonesia) hace ya más de dos meses por temas “personales” (ejem). El 17 de octubre se me vence la visa y vuelvo a las pistas. Mi próximo destino es desconocido. Lo único que sé es que vuelo a Kuala Lumpur y de ahí arranco hacia Vietnam o hacia Nepal. Cuando vuelva a estar en movimiento, este blog va a recuperar su razón de ser, va a desbordar de palabras y fotos nuevas.

Mientras tanto, decidí proponerme una “actividad” con beneficios tanto para ustedes como para mí. Se llama Viajando en una foto, aunque el nombre está por verse, si aparece uno mejor, se cambia (con razón este blog tiene crisis de identidad). Todos los días voy a subir una foto de mi viaje por Asia, tal vez de una persona, de un lugar, de una situación, de un detalle, de una comida. Y voy a contar brevemente la historia que la acompaña. Ustedes podrán conocer y coleccionar más piezas de este rompecabezas asiático, y a mí me servirá para redescubrir imágenes y momentos de mi viaje y para no abandonar a mi pobre blog. Si algún día no posteo, es porque no tengo manera de conectarme a internet (puede pasar).

Dejo prometido acá, una foto por día.

Va la primera

Minuto Cero

Bigote volador en el avión de Buenos Aires a Frankfurt

Orson Welles dice, en una de sus frases célebres, que solamente existen dos emociones en el avión: aburrimiento y terror. Yo agrego, Señor Welles, que la diversión también es posible si uno de los pasajeros (o pasajeras) se dedica a pegar bigotes en la ventanilla y observar la reacción de la gente. Yo lo hice pero nadie me dio mucha bola, el de al lado me miró con cara rara y nada más. Al parecer a la gente ya no le sorprende nada.

Yo, en cambio, decidí tomar el avión a Asia cargando un par de cosas y dejando otras en mi casa: capacidad de asombro, adentro, imaginación para divertirme con pavadas en los momentos más aburridos, adentro, preconcepto de que todos los asiáticos son chinos, vos te quedás en Buenos Aires, miedo a lo desconocido, fuera, temor a que me roben/maten/etc, nah no vale la pena cargar con eso, curiosidad y ganas de escribir y fotografiar todo lo que me cruce, adentro he dicho, bigotes falsos para usar en los momentos menos esperados, vengan nomás (y por esto tengo que agradecer a mi amigo Ariel, quien me hizo este regalo tan original y bizarro para llevarme por el mundo). También pienso, tal vez a diferencia de muchos, que el viaje empieza mucho antes de llegar al primer destino: el viaje empieza en los preparativos, en el auto camino al aeropuerto, en el aeropuerto mismo, en la gente que conocemos en la sala de espera, en el avión, en las escalas. Mirar por la ventana del avión cómo se achica la ciudad que acabo de dejar atrás es, para mí, una de las mejores sensaciones: es el minuto cero del verdadero viaje, ese momento en el que sabemos lo que estamos dejando atrás pero no tenemos ni idea con qué nos encontraremos más adelante. Y si la ventana tiene un bigote, les aseguro que el vuelo no será aburrido.

Comentarios acerca de Minuto cero

  1. Okina 20/09/2010 at 19:01 #

    agrego: tu viaje empezó ya en el Hospital Aleman cuando te diste las vacunas obligatoriass para poder ingresar a los paises asiaticos, en esa foto que subiste con la enfermera ejecutasndo la vacuna y vos con cara de circunstancias. ja ja

  2. Poncho 05/07/2012 at 02:29 #

    Estoy totalmente de acuerdo en que un viaje inicia desde el mismo momento que a uno se le cruza la idea por la cabeza de realizar el viaje; y, por lo menos en mi caso, no hay quién me la saque de la cabeza.

    Así como Hamlet dijo: Ser o no ser… podría uno decir preparar o no preparar, me explico. Creo que uno debe saber para dónde va, tener una ruta (no obligatoria) y conocer lo básico de la cultura… pero tampoco debe tener todo planeado como nos narraste de unos Canadienses que conociste en un tren en “Final del juego (El Jadida – Assilah – Marrakech – Barcelona)”.

    Por ahora seguiré planeando mi viaje y leyendo tu blog.

  3. Hernan 24/12/2014 at 19:54 #

    Si yo creo que el viaje empieza cuando lo esa gotita de luz se enciende en tu cabeza uno empieza a sonar…tengo recuerdo de toda la previa del viaje mas largo que hice, en el que me iba por dos meses y volvi despues de cuatro anos, …toda esa previa fue como una pelicula, magia..fue sonar despierto…

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