No sé bien por qué, pero esta es una de esas fotos que vuelvo a mirar una y otra vez y nunca deja de atraparme. Tal vez no sea gran cosa, muchos verán “solamente una pared”,  pero yo veo una pared que por alguna razón me llamó la atención en la vida real y me sigue llamando la atención en esta foto. La vi cuando iba caminando distraida por Macau con mis amigos y frené de golpe. Puede que haya sido el mensaje, “Start from Zero”, lo que me hizo mirarla y apropiármela con la cámara. Un mensaje que apareció una y otra vez (porque lo ví repetido por Hong Kong y Macau) en el momento justo y que me indicó que, de una vez por todas, era momento de dejar mucho peso atrás y empezar de cero frente a lo nuevo.

Si hay algo que extraño de Buenos Aires es su arte, especialmente el arte callejero, esos murales y mensajes anónimos que le dan color a la ciudad. Dicen que los ojos ven lo que la persona busca, y yo siempre intento encontrar dibujos en la calle: stencils, murales, graffitis, stickers, lo que sea. Cada vez que me cruzo con alguno, le saco una foto y me pregunto quién será el o la autor(a), porqué lo habrá hecho, qué habrá querido transmitir. Para muchos estos dibujos o mensajes probablemente pasen desapercibidos, otros los verán como “manchas” o como “actos de vandalismo” tal vez. A mí me alegran la existencia y me demuestran que hay ciertas expresiones que van más allá de cualquier cultura o nacionalidad. El arte (en este caso el callejero) no pertenece exclusivamente a un sector del mundo, el arte es uno de los elementos más humanos que compartimos.