Este post forma parte de la serie “Asia de la A a la Z”, un abecedario personal de mis experiencias en Asia.

Como bien dijo un lector, “se vienen las letras difíciles”: W y X. No hay muchas palabras del español que empiecen con estas letras (las hay, pero la mayoría vienen del inglés y no las usamos demasiado) y tampoco quería caer en las típicas: waffle y xilófono. No tengo nada que decir acerca de ellos dos.

Mientras pensaba qué escribir con la W (juro que estuve por poner “www” o “wikipedia” y hacer un tratado acerca de internet, pero me pareció aburridísimo e inconcretable), se me ocurrió. Los que me conocen personalmente (y los que leen el blog, también) sabrán que tengo un imán para lo bizarro. Debo emanar algún tipo de energía que se traduce a cualquier idioma y dice: Bizarro Ven a Mí. Por algo inauguré una sección del blog llamada “Situaciones bizarras“. Porque las vi a montones.

Antes de venir a Asia me preguntaba: ¿Será que allá también seré testigo (o participaré) de situaciones bizarras, divertidas e insólitas como en América latina? ¿o lo bizarro estará reservado solamente a los países de habla hispana? ¿o será que todo me parecerá bizarro en Asia? ¿o lo bizarro será tan bizarro que no llegaré a captarlo como tal?

Y una vez acá, aparecieron solos. Los momentos WTF (What the f***?). Personajes extraños que me hablaron desde el asiento vecino del tren y cuestionaron mi vida entera, gente que se abalanzó para sacarme fotos cual estrella de cine en una isla desierta, policías que prefirieron sacarse autofotos y cuestionar mi situación sentimental antes que resolver un caso, chinos que me felicitaron en el subte cuando me vieron cargando la mochila en la espalda (“you! very good! very good!”), preguntas más que atravesadas que me hicieron en varias ocasiones, escenas ambiguas, diálogos de no creer, un trencito de la alegría en una isla en medio de la nada (ver foto).

Reflexionando, llegué a dos conclusiones.

Una, que lo bizarro es en realidad el clásico shock o choque cultural que ocurre al sumergirse en una cultura distinta. Lo que a mí me resulta bizarro, acá tal vez sea normal. Y, en todo caso, para ellos la bizarra acá soy yo. La que anda viajando por ahí con una mochila, rompiendo el fluir cotidiano y normal de los colectivos y subtes asiáticos. Si dos o más personas de lugares opuestos del mundo conviven por un rato en un mismo espacio, es muy probable que lo bizarro aparezca sin que lo llamen.

Y dos, que el mundo, en el fondo, es un lugar bizarro. Hay tantas curiosidades, “anormalidades”, sorpresas, cosas raras… lo que pasa es que a veces estamos muy ocupados “con cosas serias” y no nos damos cuenta. Solamente es necesario ponerse los anteojos de lo bizarro y mirar la realidad a través de otro filtro. Les aseguro que es mucho más divertido.

***

¿Sabían que la palabra bizarro, en español significa “valiente” o “generoso, lucido, espléndido”? (R.A.E. dixit)

Bizarro viene del francés bizarre, que significa “raro, extraño, peculiar, de naturaleza fantástica”.