Los viajeritos (que vieron mucho y aún se sorprenden ante una burbuja)

—¿Y a vos te gusta viajar?
Le pregunto a Pampa, sabiendo lo que me va a responder.
— Sí, mucho.
—Es lo más lindo que hay, viste.

Le respondo con una sonrisa de complicidad, de viajera a viajero.

 [singlepic id=6662 w=625 float=center] Burbujas en el agua

Mientras Damián le hace una grulla de papel, Pampa nos cuenta que estuvieron en Japón pero que la cultura le pareció bastante cerrada: “Ahí todos se preocupan por no molestar al otro, entonces cada cual está metido en lo suyo y queda mal interrumpir”. De China nos dice que estuvieron poco tiempo, “solamente tres meses”, y que la comida de allá es totalmente distinta a la que encontrás en cualquier restaurante chino de Argentina. Asegura, también, que en Filipinas se come chinchulín como en Argentina. Yo lo escucho atenta, aprendo de su experiencia. Él lleva diez años viajando, yo solamente cinco. Da charlas en colegios de todo el mundo y habla con mucha convicción, se lo nota acostumbrado y cómodo ante el público. Ah, un pequeño detalle: Pampa tiene tan solo 10 años. Es uno de los cuatro hijos de Cande y Herman Zapp, los escritores de “Atrapa tu Sueño”, una pareja (ahora familia) que se dedica a recorrer el mundo hace casi 13 años en su auto Graham Paige (y a quienes les dediqué el primer post de Familias Viajeras).

 [singlepic id=6677 w=625 float=center] Los Zapp

Descubrí el libro de los Zapp en el 2008, poco días antes de salir de viaje por América latina. Recuerdo que entré a una librería de Buenos Aires y lo vi. No tenía plata en el bolsillo, pero tenía una tarjeta de puntos. Cuando pregunté el precio y mostré mi tarjeta ocurrió uno de esos hechos que inocentemente tildamos de “casualidad”: tenía los puntos justos (ni uno más ni uno menos) para canjear el libro. Me lo llevé y dejé que los relatos de Cande y Herman me acompañaran y me fortalecieran durante mi primer viaje sola. Hace pocos meses tuve la suerte de conocerlos en persona: me invitaron a una reunión de viajeros en su casa de Los Cardales y me sentí, por primera vez en mi vida, dentro de una sesión real de Viajeros Anónimos (mi grupo de autoayuda virtual para adictos a los viajes).

  [singlepic id=6674 w=625 float=center] Versión reducida de VVAA (la primera vez que fui éramos como 60 personas)

Esta es mi segunda visita, estamos todos sentados a la mesa, pocos días después de Navidad. Pampa agarra la grulla y la hace volar con su mano. Nos dice que solamente necesita un palito para imaginar que tiene una nave espacial y divertirse durante horas. Al rato nos cuenta acerca de su educación a distancia, de la que se encarga Cande. “Una vez estábamos estudiando Geografía sentados en una roca en la base del Everest. Una de las preguntas del ejercicio era ¿Cuál es la montaña más alta del mundo? ¡Facilísimo! ¡El Everest! ¿Y dónde está ubicado? Acá atrás mío.” Pampa da charlas en colegios desde los 7 años: “Cuando yo doy charlas para otros chicos me prestan mucha más atención que cuando habla papá, se animan a hacerme muchísimas preguntas. Una de las más raras que me hicieron fue si habíamos estado en la Luna”.

 [singlepic id=6667 w=625 float=center] Pampa

Los Zapp derribaron el mito de que “no se puede viajar con chicos”. Ellos, a falta de uno, tuvieron cuatro, todos en el camino y nunca dejaron de viajar. Pampa (10 años) nació en Estados Unidos, Tehue (7) nació en Argentina, Paloma (5) nació en Canadá y Wallaby (3) nació en Australia. Juntos recorrieron América, parte de Oceanía y Asia, y hace pocos días partieron a buscar el auto —que quedó estacionado en Sudáfrica— para recorrer el continente africano.

 [singlepic id=6680 h=625 float=center] Pampa

 [singlepic id=6679 w=625 float=center] Tehue

 [singlepic id=6671 w=625 float=center] Paloma

  [singlepic id=6673 h=625 float=center] Wallaby

Me siento a jugar con Paloma, de cinco años, y no puedo creer que estoy hablando con otra viajerita. Le pregunto si le gusta viajar y me dice que sí. Se los ve felices, cada uno con su estilo y su personalidad: Wallaby es un torbellino de energía, Pampa es lector e intelectual, Tehue es más silencioso y sorprende con su repertorio de risas bizarras y Paloma es una pequeña princesa. Me encanta verlos leer, pintar, cantar, saltar y entretenerse con lo que tengan a mano. Pero lo que más me gusta de haberlos conocido es saber que estos cuatro viajeritos tienen más mundo encima que muchos chicos (y adultos) que conozco, que vieron toda clase de paisajes, convivieron con gente de todas las culturas y que aún así se siguen sorprendiendo con algo tan simple como las burbujas. Siguen siendo niños, a pesar de ser adultos de entre 72 y 240 años en la Escala Philippe.

 [singlepic id=6659 h=625 float=center] Imágenes de la burbujeada

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Y lo que me encanta de haberlos conocido, además, es que me ayudaron a corroborar que las burbujas son algo que va más allá de la edad, del idioma, del lugar: son universales, son mágicas para todos y en cualquier momento de la vida. Ellos, que vieron tanto, me lo demuestran con sus sonrisas, con sus gritos, con sus saltos.

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Después de haber conocido a los Zapp me doy cuenta de lo difícil que debe ser, para cada familia que los hospeda, dejarlos ir. Son una familia encantadora y generan una energía tan positiva y feliz a su alrededor que dan ganas de tenerlos cerca. Así que propongo una reencarnación selectiva: si algún día vuelvo a nacer, quiero hacerlo a bordo del auto de los Zapp. ¡Quiero ser su quinta hija viajerita!

 [singlepic id=6678 w=625 float=center] ¡Gracias por demostrarnos que todo se puede!

[box border=”full”]Pueden conocerlos, contactarlos y comprarles el libro a través de su web: argentinaalaska.com[/box]

La edad de los viajeros

Según la Escala Phillipe, yo tengo unos 100 años de vida, y Walter —otro viajero, también conocido como Che Toba— tiene 70. ¿Cómo funciona esta escala? Walter cuenta que en uno de sus viajes conoció a Phillipe, un hombre que dedicaba todo su tiempo a viajar y que decía tener 408 años de vida. Phillipe explicó que él calculaba la edad según el tiempo de vida invertido en viajar. Lo más común es que la gente viaje 15 días al año, durante sus vacaciones: cada quincena de viaje, por ende, equivale a un año de vida. Alguien que viaja un año entero sin parar ve y vive lo que a otros les llevaría 24 quincenas (cada año tiene 24 quincenas) o 24 años de sus vidas. Entonces yo, por ejemplo, que ya llevo unos 4 años de viaje (y unas quincenas sueltas más), estoy casi en el primer siglo de vida (porque 4 x 24 da 96). “Viajar alarga y ensancha la vida”, afirmó CheToba durante la presentación de RedViajAR en la UADE (un día antes de que Demian y yo saliéramos a dedo para Córdoba), y nos dejó a todos los viajeros asintiendo. Y, pocos días después, Walter nos recibió junto a su familia en “El Rancho Toba”, su casa en Villa Nueva (al lado de Villa María, provincia de Córdoba).

[singlepic id=6154 w=625 h= float=center] Primeras impresiones de Villa María… Mucha tranquilidad.

Quienes lo conocemos estamos convencidos de que debería cambiar el teclado por el escenario y convertirse en el primer blogger de viajes con un show de humor y stand-up (¿o ya habrá alguno que decidió abandonar la cibervida para convertirse en capocómico? nunca se sabe…). “CheToba: viajes y risas”. Éxito garantizado. Tiene mucho para contar ya que pasó por todas (y todo se lo toma con humor): es rosarino, vivió en Buenos Aires, en un pueblito de Brasil y ahora en Córdoba, viajó de mochilero por Sudamérica con su mujer (casi tienen a su hija en el camino), fue uno de los “12 apóstoles” de internet (creo que está conectado a internet desde antes de que existan los modems), fundó empresas online y llegó a ser tapa de la revista VIVA por ser un emprendedor. “Ahora soy blogger de viajes”, dice como si estuviera dando testimonio frente a cámara para un reality show. Y el año pasado realizó una de sus hazañas más grandes: viajó 7 meses en camioneta, desde Córdoba (Argentina) hasta las oficinas de Google en San Francisco (Estados Unidos), con su mujer (Marcela) y sus hijos adolescentes (Sofi y Toto). Y así fue como los CheToba se ganaron el título oficial de Familia Viajera.

 [singlepic id=6179 w=625 h= float=center] La Familia CheToba

 [singlepic id=6157 w=625 h= float=center] Detalles del “Rancho Toba” que me gustaron

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Probablemente los que me leen a mí pensarán que yo “puedo viajar” porque “soy joven y no tengo hijos”. Pero Walter (y tantas otras familias que están viajando silenciosamente por ahí y que no tienen “prensa” o visibilidad) demuestra que no hay una edad ni una “situación ideal” para cumplir los sueños. Y acá hago un paréntesis que viene al caso. Todos los días recibo mails de personas que se sienten “muy jóvenes” o “muy grandes” para viajar: si bien yo estoy en lo que muchos consideran “la edad ideal para viajar”, creo que esa edad ideal no existe. Yo siempre dije que quiero ser viajera toda la vida, tenga familia o no, con hijos o sin hijos, y no voy a permitir que el “hacelo ahora que podés” me frene o me haga creer que mis sueños tienen fecha de vencimiento. Hace unos días conocí personalmente a la familia Zapp (Herman y Cande viajan por el mundo en auto hace más de 12 años, tuvieron 4 hijos en el camino y escribieron el libro “Atrapa tu sueño” contando su historia) y gracias a ellos conocí a muchísimas otras familias que también viajan por el mundo con chicos de todas las edades: parejas que van con su bebé en bicicleta, familias que viajan en kombi, padre e hija que van en moto, familias enteras que se van en motorhome. Y la lista sigue. Es cuestión de dejar todas las excusas de lado y saber que SE PUEDE, que si uno quiere, es necesario hacer ciertos sacrificios, pero se puede. Si otros lo lograron, ¿qué nos lo impide?

 [singlepic id=6183 w=625 h= float=center] Con los Zapp, un gran ejemplo de vida

 [singlepic id=6181 w=625 h= float=center] Los CicloViajeros van en bici con una beba (¿vieron qué lindo el carrito que le armaron atrás?)

 [singlepic id=6182 w=625 h= float=center] Moto viajera con sidecar a medida

Che Toba dice que él va a escribir un nuevo best-seller —“Atrapa tus miedos”— para que la gente “atrape sus miedos”, los guarde en un placard y se dedique a “vivir sus sueños en vez de soñar su vida”. Durante su presentación en Red ViajAR (que pueden ver en su blog), Walter fue derribando uno a uno (a través de su ejemplo) los miedos típicos que nos impiden salir de viaje: “no se puede viajar con chicos” (él tiene hijos adolescentes y se fueron igual), “no puedo dejar la casa sola” (ellos la dejaron durante 7 meses), “seguro que me roban” (tuvieron cero robos, ni siquiera se les pinchó una rueda), “no puedo dejar a mi familia, a mis padres” (él tiene su historia personal con respecto a eso y no permitió que fuera un impedimento), “necesito mucha plata, viajar es cosa de ricos o hippies” (ellos no son ni lo uno ni lo otro, y se animaron). Una de las cosas más importantes a la hora de planear un viaje, según él, es ponerse una fecha límite y salir ese día sí o sí, sin importar si está todo listo o no (¿estará “todo listo” alguna vez? El momento ideal no existe…). Tampoco hay que sentirse decepcionado si uno no llega a su meta (cuando yo me fui de viaje por América latina me puse como meta México y no llegué, cuando me fui por Asia me puse como meta India y tampoco llegué, pero nunca sentí que decepcionaba a nadie). En su casa pudimos ver el mapa de América latina que pegó en la pared al lado de su computadora cuando el viaje con su familia era solamente un sueño compartido. Ahora, esa mapa se llenó de anécdotas, caras e historias, y la familia sueña con nuevos destinos.

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 [singlepic id=6164 w=625 h= float=center] Esta lechuza es amiga de Walter

 [singlepic id=6165 w=625 h= float=center] Y el gato seguramente también (es del barrio)

 [singlepic id=6171 w=625 h= float=center] Arte callejero en Villa María

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Durante nuestros días en Villa Nueva hicimos vida tranquila, jugamos al ping-pong (fue un duelo muy parejo, pero perdí 19 a 21), salimos a caminar por los alrededores del barrio, hicimos burbujas en una escuelita (próximamente un post de Burbujas por ahí), paseamos por el centro de Villa María, fotografiamos graffitis, anduvimos en bici y, como era obvio, nos la pasamos hablando de viajes. No solamente de viajes, sino de la parte “no glamorosa” de los viajes: eso que, según Toba, “no siempre sale en las fotos ni te cuentan en libros o blogs de viajes”. Si bien yo conozco “El Lado Oscuro de los Viajes” (fah!) a veces lo doy tan por sentado que ni lo cuento, o tal vez será que privilegio tanto lo “lindo” por sobre lo “incómodo” que dejo esta parte de lado. Pero es cierto y está bueno que lo sepan.

 [singlepic id=6174 w=625 h= float=center] The Dark Side of Traveling!

En palabras de Toba: durante un viaje hay días en los que no te podés bañar, ni afeitar, ni peinar, ni depilar ni cambiarte de ropa (porque ya no te quedará ropa limpia en la mochila). Hay días en los que te vas a querér volver (doy fe de que existen). Hay días en los que vas a llorar (y mucho) (y si estás viajando sola, no vas tener hombro donde apoyar tu cabeza). Hay días en los que vas a decir: “¿qué hago acá? ¿quién me mandó a viajar?” y vas a soñar con teletransportarte a tu casa. Hay días en los que te vas a frustrar y te vas a pelear con quien sea que esté al lado tuyo (amigo, pareja, familia, desconocido). Pero una vez que estás en la ruta y aprendés que viajar también implica estar incómodo, que también implica tristezas, que también implica momentos duros, te vas a ir amoldando. Probablemente no sea fácil y te lleve tiempo acostumbrarte, pero las recompensas van a llegar tan rápido (en forma de paisaje, de sonrisa, de abrazo, de foto, de momento) que vas a aprender a convivir con esas incomodidades y lo único que vas a querer… es seguir viajando.

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Yo lo pienso así: viajar me hace feliz, y para ser feliz no existe una edad ideal. Tenemos toda una vida para descubrir qué es lo que nos hace felices y para ir en busca de eso. Y cuando empiecen a viajar van a ver que van a dejar de contar los años en la escala tradicional y se van a dar cuenta de cuán acertada es la Escala Phillipe. Yo recién tengo 100 años y espero que me queden varios siglos de vida por delante.

 [singlepic id=6180 w=625 h= float=center] Familia: ¡gracias por todo! ¡Sigan viajando!

BIS: Chiste CheTobiano

¿Cuál es el colmo de un blogger de viajes?

Que tenga el blog cerrado por vacaciones.

***

Pueden hacerse amigos y seguir las andanzas de esta familia viajera en: chetoba.com.ar

Familias viajeras (2): Los 6G

Los Giusiano son seis. Viven en Resistencia (en la provincia del Chaco, Argentina), son argentinos e italianos y se definen como “una familia simple”, una familia como cualquier familia… Pero los Giusiano tienen algo que los diferencia: la locura por viajar. Y cuando se van juntos a recorrer algún lugar del mundo, se convierten en los 6G: un equipo de viajeros donde cada integrante aporta su modo de ser y otorga un ingrediente distintivo y fundamental a esta familia viajera.

Alejandra, la mamá, es maestra jardinera y apasionada por el arte; siempre soñó con tener una familia grande y jamás se imaginó que terminaría recorriendo el mundo con todos sus hijos. Eduardo, el papá, es ingeniero y apasionado por las culturas, la historia y los idiomas; siempre soñó con recorrer el mundo y jamás se imaginó que lo haría con una familia tan grande.

Los viajeritos en el aeropuerto de Sydney

Sofía, la hija mayor (15), viajó por primera vez al cumplir un año: el día de su cumpleaños, los (en aquel momento) “3G” tomaron un avión hacia Israel. Ella es sociable y cautivadora y cumple uno de los roles más importantes dentro del equipo: la comunicación. No importa en qué lugar del mundo estén, Sofía siempre es capaz de romper el hielo y establecer una comunicación con la gente local. El nacimiento de Sabrina (quien hoy tiene 13 años) inspiró a la familia a realizar una de sus grandes aventuras: China, país al que partieron tres días después del primer cumpleaños de Sabrina. Ella es la encargada del diario de viaje y quien le da humor y color a las travesías.

Matteo (9) nació en septiembre de 2001 y, debido a la crisis de Argentina, tuvo que esperar más que sus hermanas para su bautismo viajero. Tras varios años sin grandes aventuras, los “5G” lograron viajar a Estados Unidos y recorrer Carolina del Norte en auto. Tomás (6), el más joven de los viajeros, completó el equipo e impulsó nuevamente las grandes aventuras familiares: cuando cumplió un año y dos meses, los 6G se fueron a Egipto, a Grecia y a Roma.

Los 6G también viajaron por India, Nepal, Australia, Singapur, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam. Y próximamente… planean nuevas y grandes aventuras.

Eduardo aceptó responder a mis preguntas y me dejó un gran mensaje: “Con ellos (los chicos) aprendimos a ser viajeros”.

Los 6G en Katmandu

Los 6G en la India

¿Cómo fue que tomaron la decisión de empezar a viajar en familia? ¿A su alrededor los alentaron o los desalentaron a viajar con chicos?

No fue empezar a viajar en familia sino seguir viajando en familia. El Viajar estuvo siempre en mis sueños y tener una familia con muchos niños en el de Alejandra; el desafío fue tratar de concretarlos en equilibrio.

En un principio todo fue desaliento a viajar con niños. Apenas quedamos “embarazados” de Sofía, frases como “ahora sí olvidate de seguir viajando” entre otras, fueron para mí, más que desmoralizantes, inspiradoras, desafiantes y me motivaron a romper el paradigma de lo “imposible” de viajar con niños. Aquí también comienza a plasmarse lo expresado anteriormente, no era mi decisión sino la nuestra, sin compartir la visión con Alejandra todo lo que vendría después no hubiera sido posible.

El primer viaje de “casi 3” lo hicimos con Sofía en la panza de tres meses, pero el punto de partida emblemático fue el 18 de junio de 1996 el mismo día que cumplía un año y que partíamos hacia Israel. Al viaje lo armamos casi en secreto absoluto para aislarnos de las críticas y malas ondas. Anunciamos el viaje 15 días antes de partir…, al de China 5 días antes…, hoy en día ya no es problema, es más, nos preguntan qué viaje estamos organizando y se decepcionan si contestamos que estamos ahorrando y que sólo vamos a una playa a Brasil de vacaciones…

De todos modos siempre mantenemos cierta reserva. Este “secreto” es casi una tradición y parte de la mística de armar un viaje. Es algo casi increíble ver a los niños mantener el hermetismo, preguntando cada tanto… ¿todavía no podemos contar, no?…cuando respondemos sí, ya lo pueden contar es,  porque no hay vuelta atrás…

¿Qué medio de transporte utilizan durante sus viajes? (¿van de una ciudad a otra en auto, avión, colectivo?)

Nos movemos en todo tipo de medio, de acuerdo a posibilidades, situaciones, disponibilidad, costo, siempre privilegiando lo mas autóctono posible. En los resúmenes de los viajes solemos contar casi en tono de broma en qué nos movimos. Transcribo para que se den una idea:

“Indochina & Australia

Nos movimos en 17 aviones (de todo tamaño y tipo), buses de líneas, buses urbanos, buses chicos, taxis grandes, trenes, monorrieles, ferry, balsa, canoas y botes a motor (varios tipos y tamaños), barco de madera, kayak, carro con caballos, un montón de motos carrozadas (tuc tuc), 5 bicicletas, 2 elefantes y seguro me olvido de algo…”.

¿Cuánto tiempo dura cada viaje que realizan?

Lamentablemente sólo duran semanas (entre tres y seis semanas aproximadamente) por razones de tiempo y recursos. Eso sí, son las semanas más movidas que se puedan imaginar,  las más duras y bellas semanas donde toda la rutina y preocupaciones de la vida normal se diluyen y la adrenalina fluye vertiginosamente enfrentando y disfrutando los desafíos tras desafíos que nos propone esta aventura de viajar en familia a lugares tan maravillosamente diferentes.

¿Se alojan en hoteles o casas de familia?

Nos alojamos en todo lo que se nos presente posible, buscando que sea un lugar limpio y seguro donde reponer fuerzas y reacondicionar el equipo (todo un tema esto) para continuar al día siguiente. Hemos estado en hoteles, casas de familia, pensiones, bed & breakfast. Pero desde que somos tantos, generalmente no nos queda otra opción que hoteles e incluso se nos complica conseguir para estar todos juntos en una habitación, por lo que debemos utilizar un esquema de 3 y 3 siempre un mayor a cargo. Sobre esto último tenemos también planteada la logística de equipo (varones y mujeres).

¿Qué les interesa ver o hacer en un viaje? (entrar en contacto con la cultura del lugar, ver la naturaleza, hacer deportes, etc?)

Sin lugar a dudas lo que mas nos interesa en un viaje es entrar en contacto con la cultura del lugar, “vivir” un poquito de su vida aunque sean minutos, horas o días en algunos casos. Es por eso que nos definimos como viajeros, no turistas, para tratar de ser mas claro transcribo una parte de uno de los tips sobre este aspecto.

El definirnos como viajeros esta relacionado al espíritu y la forma de encarar un viaje, es tratar introducirnos aunque sea por un momento en la vida de ese lugar en el mundo. Es compartir sus costumbres, su contexto, es apreciar y valorar las diferencias, es ser uno más sin dejar de ser uno mismo, es aprender de ellos y enseñar de nosotros. En toda la amplitud que fuere posible desde la simple comida a la religión.

 

Los sentimientos fuertes y verdaderos no se miden por tiempo, hay personas y vivencias que quedan grabados en nuestra mente y corazón por más que haya sido solo un momento… La sonrisa de un niño al recibir su plato de comida en Camboya, el abrazo de despedida fuera de todo protocolo a Subash nuestro ángel guardián en la India, el obligado regateo para todo, las numerosas bendiciones de santones y monjes, la comida familiar en casa de Pototo en Cuba, la alegría de la maestra en la escuela Nubia, el rezo junto a Luckeer en el templo Sikh…”

 

 

 

En un comedor de Camboya

En Egipto

 

 

 

¿Hubo algún país donde les resultó más difícil viajar en familia? ¿Y el país más “family-friendly”?

Se me complica un poco responder esta pregunta de manera pragmática es decir, el definir que este u otro país es más o menos complicado para viajar con niños, cada uno tiene sus aspectos fuertes y débiles. Sí, podríamos decir que en los países con menos infraestructura  o con costumbres muy diferentes a las nuestras, se complica un poco más con los niños a la hora de la comida, en los temas de higiene, etc.  Por dar un ejemplo, en Australia podíamos comer directamente de las góndolas de un supermercado, en la India no encontramos ningún supermercado y toda la comida era extremadamente picante. Ahora, no dudaríamos ni un segundo ante la posibilidad de volver a la India o de seguir explorando países de este tipo.

¿Tuvieron algún problema de seguridad?

Problemas hemos tenido muchos y de diferentes tipos pero gracias a Dios de seguridad casi nada, el único atacado fui yo y en un país del primer mundo. De todas maneras es un tema que tratamos de trabajarlo bajo un esquema de prevención de conflictos y la defensa personal forma parte de nuestro entrenamiento previo.

¿Cómo reacciona la gente local en distintos países al verlos viajando con chicos?

Los niños son el gran diferencial en nuestros viajes, son ellos los que logran en tiempo récord generar vínculos y contacto con la gente y cultura local de manera casi natural. Son ellos los que en sí, nos convierten en viajeros.

La expresiones de la gente al vernos avanzar con los niños (¡ y 4!) es algo que disfrutamos mucho con Alejandra. Principalmente se da en países donde ver una familia occidental con muchos chicos no es algo corriente.

Algunos casos que me vienen ahora a la memoria en este momento:

– En China a veces no podíamos caminar porque el propio turismo interno del país traía a Beijing por ejemplo, gente del interior que jamás había visto niños occidentales, menos bebes, rubias y hermanas (Ley de un solo hijo), todos quería tocarlas, alzarlas, sacarles una foto.

– En la aldea Nubia al sur de Egipto donde una familia nos invito a pasar a su casa nos convidaron agua y compartimos un rato juntos.

– La carita agradecida de los niños del orfanato en Phnom Penh en Camboya cuando les servían la comida.

– La alegría de la familia del profesor de yoga en New Delhi  que nos invitó a tomar el te a su casa.

Encuentros en Egipto

Curiosos en China

Aprendiendo en Egipto

¿Creen que los chicos adquirieron ciertas capacidades o actitudes ante el mundo gracias a los viajes que realizaron?

Estoy seguro de ello, es algo que se va cultivando en ellos por más que sean chicos y que aflora en algún momento. Lo comprobé una noche que volví tarde de una cena de trabajo y mientras tomaba un vaso de agua comencé a leer un escrito de Sofía en ese momento de 13 años que estaba junto a su mochila de la escuela. El  título es “Diferentes ¿cual es el problema…?” no pude contener las lagrimas…  No dejen de leerlo (está incluido al final del post).

Para ampliar un poco más este respuesta transcribo algo mas de los tips de nuestra página:

“Viajar con los niños a lugares tan remotos también suscitó en su momento, una serie de opiniones, juicios, etc. Razón por la cual siempre hemos armado nuestros viajes en el más estricto secreto para evitar tener que dar explicaciones inútiles.

Dentro de la numerosas críticas recibidas al respecto, podemos mencionar algunos “clásicos” como ser: “¿por qué no esperas que sean todos grandes y los llevás en una edad que puedan apreciar más…?”;  “no se van a acordar nada…”;  “pobres chicos a dónde los llevan…”

Sobre esto podemos decir…

Si no hubiéramos aprendido a viajar, primero solos, después con uno, luego con dos y así hasta tener los cuatro… no hubiéramos hecho posiblemente nada…

¿Cuándo es el momento correcto?  Sólo Dios sabe que nos depara la vida, el momento si se puede, es hoy…

No “llevamos a los niños”, hacemos un viaje en familia... Les puedo asegurar que, lo que no recuerdan, les queda grabado en su interior y forma parte de su formación, que aflora en el futuro.

Los lugares remotos y exóticos tienen naturalmente esa maravillosa diversidad natural que brinda a los niños un  espectáculo sin fin a toda hora.

¿Los niños disfrutan el viaje? Miren sus caras en las fotos y no se necesita agregar más palabras.”

Remando en Vietnam

En Vietnam

En Vietnam

En Laos

¿Creen que al viajar con niños cambia la manera de viajar?  En cuanto a la mirada de los lugares, ¿ellos les hacen descubrir cosas nuevas?

Sin ellos hubiéramos sido solo un par de viajeros más, con ellos fuimos algo diferente en todos las aventuras. Son una atracción natural, generan una conexión especial con la gente local, lo que nos permitió en muchas oportunidades disfrutar de ese contacto humano tan especial que no necesita de idiomas y a veces ni de palabras.

Realmente nos abrieron las puertas hacia un estilo de viaje diferente, profundo, inolvidable. Al punto que hoy nos cuesta pensar en viajar sin ellos y cuando lo hemos hecho sentimos que no estamos completos, que nos falta algo.

Con ellos aprendimos a ser viajeros.

***
Todas las fotos de este post pertenecen a la Familia Giusiano.

Pueden seguir sus aventuras en www.familiaviajera.com.ar y conectarse con ellos en Facebook: Familia Viajera Giusiano.

[box border=”full” icon=”https://www.anikovillalba.com.ar/imagenes/post-star-ch.gif”]Este post pertenece a la serie Familias Viajeras. Si formás parte de (o conocés a) una familia viajera (o, por qué no, a una “futura familia viajera”), dejame un comentario con tu contacto. ¡Me encantaría compartir tu historia![/box]

***

Y comparto con ustedes el texto de Sofía Giusiano, de 15 años:

[box border=”full”]Diferente… ¿cual es el problema?

Toda mi vida, me enseñaron y aprendí, a respetar y a entender a personas diferentes a mí. Me gusta hacerlo. Con personas de una raza distinta, otra cultura o de otro habla. Tengan problemas, o una edad o capacidad superior o inferior a la mía. Sean pobres o vivan bien. Claro que no conozco a ricos ni famosos, solo personas viviendo bien y, en la mayoría de los casos, felices.

Una amistad no tiene fronteras. Los idiomas no pueden separar nada y mucho menos a dos personas, al igual que otro color de piel o el que uno crea en Dios y el otro en miles de Dioses. Es hermoso compartir con gente distinta, reír y jugar con ellas sin importar nada más. El poder escuchar lo que tengan para decir.

La experiencia de la que rescato esta enseñanza es un viaje que hice hace no mucho tiempo y el que pongo como ejemplo para esto que te enseño sobre la amistad. Junto con mi familia conocí la India. De ahí podría contarte miles de historias, darte el nombre de cientos de dioses o mostrarte fotos de los templos y palacios más maravillosos. Pero voy a reparar en la gente. Las personas que conocí en su mayoría son pobres, no tienen un hogar, muchas ni siquiera familia. Pero aunque éramos los seis blancos, rubios y además una familia con muchos hijos (suelen no tener más de uno o dos y nosotros somos cuatro), nos sonreían, se acercaban a conversar con nosotros y nos daban sus bendiciones. Compartían su cultura con nosotros y nosotros la nuestra con ellos.

Nuestro guía y chofer, shubastan, es una persona infinitamente humilde. Nunca nos dejó solos, nos cuidó, nos aconsejó y nunca le importó ¿adivinas qué? Sí, justamente, que fuéramos distintos a él y a su gente. Se encariñó con mis hermanitos: el más chico que le enseñó a cantar la canción de “Indiana Jones” y el más grande que le hacía preguntas todo el tiempo. Apenas habla inglés, así que costaba entendernos. Pero, como ya dije, las lenguas no son un gran obstáculo. Nos mostró cosas de la India que no estaban en horarios o en la agenda de viaje. Conocimos a las personas de la india, las humildes y trabajadoras, diferentes a nosotros en todos los aspectos, que no dudaron en ofrecernos su hospitalidad y de compartir con nosotros.

Algo que quiero que tengas en cuenta con respecto a las diferencias, es que las apariencias engañan. Para eso también tengo un ejemplo. En la India, en una estación de trenes en Agra, un chico de unos diez años que sufría poliomelitis se acercó a nosotros. Lo primero que uno piensa es que quiere pedirte dinero o algo más. Le dimos algo (siempre para comer. Nunca dábamos dinero) y Rayu (así se llamaba) lo empezó a repartir entre otros chicos que pedían. No quiso nada para él, sólo quería saber de donde veníamos, cómo era acá, si nos gustaba la India… sólo conversar y conocernos. Se me parte el alma el acordarme de ese chico, generoso y amable, que se movía por el piso a causa de su enfermedad, sufría, quién sabe si todavía viva. Este es uno de los casos en los que uno no puede entender por qué personas tan buenas, que le vendrían a este mundo como anillo al dedo, sufren tanto, y no se las tiene en cuenta. Lo que trato de decir es que hay personas buenas y malas en el mundo. El medio para reconocerlas es mirando por dentro, no por fuera.

Esto es muy importante a tener en cuenta en todo momento y toda persona. No importan las apariencias, ni los rumores. Sino saber mirar más allá de lo que se ve a simple vista, saber abrir la ventana aunque haya tormenta y poder encontrar buenas personas, un nuevo amanecer, almas puras y corazones de oro, que suelen estar escondidos detrás de muchas máscaras. Todas ellas diferentes.[/box]

Familias viajeras (1): Los Rodando Ando

Como les comenté en el post anterior, hoy inauguro la serie Familias Viajeras con un objetivo: demostrar que se puede combinar viajes con vida familiar y que los sueños no se cumplen solamente de joven, sino que pueden concretarse a lo largo de toda la vida.

Hoy, con ustedes, la familia Rodando Ando, de Argentina

La familia con el motorhome que los llevará a dar la vuelta al mundo en 80 meses

Todo empezó un domingo de 1999. Carla y Silvio habían cumplido 10 años de casados y estaban compartiendo un mate en su casa. Silvio le dijo a Carla: “Sabés que desde chico tuve el sueño de dar una vuelta al mundo, pero nunca me lo propuse, luego cuando estaba terminando la escuela secundaria con mi mejor amigo planeábamos irnos a Europa y recorrerla en tren, pero todo quedo en sueños…”, y le preguntó, con miedo de que ella respondiera que era una locura: “¿dejarías todo para ir a dar una vuelta al mundo con los chicos?”. Y cuando Carla respondió: “Sí, sería un sueño hacerlo”, empezaron a planificar juntos.

Contactaron a otros viajeros por internet, escucharon y aprendieron de sus experiencias y comenzaron a diseñar su propio viaje, la ruta, los lugares que visitarían… Cuando llegó el momento de buscar el vehículo adecuado decidieron que deberían diseñarlo y construirlo ellos mismos para que se ajustara a sus necesidades. Finalmente encontraron un motorhome ideal, lo adquirieron en el 2009, lo refaccionaron y lo acondicionaron a su gusto. Bautizaron a su nueva casa “Libertad”, y con ella planean recorrer más de 110 países, a lo largo de más de 300.000 km en 80 meses.

libertad1800

Pero el sueño no termina ahí. Los Rodando Ando también tienen una misión: que su viaje sea, además, una manera de generar conciencia sobre el cambio climático global. El motorhome está acondicionado para utilizar biocombustible, también llevará celdas solares, un generador eólico, un tanque solar para tener agua caliente y una cocina solar portátil. La familia plantará árboles en cada destino que visiten; también generarán material fotográfico y documental para alertar sobre los problemas ecológicos, darán charlas y conferencias, escribirán un libro y, tal vez, realizarán una película.

Los Rodando Ando son Ornella (14 años), Lara (16), Fabricio (17), Patricio (20), Carla (43) y Silvio (50), y aceptaron con muy buena onda responder entre todos a mis preguntas, así que las comparto con ustedes para que puedan conocerlos y, tal vez, darles una mano en este viaje.

Esta es la ruta que planean hacer durante los 80 meses de viaje

¿Qué los motivó o los inspiró a (finalmente) concretar este sueño? ¿Qué los frenaba antes y qué los empuja ahora?

Lo que nos frenaba antes son las excusas que vamos buscando durante nuestra vida para no concretar nuestros sueños, nos vamos atando a “cosas” materiales que no nos permiten volar, con las cosas nos sentimos “más” seguros, eso nos van inculcando y vamos aprendiendo durante nuestra vida, una casa, un auto, un buen trabajo, etc etc, en nuestro caso el concretar el sueño fue despojarnos de esas ataduras que nos dan las cosas.

Pasó un largo tiempo desde que nos planteamos el viaje de nuestras vidas (12 años), tuvimos un proceso de “maduración” y de entender que no nos llevamos de esta vida todas esas cosas que nos dan “seguridad”, venimos a la vida sin nada y de igual modo nos vamos de ella. Ahora nos dimos cuenta que el “motor” de nuestro sueño somos nosotros mismos, y de nosotros depende concretarlo, y lo increíblemente poderoso que es, cuando te das cuenta que empieza a encaminarse el sueño, y ahí te preguntas ¿Por qué no lo hicimos antes?

¿Qué les dicen sus amigos, familiares y allegados? ¿Cuáles son las reacciones comunes frente al viaje que están por emprender?

Las opiniones son diversas, desde ¿Qué van a hacer quéeee…?!!!, está quien no te cree o que piensa que volveremos rápido, quien dice qué bueno, que fantástico, me encantaría pero no me animo, muchos nos dicen si les hacemos un lugar para acompañarnos – y se han ofrecido de distintos oficios y profesiones: electricista, fotógrafo, mecánico, ingeniero agrónomo, ama de casa, etc, estamos pensando en alquilar un cuarto : ) … -. Y realmente, los que nos quieren de verdad se alegran porque hace años que venimos contando nuestro sueño y ven que ahora se hace realidad, entristeciéndonos mutuamente porque nos alejaremos por un largo tiempo.

¿Cómo surgió la idea de viajar y plantar árboles por el mundo?

La idea de viajar comenzó cuando Silvio (Papá) era muy pequeño. Desde siempre soñó con dar la vuelta al mundo. Hace aproximadamente 12 años, Silvio le comentó a Carla (Mamá) sobre su sueño, ofreciéndole la oportunidad de realizarlo, y ella aceptó sin dudarlo. Obviamente no dejaron atrás la opinión de sus 4 hijos (Patricio, Fabricio, Lara y Ornella) que, a pesar de que en ese entonces eran muy pequeños, hicieron propio el sueño de sus padres.

Además de concretar nuestro sueño se nos ocurrió que podríamos encontrarle un fin al viaje: contribuir a solucionar dos problemas que están muy relacionados entre sí, el cambio climático y la desforestación del planeta, por un lado documentando con fotografías y videos para alertar sobre los cambios, y por el otro lado promoviendo una solución concreta, plantar árboles de especies locales (haciéndolo nosotros mismos) y difundir la idea para que se haga una práctica repetitiva, así en colegios, ONGS, Municipios y Gobierno se pueden poner a trabajar juntos, y que esta práctica se vuelva habitual. Y parece que en conjunción con nuestro sueño, el PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente) declaró al 2011 Año Internacional de los Bosques. Es decir concretando nuestro sueño también contribuiremos (con nuestro pequeño granito de arena) a dejar un mundo mejor.

Los RodandoAndo hijos :)

¿Cómo planean hacer con la educación de los chicos?

La “Educación Formal” la estamos haciendo a través de la UEDE (Unidad de Educación a Distancia en el Exterior) que pertenece a la Fuerza Aérea Argentina. Tienen un programa para los alumnos que se encuentran en el exterior y les permite estar en contacto con profesores, estudiar a través de libros, Foros, Email, DVD e internet y, por supuesto, poder chatear con estudiantes de todo el mundo.

La no formal será la más enriquecedora, aprendiendo de las distintas culturas, aprenderán “en vivo”, Historia, Geografía, e Idiomas. Será una experiencia cultural invalorable. Los chicos llevarán un plan de estudios a seguir para completar sus estudios “tradicionales” y además tendrán que realizar un trabajo investigación y realizar un informe sobre cada lugar que visitemos, investigación que nos permitirá adquirir conocimientos más profundos que los que uno aprende cuando lo hace como un turista tradicional, nosotros lo haremos como viajeros.

¿Cómo planean a financiar el viaje?

De la misma manera que financiamos nuestra vida en la actualidad, por un lado iniciamos con un poco de capital, gran parte se la consumió nuestro vehículo, luego tenemos varias ideas:

A. Con sponsors a cambio de publicidad en el vehículo y en nuestra página web.
B. Con una grilla en el vehículo y en la web, para quienes nos quieren ayudar individualmente comprándonos un pequeño espacio para publicar su foto (que viajará con nosotros por todo el planeta) con la bandera de su país y su nombre (la misma foto en la web puede contener un enlace a su web, blog, etc), así nos ayudarán a cumplirlo y nos acompañaran en nuestro viaje.
C. Produciremos DVD con fotografías y videos de las distintas etapas del viaje que iremos vendiendo.
D. Al final del viaje escribiremos un libro (o varios) que terminarán de pagar nuestras deuda.
E. Nos gustaría filmar una película de nuestro viaje ( Pero ese es otro sueño…!!!)

¿Por qué decidieron hacer la vuelta al mundo “en 80 meses” (y no más o menos)? ¿Creen que el viaje puede extenderse y convertirlos en “viajeros de por vida”?

Emulando a Julio Verne, por la vuelta al mundo en 80 días… pero en 80 meses, pues más o menos se ajustaba a lo que estimábamos en recorrer: alrededor de 300.000 km a 125 km x día de promedio, un viaje muy tranquilo. Hasta ahora todos los viajeros que conocimos (y son muchos, algunos personalmente, otros por internet) “nunca cumplieron” con lo que estimaban en tiempo (siempre fue más), o el recorrido a hacer, o los kilómetros a recorrer, porque fundamentalmente esa es la diferencia entre un turista que tiene que cumplir con un itinerario, fecha, lugar, el viajero no se encuentra limitado a esos parámetros. Seguramente se extenderá por más tiempo, no sé si de por vida, pero Dios dirá.

Dentro del motorhome

¿Qué sienten ahora, a poco tiempo de emprender el viaje?

Lo que sentimos es una mezcla: un poco de miedo, algo de nervios, muchísima ansiedad. Pero lo que prima es la felicidad que nos da el poder comenzar el viaje. Que nos deparará el siguiente día, donde dormiremos la siguiente noche…

Sentimos que todo está fluyendo muy naturalmente. Leímos algunos libros y vimos algunas películas durante todo este tiempo (El secreto, El poder, Confianza Total, etc), que nos ayudaron a que nuestro sueño se haga realidad, pero la película “El Secreto” fue muy motivadora para nosotros la vimos hace unos años atrás y a todos se la recomendamos… antes de ayer vinieron a hacernos una nota para una revista (una productora, fotógrafo y periodista),  y le contamos al periodista sobre la película, del “Secreto” (pues nuestro vehículo tiene una historia particular muy relacionada con el tema), del poder de visualizar tus sueños, mientras el fotógrafo escuchaba y hacía sus tomas con el vehículo en exteriores, cuando subimos para hacernos las fotos en el interior, se puso a revisar las fotos que había hecho y nos extraño que de pronto se acerca a la productora y le habla al oído susurrándole algo… luego sale al exterior a sacar unas fotos con los chicos y en ese momento nos confiesa: “…él no sabe como decirles, mientras revisaba las fotos visualizó la placa del vehículo (en Argentina son tres letras seguidas de tres números), y la placa tiene las letras SOD…¿saben que quiere decir esto en Hebreo?: Secreto”. Esa noche nos costó dormir…

¿Qué mensaje quieren transmitirle al mundo a través de este viaje? ¿Y qué le dirían a todas esas familias que sueñan con viajar como ustedes pero no se animan?

Que los sueños son posibles, que hay que intentarlo, que todo tiene su dificultad, que hay que ver qué relegar, que es lo realmente importante para cada uno, y deshacernos de lo que no necesitamos, que no es importante pero nos consume nuestro tiempo para poderle dedicar a nuestro sueño. Si le ponemos toda nuestra fuerza y nuestra alma, el sueño se hará realidad. Y si no lo intentan, cómo sabrán si era posible, si aman realmente ese sueño, este será realidad, solo hay que saber eso, todo lo que hacemos en la vida es por amor, y es eso lo que nos llena el alma, amen su sueño!!!

Piensen qué sueños tienen guardados en su interior e incluso no se lo han confesado a nadie, la primera premisa es tener valor para contar el sueño (siempre encontrarán a muchos que dirán: baja a la realidad, eso no es posible…no le lleven el apunte, todo es posible), luego hay que empezar a trabajar en él y ya estarán comenzando a cumplirlo. Anímense!!!

[quote style=”boxed”]”Dentro de veinte años, te sentirás mas frustrado por las cosas que no hiciste que por aquellas que si has hecho. Así que suelta las amarras. Aléjate de la seguridad del puerto. Atrapa los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.” Mark Twain[/quote]

¡Gracias por compartir su historia, les deseo un excelente viaje!

Pueden visitar su web para seguirlos de cerca: rodandoando.com
y hacerse amigos en Facebook: www.facebook.com/rodando.ando

[box border=”full” icon=”https://www.anikovillalba.com.ar/imagenes/post-star-ch.gif”]Este post pertenece a la serie Familias Viajeras. Si formás parte de (o conocés a) una familia viajera (o, por qué no, a una “futura familia viajera”), dejame un comentario con tu contacto. ¡Me encantaría compartir tu historia![/box]

Familias viajeras

Una de las frases que más me dijeron desde que anuncié, a mediados del 2007, que quería dedicarme a viajar fue (entre otras como “estás loca”, “no te hagas la hippie”, “buscate un trabajo de verdad” y “no se puede vivir de eso”): “hacelo ahora que sos joven y podés” (frase muchas veces seguida de: “porque una vez que te casás y tenés hijos… olvidate”). Esa frase siempre me generó bronca y una sensación de “no entendimiento” (no de mi parte, sino de parte de los que me aseguraban semejante “verdad”).

Y siempre me quedé pensando en eso de “ahora que podés”. Entonces… ¿los sueños solo pueden cumplirse “de joven”? ¿Cuando uno crece debe olvidarse de todo eso que soñaba para su vida y resignarse a una rutina que parece estar pre-escrita y marcada de antemano? Entonces ¿qué? ¿cuando uno forma una familia con la persona que eligió, hay que dejar los sueños de ambos de lado y seguir el camino socialmente aceptado? ¿Y si justo los dos resultan ser viajeros? ¿Y si ambos comparten los mismos sueños y buscan llevar adelante un mismo estilo de vida? ¿O será que, siguiendo el razonamiento de “ahora que podés”, todos los viajeros estamos condenados a quedarnos solos de por vida?

En el 2008, días antes de emprender mi primer viaje por América latina, me pasó algo que me inspiró muchísimo y me dio a entender que no era la única que tenía un sueño grande: conocí la historia de los Zapp.

La familia Zapp: de Argentina a Alaska en un auto de 1928

Herman y Cande Zapp, una pareja argentina, decidieron cumplir su sueño y viajaron desde Argentina hasta Alaska en un auto Graham Paige de 1928. Tardaron más de cuatro años, escribieron un libro en el camino (“Atrapa tu sueño”, recomendado para todos los viajeros, potenciales viajeros y soñadores) y tuvieron dos hijos en pleno viaje. Cuando salieron de Argentina tenían planeado viajar pocos meses; hoy, más de 10 años después de haber salido, siguen en la ruta: están en Asia y ya son seis. Los Zapp ahora son Herman, Cande, Pampa (nacido en Estados Unidos), Tehue (nacido en Argentina), Paloma (nacida en Canadá) y Wallaby (nacido en Australia). Y el Graham, claro.

Hace pocas semanas, los Zapp y yo intercambiamos mails y estuvimos muy cerca de conocernos en Malasia, pero al final no se dio porque cuando ellos llegaron yo ya estaba volando de vuelta a Indonesia. Una pena. Me hubiese encantado conocerlos en persona y hacerles todas las preguntas que tengo en la cabeza desde que leí su libro. La familia Zapp, en mi opinión, representa lo que yo y muchísimos más soñamos. Ellos se animaron, lo lograron y le demostraron al mundo que es posible tener una familia y aún así cumplir sueños como, en este caso, el de viajar por el mundo. Ya dije una vez: “Cuando sea grande quiero ser viajera”, y ahora agrego: “y cuando tenga familia quiero ser como los Zapp”.

Muchos dirán que soy idealista, utópica, irrealista. Ya me lo dijeron y, les soy sincera, cada vez me importa menos. ¿Tengo que dejar de lado mis sueños porque al resto del mundo le parezcan inconcretables? ¿Tengo que entregarme a un estilo de mi vida que no me gusta porque para muchos es “el único” o “el correcto”? Si mi objetivo de vida es ser viajera, entonces haré todo lo posible para invertir mi plata, mi tiempo, mi energía y todas mis capacidades en eso. Y también haré todo lo posible por compartir mi experiencia con el resto del mundo.

Justamente en estos días, cuando me escribía con los Zapp y pensaba en estas cosas, “me crucé” (cibernéticamente) con varias familias viajeras que ya hicieron varios viajes o están a punto de salir. Y, además de inspirarme, me generaron muchas preguntas que me dieron ganas de compartir en el blog. Así que en los próximos post les voy a presentar a algunas familias viajeras, a familias que me inspiran y que, ojalá, también los inspirarán a ustedes.

Mientras tanto, pueden conocer a los Zapp, la familia que me inspiró a crear este post, acá: www.argentinaalaska.com

Los mini-Zapp :)

Y si conocen alguna familia viajera (o forman parte de una) mandenme el contacto, así los invito a participar en el blog. En el próximo post inauguro la serie con los RodandoAndo. Les doy un mini adelanto: van a hacer la vuelta al mundo en 80 meses en un motorhome. Ya los conocerán.

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