Macau en LOMO! – parte II

Hay lugares en los que me dedico a coleccionar momentos. O tal vez los momentos vienen a mí. Pero en Macau siempre me pasa lo mismo: más que el lugar, lo que me llevo son las personas y las experiencias (que, tras ser vividas, se convierten inmediatamente en recuerdos). Podría decir que viajar es (también) coleccionar momentos, guardar historias, aprender algo de cada persona que uno se cruza, inspirarse por las vivencias de otros viajeros…

Cada una de estas fotos en “versión LOMO” (trucha, porque no tengo una cámara Lomo —ojalá que sea “por ahora”—, pero tal vez esté desarrollando mi mirada Lomo) tiene una historia detrás. Pero no son grandes historias, sino pedacitos de la vida cotidiana de Macau, momentos fugaces de mis días en esa región del mundo.

[singlepic id=2284 w=800]

Journey y yo íbamos caminando por la calle y vimos, desde abajo, a estas dos mujeres que miraban —concentradísimas— cómo arreglaban un farol. Me puse en una posición estratégica para que no me vieran y les saqué la foto.

[singlepic id=2318 w=800]

Como conté en la parte I, Macau es famosa por ser “Las Vegas del Oriente” y mucha gente va a pasar el fin de semana solamente para encerrarse en los casinos. Este, el Grand Lisboa, es uno de los más famosos y un “landmark” en Macau: es imposible no verlo, es el edificio más alto y pomposo de Macau.

[singlepic id=2288 w=800]

Pero Macau, a la vez, es una ciudad que fue colonia portuguesa y que desborda de iglesias (algo poco visto en Asia, con excepción de Filipinas). Esta iglesia está en Coloane, el sector más tranquilo de Macau, un área que me hizo sentirme en algún pueblito  perdido de Brasil.

[singlepic id=2286 w=800]

Lo interesante es ver cómo se mezclan ambos mundos. Por más que uno viaje a Macau sin la intención de meterse en los casinos, es difícil escapar de la publicidad y la parafernalia casinesca (?) (si es que existe un término así). Por todos lados hay stickers, carteles, anuncios, souvenirs de los casinos, y cada vez que uno mira hacia el horizonte, algún casino corta la mirada.

[singlepic id=2311 w=800]

Igualmente, les cuento, Journey y yo nos dedicamos a hacer un poco de casino-tour (sin apostar nada, claro). Me intrigaba mucho ver estos lugares por dentro y presenciar la locura de la gente que apuesta miles de dólares y no para hasta ganar o hasta haber perdido todo. Esta foto es en el casino Venetian (el que quiere ser una réplica de plástico de Venecia); ahí la gente tira monedas en “el canal” por donde pasan las góndolas (¿traerá buena suerte?).

[singlepic id=2324 h=800]

No permiten sacar fotos adentro de los casinos, pero tuve la suerte de encontrar esta máquina tragamonedas… en la calle. Para el que se quedó con ganas y con plata. Ah, y les cuento que en un casino, a Journey y a mí nos pidieron el documento para probar que somos mayores de 18 (!!!). Cuando el guardia de seguridad leyó “1985” en el mío medio que se asustó, me miró y me dejó pasar. No me sentí halagada, sepanlo!

[singlepic id=2317 w=800]

El Grand Lisboa es famoso no solamente por su “arquitectura” (visto de lejos, es una hoja gigante) sino también por sus “chicas”…

[singlepic id=2316 w=800]

Cuando salimos de uno de los casinos hacía tanto calor que decidimos sentarnos en una plaza a mirar el show de la fuente: cada 15 minutos, sonaba una canción en plena calle (entre ellas, El Rock del Reloj, Pocahontas, O Sole Mio y otras) y la fuente que ven en la foto hacía una coreografía acuática con mangueras y bolas de fuego. Vimos como cuatro (más que nada porque no teníamos ganas de movernos), y este arco iris apareció varias veces.

[singlepic id=2296 w=800]

Cuando nos aburrimos del casino, nos fuimos en busca de las galletitas. Estas “almond cookies” son las galletitas típicas de Macau: toooodos los negocios del centro histórico las producen y ofrecen muestras gratis. Así que abusamos del sistema, entramos a cada negocio y comimos por lo menos dos en cada lugar. Tarde gratis de galletitas de almendra.

[singlepic id=2321 w=800]

[singlepic id=2320 w=800]

Caminando por la aldea histórica de Taipa (Macau se divide en tres regiones: Macau, Taipa y Coloane), llegamos a este parque lleno de flores de todos los colores. Y ahí caí: ¡claro! ¡acá está empezando la primavera! Hace cuánto que no veía una primavera…

[singlepic id=2290 w=800]

Más tarde, nos bajamos del colectivo y nos chocamos con este mural. Obviamente las dos, Journey y yo, frenamos a la misma vez para sacarle una foto. Y Journey, para no ser menos personaje de lo que es, dijo, feliz, “oh, shit! I love shit!”. Esta mujer no puede ser tan bizarra y no puede caerme tan bien.

Estas dos mujeres estaban charlando como locas, a los gritos, sobre… no sé, tendré que usar la imaginación. Tal vez discutían, indignadas, el precio de las verduras, o hablaban de que la vecina se fue con otro, o recordaban historias de cuando eran jóvenes, o se quejaban de esta juventud china de hoy…

[singlepic id=2294 w=800]

Caminando vi, a lo lejos, este metegol y fui corriendo a sacarle una foto. ¿Cómo digo metegol en inglés? No sé por qué pero jamás imaginé encontrar un metegol en China.

[singlepic id=2299 w=800]

Ellos son Clancy y su novia Ritchy. Clancy fue quien me alojó la primera vez que vine a Macau, lo conocí a través de Couchsurfing y nos hicimos buenos amigos. Esta vez, me alojó en el departamento que acaba de comprar con su novia. Clancy tiene planeado un gran viaje: cruzar de Asia a Europa en bicicleta en siete meses. Si tuviese estado físico, juro que lo haría. O tal vez en moto :D (La foto la sacó Journey con su iPod y su aplicación LOMO, para seguir en la misma onda).

[singlepic id=2298 w=800]

Y por último, Kit, un nene filipino PERSONAJE. No tiene ni dos años y ya es un personaje. Habla filipino e inglés y es demasiado inteligente y adorable.

Macau en LOMO! – parte I

Así como Hong Kong apareció ante mis ojos en blanco y negro, Macau, la otra “Región Administrativa Especial” de China, apareció llena de color, como vista a través de una cámara LOMO. Estas camaras son famosas por generar imágenes con viñetas, saturadas y… espectaculares. Ojalá tuviera una. Mientras tanto habrá que conformarse con Photoshop y seguir mirando el mundo con ojos de LOMO. Así todo se ve más lindo.

[singlepic id=2271 w=800]

Macau y Hong Kong fueron las únicas regiones de China colonizadas por Europa: Hong Kong estuvo bajo dominio británico durante 150 años y Macau fue colonia de Portugal desde el siglo 16 hasta 1999. Macau mezcla arquitectura colonial portuguesa con edificios modernos, iglesias católicas centenarias con templos chinos. Es un lugar único y uno de mis preferidos y es, además, el único lugar de China donde puedo leer todos los carteles y encontrar las calles (ya que todo está en chino y en portugués).

[singlepic id=2278 w=800]

Pero más que por su pasado y arquitectura colonial, Macau es famosa por ser “Las Vegas del Oriente”. Sí, esta península tiene más de 30 casinos, recibe más de 20 millones de visitantes por año (un gran número si se tiene en cuenta que la población local apenas llega a 500.000 habitantes) y es la ciudad-casino que más ingresos anuales genera (¡más que Las Vegas!). El Casino Venetian es el más grande y uno de los más famosos de la isla: como su nombre lo indica, por dentro intenta ser una réplica de Venecia (con canales, puentes, góndolas, cantantes de ópera… y negocios de lujo, máquinas tragamonedas, apuestas apuestas y apuestas).

[singlepic id=2280 w=800]

Él es mi amigo Dan, uno de los tantos filipinos que dejaron su país para conseguir mejores oportunidades y trabajos en Hong Kong y en Macau. Él trabaja(ba) en el aeropuerto de Macau. Lo conocí la vez anterior, cuando visité Macau por primera vez en junio del 2010, en una cena de Couchsurfing, y enseguida charlamos de la vida como si hubiésemos sido amigos desde siempre. Esta vez, llegué justo para su despedida: Dan dejó Macau y se fue a trabajar a Europa.

[singlepic id=2283 w=800]

Mi amiga Journey ya es figurita repetida en este blog, pero ¿qué sería un viaje sin buenos amigos? Ella es de China, la conocí en Tailandia apenas empezó mi viaje, en abril del 2010, y nos reencontramos varias veces en distintas partes de Asia. Cuando le dije que iba a volver a Hong Kong y a Macau y le pedí que me acompañara me dijo que no sabía porque estaba medio engripada y bla bla. Pero la conozco, Journey se prende en todas. La visité en su ciudad de China (Foshan), nos encontramos unos días después en Hong Kong y nos vinimos juntas a Macau. Y mañana es su cumpleaños, así que, aunque ella no quiera, vamos a celebrar.

[singlepic id=2282 w=800]

Macau es un lugar seguro, con buena calidad de vida. Al menos eso siento yo cada vez que vengo. En todos los sectores públicos hay máquinas gratuitas para hacer ejercicio, en todas las plazas hay hombres y mujeres caminando, sentados, escuchando música, charlando. Cada vez que Journey y yo encontramos alguna de estas máquinas, instantáneamente nos convertimos en dos nenas, dejamos todo en el piso y corremos para subirnos y divertirnos un rato.

[singlepic id=2272 w=800]

Macau es, también, uno de los lugares con mayor densidad de población del mundo: en esta pequeña península conviven 18.500 habitantes por kilómetro cuadrado. Sin embargo, no se nota tanto como en Hong Kong, donde los edificios están tan pegados que casi no se ve el cielo. Macau siempre me parece más vacío, aunque cada vez que entro a un edificio y veo los 200 buzones de correo, uno al lado del otro, caigo en la cuenta de la cantidad de gente que vive ahí.

[singlepic id=2279 h=800]

El Centro Histórico de Macau fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por sus construcciones coloniales bien preservadas y su herencia histórica. Me encanta caminar entre casitas de colores pasteles, iglesias (aunque confieso que después de ver tantas en Latinoamérica, estas no me parecen gran cosa), callecitas empedradas, farolitos, ventanitas y balconcitos (todo así, chiquito, porque las ciudades coloniales me resultan muy tiernas). A veces me siento de vuelta en Latinoamérica, o tal vez en algún pueblito de Europa que aún no conocí (nunca fui a Europa).

[singlepic id=2276 w=800]

Pero detrás de la fachada colonial prolija, hay casas con paredes descascaradas y más venidas abajo. Esas son las que más me gustan…

[singlepic id=2274 h=800]

Caminando con Journey llegamos a una casa colonial con un jardín muy bien cuidado. Al pasar por la entrada, vacía, el guardia de seguridad nos hizo señas desde lejos para que dejáramos por escrito nuestro nombre y nacionalidad en un cuadernito. Miré las entradas anteriores y solamente encontré taiwaneses, chinos, europeos… ¿algún argentino estuvo por acá?

[singlepic id=2277 w=800]

Es muy común ver inciensos, ofrendas de comida o estatuitas como estas en las esquinas, casi ocultas. Y siento que por más iglesias que haya, los chinos de Macau siempre siguieron siendo fieles a su religión…

[singlepic id=2273 w=800]

A veces siento que ciertas escenas fueron puestas ahí apropósito, preparadas para que yo pase y les saque una foto. Como esta, con esa combinación de colores.

[singlepic id=2281 w=800]

En Macau encontré hojitas que quieren escapar del encierro…

… y flores que no se averguenzan de mostrarse con su mejor perfil.

En el próximo post, más pedacitos de Macau en versión LOMO.

Viajando en una foto: Una pared en algún lugar

No sé bien por qué, pero esta es una de esas fotos que vuelvo a mirar una y otra vez y nunca deja de atraparme.

Tal vez no sea una gran fotografía, muchos verán solamente una pared,  pero yo veo una pared que por alguna razón me llamó la atención en la vida real y me sigue llamando la atención en esta foto.

La vi cuando iba caminando distraída por Macau con mis amigos y frené de golpe.

Puede que haya sido el mensaje, “Start from Zero”, lo que me hizo mirarla y apropiármela con la cámara.

Un mensaje que apareció una y otra vez (porque lo vi repetido por Hong Kong y Macau) en el momento justo y que me indicó que, de una vez por todas, era momento de dejar mucho peso atrás y empezar de cero frente a lo nuevo.

Si hay algo que extraño de Buenos Aires es su arte, especialmente el arte callejero, esos murales y mensajes anónimos que le dan color a la ciudad.

Dicen que los ojos ven lo que la persona busca, y yo siempre intento encontrar dibujos en la calle: stencils, murales, graffitis, stickers, lo que sea.

Cada vez que me cruzo con alguno, le saco una foto y me pregunto quién será el o la autor(a), porqué lo habrá hecho, qué habrá querido transmitir.

Para muchos estos dibujos o mensajes probablemente pasen desapercibidos, otros los verán como manchas o como actos de vandalismo tal vez.

A mí me alegran la existencia y me demuestran que hay ciertas expresiones que van más allá de cualquier cultura o nacionalidad.

El arte (en este caso el callejero) no pertenece exclusivamente a un sector del mundo, el arte es uno de los elementos más humanos que compartimos.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Vuelvo a Indonesia desde Macau

Hong Kong: 10.30 am, principios de julio de 2010

Esta vez no me ganan, esta vez me quedo sesenta días (y tal vez más).

Voy en el tranvía rumbo al Consulado de Indonesia en Hong Kong, con una carta de invitación en la mano, mi pasaporte, dos foto carnet, pasaje de entrada y de salida y algo de ansiedad.

El tema de las visas en Indonesia puede ser una complicación.

Lo más fácil es obtener lo que se conoce como Visa on Arrival: llegás al aeropuerto de Jakarta (por ejemplo), pagás 25 dólares, mostrás tu pasaje de salida y te dan un permiso para quedarte 30 días en el país, ni un día más (no hay posibilidad de extenderlo).

Para los que viajan como yo, sin planes, sin rutinas, sin fechas, ese límite se convierte en un obstáculo para conocer el país (por cada día “extra” que te quedes, te cobran unos cuantos dólares, y si te quedás más de 60 días con un permiso de 30, te pueden meter preso y prohibirte volver a entrar al país por varios años).

Pero Indonesia es gigantesco, ¿cómo pretenden que lo recorramos en treinta días?

Y no es solamente Indonesia: en Filipinas te dan un permiso de estadía por 21 días a cambio de 35 dólares, en Vietnam la visa de un mes con doble entrada cuesta 60 USD, la de Cambodia 25 USD, un mes en Laos 30 dólares, en China 45…

Podría decir que las dos cosas más caras del viaje son los pasajes aéreos de un país a otro (que, con aerolíneas baratas como Air Asia, Tiger Airways, JetStar, Lion Air, casi nunca superan los 100 USD ida y vuelta) y las visas.

Así que decidí que si vuelvo a Indonesia, vuelvo con tiempo.

Investigando descubrí la Visa Social, un permiso de 60 días para aquellos que van al país a visitar familiares o amigos.

Cuesta 50 dólares y puede ser extendida dos veces para quedarse un total de seis meses en el país.

Para aplicar se necesita un sponsor indonesio quien, en teoría, se hará cargo de todos los costos del viaje, y una carta de invitación al país.

Mi amiga Melati, a quien conocí la primera vez que estuve en Indonesia, me escribió la carta para que presentara en el Consulado.

Una vez ahí, una hongkonesa con cara poco alegre me pidió todos los papeles, fotocopias, fotos correspondientes, mis datos, qué hago, a qué me dedico, por qué viajo a Indonesia, dónde voy a vivir, etc.

Y por último me dio un glorioso papelito amarillo.

– Retire su pasaporte y su visa en cinco días hábiles entre las 14 y las 15 horas. Ni un minuto más ni un minuto menos.

Consulado de Indonesia en Hong Kong

Macau: 00.00, 19 de julio de 2010

Estoy sentada a orillas del lago de Macau, tomando algo con mis amigos Journey, Dan, Clancy, un chico polaco y más chicas de Macau.

Mi vuelo a Jakarta sale a las 2.35 am, pero no pasa nada, lo bueno de la isla de Macau es que todo queda tan cerca que podemos llegar al aeropuerto en colectivo en menos de 15 minutos y sin una gota de tráfico.

Nada de Ezeizas a dos horas.

Y si algo falla, lo tengo a Dan, mi amigo filipino que trabaja en la parte de seguridad del aeropuerto (o mini aeropuerto, porque es muy chiquito), conoce a todos y es capaz de frenar la partida de cualquier avión.

Journey (mi amiga china), Clancy (el macaense que nos alojó) y Dan me acompañan al aeropuerto a las 1 de la mañana.

Saben que estoy nerviosa por volver a Indonesia, por todo lo que implica (lo contaré en la siguiente historia…)

Saben que tengo miedo y ansiedad, por eso me acompañan y me despiden y me prometen que todo va a salir bien.

Muchas fotos, abrazos, planes de volver a encontrarnos en algún lugar de Asia o del mundo después, me voy hacia el mostrador de JetStar para hacer check-in.

Las aerolíneas de bajo costo tienen una gran ventaja (el precio), pero también tienen muchas reglas a seguir.

Una de las reglas de JetStar es que no realiza conexiones, me explico: si, por ejemplo, tenés que tomar dos vuelos de JetStar (como era mi caso), uno de Macau a Singapur y de ahí, tras unas horas de espera, otro vuelo a Jakarta, hay que hacer el check-in dos veces ya que JetStar no se encarga de realizar la conexión ni de enviar el equipaje directo al destino final.

Hay que despacharlo, buscarlo en Singapur (o en el destino intermedio que sea)  y volver a despacharlo.

OK, perfecto.

Pero cuando llegué al mostrador, el chico que me atendió me prometió y recontrareprometió que iba a mandar mi mochila directamente a Jakarta, sin necesidad de que yo volviera a despacharla en Singapur.

– Bueno, if you say so… But, are you REALLY sure? (Bueno, si vos lo decís… Pero… ¿Estás realmente seguro?)

– Yes, yes, straight to Jakarta (¡Sí sí, directo a Jakarta!)

– Ok…

Así que me subí al avión, escribí un ratito en mi cuaderno y me dormí.

Cuatro horas después, estaba de vuelta en Singapur.

A esperar unas cinco horas y otra vez a volar.

Esperando el colectivo para ir al aeropuerto de Macau

Jakarta: 12.15 pm – 19 de julio de 2010

Lo gracioso de Indonesia es que hay embotellamientos hasta adentro del aeropuerto.

El aeropuerto de Singapur por ejemplo, es enorme, está perfectamente bien señalizado, tiene colectivos que van de una terminal a otra, tiene hoteles, pileta de natación, negocios, restaurantes y mucha paz.

En el aeropuerto de Jakarta nadie te dice que primero tenés que ir a ese rincón a pagar la visa, que después tenés que hacer la cola eteeerna para migraciones en ese otro rincón, que tenés que buscar tu equipaje en alguna de esas ocho cintas, que tenés que tomarte el colectivo al centro en la salida E o F.

Hay que ingeniárselas.

Más aún con gente que casi no habla inglés.

Y lo del embotellamiento lo digo por la cantidad de gente que había para sellar el pasaporte cuando llegué.

Después de una hora de espera, pasaporte sellado, welcome miss y todas las formalidades aeroportuarias, voy en busca de mi mochila.

Y obvio: no está.

Me recorro todas las cintas, la espero hasta el final, pero jamás aparece.

¿Alguien se la habrá llevado? Lo dudo, no hay más que ropa sucia.

Me dejó nomás, prefirió quedarse en Singapur o tomarse un avión a Vietnam, quién sabe, tener una mejor vida sin mí.

Lo único que lamento es la remera que me regaló él, eso es irrecuperable, todo el resto se puede volver a conseguir.

Hago “la denuncia” en el sector de equipaje perdido, la mujer me asegura que mi mochila quedó en Singapur y que la mandarán en el próximo vuelo y de ahí directo a la casa de mi amiga.

No me amargo demasiado, al menos no tengo que cargarla hasta lo de mi amiga.

Salgo del aeropuerto y voy en busca del colectivo que me llevará a la casa de Melati.

Llueve a cántaros, se me abalanzan los indonesios para ofrecerme “taxi mister”, compro un juguito y me cobran tres veces más de lo que vale, no consigo comprar crédito para mi celular, el colectivo tarda más de 40 minutos en llegar y da vueltas una hora y media alrededor del aeropuerto para levantar más pasajeros, después tarda unas dos horas más en llegar hasta lo de mi amiga.

Definitivamente volví a Indonesia.

Cómo amo este país.

Epílogo: La mochila apareció con vida al día siguiente, aunque por unas horas deseé que nunca volviera… Está bueno perder todo, desprenderse del peso de lo viejo, encontrar una mochila nueva y llenarla de cosas distintas. Dejar el equipaje emocional atrás. Empezar de cero.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Momentos Macau

Mi mamá siempre lo dice: Cada cual lo cuenta según cómo pasó la fiesta, viste.

Por eso estoy aprendiendo a no guiarme por las opiniones de los demás en cuanto a la escala de valores que va de “aburrimiento” a “diversión” que un lugar tiene para ofrecer.

-¡¿Seis días en Macau?! Es demasiado, es un lugar muy chico y no hay nada para hacer… Salvo ir al casino, me dijeron muchas personas en distintas situaciones cuando les comenté cuál era mi próximo destino.

Sin embargo yo no fui a jugar al casino y seis días en Macau me parecieron muy poco.

Hay ciertos lugares del mundo que cobran un aura especial no por el paisaje, ni por la comida, ni por la cultura, sino por los momentos vividos con determinadas personas (poner Brillante sobre el mic de Fito Páez o In my life de los Beatles de fondo por favor).

Son lugares en los que el tiempo se congela y todo se reduce al micromundo construido con los (nuevos o viejos) amigos.

Y, a mí, esto me pasa en los momentos menos esperados, cuando llego a esos lugares a los que no sé muy bien por qué elegí ir.

¿Por qué decidí ir a Macau?

Por lo mismo que decido ir a todos los lugares a los que voy: por qué no.

Fui a Hong Kong porque conseguí —de casualidad— un pasaje de avión en oferta desde Filipinas y pensé, me voy a Hong Kong nomás. Y una vez en Hong Kong pensé, si la isla de Macau queda a una hora de esta ciudad y tampoco necesito visa china para entrar, ¿por qué perdérmela? Solamente me separa una hora en barco y unos 15 dólares de pasaje.

Así que partí rumbo a Macau sabiendo algunas cositas básicas:

  • Es una península y otra de las “regiones especiales” de China y por lo tanto goza de cierta autonomía política
  • Fue colonia portuguesa hasta fines de los 90 y es patrimonio de la humanidad de la UNESCO
  • Una vez que logró ser independiente de Portugal se convirtió en casinoland, una especie de Las Vegas asiática
  • Es “un poco más barato que Hong Kong
  • Es un lugar “muy chiquito”, “tan chiquito que podés recorrerlo en un día”

Esto debe haber provocado el siguiente sueño en mi cabeza un par de noches antes de viajar: llegaba a la terminal fluvial, me bajaba del barco y Macau no era más que una maqueta por la que podía caminar de una punta a la otra en menos de tres minutos.

Y llegué a Macau sabiendo que me esperaba lo siguiente: Journey, mi amiga china, que había tenido que viajar la noche anterior porque su permiso de siete días en Hong Kong se vencía; Clancy, un local de Macau y miembro de Couchsurfing que accedió con la mejor onda a alojarnos en su casa; los “free casino shuttle-buses”, combis gratuitas que recorren la ciudad de casino en casino; y “macanese food”, una fusión de comida china y portuguesa ¡ex-qui-si-ta!

No me imaginé, por ejemplo, que iba a encontrarme con carteles escritos en portugués en plena ciudad asiática.

Ya sé, ya sé, si Macau fue colonia portuguesa, es más que lógico encontrar leyendas en portugués… ¿Pero es lógico encontrarlas aún cuando ningún “macaense” habla más que cantonés y tal vez algo de inglés? ¿Es lógico que los nombres de las calles estén completamente en portugués (“Avenida Da Praia Grande” o “Passagem de las lindas”) y que ningún local recuerde las recuerde ni remotamente? ¿Es lógico que muchos anuncios públicos estén en cantonés y en portugués, cuando la mayoría de los turistas solamente habla inglés?

No lo sé… ¡pero me encanta!

Es lo que hace que un lugar sea más interesante.

Y nada mejor que descubrir la lógica interna de cada ciudad: como en Macau, por ejemplo, donde la gente no se guía por los mapas sino por los casinos.

¿Alguien fue a Las Vegas?

Yo no, pero me imagino que Macau es como un Las Vegas metido dentro de un escenario colonial.

Por un lado tenés callecitas de piedra, farolitos con filetes, casas bajas pintadas de amarillo pastel y salmón, construcciones con columnas blancas, iglesias y teatros, fuentes y placitas… pero si mirás un poco más allá, te chocás con los casinos más grandes, más dorados, más luminosos, más kitsch que viste en tu vida.

Creo que esto genera cierta dinámica que muchos turistas siguen: día uno, a recorrer el centro histórico de Macau, día dos, a jugar al casino, día tres, de vuelta a casa.

Pero por suerte a Journey y a mí no nos gusta seguir la lógica.

Por algo es la compañera de viaje ideal, la versión asiática de mis dos compañeras de viaje argentinas.

Con los días, sin planearlo, formamos una banda de personajes: Journey, “Spy Girl”, y su cámara de fotos que parece registrarlo todo; Luky, alias “The Kid”, un indonesio muy teenager que ya viaja solo a sus 17 años y le emociona más comprar souvenirs o dormirse en los lugares con aire acondicionado que ir a los puntos turísticos; Clancy, el dueño de casa, un fotógrafo que está planeando hacer un viaje en bici desde Macau hasta Europa pasando por Asia Central; Dan, “Filipino Boy”, un chico que trabaja en la seguridad del aeropuerto de Macau y no para de hacer chistes y reírse.

Esa gente que vale la pena conocer y de la que cuesta despedirse.

¿Cómo pasamos los días?

Recorrimos el centro histórico de Macau de noche, momento del día en que el calor es “un poco menos” sofocante y no hay que abrirse camino a codazos entre la gente que camina por el centro.

Fuimos a los casinos pretendiendo ser personas con mucha plata solamente para usar el aire acondicionado, sacarnos fotos frente a los espejos, aprovechar los tragos gratis de Ladies’ Night y escuchar bandas en vivo.

Comimos en todo lugar y a toda hora: comida china, comida portugesa, comida “macanesa” (fusión), helados, postres, dulces, frutas, jugos, verduras, pescado, tartas portuguesas, lo que venga.

Hasta reventar.

Nos sacamos fotos en todos lados, posando, naturales, desde esta perspectiva, desde esta otra, de lejos, de cerca.

Nos perdimos caminando por ahí, volvimos a ubicarnos gracias a los casinos.

Visitamos localidades cercanas y playas, aprovechamos para seguir probando comida.

Nos sentamos al lado del lago de noche y nos reímos como estúpidos hablando de la vida.

Fuimos todos juntos al aeropuerto cuando me tocó tomar el avión a Indonesia…

Qué difícil es despedirse de ciertas personas.

Pero hay que seguir.

Y tengo la certeza de que voy a volver a Macau y a Hong Kong, cada vez siento con más fuerza que Asia va más conmigo, cada vez tengo más ganas de quedarme acá, de apostar cien por ciento a la escritura (de viajes, de historias, de pensamientos, de sueños) y postergar mi vuelta a Argentina… quién sabe para cuándo.

Seré poco nacionalista, pero siempre tuve este pensamiento: así como uno no elige en qué época nacer ni en qué familia, tampoco elige en qué lugar del mundo, por eso no considero que mi lugar de nacimiento tenga que ser mi lugar de residencia permanente.

Además el hecho de que sea argentina es una gran coincidencia, ya que si mi mamá y mis abuelos nunca hubiesen emigrado de Hungría por la guerra, yo sería europea oriental.

Y tal vez, aún así, tampoco sentiría que Europa del Este sea mi lugar.

Por eso no veo los viajes como una “escapatoria”, sino como una búsqueda.

Una búsqueda de un lugar en este mundo donde me sienta feliz…

Seis de estadía en Macau y dos aviones después, volví a Indonesia.

Caminando por el centro histórico de noche…

… y de día

En busca de comida entremedio de callejones

Comida típica portuguesa hecha con huevo

Elegí qué querés comer y ella te lo cocina en el acto

Voce fala portugueis?

Calles, ventanitas, espejos

nenas cargando bolsas

Qué doradez

Qué kitsch

Dorado por dentro y por fuera

Las Ruinas de St Paul

Como siempre, los asiáticos adoran la cámara

Una mezcla de la torre de Kuala Lumpur con el puente de San Francisco

Cenando con amigos de CS

Journey y Clancy

Paredes de esas que me gustan

Finalmente carteles en Asia que puedo entender!

La Banda

 

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Privacy Settings
We use cookies to enhance your experience while using our website. If you are using our Services via a browser you can restrict, block or remove cookies through your web browser settings. We also use content and scripts from third parties that may use tracking technologies. You can selectively provide your consent below to allow such third party embeds. For complete information about the cookies we use, data we collect and how we process them, please check our Privacy Policy
Youtube
Consent to display content from Youtube
Vimeo
Consent to display content from Vimeo
Google Maps
Consent to display content from Google