Cosas que me inspiran (3): cómo procrastinar

[box type=”star”][wc_fa icon=”slack” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Una dosis quincenal de todas esas cosas que me inspiran y que me ayudan a procrastinar (con gusto) día a día: videos, libros, charlas, películas, series, citas, personas. Quizá conozcan algunas, tal vez no todas les gusten, pero la idea es compartirlas y que a alguien le caigan en el momento justo. El capítulo de hoy es doble y viene con piñata previa. Lean que hay varios anuncios.[/box]

Mi nuevo hogar en Francia

Mi nuevo hogar en Francia

La parte piñata:

* Piñata viene del latín y significa de acá puede salir cualquier cosa (?).

* Acá en Francia llueve y se viene el invierno, y aprovecho el mal tiempo como excusa para quedarme adentro y trabajar. Así que empecé a escribir mi segundo libro. Lo tenía en la cabeza hace tiempo y volví a sentir, como con el primero, que era momento de hacerlo salir. Pero en qué me metí. A veces creo que escribir es como estar en una lucha con uno mismo: por un lado me divierto pensando en su estructura, las ilustraciones, los posibles títulos, los capítulos, pero cuando llega el momento de enfrentarme a las páginas en blanco y escribir: qué difícil por favor. Ahí es cuando aparece la procrastinación y me pongo a hacer otras cosas: abro la heladera veinte veces al día, limpio la cocina a fondo, preparo tartas, salgo a caminar, hago cambios en mi blog (no sé si notaron el nuevo menú de navegación allá arriba ^) y miro más videos y películas que nunca. Después la inspiración vuelve y me hace escribir durante horas, pero al principio siempre cuesta.

* Estoy pensando en continuar la serie Escribir un libro, tengo varios títulos en mente. Y además de eso, estoy con muchas ganas de ponerle cada vez más trabajo y energía a este blog, cosa que hace un tiempo no me pasaba. Volvió el período de blogamor.

* Novedad: a partir de hoy Viajando por ahí tiene newsletterasí que los invito a suscribirse para recibirla en sus emails. ¿De qué se trata? De ahora en más enviaré los últimos posts por email junto con novedades acerca de mis viajes, adelantos de mis próximos libros, fechas de mis presentaciones o exposiciones de fotos, alguna que otra promoción y cosas relacionadas con los viajes que me parezcan interesantes para compartir con ustedes. Prometo no espamear: haré como máximo un envío por semana y como mínimo uno al mes. Tengo ganas de generar una interacción más directa con ustedes, que puedan preguntarme cosas y sugerirme temas para escribir, y de poder ofrecerles contenido adicional al que publico acá. Así que si se quieren suscribir, pueden hacerlo desde acá (si ya recibían los posts por email, no hace falta que vuelvan a suscribirse). ¡Bienvenidos a la comunidad lectora!

* Tengo buzón y no me da miedo usarlo. ¿Me mandan algo por correo? Una carta, una postal, hojas de árbol, cualquier cosa que entre en un sobre. Prometo llevar todo a Buenos Aires y pegarlo en la pared junto con las postales que ya me mandaron. Pueden pedirme la dirección por acá.

* Habemus comentarios abiertos. Después de un año, decidí reabrir los comentarios del blog. ¿Por qué los había cerrado? Por dos cosas: falta de tiempo para moderarlos/responderlos y mucha necesidad de tener un período lo más offline posible. Pero la verdad que durante estos meses extrañé escucharlos, así que les doy la bienvenida otra vez. El que se atreva que rompa el silencio.

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Y ahora sí: el Cosas que me inspiran de hoy (también conocido como “Maneras de procrastinar cuando tendría que sentarme a escribir”), capítulo doble:

[highlight]1. #MÚSICA: Monsieur Periné (Colombia)[/highlight]

Tengo que agradecerle este descubrimiento a Lau, que me mandó este tema por chat y me generó la costumbre obse de poner repeat repeat repeat a la misma canción durante tardes enteras. Monsieur Periné es una banda colombiana que se formó en el 2007; sus instrumentos incluyen guitarra, contrabajo, charango, flauta, clarinete, percusión y mezclan géneros como el jazz, el pop, el bolero, el swing. Ellos definen su estilo como suin a la colombiana. Mejor que los escuchen y dejen que el ritmo les alegre el día.

Más en mperine.com

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[highlight]2. #IMPROVISACIÓN: Whose line is it anyway? (1988-1998)[/highlight]

 

Empecé a ver este programa de televisión en los 90 cuando lo pasaban por algún canal de cable que ya no recuerdo. Desde la primera vez que lo enganché me pareció genial y hasta hoy lo sigo viendo y me río con cada chiste. Whose line is it anyway? es un programa de juegos y de improvisación. Hay un conductor (en el caso de la versión inglesa, Drew Carey) y cuatro participantes por programa (actores, en general los mismos), y todo lo que hacen, dicen y cantan durante la hora de programa es improvisado. Algunos de los juegos son: Scenes from a hat (el conductor saca papelitos de un sombrero con pautas para que actúen), Sound Effects (dos actúan una escena, en general ridícula, y otros dos hacen los efectos de sonido), Press conference (uno tiene que dar una conferencia de prensa sin saber quién es ni qué está anunciando, los otros tres lo saben y hacen preguntas al respecto), Infomercials (tienen que vender un producto o servicio usando objetos que van sacando de una caja), entre otros.

No sé si se pueden ver con subtítulos en castellano en alguna parte, porque el show es en inglés y va muy rápido. Pero si les gusta la improvisación, se los recomiendo. Ojo: pueden pasarse tardes enteras mirando videos.

Más videos acá.

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[highlight]3. #MINI SERIE: The lost room (2006)[/highlight]

 

the lost room

Atención: antes de empezar a ver esta serie asegúrense de tener cinco horas seguidas libres. Confíen en mí: es lo que dura la serie y no van a poder ni querer hacer pausa entre capítulos ni para ir al baño. The lost room es una mini serie de ciencia ficción, pero me cuesta explicarles bien de qué se trata. Digamos que hay una llave de hotel que tiene el superpoder de hacer que cualquier puerta te lleve al cuarto que ven en la foto, y una vez ahí, quien tenga la llave puede elegir en qué parte del mundo aparecer al salir de ese cuarto. ¿Complicado? Se pone mejor. La llave cae en manos de un detective y, cuando se descuida, su hija entra al cuarto y desaparece, así que él empieza a buscarla. Y ahí la trama se complica: aparecen “los objetos”, cosas que alguna vez pertenecieron a quien habitó ese cuarto y que ahora tienen superpoderes al igual que la llave. Y no hablo más porque nada de lo que cuente va a tener sentido. Mejor que la vean. Yo no pude despegarme de la pantalla hasta que terminó.

Más info en IMDb


 

[highlight]4. #SERIE WEB: Tiempo libre (2014)[/highlight]

 

Otra serie, muy distinta a la anterior pero igual de adictiva. “Tiempo libre” es un falso reality show que muestra cómo es la vida de Martín Piroyansky, un actor desempleado y con mucho tiempo libre. Son veinte capítulos de unos diez minutos cada uno, con mucho humor y bizarreadas. También les recomiendo que tengan tiempo porque van a querer ver un capítulo atrás de otro. Me vi la serie con Lau en Islandia, durante esas horas de lluvia en las que no podíamos salir, y volver a verla me trae recuerdos de ese viaje. Ah, y actúa la genia de Pau, una de mis mejores amigas (la que hace de Brenda).

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[highlight]5. #LIBRO-CUADERNO: 624 things to write about[/highlight]

 

Este libro-cuaderno es una de las mejores compras que hice en años. Pesa como medio kilo y es bastante incómodo para transportar, pero lo llevo igual porque lo quiero tanto. Es, como el título lo indica, un libro (en blanco) con 642 consignas o disparadores para escribir. Por ejemplo: Escribí la reseña de la novela que nunca escribiste, Escribí la historia de un evento dramático de tu vida pero incluí un secreto y una mentira, Escribí la receta para el desastre, Qué puede pasar en un segundo, Escribí algo que nunca le contaste a tu mamá, y así, para entretenerte escribiendo durante horas y años. Para cualquiera que le guste escribir y que necesite inspiración: es casi como un taller de escritura portátil.

[eafl id=”21087″ name=”642 things to write about” text=”Disponible a través de Book Depository (con envío gratuito!)”]

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[highlight]6. #MENSAJES: Proyecto Calco[/highlight]

 

La consigna de Proyecto Calco es simple: repartir calcomanías con mensajes positivos para reproducir bienestar en las personas. Mensajes como Se puede, Do what you love, Amigate, Soltá todo lo que te tira para abajo, Gracias vida, Confiá, Buscá lo que más querés y muchos otros ya están pegados en los cinco continentes. A veces no hace falta más que una frase para inspirar a miles.

Más en proyectocalco.com y en su página de Facebook

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[highlight]7. #LUGARES: Shoreditch (Londres)[/highlight]

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Las cosas que me inspiran no son solo cosas: también son lugares y personas. Para empezar con lugares, elegí Shoreditch, una zona de Londres repleta de arte callejero. Así que están por ahí y necesitan inspirarse, vayan a dar una vuelta. Es como estar en un museo al aire libre: hay obras enormes, otras chiquitas, hay stencils, stickers, murales, frases, retratos, críticas, homenajes. Hay trabajos de los artistas callejeros más reconocidos. Como este tipo de arte me encanta y siempre quiero aprender más, hice un walking tour con un experto en el tema. Se los recomiendo si les interesa, además de ver las obras, conocer el contexto de cada trabajo: Shoreditch Street Art Tours.

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[highlight]8. #PELÍCULA: La increíble vida de Walter Mitty (2013)[/highlight]

Esta fue la película que me hizo soñar con viajar a Islandia. La vi en enero de este año, en Perú, y me acuerdo que les hice cruzar media Lima a mis amigas hasta encontrar un cine donde la dieran con subtítulos y no doblada. Es que me encanta ver las películas en su idioma original, sea inglés, ruso o chino. La increíble vida de Walter Mitty cuenta la historia de un hombre (Ben Stiller) que se la pasa soñando despierto hasta que un día decide hacer realidad todas esas fantasías y enfrentarse a todo lo que le da miedo. Así que se sube a un avión y se va a Groenlandia. Y a partir de ese primer paso le empiezan a pasar un montón de cosas que le demuestran que está vivo.

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[highlight]9. #BLOG: Fearful Adventurer, de Torre DeRoche (australiana) [/highlight]

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Me encanta leer a Torre por la sinceridad y cercanía con que relata las cosas que le pasan. Me encanta el diseño de su blog. Me encanta su sentido del humor. Ella no me conoce pero soy su fan silenciosa. Pasé muchos momentos tristes leyendo sus posts y sintiéndome reconfortada de que a alguien más le hubiese pasado lo que me estaba pasando a mí. Torre también viaja y escribe, autopublicó su primer libro y cuenta todos los miedos que tuvo entremedio. Una de las frases que leí en su blog y que más me gusta es: “Work tirelessly to make your soul happy” (“Trabajá incansablemente para hacer feliz a tu alma”). Al final creo que de eso se trata la vida.

Más en: fearfuladventurer.com

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[highlight]10. #FOTÓGRAFO: Henri Cartier-Bresson (1908-2004, francés)[/highlight]

Foto: Henri Cartier-Bresson / Magnum Photos

Foto: Henri Cartier-Bresson / Magnum Photos

Si les gusta la fotografía callejera, si les gusta la fotografía en general, o aunque no les guste ni la calle ni las fotos, tienen que conocer a Henri Cartier-Bresson. Fue uno de los padres del fotoperiodismo, un maestro de la fotografía cándida (esas imágenes naturales, no posadas, que muestran el día a día de la gente de un lugar) y uno de los mejores fotógrafos callejeros de la historia. Lo que más me gusta de él es que siempre trabajó con un solo lente, un 50 mm, lo cual demuestra que no hace falta llenarse de equipos para hacer buenas fotos. Hay que saber mirar y esperar, como decía él, el momento mágico-circunstancial en el que dos casualidades se unen y forman algo con sentido nuevo. Hace unos meses vi una retrospectiva con más de 500 de sus fotos en París y salí fascinada.

Pueden ver más fotos en la web de Magnum y si alguna vez se cruzan con una de sus exposiciones vayan a verla, aunque tengan que hacer horas de fila para entrar.

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[highlight]#BONUS: “Happy” de Pharrell Williams[/highlight]

Ya sé: esta canción está recontra escuchada. 492 millones de reproducciones en youtube y contando. Pero cada vez que la escucho me genera una dosis inmediata de felicidad. Y me dan ganas de bailar. Y me hace pensar en Barcelona y en el viaje en auto a Budapest. Y me encanta. Hay que celebrar la felicidad.

Sonreí: nadie te filma

[box type=”star”]Este post forma parte de la serie Amigate con Buenos Aires, un intento de reconciliarme con mi ciudad después de dieciséis meses sin verla. Podés leer la serie completa acá.[/box]

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¿Nunca sentiste como si fueses víctima de un reality show al estilo Truman Show, donde todo el mundo sabe que te están filmando menos vos? ¿Nunca dijiste “pará… es una joda de Tinelli, no”? ¿Nunca pensaste “esto es demasiado raro para ser cierto”?

A mí me pasa bastante seguido, especialmente cuando viajo. Creo que a todos nos pasa cuando viajamos, ya que todo lo que nos rodea es “nuevo”, “raro” y “sorprendente” y es lógico que las situaciones que vivimos sean “nuevas”, “raras” y “sorprendentes”. Pero me parece aún mejor cuando esto nos pasa en nuestro lugar de origen, cuando lo conocido se tiñe de bizarro, lo cotidiano se altera y vivimos un momento cargado de Realismo Mágico (mi género literario preferido, les comento).

Estos días me está pasando bastante.

Todo empezó, creo (ya ni sé), cuando iba en el colectivo rumbo a Belgrano y vi, en uno de los carteles de las paradas, la siguiente calco:

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Como saben (o no), esta serie de posts denominada Amigate con Buenos Aires surgió gracias a la inspiración de una de las calcos de Proyecto Calco en la que decía, simplemente, “Amigate”. La tenía pegada en el espejo de mi casa y la leía todos los días; de repente una tarde me inspiró, una cosa llevó a la otra y terminé escribiendo posts de amor desenfrenado hacia Buenos Aires, ciudad que me encanta y me desencanta. Unos días después, además, me choqué con la calco “Sorprendete” en las escaleras del subte y todo empezó a tornarse… sospechoso. Hace dos días, cuando vi la calco de “Sonreí” pegada en la parada del bondi me reí sola (¡funcionó!) y después pensé: “Acá hay algo raro, las calcos me persiguen”. Y así fue como empezó lo que voy a denominar Día de Persecución de Carteles Bizarros.

Pero antes de eso, un poco más de las situaciones realisticamentemágicas o magísticamentereales que me pasaron estos días.

Como conté en el post anterior, estoy alojando viajeros en el sofá de mi casa. Mis huéspedes actuales son de Estados Unidos (ella) y de Perú (él). Cuando entraron a casa y nos vimos las caras, Oliver (claramente el “él” de esta historia) me dijo que ya nos conocíamos. Libby, ella, me preguntó si había estado en Perú en los últimos meses. Casualmente, sí, estuve. ¿En qué parte? Lima, Cusco, Huaraz, Huacachina, Punta Negra… ¡Nosotros también! ¿Escalaste el Pastoruri? Sí… ¡Nos conocimos ahí! ¿Pero tenías el pelo más largo, no? Así es… Así que mis huéspedes y yo nos conocimos hace unos meses a 5000 metros de altura en el famoso nevado Pastoruri, nunca hablamos ni mantuvimos contacto y ahora, de repente (Couchsurfing de por medio), están en mi casa. No me digan que no es curioso.

[singlepic id=2563 w=625 float=center] Nos conocimos por acá. A la vuelta.

El domingo pasado salimos a caminar y nos fuimos a la casa de otro peruano amigo de Oliver que vive en Buenos Aires hace unos 8 años. Casualmente, muy cerca de mi casa. Para llegar pasamos por una intersección de San Telmo a la que no voy tan seguido los domingos (Cochabamba y Paseo Colón, por ahí) y tuve un “Sorprendete” bis: había mucha vida callejera-artística, mucha gente sentada en la vereda sacando fotos, una feria bajo la autopista y una voz que gritó “¡dale bo, apurate!”, seguido de un grupo de candombe que avanzaba por la calle empedrada. A mí no me engañan: ¡estoy en Montevideo! Seguimos caminando, llegamos hasta Defensa y encontramos una banda muy buena al estilo Dancing Mood que tocaba en la calle. Todo esto está armado para mí, ¿no?  Son esas alegrías de domingo que me da esta ciudad.

[singlepic id=2957 w=625 float=center] Qué lindos que están los árboles florecidos… (las fotos son medio malas, las saqué con el celular)

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Unos días después, mi amiga Delfi (viajera también) y yo bajábamos por el ascensor de mi edificio. Como vivo en el piso 18, el trayecto da para charlar. Íbamos con la vecina del 19, una señora que debe tener unos… ¿80 años? Delfi me preguntó qué lugares iba a recorrer en mi próximo viaje y yo le dije que en principio planeaba ir a España, Portugal y Marruecos. Cuando llegamos a la planta baja, la señora, que obviamente había escuchado todo, me dijo: “¡Hacen muy bien chicas! ¡Hay que viajar! Yo de joven me la pasé viajando, me recorrí todo y me casé recién a los 55. ¡Disfruten que son jóvenes!”. Inesperado. Quiero ser su amiga y que me invite a tomar el té para charlar de viajes.

Y ahora sí, los carteles cómicos que me encontré por Buenos Aires.

[singlepic id=2947 w=625 float=center] La ferretería con más buena onda del mundo. ¡Quiero nylon para los nervios!

[singlepic id=2948 w=625 float=center] Lo de “Pronto Navidad” me hizo mucha gracia, no sé por qué.

[singlepic id=2949 w=625 float=center] Sin palabras. Cuando lo leí, tardé un rato en caer en quién era “santa”.

[singlepic id=2950 w=625 float=center] ¿Alguien necesita detective?

[singlepic id=2951 w=625 float=center] ¿Cuántos años tiene este cartel? ¡Yo ya tuve dengue! ¿Me gano algo?

[singlepic id=2952 w=625 float=center] Lo rasparon con forma de carita feliz.

[singlepic id=2953 w=625 float=center] Hay paroooooooooo!!!

[singlepic id=2954 w=625 float=center] ¡Minga!

[singlepic id=2955 w=625 float=center] …y un cassette dejado a su suerte.

Y el último, al que no le saqué foto no sé por qué, fue genial. En una esquina de Belgrano R hay una verdulería que da a la calle. Las frutas están apiladas, muy prolijitas. Encima de las frutas hay un cartel electrónico (?) (no sé cómo se llama este tipo de cartel) de fondo negro por dónde avanza un mensaje en letras rojas: “HAY LIMA”, decía, y las letras se iban corriendo de derecha a izquierda y se perdían en el margen del cartel. Después volvían a entrar: HAY LIMA, anunciaban. Mi imaginación me dijo: Seguro que ahora van a poner “Hay lima, y hacemos las mejores caipirinhas del barrio”. Pero no.

¿Será que la que cambió es mi mirada y tengo el Modo:Bizarro ON?

 

Viajando por ahí y Proyecto Calco: “Sorprendete”

[box type=”star”]Este post forma parte de la serie Amigate con Buenos Aires, un intento de reconciliarme con mi ciudad después de dieciséis meses sin verla. Podés leer la serie completa acá.[/box]

Situación: Mi mamá me da un piloncito de calcomanías que me dejó mi amigo de Proyecto Calco en portería y me pregunta “¿Para qué son?”, y yo le respondo: “Para desparramar mensajes positivos por el espacio público y alegrarle el día a las personas”, “¡Ahhh…!” (sonríe). Fin de situación.

Como les conté en el primer post del proyecto, Amigate con Buenos Aires surgió gracias a una de las calcos de Proyecto Calco que dice, justamente, “Amigate” y que me impulsó a reconciliarme fotográficamente con mi ciudad. Pero hace poco me di cuenta de que la calco que más me estaba haciendo efecto era otra, la que dice “Sorprendete”. Y para ella va dedicada este post.

 ***

Cuando leí por primera vez El mundo de Sofía de Jostein Gaarder (hace por lo menos 10 años) hubo una frase que me quedó grabada para siempre. Decía algo así: “El filósofo debe ser como un niño y nunca perder la capacidad de asombro frente al mundo”. Esa idea de asombrarse frente a “lo normal” me pareció clave para poder ver el mundo de otra forma y jamás dar las cosas por sentado.

A veces, cuando me enfrasco en una rutina y la repito durante varios días y/o meses, me doy cuenta de que naturalizo todo lo que está a mi alrededor y el lugar por el que camino me parece ordinario, cotidiano, normal. Me pasa cuando estoy demasiado tiempo en Buenos Aires y me pasa después de varios meses de estar viajando. Como el viajar se vuelve, quiera o no, una rutina, hay días en que veo las cosas con ojos de “ah, otro Buda, ah, otro templo, ah sí, otro río, ah mirá, más monjes”. Y en esos momentos me peleo contra mí misma y me digo: Mirá donde estás, mirá todo lo que estás viendo, no seas tarada, ¡sorprendete! Que el mundo no es un lugar normal.

Por Liniers (genio)

Desde que volví a Buenos Aires pasé por muchos estados: tristeza (lo que llamo la Depresión Post-Viaje, un tema sobre el que me explayaré más adelante en algún post bajonero), melancolía, sentimiento de no pertenecer, sentimiento de sí pertener, euforia, redescubrimiento, reconciliación y, hace unos días, sorpresa constante.

Tuve a dos chicas de Estados Unidos viviendo en casa durante unos días (Couchsurfing) y me contagiaron su mirada outsider. Ahora, cada vez que salgo a caminar, encuentro algún detalle, edificio, monumento, situación, evento, tribu urbana o persona que me sorprende.

Acá van algunas:

* Una situación: el viernes pasado salí de mi casa a la noche y me encontré con un set de filmación a pocos metros de mi edificio. Había muchas luces, cámaras, cables y personas muy cool sentadas en sillitas de director y maquillandose. Hollywood in Buenos Aires.

* Un barrio: Puerto Madero. Hace un tiempo empecé a andar en bici por esa zona. Antes me iba directamente a la Reserva Ecológica, pero hace unas semanas decidí recorrer Puerto Madero en sí y casi me caigo de la bicicleta con tantas distracciones, tanto museo y tanto edificio. Estoy anonada frente al crecimiento de Puerto Madero. ¿Ustedes vieron lo que son esas torres? ¿Ustedes vieron los parques que hay en el medio? ¿Ustedes vieron los museos? Singapur in Buenos Aires.

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A ver si descubren el detalle de esta foto…

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* Una tribu urbana: los otaku (o “gente que posee interés en el animé y el manga” o “fanáticos de la cultura japonesa”). Ya describí mi encuentro fortuito con ellos en el Jardín Japonés el fin de semana pasado.

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* Un día: el sábado. Salí a sacar fotos con Gabriel Greco, blogger de viaje amigo y autor del blog Destinos Actuales junto con Eddy Lara Brito. Nos encontramos en San Telmo y caminamos durante varias horas sin plan ni rumbo. Y los dos llegamos a la misma conclusión: fuimos con los ojos tan abiertos que descubrimos cosas que nunca habíamos visto a pesar de haber pasado varias veces por ahí. Encontramos rincones, arquitectura, personajes, graffitis, stencils, mercados… Y hasta nos chocamos, inesperadamente, con la Marcha del Orgullo Gay.

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Y la Luna.

* Un lugar: Parque Lezama. Nunca había ido un fin de semana y la verdad que me sorprendió la cantidad de gente y actividades que había: bandas estilo Onda Vaga tocando en el pasto, grupos de percusión que me recordaron a un domingo en Montevideo (Uruguay), amigas tomando mate, familias caminando, abuelos y nietos jugando al fútbol, parejas en los bancos. Y de fondo, la Iglesia Ortodoxa Rusa, con esos colores tan estridentes y llamativos.

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* Una persona: esta mujer. Amé su look. Creo que era Dominicana, quise sacarle fotos pero el marido nos miraba mucho, así que disimuladamente apunté mi cámara sin mirar y salió esto (con la bizarrísima cabeza del nene cortada a la mitad y el viajandoporahi.com que le quedó puesto de anteojo).

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Y estas personas también me cayeron bien:

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La fauna urbana de Buenos Aires es interminable, muy simpática y extremadamente fotogénica.

* La sorpresa más sorpresiva: encontrarme con el sticker de Proyecto Calco “Sorprendete” (el mismo que me inspiró a escribir este post) pegado en un escalón a la salida de la estación Juramento del Subte D. No podría haber pedido un final mejor.

***

La Rueda de la Moraleja dice: No es necesario viajar para sorprenderse, todo depende de vos y de tu mirada. Así que abrí los ojos, ponete el switch en Modo Sorpresa y salí a caminar por tu ciudad. Mirala como si fueses turista, como si vinieses de un lugar donde todo es distinto, donde la lógica es otra, donde todo se hace al revés. Dejate llevar por tu instinto, encontrá rincones que nunca viste, observá a la gente, buscá detalles, dejá que los detalles te encuentren. Sorprendete.

Amigate con Buenos Aires – El nuevo mini proyecto de VPA

[box type=”star”]Este post forma parte de la serie Amigate con Buenos Aires, un intento de reconciliarme con mi ciudad después de dieciséis meses sin verla. Podés leer la serie completa acá.[/box]

Todo empezó hace unos días, cuando preparaba una guía de viajes de Buenos Aires que me habían encargado. Me leí todo acerca de la ciudad, miré fotos, descubrí —virtualmente— rincones que no conocía, encontré muchísimos recorridos temáticos interesantísimos para hacer (“recorrido literario”, “recorrido de bares notables”, “recorrido histórico”, “recorrido cultural”, etc) y después de empaparme de información me dije: “Pará, pero Buenos Aires tiene mil cosas para ver. Mil cosas que ya vi mil veces, pero que quiero ver mil y una más”. Y me dieron ganas de salir en ese mismo momento con un megáfono, pararme en medio de la 9 de Julio —en el Obelisco, tal vez— y gritar: “Hola Buenos Aires, ¡volví! ¡Te quiero otra vez!”. Pero no lo hice porque no tengo megáfono y tenía que terminar de escribir la guía.

Para quienes no lo conocen, les presento al Obelisco.

Ese mismo día, además, pegué una de las calcos de Proyecto Calco en mi espejo. Cada vez que me miraba al espejo, el papelito me decía: Amigate. Y cada vez —como si fuera poco— me lo decía con un tono distinto: con indignación, con tristeza, con alegría, dándome una orden, insistiéndome, apurándome, enojada, haciéndome burla, riéndose. Y me di cuenta de que algo estaba pasando: había llegado el momento de reconciliarme con Buenos Aires —esa ciudad que amo y odio a la vez— y salir a redescubrirla, observarla y fotografiarla.

Así que me propuse un nuevo proyecto: amigarme con Buenos Aires, con sus barrios, con su belleza, con su caos, con su esplendor, con su basura, con su estrés, con su buena onda, con sus calles empedradas, con sus manifestaciones, con sus balcones, con sus esquinas ruidosas, con sus pasajes silenciosos, con su primavera, con su mal humor. Es un proyecto que me inspira y me desafía: me inspira a sorprenderme, a mirar los lugares que ya conozco, aquellos por los que pasé incontables veces, con los ojos más abiertos; me desafía a encontrar detalles, a descubrir nuevas perspectivas, a capturar íconos y momentos urbanos. Me inspira a verla como si fuera la primera vez, como si estuviese viajando por cualquier otro lugar del mundo, y me desafía a reconocerla como propia, como el lugar donde crecí y del que siempre querré irme (y volver volver volver).

Así que tras esta introducción les presento el nuevo Mini Proyecto Fotográfico (“mini”, porque como dije alguna vez, no sé en qué derivará, ni si tendrá cierre, ni cuántos capítulos durará) de Viajando por ahí: después de “Asia de la A a la Z” llega “Amigate con Buenos Aires”.

Quisiera recorrer todos los barrios de la ciudad, pero no sé si me dará el tiempo ya que en breve me vuelvo a Asia (ya daré noticias de eso), así que cubriré la mayor cantidad de lugares que pueda. Igualmente, siempre que vuelva a Buenos Aires, seguiré mirándola como si fuese la primera vez. Así que sospecho que este será un proyecto que jamás terminará del todo.

 

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