¿Puedo dormir en tu sofá?
(o Todo lo que querías saber acerca de Couchsurfing)

Mi primera experiencia con Couchsurfing fue tragicómica.

Llegué a Penang, ciudad de Malasia donde iba a hacer Couchsurfing por primera vez en mi vida, de noche, con lluvia, sin crédito en el celular, sin efectivo y sin poder sacar plata del cajero quién sabe por qué. Como si fuera poco, el número de teléfono de mi host, la mujer china-malaya que iba a alojarme en su casa, era inexistente y no tenía manera de comunicarme con ella. Sin un plan B, esa noche pensé que iba a dormir en la calle… pero todo se resolvió de la manera más increible, gracias a una familia indonesia que me ayudó (pueden leer la historia completa acá).

Algunos estarán pensando, ¿ibas a hacer couch-qué?

Paso a contarles.

Existe el preconcepto de que viajar es “carísimo”. Sí, para quienes se alojan en hoteles de tres estrellas para arriba, el presupuesto diario será altísimo y el contacto con la cultura local, bastante más acotado. ¿Nunca pensaron “Qué bueno sería tener conocidos en todas partes del mundo, para pedirles que me hagan un lugarcito en el sillón del living y/o me lleven a conocer los mejores rincones de su ciudad”? He aquí Couchsurfing.

“Couchsurfing” significa, literalmente, “surfear en el sofá”. Esto puede sonar medio raro en castellano, así que les traduzco. Couchsurfing (de ahora en más, CS) es una comunidad de hospitalidad global con más de 2.5 millones de usuarios en 245 países y territorios del mundo. Cada miembro está registrado en el sitio web de CS, tiene un perfil propio con fotos e información y está dispuesto a:

a) alojar a uno o más viajeros en su casa por unos días (en caso de ser el host o anfitrión) o quedarse en la casa de una persona/familia local (en caso de ser el guest o huésped)
b) salir a tomar un café/comer/recorrer la ciudad con el extranjero, o
c) reunirse periódicamente con la comunidad de couchsurfers de su área

En CS no hay ni debe haber dinero de por medio, pero esto no significa que deba ser entendido como “un hotel gratis”. CS fue creado para fomentar el encuentro cultural y mejorar el entendimiento mundial: quedarse en la casa de una persona local no significa “dormir gratis”, sino que significa conocer la cultura desde adentro, ver cómo se vive en otros lugares del mundo y poder entrar en contacto con la gente local sin intermediarios ni intereses económicos.

CS suscita muchas preguntas más que lógicas y entendibles que paso a responder.

[singlepic id=2371 w=800] Got couch? (¿Tenés sofá?), la remera de uno de los miembros de la comunidad CS en Malasia

¿Qué requisitos tengo que cumplir para ser miembro?

CS no pide ningún requisito en especial para formar parte de la comunidad, pero todos los miembros comparten un interés común: las ganas de entrar en contacto con personas de otras culturas (especialmente viajeros), ya sea dándoles un espacio donde dormir o reuniéndose con ellos en algún punto de la ciudad. No es necesario tener una casa enorme ni habitaciones de lujo, en CS no importa si se duerme sobre un sillón, en una colchoneta, en una bolsa de dormir en el piso o con la carpa en el jardín. Tampoco es obligatorio alojar a nadie; cada miembro especificará en su perfil si tiene un couch (“sillón” o lugar donde dormir) para ofrecer o si simplemente quiere reunirse a tomar un café o pasear por la ciudad.

¿Después de registrarme qué hago?

Una vez que uno se hace miembro, es necesario crearse un perfil personal que sea lo más completo posible: hay que hablar de uno mismo, contar a qué se dedica, cuál es su misión en esta vida, a qué lugares viajó, a dónde quiere viajar, a dónde tiene planeado viajar, cuáles son sus gustos e intereses, qué experiencias tuvo con CS. Y, sí o sí, poner una o más fotos de perfil (nadie quiere quedarse en la casa del hombre invisible).

Cuando viajo a otra ciudad, ¿cómo me contacto con alguien que pueda alojarme?

La web de CS tiene una sección de búsqueda de couch por ciudad, pueblo y país. Supongamos que vamos a viajar a Cusco (Perú) y queremos que alguien nos aloje en su casa para conocer la cultura local desde otra perspectiva. Entramos a la sección de búsqueda llamada “Couchsearch”, seleccionamos Sudamérica > Perú > Cusco de la lista y en la página siguiente aparecerá el listado de perfiles de toooodos los que ofrecen un lugarcito en su casa. Es posible refinar la búsqueda especificando si se busca espacio para una o más personas, o si se quiere que el anfitrión tenga determinada edad, sea un usuario verificado, sea un “embajador” (algo así como el “representante” de la ciudad en la comunidad), entre otras opciones. Hay ciudades donde habrá cientos de perfiles disponibles y otras donde tal vez tres sean demasiado.

Una vez que tengo la lista de perfiles, ¿cómo elijo a un host (anfitrión)?

Lo más recomendable es tener más de una opción de anfitrión y mandarles la solicitud con por lo menos una semana de anticipación, para darles tiempo de organizarse. ¿Cómo elegir anfitrión? Esto depende de varios factores, entre ellos el feeling y la intuición. Lo mejor es abrir los perfiles que nos llaman la atención (ya sea por la foto, por la “misión” de la persona, por el breve resumen de sí mismo) y leerlos por completo. Si uno siente que los intereses o la personalidad de la persona coinciden con los propios, entonces el siguiente paso será mandarles un mensaje personalizado presentándose, especificando la fecha de viaje y los planes en la ciudad del host. No vale hacer copy-paste y mandar 30 solicitudes a 30 personas como si se estuviese mandando una reserva de hotel. ¿Por qué? Porque el copy-paste (al estilo “hola! viajo a cusco del 10 al 15 de abril, ¿tenés lugar para mí? saludos!”) es tan evidente que juega en contra y hace mucho más difícil conseguir una respuesta positiva. Nadie quiere ser tratado como un hostel. Una vez enviados los mensajes, no queda más que esperar la respuesta del host; si es positiva, enviará también la dirección y las indicaciones de cómo llegar a su casa; si es negativa, a seguir buscando.

¿Es obligatorio llevarle un regalo a mi host?

No, no es obligatorio, pero un gesto de agradecimiento siempre es recomendable. Si alguien es tan generoso como para permitirnos dormir en su casa, no cuesta nada llevarle un chocolate, un vino, un libro, un imán para la heladera, un dibujo, un cd con música de nuestro país… lo que se les ocurra. Conocí varios host que tienen la heladera repleta de imanes y postales de todas partes del mundo. Si tienen un presupuesto muy acotado, entonces pueden agradecerles con algún gesto como ayudar con algo de la casa (lavar los platos por ejemplo) o cocinar alguna comida típica.

¿Es seguro dejar que un extraño duerma en mi casa? o ¿Es seguro dormir en la casa de alguien que no conozco?

Para eso existe el sistema de referencias en CS. Después de ser alojado, de alojar o de encontrarse con otro couchsurfer, es casi obligatorio dejarse una referencia mutua diciendo si la experiencia fue “positiva”, “neutral” o “negativa” y una breve descripción de la estadía y de la persona. Todas las referencias aparecen en los perfiles de los usuarios y cuantas más referencias positivas, más confiable es la persona a los ojos de la comunidad de couchsurfers.

También existen los vouch: si considero que una persona de CS es muy confiable, le doy mi vouch para demostrar que confío plenamente en él o ella. Cuantos más vouch tiene la persona, más confiable será para toda la comunidad.

Hay algunos casos de experiencias negativas, pero son muchísimas más las positivas. Sino Couchsurfing no seguiría existiendo y creciendo día a día.

¿Qué pasa si mi host “desaparece” el día que debía alojarme?

Puede pasar que el host tenga un problema y nos diga a último momento que no puede alojarnos. A mí me pasó la primera vez que viajé a Kuala Lumpur: la chica que me iba a alojar tuvo que ser internada por una operación de emergencia y, obviamente, me canceló. Por suerte tenía un backup plan, otra persona con quien ya había hablado y que accedió a alojarme a último minuto. Todas las grandes ciudades tienen un grupo llamado “Last Minute Couch” (sofá de último minuto) donde se puede postear un mensaje pidiendo “alojamiento de emergencia”, aunque tal vez no siempre se consiga una respuesta positiva. Recomiendo tener el número de teléfono y dirección de algún hostel en la zona para dormir ahí si todo falla.

¿Qué pasa si mi huésped jamás aparece en mi casa el día que yo lo estaba esperando?

Si el que no aparece es el huésped, cada cual decidirá qué hacer. Hay gente que advierte en su perfil de antemano: “Si no venís a mi casa el día que habíamos quedado y no llamás ni das ningún tipo de explicación, te pondré una referencia negativa”. Yo todavía no fui anfitriona, siempre fui huesped, pero entiendo lo frustrante que debe ser para alguien estar esperando en su casa a una persona que nunca aparece. Si el huesped da una explicación, entonces supongo que la situación no será tan trágica, pero si el couchsurfer no aparece, habrá que decidir si olvidarse de la situación o dejar una referencia neutral o negativa.

Una vez que vuelvo a mi país, ¿estoy obligado a alojar para devolver el favor?

No, no es obligatorio alojar a nadie ni tampoco es obligatorio alojar a quien nos alojó en su país (en el caso de que viaje a nuestra ciudad). Sin embargo, CS es una comunidad de hospitalidad con la filosofía de “pasar el favor hacia adelante”. Lo más probable es que no volvamos a ver a nuestros host (es raro, por ejemplo, que una familia indonesia viaje a Argentina de vacaciones), entonces no será posible “devolverles” a ellos lo que hicieron por nosotros, pero si seguimos participando en CS tenemos la posibilidad de pasar el favor y, por ejemplo, encontrarnos con algún viajero para tomar un café o llevarlo a recorrer la ciudad (y más adelante, ese viajero devolverá el favor alojando a otra persona en su casa, y esa otra persona tal vez alojará a otra y así sucesivamente…). En CS todo lo que va, vuelve multiplicado.

Y si todavía son escépticos, les cuento que Buenos Aires tiene una de las comunidades más grandes y más activas de couchsurfers del mundo.

[singlepic id=2369 w=800] Y Malasia también tiene una comunidad enorme y muy activa.

***

Cosas lindas que me pasaron haciendo couchsurfing:

– el couchsurfer que me alojó en Jakarta (Indonesia) me fue a buscar al aeropuerto y me hizo sentirme menos perdida en un país nuevo. Me alojó con su familia, la madre no hablaba inglés pero estaba feliz de tener huéspedes extranjeros.

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Gracias a él conocí a todos estos chicos, sus vecinos, que posaron divertidísimos para mis fotos durante horas

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– Ella fue mi anfitriona en Penang (con quien no me pude comunicar la noche que llegué pero sí al día siguiente), una mujer china-malaya que me llevó de paseo por todos lados.

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– En Penang me invitaron al festival de los Sijs, una de las minorías indias de Malasia (si no formara parte de CS, tal vez nunca me hubiese enterado). Ahí conocí a un montón de viajeros, entre ellos a una banda de música llamada Love Bus que también andaba viajando por Asia.

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– En mi primer día “oficial” como couchsurfer en Malasia, un chico local nos llevó a mi y a un amigo mexicano al barrio musulmán de Penang. Caímos en una celebración “de barrio” donde nos invitaron a probar la gastronomía malaya y nos recibieron con alegría.

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– Un couchsurfer chino-malayo me llevó a una aldea de pescadores chinos donde me senté a charlar con la gente, tomé el té y caminé por un lugar que los turistas ni saben que existe.

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– Gracias a la comunidad de CS, fui invitada a las celebraciones por el año nuevo Chino en Malasia y pude ver shows que no estaban abiertos al público en general.

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– En Jepara (Indonesia), una pareja me recibió en su casa después de haber viajado toda la noche en colectivo, con té frío y todo tipo de snacks indonesios.

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– Gracias al couchsurfer que me alojó en Jakarta, me enteré acerca de un viaje para mochileros indonesios a las islas Karimunjawa. Fui la única extranjera entre 30 indonesios y fueron los mejores cuatro días de mi viaje (¿por qué será…?).

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– Mi primera mañana en Vietnam viajé por el caos matutino de Saigón en moto con Kristine, mi host vietnamita. Esa misma noche, me llevó a comer a los restaurantes locales y a probar el famoso ca phe (el café de Vietnam)

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– En Singapur me invitaron a una reunión en la terraza de uno de los edificios más altos desde donde pude ver el imponente skyline de aquel pequeño y ordenado país.

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– En Singapur me quedé con Kuni, un japonés que ya alojó a más de 700 personas en su casa (y jamás le faltó absolutamente nada ni tuvo ninguna experiencia negativa). Y festejé mi primer año en Asia en su casa con una gran sorpresa: una cena de couchsurfers latinoamericanos. Dos mexicanos, un boliviano, un peruano, un brasilero, un colombiano, dos singapurenses, Kuni y yo cenamos cebiche, lomo saltado, empanadas, pisco sour y vino tinto en pleno Sudeste Asiático.

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Y como si fuera poco, en este año que llevo de couchsurfer me invitaron a fiestas (como la del semáforo en Kuala Lumpur), a recitales de jazz (como uno en Yogyakarta), a conciertos sinfónicos (en Penang), a cenas (en todos lados). Conocí lo que deben ser todos los mercados matutinos y nocturnos del Sudeste Asiático, probé comidas que ni sabía que existían, viví con familias locales con las cuales me comuniqué por señas, dormí en sillones, en colchonetas en el piso, en camas, en colchones… Y jamás tuve una experiencia que no haya sido positiva. CS me demostró que la hospitalidad humana es más fuerte que las “diferencias” o la “maldad” que nos quieren hacer creer que abunda en las culturas distintas a las nuestras.

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¿Tienen más dudas acerca de CS? ¡Pregunten!

y para hacerse miembros: www.couchsurfing.org

***

[box] Este post pertenece a la sección FAQs o “Preguntas Frecuentes”. Estas son algunas de las preguntas que me hacen siempre y que tal vez vos también querías hacerme:

“¿Cómo hago para dejar todo e irme de viaje por el mundo?”

“¿Cómo empezaste? ¿Cómo trabajás? ¿Cómo te financiás?” (3 en 1)

“¿Es peligroso viajar sola?”

“Quiero viajar pero no sé cómo empezar”

“¿Qué llevás en tu mochila?”

“¿Me recomendás viajar con seguro médico?”

“¿Cómo hago para comprar vuelos baratos por internet?”

“¿Qué es Couchsurfing y cómo funciona?”

“Mitos y verdades acerca de viajar como mochilero”

20 respuestas (a una entrevista hecha por ustedes) [/box]

Ko Phi Phi: hacer turismo vs. viajar como un local

Dejé atrás Ko Phangan, el paraíso de los israelíes y los ravers, y llegué a mini Europa.

Esta vez, la estadística poblacional de Ko Phi Phi sería la siguiente: de cada 100 personas, 40 son tailandeses, 35 son europeos/australianos, 20 son asiáticos, 5 son latinoamericanos. El pueblo de la isla es mínimo y obviamente jamás logré orientarme del todo bien. Llegué sin hostel y encontré uno por 250 baht la cama (casi 8 dólares), el más barato de la isla.

Dejé mis cosas, me fui a dar una vuelta y cuando quise volver al hostel tardé unos 40 minutos en encontrar la calle. Ríanse de mí, este es el mapa del pueblo:

En mi defensa, quisiera aclarar que ninguna calle tiene nombre, todas son iguales y tienen los mismos restaurantes y locales de ropa, mi hostel no figura en ningún mapa y nadie es capaz de dar una buena indicación.

Cada vez que preguntaba cómo llegar a Anita’s Guesthouse me miraban y me decían “Oh yes, Oasis Bungalows, come with me“.

Una tarde estaba caminando por el pueblo y una chica de China me preguntó si sabía de algún alojamiento barato. Sí, si estás dispuesta a caminar hasta que encuentre mi hostel, te llevo… Y en ese largo trayecto en el que intenté disimular mi falta de orientación nos hicimos amigas. ¿Tenés Facebook? No, en China está prohibido. ¿Usás You Tube? Tampoco, pero tenemos una web que es una copia exacta. ¿Comiste rata alguna vez? ¡No! (con cara de asco). ¿China es caro o barato? China is so cheap! ¿Cómo te llamás? Journey. Y así estuvimos, derribando mitos y descubriendo nuestras respectivas culturas durante nuestros días en la isla.

Como nunca logré orientarme visualmente, desarrollé una capacidad auditiva interesante. Podría decir que el camino del hostel a TonSai Bay (una de las dos playas) estaba puntuado por voces. Ticket, ticket, where you go miss?, me decía el de la agencia de viajes de la esquina cada vez que pasaba por la puerta; Hello beautiful lady, would you like to try some delicious indian food (pronunciado más o menos así: Jalooou biutiful lei-di, wud iu laik to trai some delishios indian fuud), me preguntaba un hindú cada vez que doblaba la esquina y me chocaba con su restaurante; Thai masaaaash… come in…, me ofrecían las mujeres en la puerta de sus “peluquerías” de masajes, y eso me indicaba que tenía que doblar a la izquierda; Hey, want a thai tattoo?, intentaban convencerme los tailandeses, tatuados y llenos de aros, tengo que seguir derecho; Snorkeling tour lady, me estoy acercando al muelle; Kha – kha (yes yes), escuchaba a las tailandesas almorzando en el mercado local, ya falta poco; Care to dive while you’re here, mate?, repetían incansablemente los australianos a cargo de un dive shop, ya casi estoy en la playa; Boat-boat, Long Beach, where to?, ah… llegué.

Y de noche, alguien daba vuelta el casette y los sonidos cambiaban, guiando a la gente hacia la otra orilla. Pi Pi!, decían los tailandeses que andaban en bici y no tenían bocina para pedir permiso y pasar entre la gente; Hey ladies, if you come to our bar, free buckets at 10.30, intentaban reclutar los británicos para un bar; Free drinks with this flyer, 2 for 1 all night guys, Ladies night and fire show at Carlito’s, ofrecían acá y allá; I can give you real thai massage, seducían los tailandeses; I gotta feeling, that tonight’s gonna be a good night… I’m coming out of my cage and I’ve been doing just fine… My humps my humps my humps… I’m on tonight because my hips don’t lie…, música, estoy cerca de la playa nocturna. Y a lo lejos, el aro de fuego. Llegué a LohDaLum Bay, acá está la acción.

Como notarán, en Ko Phi Phi (o “PP”) el idioma oficial es el inglés. Nada de español, ¿qué es eso? Mucho sawatdee, mucho khob-kun-Ka (hola y gracias en thai) y demasiado English. Es el precio de ser un destino turístico tan popular, quiérase o no, la autenticidad se pierde y todo pasa a ser para el turista. Así que decidí incursionar en el maravilloso mundo de Couchsurfing.

Para quienes no conocen esta organización, paso a explicar.

Couchsurfing es una comunidad online conformada por casi 2 millones de personas provenientes de 237 países y territorios. ¿De qué se trata? Quien quiera participar tiene que registrarse, abrir una cuenta y escribir su perfil: es importante hablar de uno mismo, contar de dónde viene, qué hace, dónde vive, por dónde viajó, a dónde quiere viajar, cuáles son sus objetivos de vida y estar dispuesto a ofrecer su “couch” (sofá) a los viajeros o su tiempo para llevarlos a conocer su pueblo o ciudad.

Se trata de un intercambio de hospitalidad, de un encuentro de culturas y de personas y no de “una noche de hotel gratis” como muchos puedan pensar.Todas las personas que se alojen en la casa de otro couchsurfer o que se encuentren para tomar un café deben dejar una referencia acerca del otro, para que toda la comunidad pueda tener la seguridad de que la persona es de confianza y de que la experiencia fue positiva.

Me parece que la característica más valiosa de esta comunidad es que permite conocer los lugares a través de los ojos de un local: no es lo mismo dormir en un hotel, comer en un restaurante turístico y hacer un tour que hospedarse en una casa de familia, comer en los mercados o bares locales y salir a caminar con un nativo.

Yo estaba registrada hacia tiempo en esta comunidad pero nunca la había explorado demasiado. Después de pasar varios días como una turista en Tailandia decidí que quería empezar a conocer los lugares desde adentro, así que me dediqué a completar mi perfil y a contactar gente en Malasia (mi próximo destino).

Descubrí que hay personas que fueron hospedadas más de cien veces en decenas de países, hay otros que recibieron a más de 500 viajeros en sus casas, hay algunos que fueron nombrados “embajadores” de su ciudad y en general todas las referencias que leí son extremadamente positivas.

Argentina está número 19 en la lista de países más activos en CS (los top 3 son Estados Unidos, Alemania y Francia) y las ciudades más populares para realizar este intercambio son Londres, París y Berlín.

Así que Couchsurfing, bienvenido a mi viaje. Mi primera experiencia, en el próximo capítulo.

Actualización: después de muchos viajes me decidí a escribir una Guía de Couchsurfing con toda la info recopilada.

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