Cosas que me inspiran (8): especial fotografía

[box type=”star”]Este post pertenece a la serie Cosas que me inspiran: una dosis quincenal de fotos, enlaces, charlas, ilustraciones, artistas, películas, libros y otras cosas que encuentro por ahí. El capítulo de hoy va dedicado a la fotografía.[/box]

Cuando les pregunté qué querían ver en Viajando por ahí muchos me respondieron “más fotorrelatos”. Así que en eso estoy, cumpliendo órdenes y preparando una serie de fotorrelatos de Centroamérica y Sudamérica. Mientras tanto, me pareció bueno compartir con ustedes los recursos que uso para aprender y mejorar mi fotografía. Algunos me preguntan dónde estudié: no estudié de manera formal, mi relación con la fotografía es autodidacta. Estudio con libros, tutoriales, videos y mucha práctica. Y estas son algunas de las cosas que me inspiran a sacar más y mejores fotos.

1. Los libros de Michael Freeman

Michael Freeman es un autor, fotógrafo y periodista inglés que escribió más de cuarenta (¡cuarenta!) libros de fotografía. Lo descubrí de casualidad en una librería de Indonesia. Los libros me llamaron la atención por la lindísima calidad del papel, las fotos excelentes y, más que nada, por los temas que tocaban. Michael Freeman dedica libros enteros a “La mente del fotógrafo”, “El ojo del fotógrafo”, “La visión del fotógrafo”, “Cómo capturar el momento” y otros temas que nunca había visto desarrollados en un libro con tanta profundidad. Como estaba a pocos días de volver a Buenos Aires me compré tres. Los llevé en el avión en una bolsa, como equipaje de mano, ya que no quería despacharlos en la mochila y que se arruinaran o se perdieran, pero cuando pasé por la aduana argentina hubo una confusión y la bolsa desapareció. Me desesperé. Vi que la familia de adelante tenía un montón de bolsas puestas encima de sus valijas y se estaba alejando con el carrito, así que me acerqué corriendo. Si la bolsa no estaba ahí, chau libros.

—Disculpen, creo que se llevaron una bolsa de más.
—No, son todas nuestras.
—Por favor, revisen esa, si tiene tres libros de fotografía es la mía.

Y sí, ahí estaban mis libros. Son mis tesoros.

Están a la venta en la web de Michael Freeman

2. Los tutoriales de Digital Photography School

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Internet es un buen lugar para aprender fotografía: hay un montón de recursos disponibles, desde tutoriales en video, textos con el paso a paso y ebooks. Digital Photography School (o dps) es una de las webs que más consulto: tiene cientos de tutoriales, comparación de cámaras y equipos, tips para la posproducción en Lightroom y Photoshop y varios ebooks en venta. También suelo mirar PhotoTutsCambridge in Colour y PhotoShelter. Eso sí, todos estos sitios están en inglés. Si conocen buenas webs de fotografía en español, compartan en los comentarios.

3. “Portrait Photography on the Street: Connecting with Strangers”, por Zun Lee (curso gratuito en Skillshare)


An Online Skillshare Class by Zun Lee

Vi este curso ayer y me encantó. Uno de los géneros que más me gusta es la fotografía callejera. En estos videos, el fotógrafo Zun Lee sale a las calles de Nueva York y muestra cómo se acerca a desconocidos para fotografiarlos. “For me it’s about connection”, dice. Sacar fotos en la calle es una manera de conectar con la gente y de retratar momentos fugaces. Se los recomiendo: es un curso corto y es gratuito.

Skillshare tiene cursos en video y funciona con una membresía mensual (usd 9 por mes). Si se suscriben a través de mi blog tienen un mes gratis: Skillshare.com

4. Eyevoyage.com y sus ebooks

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Ya hablé de Mitchell Kanashkevich, uno de los creadores de esta web, en otra entrega de Cosas que me inspiran. Eyevoyage es una web con información, tutoriales y entrevistas acerca de fotografía callejera, documental y de viajes. Tiene posts, videos y varios ebooks, algunos gratuitos. Pueden empezar por el post “Steve McCurry Masterclass: 8 ways to improve your photography”.

Más en eyevoyage.com

5. Humans of New York

Foto: https://www.facebook.com/humansofnewyork

Foto: https://www.facebook.com/humansofnewyork

La foto tiene este epígrafe:

“I want to be a ballerina.” (Quiero ser una bailarina)
“What’s the best part about being a ballerina?” (¿Qué es lo mejor de ser una bailarina?)
“Dancing.” (Bailar.)
“What’s the hardest part about being a ballerina?” (¿Qué es lo más difícil de ser una bailarina?)
“Dancing in front of people.” (Bailar frente a la gente.)

Brandon, el fotógrafo detrás de este proyecto, empezó Humans of New York en el 2010 con el plan de armar un catálogo de los habitantes de Nueva York, así que se propuso fotografiar a 10.000 personas. Pero a medida que iba haciendo los retratos, el proyecto evolucionó: además de las fotos, empezó a compartir la historia que le contaba cada persona. Hoy tiene millones de seguidores y un libro publicado.

Más en humansofnewyork.com y en su página de Facebook.

6. 100 world kisses

Foto: Ignacio Lehmann

Foto: Ignacio Lehmann

Ignacio Lehmann es un fotógrafo argentino que se dedica a cazar besos por el mundo. Viaja hace dos años con el objetivo de capturar besos en las calles de las ciudades que visita. En su colección ya hay más de 1000 fotos de besos en Nueva York, Londres, París, México, Tokyo, Kyoto, Amsterdam, Bogotá, Cartagena, Barcelona y Buenos Aires, entre otras. Tuve la suerte de encontrarme con él en Perú —nos conocíamos por amigos en común— y de ver cómo trabajaba.

Más en 100worldkisses.com y en su página de Facebook.

7. Natsumi Hayashi, la japonesa que levita

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No sé cómo lo hace. De verdad, no sé. Las pocas veces que intenté sacarme fotos “levitando” salí con el pelo volando para todas partes, la ropa en posiciones extrañas y la cara con expresiones raras. Ella sale impecable. Es una genia. Natsumi es japonesa y se dedica a sacarse autorretratos levitando. En su web explica cómo los hace. Algún día lo intentaré, cuando me salgan los saltos con más gracia. Mientras tanto, miro sus fotos. Son mágicas.

Más en yowayowacamera.com y en su página de Facebook

8. Los fotocharcos de Diego Koltán

Foto: Diego Koltán

Foto: Diego Koltán

No me acuerdo cómo encontré el trabajo de Diego Koltán, pero fue en el momento justo. Diego es argentino y vive en Barcelona, así que cuando estuve por allá le escribí para encontrarnos y salimos a fotografiar charcos juntos. Diego tiene la capacidad de ver mundos donde otros solo ven agua: desde que me mostró los reflejos que se formaban después de un día de lluvia no pude parar de mirarlos. Su trabajo me inspiró a escribir este post: Guía para aprovechar un día de lluvia.

Pueden ver los fotocharcos de Diego en su web: charcosenelmundo.com

9. Las postales

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Postal de Budapest por Bruno Bourel

Postal de la Provence por JF Alessandri

Postal de la Provence por JF Alessandri

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Postales de Biarritz

 

Amo las postales. Me encantan, las colecciono, no puedo parar de comprarlas. Son mis adicciones junto con los cuadernos y los libros. Las que más me gustan son las que están ilustradas o las que tienen fotos de escenas cotidianas de la ciudad. Todas las que aparecen acá son postales que me compré en Hungría y en Francia. La de Budapest me encantó porque esa imagen del señor leyendo el diario con el Parlamento de fondo me hizo pensar en mi abuelo —que vivió en Budapest—, la de Provence forma parte de una colección de escenas cotidianas —quise comprarme todas— y la de Biarritz me encantó —muestra la playa a la que voy siempre en plena Belle Époque—. Una de las cosas que más me gustan de mirar postales es que me ayudan a descubrir fotógrafos nuevos.

La postal de Budapest es de Bruno Bourel, un fotógrafo francés, y la de Provence es de Jean Alessandri.

10. Fotógrafas y fotógrafos

John Lennon por Annie Leibovitz

John Lennon por Annie Leibovitz

Para terminar, una de las mejores maneras de aprender y de inspirarse es mirar el trabajo de otros. Hay un montón de fotógrafos que admiro, mi problema es que suelo olvidarme los nombres. Tengo muy mala memoria, perdón, ya me estoy haciendo una lista por escrito. A varios fotógrafos ya los mencioné en otras entregas de Cosas que me inspiran: Steve McCurry —a quien tuve la suerte de entrevistar en Buenos Aires—, Yann Arthus Bertrand, Henri Cartier Bresson, Michael Freeman, Mitchell Kanashkevich, Diego Verges. También me gusta mucho el trabajo de Annie Leibovitz y de Anka Zhuravleva, a quien descubrí hace poco.

Instagram y Flickr son dos buenos lugares para seguir inspirándose.

[box type=”info”]Este post pertenece a la serie Cosas que me inspiran. Compartan sus inspiraciones fotográficas en los comentarios![/box]

El día que conocí a Steve McCurry

Quiero compartir algo que me pasó hace ya más de un año, en Buenos Aires, unas semanas antes de emprender mi loco viaje por Asia.

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Como dije en algún otro post, cuando uno viaja da lo mismo que sea lunes, jueves o domingo, ya que los días dejan de tener una etiqueta y pasan a ser “El Día Que”: “el día que nadé en lava volcánica”, “el día que me tiré en parapente” o “el día que conocí a John Lennon” (tres días que nunca pasaron en mi vida, aclaro).

Pero lo que no dije es que cuando uno está inmerso en la rutina, esos días también existen y son los que nos hacen salir de la vida cotidiana: son esos “momentos” en los que nos damos cuenta de que estar vivo en este tiempo y en este lugar es lo mejor que nos podría haber pasado.

Bueno, resulta que un día cualquiera mi editora me encargó entrevistar a Steve McCurry porque estaba segura de que aquel fotógrafo estadounidense y yo “nos íbamos a llevar bien”. Tal vez debería escribir STEVE McCURRY así con mayúsculas, porque este hombre no es solamente un fotógrafo, es una eminencia de la imagen, uno de los mejores retratistas del mundo, en mi humilde opinión.

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¿Se acuerdan de la mirada de la Chica Afgana, no? Fue la tapa más famosa de la National Geographic y una de las imágenes más reconocidas del mundo, un ícono del siglo XX.

Bueno, esa la sacó Steve.

Steve (me tomo el atrevimiento de llamarlo Steve) estuvo en Buenos Aires para inaugurar la muestra que hizo en el Centro Cultural Borges y, el día anterior, dio una conferencia de prensa para varios medios argentinos. Ahí fui yo.

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Imagínense mis nervios.

Cuando la conferencia de prensa (“ordenada”) terminó, empezó el caos. Más de 30 periodistas se le abalanzaron para entrevistarlo en privado y sacarle mil y una fotos.

— Estiv, Estiv!! Plis, a picture with the chica afgana.

— Estiv! Only two questions, two more questions!

— Estiv, look here, una foto con tu cámara, plis.

Yo decidí ser paciente y no acosarlo cual mujer desesperada. Pensé: en algún momento el resto de los periodistas se va a ir y ahí aprovecharé para hacerle la entrevista con tranquilidad.

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Entre varios se lo llevaron afuera de Galerías Pacífico —tras el pedido de “una foto al aire libre, Estiv”— y le sacaron todo tipo de fotos: mirando hacia el vacío, con la cámara acá, con la cámara allá, de frente, de espaldas, con la mano levantada, con el pie apoyado. Y él, tan tranquilo, se dejó fotografiar. Qué ironía. Qué habría pensado el fotógrafo al ser fotografiado… Seguramente por dentro se reía de todos.

Cuando terminaron de sacarle fotos, el hombre quedó solo. Solo. Por primera vez en cuatro horas lo dejaron solo. Era mi oportunidad. Caminé hacia adentro del Shopping (el Centro Cultural Borges está ubicado dentro del Shopping Galerías Pacífico) con él y mientras subíamos por la escalera le charlé de ser humano a ser humano (o de loca a genio al que trata como ser humano).

—Hi Steve. ¿Todavía tenés energía como para una entrevista más? [todo en inglés]

—Of course!

—¿Es tu primera vez en Argentina?

—Sí.

—¿Y cuál es tu próximo destino?

—El sábado me voy a la India.

Y ahí, en pocos microsegundos, pensé… será muy ridículo si… qué hago… le digo o no le digo le digo o no le digo le digo no le… ya fue, le digo.

—¡Qué bueno! Yo me voy de viaje a Asia dentro de un mes y probablemente me quede un año por allá.

Por primera vez durante nuestra conversación me miró a la cara y me sonrió. Le encantó lo que dije. [Nota: cuando este hombre empezó su carrera como fotógrafo freelance, a los veintipico de años, se fue a la India con el plan de estar “un tiempito” allá y se terminó quedando meses y meses, y la mayor parte de su carrera como fotógrafo la hizo en Asia].

—Really???

—Sí, yo escribo e intento sacar fotos [no puedo dármela de fotógrafa con un tipo tan groso] y quiero vivir de esto.

—Wow, impressive.

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Llegamos nuevamente a la sala del Borges —vacía— y me pidió que lo esperara mientras iba al baño. Me quedé ahí parada, nerviosísima, pensando lo peor: ¿Y si se le ocurre escaparse por la ventana del baño para no tener que seguir lidiando con la prensa? Recemos para que el baño no tenga salida al exterior. Volvió a los cinco minutos y me invitó a sentarnos dentro de la sala de exposición, entre medio de todas sus fotos.

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Saqué el grabador y empecé con las preguntas.

—Empezaste estudiando cine… ¿qué te hizo elegir la fotografía como profesión?

—Bueno…

Me dió una breve explicación que ni siquiera llegó a terminar y se interrumpió a sí mismo: BUT TELL ME ABOUT YOUR TRIP. ¿Cuándo te vas? ¿Por dónde vas a estar? ¿Vas sola? ¿Viajas por placer? ¿Cuál es tu plan?

No podía creerlo. Steve McCurry me entrevistó a mí.

Le conté un poco sobre mi vida: que en el 2008 viajé a Latinoamérica por nueve meses, que la escritura, que las fotos, que mi atracción por Asia, que mi pasión por viajar.

Me pidió mi contacto.

Y en ese momento ni lo pensé y saqué una caja llena de fotos de mi bolsito.

El día anterior había impreso unas 50 fotos que había sacado en mi viaje por América latina y las había convertido en “tarjetas personales” (les escribí a mano mis datos de contacto en el dorso, bien rústica la cosa). Las llevé a la conferencia de prensa “PARA VER QUÉ ONDA”, pero confieso que si él no me pedía mi contacto jamás iba a animarme a mostrarle estas fotos así de la nada. Así que cuando me pidió mi contacto saqué el fajo de fotos y le dije que eligiera una (arriesgándome a que el tipo ni le diera importancia al asunto y agarrara la primera para quedar bien). Pero no sólo eligió una sino que miró todas, tranquilamente, e hizo una preselección de cinco que le habían gustado hasta que eligió su preferida.

No sé qué habrá sido de esa foto, si todavía la tiene, si la perdió entremedio de tantas otras que le deben haber dado, si se acuerda de mí, si no se acuerda.

No me importa.

Aquel día sentí que estaba yendo por el camino correcto, que tenía que seguir con esto de viajar, escribir y sacar fotos por más loco e irrealizable que le pareciera al resto del mundo. Porque hubo muchas personas que empezaron así, cumpliendo un sueño (o sueñito) que al resto del mundo le parecía loco e irrealizable y terminaron haciendo grandes cosas. Y si tuve la suerte de que la vida (o mi editora) me hiciera conocer a una persona como él, fue por algo. Estas cosas no pasan porque sí.

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***

Esta es la entrevista que salió publicada un tiempo después en la revista Clase Ejecutiva de El Cronista Comercial.

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