Datos y consejos para viajar por Marruecos

[box border=”full”]Aclaración: Esta guía está basada en mi experiencia de viaje por Marruecos durante febrero y marzo de 2012. Estuve casi dos meses recorriendo el país, de mochilera y con bajo presupuesto: todos los lugares que menciono son lugares que visité, y todos los precios que pongo son los que yo personalmente pagué. [/box]

“Bienvenidos”

Junto con “Inshallah” (Si Dios, o en este caso Alá, quiere), “Bienvenidos” será una de las palabras que más escucharán durante su viaje por Marruecos. Marruecos es uno de esos países que te sacuden, que te golpean, que no te dejan indiferente. Por momentos es África pura, por momentos parece Asia (por sus colores, sus aromas, su vida callejera), por momentos se asemeja al imaginario colectivo que tenemos de “Arabia” y sus mil y una noches

Es un país repleto de estímulos, de colores y de “micromundos”: hay medinas blancas frente al mar que se parecen (según me contaron) a Grecia, hay cuevas con familias nómadas que viven en las montañas, hay ciudades alocadas e híper turísticas, hay pueblitos perdidos y silenciosos, hay medinas medievales, hay nieve (sí), hay mucho sol (dicen que Marruecos es un país frío con un sol muy fuerte), hay té a la menta a toda hora, hay regateo, hay hospitalidad, hay insistencia… Marruecos es un país que me fascinó y me agotó a la vez, y un lugar al que volvería sin dudarlo.

Acá les dejo algunos datos prácticos para organizar su viaje. Si quieren leer mis relatos de viaje por Marruecos, vayan al final de este post y elijan el que más les guste.

Cómo llegar

Barco: Yo crucé a Marruecos en barco desde el sur de España. Hice el cruce Tarifa – Tánger (tardé alrededor de una hora) y pagué € 33. Hay dos empresas de ferry que realizan el cruce desde ahí, una cuesta € 33 y la otra € 35 (ambos de ida). Compré el pasaje en el momento sin problemas en el puerto (les recomiendo hacer eso). Una vez en Tánger, caminé hasta la medina (la “ciudad vieja”) y busqué alojamiento ahí. También pueden hacer el cruce Algeciras – Ceuta.

Avión: Se puede llegar a Marruecos en avión. Los vuelos baratos que salen de Europa llegan, en su mayoría, a Marrakech. Yo pagué unos € 80 para volar de Marrakech de vuelta a Barcelona (con Vueling), pero lo saqué bastante sobre la fecha. Si buscan con tiempo, pueden encontrar pasajes mucho más económicos. Acá les cuento Cómo comprar un pasaje bueno bonito y barato por internet.

¿Necesito visa?

Si sos argentino o tenés pasaporte de la comunidad europea NO necesitás visa para ingresar a Marruecos y podés quedarte hasta tres meses. Si sos de otra nacionalidad, chequeá esta web: Do you need visa?

Salud y vacunas

A mí no me pidieron el Certificado Internacional de Vacunación en ningún momento. No me puse ninguna vacuna nueva, ya que las tenía dadas de antes para mi viaje por Asia. Estrictamente hablando, la única vacuna “obligatoria” por la OMS es la de Fiebre Amarilla, aunque en Marruecos, según leí, pueden pedirles el certificado de la vacuna de cólera.

Igualmente antes de irse de viaje a cualquier parte del mundo les recomiendo visitar a su médico de cabecera o ir al sector de “Medicina del viajero” de su hospital más cercano u obra social para asesorarse. ¿Quiéren saber si llevar seguro médico o no? Entonces lean este post y decidan. Pero mi respuesta es sí, lleven. A mí no me pasó nada (más allá de que tuve sabañones en los dedos durante semanas —historia para contar en otro post—), pero uno nunca sabe.

No tomen agua de la canilla, las botellas de agua mineral son muy baratas y más seguras.

¿Hace frío o calor?

Todos imaginamos Marruecos como un lugar muy caluroso (¡es África! ¡Seguro que hace calor!). Sí, pero no se confíen demasiado. Yo fui en invierno (diciembre a marzo) y pasé mucho frío (¡nevó y todo!), especialmente de noche y dentro de las medinas (están construidas de tal forma que no permiten que el sol pase demasiado, entonces son bastante frescas).

Marruecos tiene varios climas:

  • En la costa (el norte y el oeste del país) el clima es moderado y subtropical, con vientos frescos del Mediterráneo y del Atlántico. En invierno (diciembre a marzo) el norte del país es lluvioso y húmedo.
  • En el interior las temperaturas son más extremas: los inviernos son muy fríos (en el Atlas, la cadena montañosa central, la temperatura llegan a bajo cero y hay nieve) y los veranos son muy calurosos (arriba de 38°C).

Así que si me preguntan cuál es la mejor época para ir, yo diría que en primavera (fines de marzo, abril), cuando ya no hace tanto frío y todavía no hace tanto calor.

Esta foto de nieve en Marruecos es real!

¿Hay internet en todos lados?

En general , todas las ciudades tienen cibers y algunos restaurantes turísticos y hostels tienen wi-fi. Dudo que consigan internet en el medio del desierto (a menos que se compren un USB de esos que te da internet usando la señal del celular), pero tampoco lo necesitan. :)

¿Qué enchufe usan?

En Marruecos se usa el enchufe “europeo” (ver foto). No se preocupen demasiado ya que pueden comprar un adaptador allá en cualquier mercado y muy barato (por un euro o menos).

¿Qué idioma hablan?

Una de las cosas que más me sorprendió de los marroquíes es su “poliglotismo” (si es que existe la palabra). Hablan muchísimos idiomas y muy bien: los oficiales son el árabe, el tamazight (lengua bereber) y el francés. En el norte, además, es común que también hablen castellano (ya que fueron colonia española) y en el centro y sur es más común que hablen francés o inglés, así que con esos idiomas van a andar bien. Nunca está de más aprender palabras en el idioma local como por ejemplo “la, shokran” (no, gracias) o “salam alaikum” (el saludo tradicional).

Lo importante: el presupuesto para los tres gastos básicos
(alojamiento + transporte + comida)

[box]El objetivo de este apartado es ayudarlos a ahorrar (¡para poder viajar más!), así que los precios que les doy acá son los más baratos (o por lo menos lo más barato que conseguí, tal vez si regatean lo consiguen por menos). Si quieren viajar con más comodidad y/o lujos, tendrán que pagar más.[/box]

– La moneda que se usa en Marruecos es el [highlight]dirham[/highlight]. El cambio (junio de 2012) es [highlight]1 euro = 11 dirham / 1 usd = 9 dirham[/highlight]

– Probablemente crucen a Marruecos desde España, y si es así les recomiendo viajar con euros y/o dólares y cambiarlos allá, una vez que están en Marruecos, ya que el cambio siempre será más favorable. (Ya sé que en Argentina estamos en un momento complicado para conseguir moneda extranjera. Muchos me escribieron para preguntarme pero la verdad es que no tengo la solución todavía.)

– Dentro de las medinas no hay muchos bancos ni casas de cambio, ya que estos están casi siempre en las Ville Nouvelle o parte nueva de la ciudad. Hay bastantes cajeros electrónicos.

1) Alojamiento: 

Las opciones de alojamiento más baratas siempre están dentro de las medinas (y son hostels o pensiones tradicionales). [highlight]Lo más barato que pueden conseguir es entre 3 y 6 euros la noche por persona (¡regateen duro!).[/highlight]

[box border=”full”] Aclaración: ¿Qué son las medinas?

Las ciudades de Marruecos generalmente se dividen en dos sectores: la medina (el casco antiguo, la ciudad vieja y tradicional, generalmente rodeada de una gran pared o muralla y sin tráfico de automóviles en su interior) y la ville nouvelle (parte nueva de la ciudad, más “moderna”, con más edificios y restaurantes “de moda”). Lo lindo de Marruecos es vivir las medinas y su ambiente de otra época. [/box]

Algunos tips:

  • Una cama en una habitación compartida de un hostel les va a costar alrededor de 40 – 50 dirham / € 4 – 5 (a veces un poco más y con desayuno incluido, a veces un poco menos).
  • Una habitación privada para dos personas en cualquier pensión (hotel barato) está entre 40 y 80 dirham por persona (de 4 a 8 euros).
  • Si están viajando sol@s y quieren una habitación privada (y barata), tendrán que pagar de 60/80 dirham para arriba (de 6 a 8 euros).
  • Tengan en cuenta que los alojamientos en los que paguen estos precios casi siempre tendrán el baño afuera, compartido.
  • Muy importante: antes de quedarse pregunten si hay agua caliente y si está incluida en el precio, ya que muchas veces hay que pagar 10 dirham (€ 1) extra por usar la ducha.
  • Hay ciertas posadas que ofrecen, además de la habitación, “media pensión” (desayuno + cena) y/o  “pensión completa” (desayuno + almuerzo + cena). Por media pensión van a pagar, como mínimo, 120 o 150 dirham por persona (unos 12 o 15 euros). Esto es común en ciertos lugares como Merzouga (el desierto) o el valle del Todra donde los hoteles están “en el medio de la nada” y no hay lugares cercanos para ir a comer.
  • Hay hoteles que tienen terrazas abiertas con colchones o carpas donde pueden dormir (en verano) por 25 dirham (€ 2.5). Pregunten. También hay hoteles (baratos) que alquilan los sillones de sus salones de té por un precio menor al de una habitación.
  • Yo no acampé nunca, pero leí que casi todas las ciudades y pueblos tienen áreas para acampar, aunque están medio alejadas del centro. En las zonas rurales pueden pedirle permiso a la gente local para acampar en sus terrenos.
  • Otra opción más que válida es hacer Couchsurfing y alojarse de manera gratuita en la casa de un marroquí (doy detalles de esto más abajo) o alquilar un apartamento a través de Wimdu o Airbnb y alojarse con los locales.

Salón común de un hostel en Marrakech (el más barato que encontré en internet, súper lindo!)

B) Comida

La comida en Marruecos es barata. Les recomiendo probar la comida callejera, es muy rica y más barata aún. [highlight]Si buscan precio, van a gastar unos 5 – 10 euros al día por la comida (van a gastar 5 si, por ejemplo, comen sandwiches baratos más de una vez al día).[/highlight]

Algunos precios típicos:

  • Los menúes en los restaurantes turísticos empiezan en 50 dirham (€ 5) (entrada, plato principal, postre). TIP: pregunten si pueden comer “medio menú” —solamente el plato principal, sin la entrada y el postre— por 25 dirham.
  • Un desayuno en un restaurante turístico está entre 20 y 25 dirham (€ 2 – 2.5).
  • Agua de 1.5 litros: 3 dirham (en el supermercado), 5/6 dirham (en la calle)
  • Kebab: alrededor de 18 dirham
  • Hamburguesa: alrededor de 13 dirham
  • Pan casero con queso: a partir de 2 dirham (según el tamaño del pan y la cantidad de queso)
  • Sandwich: entre 6 y 20 dirham (según el tamaño y los ingredientes)
  • Café, té o chocolatada en un bar: 5 dirham
  • Yogur bebible mediano: 5 dirham (en un kiosko)
  • Facturas y cosas dulces: de 2 a 4 dirham por unidad (un croissant, por ejemplo, cuesta 2 dirham)
  • Harira (sopa marroquí): 3 dirham
  • Plato de couscous: 30+ dirham
  • Plato de tajine: 35+ dirham
  • Pan: según el tamaño, entre 1 y 2.50 dirham por unidad
  • Crepe con miel: 3 a 5 dirham
  • Vaso de jugo de naranja: 4 dirham
  • Pizza mediana de muzarella: 20 dirham

Sandwich típico

C) Transporte

Si quieren ahorrar, les recomiendo viajar siempre en los medios de transporte local y no en los turísticos. Para ir de un pueblo o ciudad a otro las opciones son:

  • buses (están los baratos —que salen de la estación local a toda hora y van frenando en los pueblitos intermedios— y los “turísticos” como Supratours y CTM que son un poquito más caros pero van directo)
  • trenes (es lo más cómodo, aunque no cubren todo el país)
  • grand taxi (taxis compartidos —de hasta 10 personas— para ir de un pueblo a otro cercano. El precio se divide entre la cantidad de pasajeros)
  • dedo (cuando los suban pregunten de antemano si les cobran o no, porque en Marruecos casi todo se cobra)
Algunos tips:
  • Para moverse dentro de las ciudades, lo mejor es caminar, ya que todo está cerca. Dentro de las medinas, además, casi no hay transportes motorizados (excepto motos o bicis).
  • Cuando lleguen a la terminal de buses se les van a abalanzar para venderles pasajes “a buen precio”. Tengan en cuenta que siempre les van a querer cobrar un poco de más, porque esas personas trabajan por comisión. Lo mejor es ir directamente al mostrador de la empresa de buses que viaje al destino al que quieran ir y comprar el pasaje ahí mismo en ventanilla.
  • Para calcular los precios de cada viaje tengan en cuenta que la hora de trayecto en bus cuesta entre 12 y 15 dirham y la hora de tren cuesta entre 20 y 25 dirham (clase económica)
  • El extra por el equipaje: cada vez que tomen un bus local les van a cobrar un extra por el equipaje. Supuestamente, si el equipaje es chico te cobran 5 dirham y si es grande, 10 dirham. Si van con una mochila no deberían pagar más de 5 dirham. 

Estación local de buses

4) Otros gastos

– Si quieren estar comunicados con la gente local (para, por ejemplo, hablar con sus hosts de Couchsurfing) les recomiendo comprarse una tarjeta SIM local (recuerden que hay que tener el teléfono desbloqueado). La tarjeta cuesta 30 dirham (€ 3) y viene con 10 dirham (€ 1) de crédito. Después cada recarga les costará 10 dirham.

– Excursiones: hay muchíiisimas excursiones para hacer en Marruecos, algunas que valen la otra y otras que no tanto. Generalmente un guía local les va a cobrar entre 100 y 200 dirham (€ 10 − 20) por día para llevarlos a algún lado.

– Ir al desierto: ir en dromedario a las dunas de Erg Chebbi y pasar la noche en una jaima les va a costar, como mínimo, € 20 por persona por noche (con comida incluida).

[box]IMPORTANTE: El regateo

Todo, absolutamente todo, se regatea. En Marruecos no hay precio que no sea negociable, y en muchos casos (como en los mercados) los vendedores esperan que el cliente regatee. Lo más común es que pidan de más (a veces el doble, el triple o hasta cinco veces más) para darle pie al regateo. Les juro que es un deporte nacional. No tengan miedo de pedir rebajas y de negociar, siempre con respeto y buen humor. Y una cosa: si pelean por un precio y al final lo consiguen, compren el objeto en cuestión, ya que está muy mal visto regatear, “ganar” y después irse sin comprar nada. [/box]

[box]IMPORTANTE bis: La propina

En Marruecos es muy común que les pidan propina por todo. Ejemplo: estás perdido en la medina, alguien te ayuda a encontrar el camino: propina. Estás buscando un hostel, alguien te ayuda a encontrarlo: propina. Estás recorriendo la medina, alguien se pone al lado tuyo para oficiar de guía no oficial: propina (cuidado, la policía de Marruecos no permite que haya guías no oficiales, así que si ven a alguno de ellos caminando con ustedes, lo van a detener y llevárselo).

Les recomiendo dos cosas: una, que le aclaren al marroquí que se les acerque que no le van a pagar más de “x” cantidad de dinero por “su servicio”; o dos, que le digan, directamente, que no le van a pagar nada y que si quieren ayudarlos a encontrar el lugar bien, y sino se las arreglan solos (digo esto así porque llega un momento, después de viajar durante varias semanas por el país, en el que esta cuestión de la propina empieza a molestar un poco).[/box]

Mujeres que viajan solas

Yo hice la mayor parte del viaje con mi amigo Andi y la última semana recorrí algunas ciudades sola. Cuando iba con Andi los hombres ni me hablaban, algunos me miraban de reojo y me susurraban cosas en árabe cuando les pasaba al lado (lo juro), pero generalmente no me prestaban mucha atención (suponen que cualquier hombre y mujer que viajan juntos están casados y respetan eso). Cada vez que salía sola, se me venían encima para hablarme.

Mujeres que viajan solas: tengan cuidado pero tampoco sean paranoicas. Cuando vayan solas por la calle probablemente escucharán el “coro marroquí” de hombres diciéndoles “hola”, “hello?”, “cht cht”, “where are you from?”, “pssst”, “¿de dónde eres?”, “chau guapa” y cosas por el estilo. Lo mejor: ignorarlos. Otra opción: reírse y seguir caminando. Los hombres, además, se les van a acercar constantemente, las van a invitar a tomar té, a comer, a sus casas, a sus oficinas, a sus mercados, a caminar, a la playa, a donde sea, les van a ofrecer de acompañarlas a buscar hostel, a buscar restaurante, a buscar el monumento de turno, a buscar lo que ustedes necesiten. Probablemente les pregunten si están casadas, si están solas, hace cuánto están en Marruecos y cosas así. Si se sienten más cómodas, digan que están casadas y que se están por encontrar con su marido. Pueden ser pesados e insistentes, pero si ustedes se ponen firmes no pasa nada. Son buena gente y son respetuosos, pero también son extremadamente curiosos.

Ayuda mucho, por ejemplo, ir con ropa más larga o directamente vestirse de musulmanas. Si hacen eso, van a quedar como mujeres locales y lo más probable es que nadie les diga nada y que no les intenten cobrar de más de entrada.

Si les preguntan cómo se llaman, digan “Fátima”. :)

Algunos recaudos al hacer Couchsurfing

Hay muchísimas personas de Marruecos que están en Couchsurfing y ofrecen alojamiento gratuito, sin embargo lo que más me llamó la atención es que son todos hombres o extranjeros. Si sos mujer y estás viajando sola, leé muy bien las referencias de tus posibles anfitriones: yo encontré muchos perfiles falsos (de supuestas “chicas estadounidenses que viven en Marruecos” pero no saben casi escribir en inglés y no tienen dos fotos de perfil donde aparezca la misma persona) y también encontré varios casos de hombres que fueron acusados de querer abusar de sus huéspedes. Fueron los menos, pero hay, por eso digo que lean bien las referencias y se fijen a quién le piden alojamiento. Lo más probable es que tengan una experiencia más que positiva, especialmente en el desierto, donde está lleno de Couchsurfers (nunca me lo hubiese imaginado).

Otra cosa: hay muchos casos también de anfitriones de Couchsurfing que aceptan alojar viajeros pero, a cambio, intentan “venderles” su tour en camello, su excursión por algún pueblito o sus clases de lo que sea. Tengan esto en cuenta y no se sientan presionados a nada, ustedes deciden si quieren pagar a su host por algo así o no. Couchsurfing es una red de hopitalidad en la que no debería haber ningún interés económico de por medio.

Tomando el té en lo de un anfitrión

¿Puedo ir durante Ramadán?

El Ramadán es el mes de ayuno de los musulmanes y es uno de los momentos más importantes del año para ellos, ya que finaliza con los festejos de Eid al-Fitr. El ayuno se realiza todos los días durante un mes, desde que sale el sol hasta que se pone, y durante esas horas los musulmanes no pueden comer, beber ni fumar.

Yo no viví el Ramadán en Marruecos pero sí en Indonesia. Se puede viajar igual que en cualquier otra época, pero hay que tener en cuenta que muchos restaurantes van a estar cerrados al mediodía y que todo puede funcionar a un ritmo más lento. El ayuno no es obligatorio para quienes no sean musulmanes, pero por respeto es recomendable no comer ni beber en lugares públicos a la vista de aquellos que están ayunando. Tengan en cuenta que durante los festejos de Eid al-Fitr casi todo cierra durante una semana y los marroquíes se movilizan en masa de una parte del país a la otra para ver a sus familias.

Próximos Ramadanes:

  • 2012 (1433): 20 de julio a 18 de agosto
  • 2013 (1434): 9 de julio a 7 de agosto
  • 2014 (1435): 28 de junio a 27 de julio

¿Viajar de manera independiente u organizada?

Me llegan bastantes mails preguntándome si les aconsejo viajar de manera independiente por Marruecos o no. Yo hice el viaje por mi cuenta, junto con mi amigo Andi. Viajamos un mes y medio juntos y casi siempre fuimos contratando todo en el lugar, lo cual nos llevó bastante tiempo y horas de regateo, pero valió la pena. Contratamos excursiones para ir al desierto de Erg Chebbi (no les recomiendo meterse por su cuenta, necesitan dromedarios y alguien que conozca el terreno), al Valle de Todra y a las montañas de Azrou, siempre con guías locales. Andi se fue una semana antes y yo hice el último tramo sola. Marruecos me pareció un país seguro (tiene una de las menores tasas de homicidio del mundo), lo más agotador fue pelear para que no nos cobraran por todo, aprender a soportar el “acoso” de venta y tener que regatear sí o sí por cualquier cosa.

Dicho esto, creo que la decisión de hacer el viaje de manera independiente o no es personal. Si van con tiempo, con flexibilidad para adaptarse a los cambios y ganas de dejarse llevar por el azar, sí. Es una linda experiencia y los marroquíes son amables (a pesar de su alma de comerciantes). Si van por pocos días, no quieren viajar solos y quieren conocer varios lugares, existe la opción de contratar una excursión. Hay muchas empresas que ofrecen este tipo de viajes.

Lugares que conocí en mi viaje por Marruecos (y posts que escribí):

Nota: le pongo muchas horas de viaje, caminatas, investigación y trabajo a estas guías prácticas y te las ofrezco de manera gratuita porque es lo que a mí me hubiese gustado leer antes de viajar. Si te sirven para planificar tu viaje, por favor intentá reservar alguno de los siguientes servicios (vuelos / hoteles / Airbnb) a través de estos buscadores. Si lo hacés, me dan una pequeña comisión que no se suma al precio final de tu compra y que me ayuda a seguir viajando y publicando guías como estas. ¡Gracias!

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“Bienvenidos a nuestro mundo”: Tres días en la medina de Tetouan

Hay algo que ocurre entre el viajero y cada ciudad a la que llega. Existe un momento —a veces efímero, a veces perdurable, a veces paradójicamente inexistente— en el que el ritmo vital de ambos —opuesto, distinto, desincronizado por naturaleza— se funde, se combina en un mismo fluir. El viajero —extraño— pasa a formar parte de esa nueva realidad —extraña—, se sumerge tanto en lo que sucede a su alrededor que se convierte en un elemento más del paisaje. Y, cuando eso ocurre, el viajero experimenta eso que tanto ansía cada vez que entra en contacto con una cultura nueva: la autenticidad.

[singlepic id=3842 h=800 float=center] Tomando el té con Nourdin, el dueño de la pensión donde nos alojamos

[singlepic id=3832 w=800 float=center] Me hice amiga de una nenita en la calle y, cuando me dio un beso en el cachete, me dieron ganas de secuestrarla y llevármela en la mochila por el mundo.

[singlepic id=3921 w=800 float=center] Una de las tantas fotos que le saqué.

[singlepic id=3847 w=800 float=center] Un grupo de chicos que se divirtió posando para nuestras cámaras.

Todo empezó cuando nos sentamos a descansar en un banquito a unas diez cuadras de la estación de buses de Tetouan y se nos acercó un tal Mohammed —aprovecho para comentarles que está estadísticamente comprobado que Mohammed es el nombre más común del mundo— para ofrecernos lo de siempre: alojamiento, comida, tours, kif o todo lo anterior combinado. Nos habíamos tomado el bus local de Tanger a Tetouan (a una hora de distancia) y habíamos llegado a una ciudad de la que sabíamos muy poco: que tenía una mezcla arquitectónica árabe y andaluza, que era poco turística y que tenía una de las medinas (cascos históricos o ciudades árabes antiguas) mejor preservadas de Marruecos.

Mohammed nos ofreció galletitas y nos hizo el cuestionamiento de siempre (De dónde son, De qué parte de Argentina, Hace cuánto están en Marruecos, Primera vez que vienen a Tetouan), seguido del clásico: “Mi abuela tiene una pensión en la medina. Muy limpia, muy barata. Los llevo. 100 dirham por los dos”. Le dijimos que si nos la dejaba por 40 dirham (€ 4) cada uno iríamos, pero no dio el brazo a torcer. Nos propuso que si nos quedábamos ahí, “en lo de su abuela” (a la cual jamás vimos ni en figuritas), él nos haría un pequeño tour por la medina más tarde completamente gratis (subrayo lo de “gratis” porque fue algo que repitió varias veces). Como no teníamos alojamiento reservado de antemano y no sabíamos muy bien cómo llegar caminando a la medina, decidimos seguirlo para ver “la pensión de su abuela”. Caminamos cuesta arriba hasta la Plaza Real, cruzamos uno de los arcos de entrada a la medina y llegamos a una típica casa árabe/andaluza del año 1600. Nos quedamos.

 [singlepic id=3812 w=800 float=center] Nuestro primer almuerzo “comunitario” en la pensión

Era hora de almorzar y Nourdin, el dueño de la casa (a quien luego apodaríamos “Bravo” por su efusividad y su repetición constante de la palabra “bravooo” cada vez que hacíamos o decíamos algo) nos invitó a sentarnos con ellos a comer couscous. En la mesa conocimos a Canario (un hombre de unos 70 años que dedicó su vida a preparar café y era conocido por su voz cantante), a Fátima (mujer de la casa) y a su hijo Jafar. Tomamos un té de bienvenida y salimos con Mohammed a recorrer el laberinto blanco: la medina, esa ciudad dentro de la ciudad.

[singlepic id=3834 h=800 float=center]  Algunas imágenes de la medina por dentro

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Para un recién llegado (en este caso, dos) sin experiencia en medinas (estas mini-ciudades árabes antiguas que existen en la mayoría de las ciudades marroquíes), orientarse en uno de estos lugares es casi imposible. Las calles forman todas esas letras curvas y sinuosas —eses, ces, jotas— que incentivan a cualquiera a perderse; dentro del laberinto hay escaleras, arcos, pasadizos, cuadrados centrales, rincones, recovecos, huequitos. Las calles, además de ser angostísimas, nunca están despejadas: hay puestos de venta, personas apoyadas, trabajadores sentados en el frente de sus locales, hombres cortando madera, hombres pintando cuero, mujeres vendiendo frutas, chicos jugando a la pelota, musulmanes caminando hacia alguna de las tantas mezquitas para el rezo, gatos buscando comida, gallos sueltos. Las fachadas de las casas están pintadas de colores pasteles y contrastan a la perfección con la ropa brillante de las mujeres. Hay movimiento a toda hora, un ir y venir constante de gente, ruidos, música, gritos de los niños, conversaciones entre vecinas, ofertas en los mercados, el llamado de las mezquitas. Donde no hay color, hay carteles. Donde no hay ruido, hay graffitis que gritan en árabe.

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Según nos explicó Mohammed, la medina está subdividida en “barrios” o sectores, cada cual con su propia mezquita, su escuela y sus mercados. Pero los mercados, además, están organizados por rubro: en un sector está el mercado de madera, en otro el de cuero, más allá el de productos de cocina, por ahí el de animales, más adentro el de frutas y verduras, bajo techo el de “snacks” y dulces, en otro rincón el de ropa y alfombras, en el centro el de especias y desparramados por ahí los puestos de hierbas medicinales y café. El ritmo de vida de las personas parece estar marcado por esta vida callejera de los mercados; en la medina de Tetouan cada cual tiene su oficio y lo realiza todos los días incansablemente en beneficio de su comunidad. Eso fue lo que sentí ahí adentro: un ambiente comunitario donde todos trabajan en pos de mantener a esa pequeña sociedad en pie.

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En invierno, cuando baja el sol, el aire de la medina se vuelve casi helado y los pies y las manos empiezan a congelarse. Así que antes de que oscureciera, Mohammed nos llevó a la salida de la medina y a caminar cuesta arriba para ver la ciudad desde otro ángulo. Ahí fue cuando se puso pesado: “Amigos, ya que perdí (sic) tres horas con ustedes, denme 10 euros para mis niños”. Como habíamos quedado en que el paseo por la medina era gratis, la actitud nos molestó (por lo menos a mí). Nos presionó de tal manera (con oferta de droga a cambio y todo) que finalmente le dimos 50 dirham (€ 5) entre los dos para que se fuera, porque no quería dejarnos solos hasta que no le pagáramos. No volvimos a ver a Mohammed durante nuestra estadía en Tetouan. Y si eso empañó un poco el día, todo lo que vino después lo “desempañó” de sobremanera.

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Durante nuestra estadía en la pensión, Nourdin (“Bravo”) nos invitó a tomar por lo menos veinte tés de hierbas. También nos dio clases de homeopatía, su especialidad, y nos enseñó las propiedades curativas de las ocho plantas con las que prepara su té. Nos invitó a comer tajine y cous cous (platos típicos de acá) con él, Fátima, Canario y Jafar del mismo plato “como hermanos”. Nos transmitió enseñanzas acerca de la vida (con frases como “Mi tierra es donde me siento bien”, “Sin esperanza la vida será corta” y “Si no tienes nada que dar al pobre, dale una sonrisa”). Nos mostró lo arraigado que están en su cultura la hospitalidad y el compartir (ya sea con la familia o con extraños). Nos mostró fotos de su país y nos pidió que le mostráramos fotos de nuestros viajes. Nos sorprendió con su conocimiento de varios idiomas (acá pareciera que todos hablan árabe, español, francés e inglés) y de varias culturas. Nos enseñó palabras y expresiones en árabe. Nos festejó todo lo que decíamos con una sonrisa y un “bravooo”. Me apodó “reina” (y, cada vez que tomamos té, brindamos con un “¡Larga vida a la reina! ¡Bravooo!”) y, antes de irme, me regaló un djellaba (la vestimenta típica de los marroquíes) para protegerme del frío.

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Durante nuestra breve estadía, nos dio la bienvenida a su mundo. Y ahora, mirando hacia atrás, entiendo que caímos “en paracaídas” en un lugar que tiene un ritmo que existe hace siglos, un lugar donde la vida incluye tés de hierba, platos de comida que se comen con la mano y entre todos, pipas que se fuman en cada esquina, mercados que se arman y se desarman todos los días y Mohammeds que buscan ganar algo de dinero como sea. Y si aquel Mohammed en particular me hizo preguntarme hasta qué punto confiar en los marroquíes, Nourdin nos demostró que para muchas personas el intercambio más ansiado con el viajero no es el monetario, sino el humano, el de la experiencia, el de la transmisión de conocimientos. Así como el viajero busca conectar con la cultura a la que llega, el local también busca conectar con el que viene de lejos. Cuando eso sucede, nace lo auténtico y, personalmente, no puedo pedir nada más.

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[box border=”full”] Datos útiles y consejos para visitar Tetouan:

  • La medina de Tetouan es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y una de esas joyitas inexploradas… Mi consejo: no se la pierdan.
  • Bus de Tanger a Tetouan: 13.50 dirham, una hora (€ 1.20)
  • Alojamiento en la medina de Tetuan: 100 dirham por habitación privada (€ 10) (si regatean más se consigue hasta por 60 dirham para dos personas). Por si quieren quedarse en lo de Nourdin, esta es la info: Hotel Afrika, Plaza Palacio Real, Calle Kaid Ahmed 17 (Novedad! Ahora tienen página web: hotelafrica.org)
  • Sandwich: entre 6 y 20 dirham (según el tamaño y los ingredientes)
  • Dulces: 2 dirham por unidad
  • Bus de Tetouan a Chefchaouen: 15 dirham (una hora y media de viaje)[/box]
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