De Melaka a Singapur, del pueblito colonial a la ciudad supersónica

Menos mal que no le hago caso a las opiniones de la gente y sigo mi instinto, si hubiese creído a quien me aseguró que “en Melaka no hay nada para ver” me hubiese perdido de conocer una de las ciudades más interesantes de Malasia.

Si alguien me dijera que en realidad Melaka es el set de filmación de una película colonial-romántica, lo creo sin dudarlo.

Tiene un aura similar al de Colonia del Sacramento (Uruguay), de casitas bajas y antiguas, colores y luces suaves, ruinas y pedazos de historia desparramados por toda la ciudad.

De día los visitantes caminan por las placitas, iglesias, ruinas y templos; los locales cruzan los puentes en bicicleta y comen en los mercados; las mujeres chinas caminan bajo el sol protegidas bajo sus sombrillas; niños musulmanes salen del colegio y corren a comprar comida a un vendedor callejero mientras esperan el colectivo que los llevará de vuelta a su casa; los conductores de los rickshaws (transporte típico de esta ciudad: carritos-bicicleta decorados con flores) dan vueltas en busca de turistas y hacen sonar música en sus radios.

La religión está muy presente, como en toda Malasia: los católicos se reúnen en las iglesias para escuchar el sermón y cantan canciones, los musulmanes esperan el canto de la mezquita para arrodillarse a rezar mirando hacia La Meca, los taoístas prenden incienso en sus templos y dejan ofrendas de frutas y flores, los hindúes ofrecen comida y veneran a alguno de sus dioses en uno de sus tantos templos.

Mientras tanto, los extranjeros se reúnen en la fuente de la plaza principal y se sacan fotos grupales.

De noche, cuando los autos dejan de circular, las callecitas de tierra se vuelven desiertas, muchas casas cierran sus puertas y apagan todas las luces, las mesas ocupan las veredas, los restaurantes y templos prenden luces y faroles, las flores de los rickshaws se iluminan.

En algún restaurante chino, un hombre canta a karaoke un tema de Bryan Adams; al lado del río, una banda de música portuguesa-malaya ensaya su show y toca para quienes quieran sentarse a escucharlos; cerca del shopping, un festival de música metal atrae a los más jóvenes.

Y de día todo vuelve a empezar, aunque con un detalle que derrite todo tipo de clima poético: el terrible calor que aumenta a medida que me acerco al Ecuador.

No me imaginé que podía existir más humedad que en Kuala Lumpur.

Pero si uno intenta olvidarse de la transpiración y meterse en la Historia, con sólo caminar (porque Melaka es una ciudad para caminar), se pueden descubrir todas las influencias que fueron dando personalidad a este pequeño lugar al sur de Malasia.

Melaka (o Malacca) fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y en su territorio se resumen siglos: fue la capital del Sultanato de Melaka y el centro más importante de los malays durante los siglos 15 y 16, luego fue colonizada por los portugueses, los holandeses y los británicos y recibió gran influencia china también.

Y lo más interesante es que esta historia es totalmente palpable: aún quedan fortificaciones portuguesas, cementerios holandeses, construcciones musulmanas, templos chinos.

Y también se ve perfectamente la mezcla de culturas que caracteriza tanto a Malasia: hay mezquitas con arquitectura china, comida portuguesa-malaya, restaurantes hindú-malayos, iglesias católicas (primera vez que veo en Malasia), iglesia metodista-tamil, templos chinos taoístas.

Melaka es mi última ciudad de Malasia, país en el que estuve unas tres semanas y al que volveré algún día.

Me da nostalgia irme y dejar atrás a todos los amigos que conocí, pero tengo que seguir viaje. 

Tan sólo cuatro horas después, llego a Singapur.

WOW.

Por si no sabían, Singapur es una ciudad-estado independiente de Malasia (a pesar de que están separados únicamente por un puente) y uno de los países más pequeños y avanzados de Asia.

El cambio es rotundo: siento que entré al país de los Supersónicos.

El edificio de inmigración parece un aeropuerto europeo, todo el equipaje pasa por rayos equis, la policía me dice que no puedo estar parada al lado de la oficina de inmigración, tengo que seguir caminando, tampoco se puede escupir ni sacar fotos o filmar. Las calles son limpias, bien iluminadas, es viernes a la noche y todos están afuera. La mayoría de los habitantes que conforman Singapur son chinos, aunque sigue existiendo la minoría de malays e hindúes al igual que en Malasia.

Tengo que tomar el MRT (subte) hasta la casa de Kuni, el japonés que me alojará en esta ciudad.

Kuni es couchsurfer, viajó a más de cien países y esta es su manera de retribuir a todas las personas que lo recibieron cuando viajaba. Ya alojó a más de 450 personas en su departamento, a veces hasta cuatro o cinco por noche (!). Tomar el subte es toda una hazaña, por lo organizado, digo.

Finalmente llego, después de hacer varias combinaciones y de pelearme con la máquina que emite los “subtepass”.

Esta es la Asia avanzada que todos imaginamos.

Más detalles, próximamente.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Frutillas fotogénicas en Cameron Highlands

¿Qué es esto? ¿Cómo fue que pasé de estar rodeada de edificios a estar rodeada de frutillas?

Pista: no estoy en un parque temático frutal al estilo Disneiuor.

Todo empezó cuando decidí (o mejor dicho decreté) que necesitaba huir por unos días del calor (ohh el calor), la humedad y la gran cantidad de actividades y distracciones de Kuala Lumpur. Las capitales siempre me fascinan (será porque soy de una gran ciudad), pero en Kuala Lumpur me era imposible concentrarme y dedicarme a escribir: todos los días había una comida desconocida que probar, un lugar distinto que visitar, una persona nueva que conocer.

Así que decidí pasar de un extremo a otro y me vine a un pueblito recluido en medio de las montañas. Pasé de los 37 grados de temperatura a los 20 grados de “frío” de Cameron Highlands, cambié el ruido de autos por el sonido de la naturaleza, vine en busca de paz y terminé rodeada de… frutillas.

Cameron Highlands queda a cuatro horas de Kuala Lumpur (o cinco y media, si hacen como yo y sacan el pasaje más barato pensando que son re vivos y descubren que se trata de un colectivo que a mitad de camino se transforma en transporte público y para cada cinco minutos a levantar gente en cada pueblo).

Esta zona montañosa de Malasia está conformada por varios pueblitos: el más popular es Tanah Rata, de aproximadamente tres cuadras de largo. ¿Cómo sé que es el más popular? Porque hay un Starbucks en pleno “centro” (no creo que el Sr. Starbucks apueste a un lugar no turístico)… en fin.

Viajé con mi amiga Belinda (local) y su compañera de universidad, Senna, una chica de Finlandia.

Mientras Belinda temblaba de frío con los 20 grados de este lugar, Senna se sentía como en pleno verano finlandés.

Para mí el clima acá es ideal, tan lindo que me gustaría que todo el Sudeste Asiático fuera así.

Apenas llegamos se largó a llover (típico de lugar montañoso), nos bajamos del colectivo y en la terminal un señor nos ofreció un hostel interesante: cuarto privado con baño propio, 60 RM (19 dólares) por las tres. Y la oferta matadora: él nos llevaría hasta ahí en una minivan. Así que nos subimos y una cuadra y media después nos bajamos en la puerta. Volvimos a preguntar el precio y el dueño nos dijo 50 RM por las tres mientras el conductor de la combi puso cara de culpable.

JA!

¿Qué se puede hacer en Cameron Highlands?

  • Podés hacer un tour de un día y visitar las plantaciones de té, los campos de mariposas, la flor más grande del mundo, los cultivos de frutillas, los asentamientos indígenas
  • Podés hacer trekking por la selva, visitar varios tipos de bosques, ver el amanecer y el atardecer desde una montaña, encontrar distintos tipos de árboles y aves…
  • O podés no hacer nada de esto y pasarte las horas caminando por ahí y sacándole fotos a las frutillas.

El tema es así.

Hay ciertos lugares que son conocidos por “algo”: el volcán más furioso, la montaña más verde, las cataratas más prolijas, la comida más engordante, los festivales más bizarros, la música más tranquilizadora.

Y hay lugares como Cameron Highlands que son famosos por sus frutillas.

O por lo menos yo siempre recordaré este rincón de Malasia no por sus campos cultivados de frutillas de calidad, sino por su merchandising ingenioso y abrumador.

La consigna es: encontremos aquello que nos represente como lugar y llevémoslo al extremo.

Entonces si uno viene como visitante a este valle y camina por los mercados o calles principales de cualquiera de los pueblitos que lo conforman, se encontrará con: relojes con forma de frutilla, llaveros con forma de frutilla, almohadones con forma de frutilla, aritos con forma de frutilla, bolsos con estampado de frutilla, ojotas con detalles de frutilla, gorros con dibujos de frutillas, toallones con motivos de frutilla, pantuflas con peluche de frutilla.

Y tampoco sería raro que le ofrezcan: té de frutilla, licuado de frutilla, helado de frutilla, torta de frutilla, ensalada de frutilla, mousse de frutilla, frutillas secas, chocolate con frutilla, frutillas con crema, frutillas.

¿Qué puedo decir?

Mis días en Tanah Rata fueron muy relajantes… Cuando Belinda y Senna se fueron, llegó Journey, mi amiga china.

Por suerte somos bastante parecidas en cuanto a actividades que nos gusta o no hacer, y como ella tampoco tenía ganas de sumarse a ningún tour (y gastar 30 dólares), diseñamos nuestro propio trekking: caminamos de mercado en mercado y de restaurante en restaurante.

La pregunta más recurrente de estos días fue: ¿adónde vamos a comer?

Así que desayunamos un cheese naan (algo así como un panqueque con queso) y un masala tea (té indio de especias) en el local de comida india, almorzamos Fried Kuay Teow (fideos chatos fritos con pollo y verdura) en el lugar de comida china, tomamos café en un barcito, cenamos una sopa y más comida china, y así sucesivamente. Por suerte este sector de Malasia es barato: una cama en un dormitorio compartido, 3 dólares, un almuerzo abundante, 2-4 dólares, una remera que dice I love Cameron Highlands, 1.50 dólares. Kuala Lumpur es un poco más caro: una cama en un hostel, 8 dólares, un almuerzo, 3-6 dólares, una remera que dice I love KL, 5 dólares.

A pesar de que puedo quedarme hasta tres meses en Malasia, estos son mis últimos días ya que tengo que seguir camino.

Mi próxima parada será Melaka, ciudad colonial de Malasia, y después de eso, Singapur, uno de los países más avanzados del Sudeste Asiático.

Y después, Indonesia, y después, Filipinas, y después y después y después.

Mejor disfruto que todavía estoy acá y me tomo un té de frutilla mientras miro cómo llueve en este pueblito en plena montaña en algún lugar del mundo.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Elige tu propia historia asiática

Como no es fácil complacer a todo el mundo, el staff de VPA (es decir quien escribe) les ha preparado una selección de historias para que cada cual lea la que más le interese y en el orden que le plazca. Las opciones son:

A. Sobre los distintos significados de la palabra semáforo: ver apartado I

B. Un día en Kuala Lumpur con Stanley, el beisbolista que vive dentro de un sobre: ver apartado II

C. Crónica de un corte de pelo: ver apartado III

D. Amores orientales: ver apartado IV

————————————————————————————————————————————————-

I. EL SEMÁFORO Y SUS SIGNIFICADOS

i) semáforo: objeto de señalización vial que se utiliza en las esquinas para organizar el tráfico e indicar a los peatones cuándo pueden cruzar y cuándo no

ii) semáforo kuala-lumpurense: objeto decorativo que no cumple ningún fin más que confundir a los extranjeros que quieren cruzar la calle sin ser atropellados. Acá los semáforos no sirven, avivensé, no importa si está en verde o en rojo (creo que no existe el amarillo), nadie les hará caso. Son los tips que se aprenden al caminar por la ciudad con amigos locales. “El semáforo está en verde, ¿por qué nadie cruza?”, “Ah, eso, acá nadie respeta los semáforos”, de repente se pone en rojo, “Dale, ahora, ¡corré!”, “Pero, pero, no quiero morir!!!”

iii) semáforo, fiesta del. Reunión en la que cada asistente debe vestirse con un color determinado según su estado civil o disponibilidad: rojo para los comprometidos, verde para los solteros, amarillo para los indecisos

Sí señores, me invitaron a la famosa fiesta del semáforo en Kuala Lumpur, un evento organizado por couchsurfers para couchsurfers (muy exclusiva la cosa).

Ahora, quienes hayan ido a alguna de estas celebraciones en Argentina saben más o menos de qué se trata y cómo termina, así que no entraré en detalles, pero voy a contarles cómo es la fiesta del semáforo en Kuala Lumpur.

Según la invitación que recibí vía Couchsurfing, la fiesta comenzaría a las 16 hs (sic) y se llevaría a cabo en un centro cultural. Invitados confirmados: 20. Una reunión chiquita. Yo llegué a eso de las 21.30, después de cenar con Mooi (mi anfitriona de Couchsurfing), Journey (mi amiga china) y Shirley (su amiga china).

Se preguntarán de qué color fui: fui vestida de mochilera que no tiene más que ropa blanca y sucia, así que mantuve el misterio.

Llegué al lugar, ubicado a unos 40 minutos de la ciudad, en un tercer piso, y había algo así como cinco personas: tres de ellos vestidos de un verde furioso. Nos sentamos en la cocina (¿por qué será que las charlas interesantes siempre son en la cocina?), nos presentamos, y a hablar nomás.

¿Bebidas? Nada de barra, cada cual se compró lo suyo: cerveza “Tiger” por 12 RM (4 dólares) el litro, algunos licores, un vino blanco argentino. Nada de excesos, todos bebieron con moderación (será porque el alcohol es muy caro, tal vez, será porque es otra cultura, quizá).

A lo largo de la noche fueron cayendo más viajeros que jamás recordaré por su nombre pero sí por su nacionalidad: polaca, polaca, inglesa, finlandés, malayo, malaya, hindú-malayo, chino-malayo, malayo musulmán x 3, china-malaya, australiano, alemán, hindú-malayo again. ¿Colores? Algunos verdes, algunos rojos, uno rojo-amarillo-verde (gorro-camisa-pantalón), muchos de negro, otros de blanco. ¿Parejas formadas? Me atrevo a decir cero, aunque me fui un rato antes de que terminara así que no sé con certeza.

Conclusión: reunión muy divertida en la que se usó el semáforo de excusa para juntarse, conocerse, charlar y pasar un buen sábado en Kuala Lumpur. Ah, y el post-fiesta fue en un Mamak Stall, un puesto de comida india-malaya: mis amigos locales comieron arrozconalgo y yo me pedí un panqueque dulce.

Semáforo en KL

Semáforo, fiesta del

————————————————————————————————————————————————-

II. UN DÍA CON STANLEY

Stanley es muy blanco y flaquito, tanto que es capaz de vivir dentro un sobre. Además, no tiene nariz ni ombligo y juega al béisbol. Stanley nació en Estados Unidos y regresará a su ciudad de origen en menos de dos semanas. Llegó a Kuala Lumpur en su sobre papel madera y volverá dentro de la valija de Isaac, su dueño temporario. Pero antes de abandonar Malasia, Stanley debe visitar los principales puntos turísticos de KL y sacarse fotos para subir a su blog. Todos en Estados Unidos quieren saber en qué anda.

Este es Stanley bajo las Torres Petronas

Stanley, Isaac y yo comenzamos nuestro “walking-day-tour” por Kuala Lumpur en Lake Gardens, un gran espacio verde en medio de la ciudad. Caminamos, visitamos el Planetario, pasamos delante del Butterfly Garden, del Bird Garden, del Deer Garden, pero no entramos a ninguno de esos (Stanley no era lo suficientemente alto para entrar).

Desde ahí, nos dirigimos a almorzar a Little India, pequeño distrito a “15 minutos” de donde estábamos.

Nota importante: acá, cuando uno pregunta distancias, jamás le dirán que tal o cual lugar queda a equis cantidad de cuadras, acá no existen las cuadras, sino que la cercanía o lejanía de un punto se mide en cantidad de minutos de caminata. Por suerte, Isaac es local y conoce las rutas más cortas para ir de un lugar a otro, porque si fuera por mí y mi mapa, todo quedaría a dos horas de distancia.

Después de caminar por el mercado de Little India fuimos a hacia KLCC, el parque ubicado en la base de las Torres Petronas.

Stanley posó para la foto y nos fuimos a Bukit Bintang, el distrito top de shoppings y mercados locales de Kuala Lumpur.

Ahí se nos unió Belinda, otra amiga local, couchsurfer también.

Empezó a llover, como todas las tardes que llevo en Kuala Lumpur, así que nos refugiamos en el monorriel (como el de Los Simpsons) y seguimos camino hacia la reunión de couchsurfing de todos los miércoles. Generalmente, todas las ciudades del mundo tienen un grupo estable de couchsurfers locales que se reúnen cada semana para cenar e invitan a todos los viajeros a unirse.

El miércoles pasado fuimos como 30, esta vez, alrededor de 12 personas: un irlandés, un estadounidense, un alemán, una estadounidense, un inglés y el resto locales. Imagínense la cara de sopresa de la gente cuando Stanley hizo su aparición y salió del sobre para sacarse una foto con la comida. Nadie entendía nada.

El irlandés miraba a Stanley y miraba a Isaac, volvía a mirar a Stanley, me miraba a mí y lo miraba a Isaac otra vez. “I have childhood issues (tengo temas de la infancia no resueltos)”, fue la explicación de su dueño. Aunque después el misterio se develó: “Mi primo de ocho años lo hizo y me lo mandó desde EEUU, tengo que sacarle fotos en todos lados y escribir sobre su día como parte de una tarea del colegio de mi primo“. Ahh… ahora entendemos todo. Yo prometí dibujarle una novia antes de irme.

Para terminar el día, Isaac, Belinda, Stanley y yo nos fuimos a comer un postre bien malayo: Mango-loh, me atrevo a decir que fue el mejor postre que comí en mi viaje. Fue un día productivo. Stanley es lo más.

Este es Stanley comiendo Mango-loh

————————————————————————————————————————————————-

III. CRÓNICA DE UN CORTE DE PELO

Hay una escena en The Truman Show en la que Truman entra a la fuerza a la sala de operaciones del hospital donde “trabaja” su mujer, y los “médicos” deben hacer de cuenta que están llevando a cabo una cirugía para que Truman no sospeche que en realidad son actores que no tienen idea de lo que están haciendo. ¿Se acuerdan?

Algo así sentí cuando me senté en la peluquería dispuesta a someterme a la tijera asiática.

El lugar quedaba en un shopping/galería al estilo Bond Street, y me lo recomendó una amiga local (con un corte de pelo decente, así que confié en ella). Me dieron la opción de que me cortara un peluquero “senior” o un peluquero “pro”: 25 pe contra 50 pe. Senior de una, no pienso pagar 50 pesos para que mi cabeza quede, tal vez, desastrosa. Así que me senté sabiendo que, a partir de ese momento, existía la posibilidad de no poder subir fotos mías a internet durante por lo menos dos meses.

Mi peluquero, jovencito, con un corte “canchero”, me preguntó qué quería hacerme. Le expliqué en inglés, claramente: THE SAME STYLE, ONLY SHORTER, JUST A TRIM, PLEASE, NOTHING DIFFERENT.

Así que agarró el peine y estuvo como cinco minutos peinándome los pelos de la nuca (¿con qué fin, por dios?), cuando terminó, agarró la tijera y muy tímidamente me cortó un poquito de pelo de atrás (poquito poquito) y me mostró con el espejo: “Is ok?”.

-Sí…

En ese momento los único que pensé fue: odio a todos mis amigos de Facebook que votaron para que me sometiera a esto, LOS ODIO. Cada vez que el pobre pibe levantaba la tijera, yo le daba una nueva orden: NOT STRAIGHT EH, I WANT IT LIKE THIS y le hacía señas con la mano para que no me lo cortara recto sino más desmechado (que alguien me diga cómo se dice desmechado en inglés porque no tengo idea).

Él asentía como diciendo “no soy estúpido”, pero creo que le di un poco de miedo, porque cada vez que me hacía algo, me mostraba con el espejo cómo iba quedando. Casi le digo que prefería no ver. Le pedí que me sacara unas ondulaciones que se me hacen en las puntas y que no me gustan, pero el atrevido me dijo: NO NO, IF I CUT NOT NICE, YOUR HAIR IS LIKE THAT, I LEAVE IT LIKE THAT.

-Ok…

También me dijo que mi hair estaba very dry, y que si no quería ponerme cera en las puntas.

Después de veinte minutos de cortarme cual nena que le corta el pelo a su Barbi, me mostró el espejo otra vez, y finalmente me explicó: OK, THIS LONG, NOW I STYLE.

Y ahí le dio un poco más de onda al corte y me dejó el pelo bastante mejor de lo que pensé que me iba a quedar.

Así que para ustedes, las fotos.

Antes

Después

Dentro de todo, bien

Después después

————————————————————————————————————————————————-

IV. AMORES ORIENTALES

Error: este apartado es FALSO.

Yo sabía, SABÍA, que se iban a saltear todas las historias e iban a empezar por ésta.

Esto confirma mi teoría de que tengo amigas muy chusmas. Procedo a dar nombres y que cada cual se haga cargo, corríjanme si me equivoco (o procedan a agregarse a la lista si empezaron por acá): María P, María G, Dafne B, Belén M, Sofi F…

¿Por qué no me sorprende encontrarlas por acá en busca de historias de amor? JAJAJA lo lamento mucho, tendrán que leer el resto de los apartados y prender la tele si quieren culebrones.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Kuala Lumpur en diez palabras – parte I

1. TRÁFICO (a.k.a. traffic jam)

He aquí mi primer grato encuentro con Kuala Lumpur.

Son las 12.30, estoy viajando tranquilamente en el colectivo desde la apacible isla de Penang hacia la ciudad capital del país.

A qué hora llegaremos, le pregunto al conductor.

A las 5 pm, me asegura.

Qué bien, qué puntualidad, pienso.

De repente, son las 6.30 pm y el colectivo avanza a dos por hora bajo la lluvia y cada vez que le pregunto al pasajero de adelante cuánto falta, mira su reloj, hace algunos cálculos mentales y promete: 15 minutos.

Creo que tardé más tiempo en llegar desde la entrada de KL a la terminal, que desde Penang hasta KL.

Así es: bienvenidos a Kuala Lumpur, ciudad donde, tarde o temprano, todos seremos víctimas del tráfico. Los malayos mismos lo dicen: hay dos maneras de calcular el tiempo de viaje en KL, “con traffic jam” y “sin traffic jam”. Y estos atascamientos de autos, colectivos, motos y taxis son tan comunes y están tan aceptados como algo normal dentro de la rutina diaria, que nadie se molesta en tocar bocina ni quejarse en voz alta y todos salen de sus casas por lo menos 40 minutos o una hora antes de lo previsto para llegar a tiempo.

Es así, si vas a salir con ruedas, bancate el embotellamiento.

Juro que un colectivo que me tomé estuvo parado en un ¿semáforo? durante 15 minutos y nadie dijo nada, todos siguieron mirando televisión tranquilamente (hay tv en el transporte público).

2. PROHIBIDO

Malasia es un país musulmán y como tal tiene varias restricciones… algunas bastante cómicas.

Enamorados, cuidado: nada de besarse ni demostrar cariño en público. Masca-chicles, ojo: está prohibido subir a las Torres Petronas comiendo chicle. Comunidad gay, lo lamento: nada de salir del clóset. Bebedores de cerveza, preparen sus bolsillos: el alcohol cuesta el triple por la cantidad de impuestos. Nada de portarse mal, que la Policía Moral está mirando y las multas serán jugosas.

3. ROMPERÉCORDS (o Malaysia Boleh!)

Aunque ostentan el mástil más alto del mundo, el shopping más grande de Asia y dos torres que en su momento fueron las más altas, para los malayos nada de eso es noticia.

En este país hay todo tipo de récords, probablemente más de uno nuevo cada día: la mayor cantidad de ancianos en un circo, la rana más pequeña del mundo, la mayor cantidad de cabezas lavadas con shampú en un solo día en un shopping (exactamente 1068), la subida de escalones más alta realizada de espaldas (2058 peldaños), el padrino (best man) más frecuente en los casamientos (apareció en 1069 festejos), el primer abogado ciego del mundo…

Más de 1300 hazañas documentadas en el popular Malaysian Book of Records: hechos insólitos, cómicos y bizarros que demuestran que Malaysia Boleh! (Malasia Puede).

¿Y de dónde surgió este afán de romper récords? Del antiguo primer ministro Mahatir Mohamad, quien decidió incentivar a los malayos para que se superaran día a día y convirtieran su país en una nación asiática avanzada.

Ah, y él también ostenta un récord: fue el Primer Ministro que más tiempo estuvo en el poder en Malasia (22 años).

4. LAH

Come on, lah! We’re gonna be late, lah! Hurry up, lah!

Una de las palabras más escuchadas de boca de los malayos, sin importar si son hindúes, chinos o musulmanes, es el simpático “lah” que todos repiten para enfatizar su discurso.Y, por si se lo estaban preguntando, acá todos hablan inglés, uno de los idiomas oficiales del país junto con el bahasa malayo (hay malayos que solamente hablan estos dos idiomas y no los dialectos que corresponden a su raza).

Afortunadamente para nosotros, viajeros que desconocemos el lenguaje del lugar al que vamos, acá todos entienden el inglés a la fuerza, y si no pueden hablarlo con propiedad, lo mezclan con bahasa y forman el Manglish.

Y si entrenamos el oído, terminaremos escuchando frases como bladibarsket (bloody bastard), mamak stall (restaurante hindú) y Got question? (alguna pregunta?). Ni intenten descifrar un cartel en bahasa, es completamente imposible y las palabras, aunque son simples de leer, no se parecen a ningún término que nos suene relativamente conocido: terkenal es alguien famoso, mat salleh es un extranjero, jalan es una calle y Terima kasih es gracias. Queridos lectores: Selamat sejahtera. Nama saya Aniko, Apa khabar? Saya tidak faham bahasa, selamat malam!

5. MALAYSIAN STYLE

En ciudades asiáticas caóticas como Bangkok o Kuala Lumpur, en las que es casi imposible cruzar la calle sin ser atropellado, no queda otra que aprender la técnica de los locales para realizar semejante hazaña.

Cuando llegué a Bangkok y me enfrenté a la vereda por primera vez, casi decido visitar solamente los lugares que se encontraran en el radio de la manzana de mi hostel, lo que fuera con tal de no cruzar.

Como peatona en la capital tailandesa, esta fue mi primera impresión: bien, estoy parada frente al semáforo como corresponde, esperando que cambie la luz para cruzar, como corresponde. De repente la luz cambia, uno de los cinco semáforos que funciona para alguna de las cinco esquinas que confluyen acá acaba de ponerse en rojo, lo que quiere decir que algún auto tiene que frenar obligatoriamente y dejarme el paso.

ERROR.

Algunos autos frenarán, sí, pero de la nada aparecerán (de una dirección desconocida) veinte autos a toda velocidad con prioridad para doblar (esto de tener los lados invertidos para el manejo me sigue confundiendo).

Confieso que hubo veces que llegué a estar parada diez minutos en el mismo lugar, intentando frenar el tráfico con la mirada. Pero logré cruzar: cada vez que aparecía un local dispuesto a cruzar (con suma tranquilidad, porque para ellos la hazaña no es tan grande), disimuladamente me ponía al lado y caminaba hacia la vereda de enfrente a la par. Y en Malasia aprendí a cruzar Malaysian Style: mi amiga Belinda, ciudadana de KL, me explicó que en esta ciudad nadie respeta las sendas peatonales, cada cual cruza dónde, cuándo y cómo quiere.

Eso sí, hay una regla: una vez que empezaste a cruzar la calle, jamás te arrepientas ni vuelvas hacia atrás.

¿Querés saber cuáles son las cinco palabras que siguen? Lee la parte II acá!

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Penang: lugares-cebolla

Creo que existe cierto feeling entre el viajero y el pueblo o ciudad a la que llega. Por eso no me guío mucho por lo que me dice la gente: un lugar al que a una persona le puede fascinar, a otra puede transmitirle mala vibra o directamente aburrirle.

Cada cual lo cuenta según cómo lo vivió, y siempre habrá tantas opiniones como personas.

En mi caso, hay lugares del mundo que me atrapan.

Me pasó en Copacabana (Bolivia), me pasó en Lima (Perú), me pasó en Montañita (Ecuador), me pasó en San Blas (Panamá) y me pasa acá, en la isla de Penang (Malasia).

Son lugares que, para mí, merecen su tiempo para ser descubiertos. Lugares-cebolla, tal vez, en los que hay que ir pelando una a una las capas que conforman el todo para llegar al centro de la cuestión. Y cuando encuentro un lugar en el que siento esto, perdón, pero voy a tardar más tiempo en escribir al respecto.

Hay otros lugares, en cambio, que me gustan, me entretienen, me interesan, pero no me generan ningún tipo de sentimiento.

Son lugares por los que paso tres o cuatro días y siento que ya encontré todo lo que tenía para ofrecerme, le saqué la ficha al instante, capté la atmósfera desde el primer día. Es una sensación, nada más, y puramente subjetiva, claro, como cuando conocemos a una persona nueva.

Sé que ni en un vida se puede terminar de conocer la complejidad o simpleza de un lugar del mundo, pero hay pueblos/ciudades por las que paso corriendo y otras por las que paso gateando, mirando todo con asombro.

Mercado musulmán

¿Qué sabemos de Malasia?

Yo, por lo menos, no tenía ninguna imagen mental definida de este país. Me imaginaba… nada.

Muchos orientales, mucho calor, muchas mujeres con burka. ¿Qué me fueron diciendo en Tailandia? Que es un país muy caro, que es un país fascinante, que es un país aburrido, que es un país barato, que es un país así o asá… Hay que tomar cada declaración como de quien viene. Por eso en general prefiero no investigar demasiado sobre el lugar al que voy a ir, me gusta dejarme sorprender e ir aprendiendo a medida que voy conociendo.

¿Se imaginaban, por ejemplo, que en Penang (y en Malasia) conviven tres grandes comunidades?

Los malayos (musulmanes por ley y más de la mitad de la población del país), los chinos y los hindúes.

Cada grupo mantiene sus tradiciones, su religión, su idioma, su comida, sus festejos, sus templos, sus construcciones y sus costumbres. Los habitantes de las tres comunidades conviven en un mismo territorio, en general todos hablan varios idiomas y dialectos (bahasa, mandarín, cantonés, tamil, inglés), trabajan juntos, comen juntos, son amigos, socios, colegas, compañeros de colegio o de universidad, pero jamás se casan entre grupos distintos. Por eso no se ve la mezcla en las caras y es muy fácil saber quién es chino, quién es hindú y quién es malayo.

Las personas de alrededor de 40 años pertenecen a la tercera o cuarta generación de su familia, es decir que sus abuelos o tatarabuelos fueron los que llegaron a Malasia de China o de la India hace varias décadas y se establecieron en Georgetown, capital de la isla. Y ellos son chinos e indios, pero a la vez no lo son: son chinos-malayos e indios-malayos, personas que serían tratadas como extranjeras si fuesen de visita a sus respectivos países de origen.

Same same but different, dirían los tailandeses para referirse a algo que es parecido pero que no llega a ser lo mismo.

Y si un lugar así nos resulta exótico a nosotros, imagínense cuando ellos conocen a alguien de Sudamérica, de aquel continente que está tan lejos de su realidad.

Aunque, tal vez no lo van a creer, pero sacando la comida, la religión, la vestimenta, veo más similitudes que diferencias entre estos dos mundos que creemos opuestos.

Los malayos (sin importar a qué comunidad pertenezcan) son curiosos y siempre me preguntan de dónde soy. Cuando digo Argentina me responden una de dos: “Ohh Argentina! Good football! Messi” o, en su defecto, me cantan “Don’t cry for me, Arshentiiina” (vaya uno a saber por qué, pero la película es muy famosa acá, al igual que Lady Gaga que no para de sonar en las radios).

En estos días que estuve en la isla intenté conocer por lo menos a un miembro de cada comunidad, para ver Penang desde tres (o más) ángulos distintos.

Chin Chin y yo en el mercado

Chin Chin, mi anfitriona de Couchsurfing, es profesora de Física en un colegio, tiene 50 años, es casada y tiene dos hijas y un hijo que vive y estudia en Singapur. Ella me recibió en su casa de la manera más hospitalaria posible: me preparó un cuarto para mí, me cocinó comida china típica, me llevó a pasear, me hizo mil y un preguntas de Argentina y me contó mil y un cosas de Malasia.

Que los malayos reciben muchos más beneficios de parte del gobierno, que los chinos son los profesores y médicos más prestigiosos y los que ostentan el verdadero poder económico, que para los chinos la educación es lo más importante, que los indios reciben un salario menor que el resto, que en Penang es más barato comer afuera que comprar la comida en el supermercado y prepararla, que la comida de Penang es la mejor del país y por eso se la pasan comiendo a toda hora.

Ang Huah y su remera, sólo para entendidos

Ang Huah, uno de los “líderes” de Couchsurfing en Penang (con más de 150 huéspedes de todo el mundo en su historial), también es chino-malayo y es famoso en otras ciudades por ser LA persona que  más sabe de la cultura china de Penang.

Ang tiene una táctica para que los couchsurfers lo reconozcan: simplemente se para en algún lugar estratégico con su remera negra que dice “Got couch?” sin decir una palabra. Los que saben, entienden el mensaje. Según me cuenta, lo de Couchsurfing es algo “part-time” para él, ya que se dedica a muchas (muchísimas) otras actividades: es profesor de kung fu, organizador de eventos de la comunidad china, estudiante de tai-chi, voluntario en un hogar de gente discapacitada, vendedor de terrenos, escritor. Pero se lo ve rodeado de extranjeros todos los días y a toda hora.

Ang aprovecha Couchsurfing para hacer una investigación para su próximo libro: quiere saber por qué los extranjeros eligen viajar a Penang, qué buscan, qué intereses tienen, cuál es su misión. A sus 50 años, tiene una energía envidiable y una personalidad tan hiperquinética que resulta graciosa y tierna: Ang es capaz de estar en tres conversaciones a la vez, es común que se excuse por “10 minutos” y vuelva tres cuartos de hora después tras haber terminado su clase de tai-chi.

Tiene la capacidad de organizar la agenda de cualquiera de la manera más eficiente posible, porque según él, el tiempo es lo más valioso que tiene y no quiere andar por ahí desperdiciándolo, aunque es normal que cambie de planes constantemente.

Así que el día que me llevó a ver un espectáculo local de ópera china, nuestro itinerario, en principio, iba a ser así: a las 18.30 nos encontraríamos en la puerta del templo para ir a la ópera a las 19, el show terminaría a eso de las 21 así que nos íbamos a quedar hasta el final para poder ir al backstage a sacar fotos.

Pero las cosas sucedieron así: yo llegué temprano al templo y me crucé con un amigo indio de Ang que me pidió que lo acompañara a que una mujer china le leyera la fortuna, después me invitó a tomar Masala Chai, un café de especias y hierbas aromáticas típico del sur de su país, hablamos de la India y me explicó cómo tenía que vestirme cuando viajara para allá para simular que soy una mujer casada; cuando volvimos al templo me encontré con Ang que estaba con una chica de Turquía y un amigo Sikh así que nos fuimos los cuatro a tomar un té chino de hierbas; después de eso me fui con Ang a ver la ópera a eso de las 19.30. A las 20 ya había escuchado algo de ópera, ya había estado en el backstage, ya me había sacado fotos con los actores, ya había tomado otro té y a las 20.30 Ang me acompañó a tomarme el colectivo y se fue de karaoke con sus amigos.

Leyéndole la fortuna a mi amigo…

Ópera china

Así son los días en Penang, no planeo demasiado y las cosas surgen solas.

El día que llegué, como conté, me fui a recorrer la isla en auto con Julio, un mexicano, y Rizuan, un malayo-musulmán que nos llevó a un almuerzo musulmán y nos habló acerca de su religión.

Otro día fui con Journey (mi amiga china), Tipi (su amiga china), el novio australiano de su amiga, una familia de Indonesia, una pareja de Sudáfrica y EEUU, una mujer india-malaya, a comer al hot-pot de Georgetown. El hot-pot es el mejor invento chino que conozco: se trata de un buffet en el que, por aproximadamente 20 pesos argentinos, uno puede comer hasta reventar. Lo divertido es que la comida está cruda y cada cual la prepara en el “hot-pot” (olla caliente) de su mesa: una especie de cacerola dividida en dos con sopa de pollo o sopa de especias en donde se sumerge y cocina la comida.

Al día siguiente fui con Journey y Chin Chin a conocer “el mercado más local” de Penang, varios templos y parques; a la noche fuimos al festival de la comunidad Sikh y terminamos bailando con todos los extranjeros en medio de un grupo de treinta hindúes al ritmo de la música sikh.

Después nos encontramos con el grupo de couchsurfers y una banda de músicos franceses, británicos y españoles y nos fuimos caminando por Georgetown mientras uno de los chicos tocaba el acordeón… Y mañana, quién sabe cómo será mi día.

Es cierto, cuando uno viaja, el tiempo pasa a ser totalmente relativo: los amigos de hace pocas horas ya parecen de toda la vida, una semana es como un mes y la edad, raza o nacionalidad de las personas que uno va conociendo es lo de menos.

Mientras esté acá, no importa cuántos días sean, me seguiré dedicando a pelar esta cebolla de la que se asoman personajes nuevos a cada momento.

Ah, sí, y a comer: cada comunidad mantiene su propia comida y todos quieren que uno pruebe sus platos típicos, así que en Penang, una de las actividades más comunes y que más estuve praticando es comer a toda hora y en todo lugar.

Cualquier excusa es buena para probar algo nuevo.

El hot-pot chino: elegís tu comida (cruda) y la cocinás en tu propia cacerolita en medio de la mesa

Probando comida típica en el festival de los Sikh

Con Couchsurfers de alrededor del mundo

Un almuerzo musulmán en el barrio

Georgetown

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Privacy Settings
We use cookies to enhance your experience while using our website. If you are using our Services via a browser you can restrict, block or remove cookies through your web browser settings. We also use content and scripts from third parties that may use tracking technologies. You can selectively provide your consent below to allow such third party embeds. For complete information about the cookies we use, data we collect and how we process them, please check our Privacy Policy
Youtube
Consent to display content from Youtube
Vimeo
Consent to display content from Vimeo
Google Maps
Consent to display content from Google