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Empecé natación

Quedarme quieta en un solo lugar me permite hacer cosas que de viaje me resultan difíciles o imposibles. Como anotarme en la pileta e ir a nadar dos veces por semana. O tener mi propia cocina y guardar cosas en las alacenas. O usar el buzón sin miedo. Frenar en medio de un viaje largo me parece cada vez más necesario: me permite disfrutar los placeres de la rutina estática. Mi vida en Biarritz es tranquila, y a veces tiene episodios como este. Viene con ilustración en marcadores de Anikó Szabó, mi mamá.
Ilustración: Anikó Szabó (mi mamá)

Ilustración: Anikó Szabó

 

Mi sueño siempre fue ser la Sirenita. El único objetivo de mis viajes era llegar al mar, así que ahora estoy esperando a hacer el proceso inverso al de Ariel. Quiero que las piernas se me conviertan en cola de pescado. Quiero irme a vivir al fondo del mar y pasarme la vida cantando y peinándome con un tenedor.

Hace unos meses, en el taller de narrativa, Pedro nos pidió que escribiéramos un texto acerca de las cosas que no nos gusta hacer. El mío hablaba de la natación. Me encanta nadar, es mi deporte preferido, el único que más o menos me sale bien y el que hago casi desde antes de caminar. El cloro es mi olor a infancia. Cada vez que me meto en el agua siento que es mi hábitat, y si pudiera recorrer el mundo nadando, lo haría. Lo que odio es el ritual de la natación, todos esos pasos previos y posteriores que implica ir a nadar a una pileta cerrada:
primero, encontrar una que te quede más o menos cerca porque si está a más de quince cuadras vas dos veces y nunca más,
inscribirte y tomar la decisión de empezar,
armar un bolso para desarmarlo diez minutos después,
vestirte de aquaman,
ir,
ducharte,
nadar,
salir,
ducharte otra vez,
vestirte,
peinarte,
volver,
llegar a casa,
desarmar el bolso,
enjuagar las cosas,
colgarlas.
Me canso hasta de enumerar todo esto.

En la mochila que armé cuando salí de Buenos Aires en octubre del año pasado agregué una bolsita nueva con las antiparras, la malla entera y la gorra. Por si acaso, para obligarme a ir a nadar en cada ciudad en la que encontrase una pileta pública. Después de tres o cuatro ciudades, la bolsita pasó a formar parte del agujero negro de la mochila donde se acumulan esas cosas que uno no ve ni necesita. Hasta que me instalé en Biarritz y descubrí que frente a la playa hay una piscine municipale, a trece minutos caminando de mi casa.

La natación tomó la decisión de que yo empiece, porque si bien amo este deporte tengo que sentir la necesidad física de practicarlo, es imposible que vaya dos o tres veces por semana solo por placer. Y como me la paso sentada en el escritorio en este período de retiro creativo, mi espalda me lo estaba pidiendo. Así que preparé el bolso, me puse la malla y me fui a la pileta.

Biarritz me parece una de las ciudades más lindas que conozco, y cada vez que salgo a caminarla me gusta más: tiene casas bajas con las ventanas y las puertas pintadas del mismo color, chimeneas que me recuerdan a París, la rue Gambetta que me hace pensar en Maradona, hoteles enormes que pasan desapercibidos gracias a las construcciones vascas, el olor a pan que sale de la pâtisserie, las hortensias ahora marchitas, las calles que suben y bajan, el mar.

Hice el camino ansiosa por llegar al agua, pero en la puerta de la pileta me recibió un cartel rojo: FERMÉ. Cerrado. Miré los horarios e intenté retenerlos pero eran imposibles, algo así como lunes de once y media a cinco y media, miércoles de once y media a tres, viernes de once y media a dos y media y después de tres y media a ocho y diez y así. Por culpa de la confusión, siempre fui en los momentos equivocados: “Cerrado al público por vacaciones escolares”, “Cerrado al público por prácticas del equipo nacional de natación”, “Cerrado al público porque se nos canta”. Será que esta pileta abre alguna vez.

Hasta que por fin un día le acerté al horario y pude entrar. No era el club más exclusivo de Biarritz, era un lugar como otros, con una pileta olímpica de agua salada, una pileta para chicos, un hammam y un jacuzzi con vista al mar. Cuando me acerqué a la caja para comprar el pase de diez le pregunté a la chica si hablaba español. Me dijo que un poquito. Todavía no me animo a hablar francés, me da vergüenza lo argentinizado que pronuncio. Como estamos al lado de España, mucha gente habla castellano. Me dijo que los lockers se cerraban con monedas y me preguntó si necesitaba cincuenta sentimientos para poder usarlo. Sí, por favor.

Antes de entrar a la pileta leí las instrucciones pegadas en la pared. Casi todos los horarios son de pileta libre y los andariveles se dividen en:
1) nadadores lentos,
2) nadadores rápidos,
3) nadadores intermedios o con patas de rana y
4-5) libre.

Entré al 4-5. Era viernes a última hora y la pileta estaba llena. En ese andarivel, que es el doble de grande, había nenes tirándose de bomba sincronizada, madres nadando con sus bebés y ninguna lógica en el desplazamiento de los demás. Una mujer le clavó la tabla en la cabeza a uno mientras le pateaba la cara a otro. Una señora flotaba y se movía por el agua haciendo el pasito de Thriller. Salí en menos de cinco minutos.

Me pasé al 2. Pensé que haber entrenado y competido durante cinco años me alcanzaba para integrarme al ritmo de los rápidos. Duré menos que en el otro. Decidí irme cuando uno que nadaba mariposa me pasó por encima.

Fui al andarivel 1 y al principio me sentí bien, pero después de unos minutos me empecé a chocar con las piernas de las señoras que iban adelante, que circulaban con tablas y sin apuro. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que el andarivel 3 no era solo para las patas de rana, sino también para nadadores intermedios como yo. Así que me pasé.

Nadar pileta libre es aburridísimo. No hay reloj más lento que el de las piletas. A veces, incluso, parece que va para el otro lado. Diez piletas y no pasaron más de cinco minutos, dieciocho idas y vueltas son diez minutos, otras veintidós sin mirar la hora, creyendo que así va a pasar más rápido, y diez minutos otra vez. Nadar una hora es imposible. Lo consigo cuando entro en ritmo y dejo de pensar en el tiempo, y en ese momento empiezo a preguntarme dónde habrá quedado la radio sumergible que tuve durante los noventa que tan bien me vendría para escuchar francés mientras nado. También podría ir con una amiga, pero nadar de a dos es una mentira: en natación siempre estás solo.

El ida y vuelta me genera pensamientos circulares. Voy para allá y pienso en un tema, doy la vuelta, me reseteo y pienso en otro, voy para allá otra vez y mi cabeza retoma el tema anterior, vuelvo y paso al otro, pienso, por ejemplo, en cosas que tendría que haber en las piletas para entretenerse:
una pantalla de cine en el fondo,
un kindle incorporado a las antiparras,
música ambiente que se escuche abajo y no solo cuando salgo a respirar,
cuadernos sumergibles,
google glass.
También hago un sondeo de gorras:
muchas negras,
algunas verdes,
una roja,
dos blancas, conmigo.

Esa tarde, en el andarivel 3 empezaron a pasar cosas raras. Iba por la pileta número cuarenta y dos cuando me crucé al sireno. Nadaba de costado, con el cuerpo recto, un hombro apuntando al fondo y el otro sobresaliendo del agua, tenía la cabeza afuera, un brazo estirado tipo Superman, llevaba una tabla, movía las patas de rana al unísono, avanzaba ondulándose. Cada vez que lo veía pasar me atragantaba de risa. En las piletas los personajes se repiten como si fuesen extras, en cada ida y vuelta te cruzás a los mismos: el de gorra verde, el que va en slip, la chica en bikini, la japonesa, el del tapón en la nariz y atrás, casi agarrado de su pie, el sireno con la mano estirada y la patada doble, flameando como si fuese una bandera. Nadan en loop.

Los andariveles se van llenando y vaciando sin mucha lógica, así que cuando el andarivel 3 se llenó de patas de rana me pasé al 1. Estando en el agua, los nadadores aparecen y desaparecen, nunca los ves en los bordes, nunca entran ni salen. Así llegó el señor de gorra roja. Avanzaba parado, corría dentro del agua en cámara lenta, dando patadas sin tocar el piso. Lo quise pasar y avancé para ponerme al lado, pero las antiparras empañadas y la miopía no me avisaron que venía otro de frente. Cuando apareció el segundo sireno concluí que ese debía ser el estilo francés. Y salí de la pileta porque ya estaba cansada.

Afuera el mar estaba violento. Había bandera roja. Volví caminando a casa con ingravidez y cansancio. Y me di cuenta de que acá, por ahora, disfruto el ritual de la pileta. Voy a ir a nadar todas las veces que pueda hasta que empiece a sirenizarme. Y cuando eso pase, al mar y chau, no me ven más la cara.

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Comentarios acerca de Empecé natación

  1. chetoba 02/12/2014 at 16:13 #

    Lo de escuchar música abajo del agua no es mala idea, google glass un poco mucho. Me gusta que la gente sepa que no es la felicidad viajar los 365 dias del año y que a veces uno precisa parar en algún lado. El médico dice que tengo que ir a nadar, pero yo no tengo tiempo, le pondré como excusa que Biarritz me queda lejos.
    Pobres las Orcas y delfines en piscinas, hacen éso de ir y volver todo el tiempo :-(. Cuando nos veamos preguntame por la cuidadora de la Morza de mundo marino en Orlando :-)

    • Aniko Villalba 02/12/2014 at 18:16 #

      Hoy leí esta frase: “el tiempo no se tiene, se hace”.
      Así que separate dos horas semanales (o cuatro, por todo el ritual pre y post pileta) y andá a nadar!
      Besos a toda la flia chetobiana.

      • Sabina 02/12/2014 at 22:19 #

        el tiempo sobra hasta que falta … es bueno tomar la decisión de empezar o que la decisión te tome de sorpresa … buen nado, a disfrutarlo!

    • Matias 06/12/2014 at 11:38 #

      Aniko que hermosos dibujos hace tu mama! Con respecto a escuchar bajo el agua, hay unos auriculares de Sony que son sumergibles y son para escuchar mp3. Así que ya tienes la solución! ;), A mi me gusta el agua, pero al igual que vos, no es lo mismo la pileta libre que nadar en el mar libre. Recuerdo de un documental medio extraño donde decía que provenimos del mar y hablaba de otras cosa que no parecían estar tan erradas. Entonces siempre me acuerdo de eso.

      • Aniko Villalba 06/12/2014 at 13:21 #

        le tengo unas ganas a esos auriculares! quizá me los autorregale para navidad…

        Y sí, nadar libre en la pileta y en el mar son dos cosas muy distintas!

  2. Odalis 02/12/2014 at 16:38 #

    Jajaja muy buen relato. Me encanta esta nueva etapa del blog donde podemos conocer tu rutina “no-viajando” :)

    Saludos desde Venezuela.

  3. nat mendez 02/12/2014 at 17:34 #

    Me encantó, Aniko, gracias por compartirlo. Y comparto varias de las situaciones que contás, especialmente las ganas de convertirme en sirena algún día y pasear por ahí nadando. Va un abrazo, desde la pileta de Riobamba y Perón, adónde voy ahora, que está en un quinto piso, con una cúpula de vidrio arriba, hermosa, y es como nadar en el cielo a veces.

  4. rosario 02/12/2014 at 18:28 #

    ANIKO ! tu post fue algo asi como un mensaje cosmico (??????) hace MESES quiero arrancar natacion pero como no se y soy grande (17) me da un toque de verguenza, y tu post fue muy alentador ! muchos saludos !!
    pd: los dibujos de tu madre son hermosos y su apellido es igual a la chica del libro “cielos de azafran” (LESLEY LOKKO. )
    ahora si . besos !

    • Aniko Villalba 03/12/2014 at 08:09 #

      ¿Cómo que grande? Uno nunca es grande para empezar natación! :)

      • NOEMI 05/12/2014 at 22:43 #

        Hola Aniko, me sumo a tu comentario , ..” que nunca se es grande para empezar natación, yo aprendí a nadar a los 42 años, cuando llevaba a mis 3 hijos a las clases de natación, me quedaba mirándolos el tiempo que duraban las clases… ¡ y si ellos pueden, con 3 , 5 y 6 años de edad, cómo no voy a poder yo……pensaba.! y en menos de 3 meses ya estaba nadando en los 4 estilos. A propósito, soy de Mendoza, Argentina y estuve nadando con vos en noviembre -13 en la pileta del Club Mendoza de Regatas cuando pasaste por aquí, estoy viviendo tu experiencia viajera, y te aseguro que siento una conexión muy grande con vos, cada palabra de tus relatos me incentiva más a iniciar un viaje por América, ya que a los 30 años lo hice por Europa (ahora tengo 59 y estoy terminando una carrera universitaria). Espero que sigas disfrutando, y nos volvamos a ver en algún lugar de este mundo. Te mando un gran beso. Te

        • Aniko Villalba 06/12/2014 at 09:20 #

          Noemí!!
          Qué bueno recibir novedades tuyas!
          Yo también sentí una conexión grande con vos, espero que nos volvamos a cruzar. Muchas de las cosas que me dijiste las tengo escritas en mi cuaderno para no olvidármelas. :)

    • Silvina 04/12/2014 at 13:47 #

      Qué me quedará a mí, entonces, que tengo 35 y tampoco sé nadar!

  5. Naty 02/12/2014 at 19:41 #

    Me encanto este post. Me sumo al primer comentario, que a veces es necesario parar un poco… que se yo. (quizas a mi vida le falte movimiento) pero lo de nadar lo describiste taaaan bien.
    A mi no me da fiaca todo el cambio ida/vuelta por la sencilla razón de que voy tarde asi que vuelvo a mi casa, me baño, enjuago todo y me acuesto) pero los pensamientos circulares al nadar y la cuestion del tiempo que no pasa es tal cual.
    La natación es mi deporte también… soy absolutamente chancleta para todo lo demás. Mil gracias, me sacaste más de una sonrisa hoy
    un abrazo grande

    • Aniko Villalba 03/12/2014 at 08:10 #

      Mi problema con la natación es que voy temprano y cuando vuelvo a casa quedo tan cansada que no puedo hacer nada el resto del día. Es como si me dieran un somnífero!

      • Naty 07/12/2014 at 15:06 #

        taaaal cual. quedas planchada…. jjajaja
        hay que ir tarde y despues dormir o hecharse una buena siesta =)

  6. Delfi 02/12/2014 at 21:34 #

    Que lindo!!, yo quería saber cómo sería un día normal en Biarritz, o en cualquier lugar de Francia… habrá más capítulos como este? Gracias por compartirlo!!

    • Aniko Villalba 03/12/2014 at 08:08 #

      Siii, estoy escribiendo una serie de La vida en Biarritz, así que de a poco iré subiendo.

  7. Sebas Martini 02/12/2014 at 23:14 #

    jajaja Que bueno Ani!
    Me sentí muy identificado cuando describiste tooodo el antes y el después de estar en el agua. Yo también nadé de peque y de grande me encontré con las mismas molestias! Mi solución: Dejar de contar las piletas y nadar por una hora sin parar, eso me quita la psicosis de estar contando y contando y contando y me permite perderme en mi cabeza! te lo aconsejo! lo deberías probar una vez al menos!

    • Aniko Villalba 03/12/2014 at 08:08 #

      Hola Sebas, sí, yo tampoco las cuento, excepto al final que hago un ejercicio de 30 piletas para terminar, pero antes de eso voy – vuelvo – voy – vuelvo – voy – vuelvo pensando en otras cosas.

  8. dai 02/12/2014 at 23:46 #

    Hola aniko, es la 1ra vez q comento en un blog..solo queria decir q tmb me encuentro viajando y tambien empece natacion :) hace unos meses ya..estoy en esos momentos de quietud tmb si se quiere..la verdad q me gusta mucho el blog..es una gran compañia! Me gusta saber q no soy la unica q se siente asi por momentos, viajar es lo mas lindo q puedo hacer de mi vida..pero tmb es dificil a veces..gracias por la compañia..saludos desde nueva zelanda

  9. Camilo 03/12/2014 at 00:10 #

    Nadar es delicioso, es un trozo de libertad: el agua golpeando la cara, deslizarse en cada brazada buscando ir más lejos, tratando de alcanzar lo inalcanzable, marcando el ritmo en cada bocanada de aire que entra inflando los pulmones, viendo como las burbujas se pierden… Es un trozo de libertad… Consejo: cuando hay mucha gente en la piscina es el momento ideal para practicar la patada over. Y si hay muchísima gente, es ideal para practicarla con patas de rana :) :) :)

    • Aniko Villalba 03/12/2014 at 08:07 #

      jajaa por favor describime la patada over que no la conozco!

      • Camilo 04/12/2014 at 00:05 #

        Seguro que a Edward Scissorhands el nado over le sale excelente: es la patada tijera, con la posición dl cuerpo lateral, una pierna va hacia adelante, la otra hacia atrás y se encuentran en el medio. Se utiliza para el remolque (los guardavidas laburan mucho con este nado)…

        Arriba mujer con esa natación, te sigo leyendo desde el sur.

  10. Marisa 03/12/2014 at 12:41 #

    Hola Aniko! Desde que empecé a leer tu blog, hace como tres años, es el más inspirador y bello que conozco! Me reí mucho con este post!! Siento que somos muy parecidas en muchos aspectos, tal vez porque sos del signo leo (bah, me gusta leer lo que deparan los astros jajaja), también estudio comunicación, me gusta escribir y además al leer tu libro me di cuenta de muchas cosas que comparto con vos, especialmente en la primera parte, cuando contás cómo te largaste y todos los miedos que tenías. Y ahora también coincido con vos en el gusto por la natación, es el único deporte que disfruto. Música para escuchar debajo del agua me parece genial! Un abrazo!!

  11. Silvina 04/12/2014 at 13:51 #

    Hola Aniko!
    Cuando empecé a leer tu blog, tu nombre enseguida me remitió al de tu mamá y al recuerdo de sus dibujos tan bonitos, que solía ver en la revista Billiken, y me preguntaba si serían parientes. Seguí leyendo un poco más y descubrí que sí :) Siempre pensé que era un nombre japonés.
    Aunque la idea de vivir viajando no me atrae para nada, me encanta leer tus relatos. La serie de Islandia fue genial, me pareció un lugar de otro planeta.
    Saludos desde Córdoba (Arg)!

  12. Cinthya 04/12/2014 at 13:53 #

    Jajajaja qué risa la situación de los andariveles 4-5. Me imaginé la situación y me reí mucho. Jugando con mi inaginación, aunque la gente de altededor solo veía a una tipa riéndose con el celular. Saludos!!!

  13. Brigitte 04/12/2014 at 16:03 #

    Aveces pensamos que solo viajar tiene cosas lindas. Vivir “estático” también es una aventura digna de contar. Leyendo esto me hizo pensar en las aventuras diarias que paso cada día y que no las valoro solo porque estoy pensando en “cuando viaje…”

    Es lindo leerte mas seguido, ahora cada semana entro al blog y algo nuevo encuentro (eso me da una alegria extra).

    no puedo creer que te animaste con el Hungaro y no te animas con el Francés (OJO, no hablo del beso). A ver si en una de esas entro al blog y me encuentro con un post especial en frances, seria genial, aunque poco entendible para mi. pero, para que esta el traductor de google?

    Bueno me parece que me emocione escribiendo. Saludos!!!!!

    • Aniko Villalba 05/12/2014 at 10:55 #

      Sí, pienso lo mismo: los detalles cotidianos también son lindos, yo los estoy valorando ahora que frené.
      Estoy estudiando francés! Voy de a poco, pero en unos meses espero poder escribir algo acá (?)

  14. marice 07/12/2014 at 13:01 #

    Aniko!!! Siempre es un placer leerte.

    Me encanta nadar y me pasa como a ti, excepto que no me aburre dar vueltas y vueltas en la piscina y jamas pensaria en escuchar musica.

    Un abrazo desde Venezuela

  15. Martin Albertus 09/12/2014 at 08:44 #

    Hace que no me sentía tan identificado con una lectura, en apenas 2 minutos de palabras me llevaste de la mano, y en nado subacuático, a los años más felices de mi vida. Esa etapa que en mi caso trancurrió entre los 4 y los 20 años, tiempo durante el cual me dediqué con amor desmedido a la natación. Prmero como hobbie, después como deporte, luego ya de forma “casi” profesional (compitiendo durante varios años), pero siempre con pasión. Nunca me sentí tan libre y tan cómodo como cuando me encontraba dentro del agua, durante horas sin reloj, nadando sin rutinas ni cronómetros, sin postas de 4×200 mts ni relevos; simplemente nadando aleatoriamente, intercambiando estilos al azar y con la cabeza vacía de problemas.
    Hoy con 28 años y dos operaciones de rodilla, la natación (y el Handball, mi otro deporte “de mi vida”, son apenas un recuerdo). Aunque siempre anhelo con el regreso, siempre digo que tengo que volver a ponerme en forma, siempre sueño con que me espera, al salir del trabajo, una pileta de agua fría, sin andaribeles, pintada de celeste y toda para mi…

  16. Rodando Caminos 11/12/2014 at 09:26 #

    Uf, cómo no identificarse contigo ! Si mi sueño de toda la vida siempre fue ser la sirenita ! (de hecho, de chica, siempre me quejaba de que Ariel fuera tan tonta de querer cambiar su cola por piernas… Si la cola es mucho mejor!! Ahora mismo voy a escuchar “bajo el mar” para sentirme mejor jaja.
    Hermoso post, que viva el agua!

  17. Luciana 13/12/2014 at 12:37 #

    Que divina descripcion de la natacion!!!!coincido en que no hay deporte mas hermoso!!y mas solitario, pero esta bueno! tiipico eso de que pensas en un tema cuando vas, y en otro cuando volves jajaja me reia sola leyendo, me pasa lo mismo!!!! que gracioso que esten tan organizados los andariveles, solo en el primer mundo jajaja me quiero ir a nadar a Biarritz jeje aguante Ariel!!!

  18. Herbert 15/12/2014 at 00:49 #

    + Recuerdo que comencé a aprender natación recién cuando tenía 7 años.
    + Me asignaron una piscina, 3 días a la semana, y un horario (de 9 a 11 am).
    + La piscina estaba dividida por 7 andariveles, a mi me tocó el 1, (para principiantes).
    + A los 15 minutos de haberme metido al agua, se me desprendió el flotador,
    (ese coso de plástico que con un cinturón te sujetás en la cintura).
    + De repente ví como el flotador se iba hacia un lado, y yo cada vez me hundía más.
    + En un instante pude sentir la voz distorsionada de un hombre de unos veinte y tantos años, el cual decía:
    “Vamos que podés! Vos podés!! Nadá!!! Nadá!!!! Nada!!!!!”.
    + Y pude… …pude manotear una de esas cuerdas que dividen los andariveles, trepé como un alpinista acuático,
    salí de la piscina muy exhausto. Agarré mis cosas, y me fui a sentar hasta que me vinieron a buscar!!!

    Ése fue mi primer intento para aprender a nadar,
    (obviamente, intento fallido).

    Perooo… …a los 12 años lo intenté de nuevo!!! :-D

    + Me anoté en otro club.
    + Me asignaron el andarivel para principiantes.
    + El profesor nos enseñó algunas cosas, y luego nos algunas indicaciones a ejecutar.
    + A los 10 minutos, el profesor me llamó… …y me indicó que fuera al último andarivel…
    + Me presente con el nuevo profesor, el profesor me dijo: “Ponéte un flotador, agarrá una tabla, y metete al agua.”
    + Le pregunté a mi nuevo profesor: “¿Pero que ejercicios tengo que hacer?”. Y el me contesto: “El que quieras!!!”.
    + Así queeeeee… …. ejecuté las primeras “indicaciones”, (me puse un flotador, agarré una tabla, y me metí al agua).
    + Al minuto de haberme metido observé a mi alrededor, y no te miento Aniko!!! Vi un panorama horrible para mi!!
    + Unos niños “chapoteaban”, otros trataban de conversar debajo del agua, otros se largaban gases :-S, otros se agarraban a golpes con las tablas,
    otros… etcétera… etcétera… etcétera…
    + Me sentí tan mal e incompetente, y pensé: “Fa! Tan desastroso soy para la natación que me abandonan con este grupo de pelot… (eso mismo :-O :-P ).
    + Me sentí tan mal e incompetente, que enseguida le di mi tabla a uno que tenía su tabla rota porque la había roto en la cabeza de otro, salí del agua, me saqué el flotador, me duché, agarré mis cosas, y me fui para casa!!!
    + Nunca más regresé a una pileta!!! Nunca más!!!

    + Soy bueno para el futbol, el basquetbol, el volibol, el tenis, el ping pong, se patinar, se jugar bien al ajedrez, se cocinar… jajaja yo que se, soy bueno para todo eso y todavía más,
    pero soy muy malo para la “tatación!!!” (mirá, es “natación”… Ni siquiera ser pronunciarla jajaja (y Que bueno que el diluvio no va a repetirse nunca más!! :-P ) ).

    Nota:
    + Escribo así… …como separando los pensamientos por puntos porqueeeee… …recordar lo malo que fui/soy en el agua, anula mi capacidad narrativa!! :-O

    Bueno… …no quiero terminar escribiendo más que la entrada de tu blog,
    pero falta decirte que sepas queeeee…
    …más o menos esta entrada tuya ofició de terapia psicológica!!!!
    jajaja (Algún día me daré el alta e intentaré aprender a nadar).

    Ah!!!! Y además solo queda decirte queeeee…
    …¿te acordás que más arriba mencioné a un hombre de unos veinte y tantos años?.
    Bueno, ese hombre que intentó ser algo así como un “couch motivacional”, era el guarda vidas de la piscina…
    …y ese mismo hombre, como 20 años más tarde terminó siendo el esposo de mi hermana y padre de mi sobrina y sobrino… :-O
    jajaja ahora el que casi deja que me muera es mi cuñado!! jajaja :-P

    Aniko, te mando un abrazo muy fuerte desde
    Montevideo, Uruguay!!!

    Y eso…
    …sea donde fuere que estés,
    deseo que siempre estés más que bien!!!!

    P.D.: Oh! No te saludé al comenzar a escribirte!
    Disculpáme!! Es que fue recordar esos momentos, y comencé a ahogarme jajaja

    Así queeee…
    …Hola Aniko!! ¿Cómo estás?. :-D

  19. Memo 15/12/2014 at 21:23 #

    He comenzado a leer tus posts y me agradan!
    Saludos desde Monterrey, México.

  20. Mariana 12/01/2015 at 21:03 #

    jajajjjajajaj totalmente de acuerdo con lo de armar la mochila para natación! Es tal cual! Y lo peor cuando te dio fiaca colgar la ropa, te olvidaste y al otro día quién se aguanta el olor!
    Éxitos! Nadar es hermoso

    • Aniko Villalba 13/01/2015 at 15:21 #

      ufff sí, tal cual! queda todo con olor a cloro y humedad, y no hay quien abra esa bolsa!!

  21. Alhil Villalba 24/01/2015 at 14:50 #

    Hola Aniko, que lindo leerte. Me siento muy identificada con respecto al frances, estoy hace 9 meses en un pueblito a 2hs de Paris (llamado La Ferte Gaucher) y todavia no me animo a hablar frances…la de boulangerie siempre me corrige.
    Mi novio es Frances pero habla perfecto español entonces no practico mucho. Cuando no me queda otra que hablar mando un “je suis désolé je ne parle pas tre bien le français” para atajarme. Patetico!
    Tambien quise ir a las piletas y la timidez pudo mas, pero voy a ver si me animo, son bastante baratas.
    Tome el consejo de Duolingo y lo estoy usando, va lento pero va!

    Abrazo tocaya de apellido!

  22. Nadia 18/02/2015 at 19:04 #

    Qué lindo post! Yo también amo nadar, por el momento no se me ha dado pero realmente es bueno disfrutar que otros lo hagan. Me sentí en el agua mientras te leía y cambiando de andarivel con vos. Gracias!

    • Aniko Villalba 18/02/2015 at 21:00 #

      :)
      yo tengo unas ganas de ir a nadar! pero con este frío no me animo… jaja

  23. Lili 11/06/2015 at 18:33 #

    Me encantó esta oración: Me dijo que los lockers se cerraban con monedas y me preguntó si necesitaba cincuenta sentimientos para poder usarlo. jejej

    Hace poco empecé a leer tu página de escritura y ahora descubrí ésta. Me encantan!!! y siento que viajo a Francia desde la silla de mi trabajo… que lindo! Gracias Saludos

  24. Petra 02/09/2015 at 09:40 #

    Hola. Me gusta tu post. :) Muy bueno. :)

  25. Fernando 15/10/2015 at 23:54 #

    Hola Aniko, la verdad que es muy bueno tu blog. Entré buscando información para viajar a Europa (en 2017, pero ya estoy manija), y recorrí algunos posts Yo también retomé natación hace uno meses, y la verdad es que fue una gran decisión, no abandones!!

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  1. Escenas cotidianas (1): me olvidé las antiparras | escribir.me - 13/04/2015

    […] que este texto sea algo así como la segunda parte de “Empecé natación”, de la serie La vida en Biarritz que publiqué en Viajando por […]

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