Lo bueno de frenar el viaje y establecerse en un lugar es que uno empieza a conocer gente y rincones a los que jamás hubiese llegado estando solamente de paso en la ciudad.

Si hace tres semanas alguien me hubiese dicho que iba a conocer a una mujer española que vive acá en Yogyakarta hace 25 años y tiene un centro de cultura española donde enseña el idioma y cocina comida típica… no lo hubiera creído. Y si me hubiesen dicho, además, que esa mujer iba a tener «una pared de más» pensada para exponer fotos de viajeros… iba a pensar que era un chiste de mal gusto. Pero así fue, y todo gracias a Facebook.

Casi no sabemos quién agregó a quién, pero entramos en contacto por otro contacto en común, de casualidad. Cuando leí el perfil de Paloma y descubrí que era española, vivía en Yogyakarta, estaba casada con un indonesio y tenía dos hijos, la contacté. Me dio mucha curiosidad conocerla. Y así fue como llegué a Sheila Corner, el restaurante/instituto español del que es dueña. Gracias a ella, en pocos días conocí argentinos, chilenos y más españoles que también viven en esta ciudad de Indonesia, así como indonesios que están estudiando español para aplicar a becas en España o América latina. Al final, no estamos tan lejos.

Sheila Corner de afuera

Paloma me dijo que había visto mi blog y le habían gustado mucho mis fotos, y así, tampoco sé bien cómo fue, surgió la idea de colgar algunas fotos de mi viaje por Asia en esa pared de más. La consigna: que no fuesen fotos de Indonesia, solamente de otros países asiáticos.

El primer paso, y tal vez el más difícil, fue seleccionar las fotos. Si les digo que tengo más de 15.000 fotos de Asia no estoy exagerando (creo que son más). Algunas me gustan, otras me parecen normales, algunas tienen mucho valor «emocional», otras no me parecen gran cosa. Así que por ser mi primera vez, decidí elegir las que tienen más valor emocional, por haber sido sacadas en «momentos especiales». Esta fue la selección final, en total colgué doce:

Empezando de arriba, de izquierda a derecha, las fotos son de Laos, China, Hong Kong, Hong Kong, Camboya, Camboya, Laos, Macau, China, Vietnam, Filipinas, Malasia.

El siguiente paso fue imprimirlas. Encontré un lugar donde imprimen en papel Kodak en una hora y salen muy bien. Cada foto en 20 x 30 cm me costó 5500 rupias (65 centavos de dólar o 2,65 pesos argentinos). La calidad es excelente, pero para la próxima quiero imprimirlas un poco más grandes.

Después, el enmarcado. Acá en Yogyakarta hay una zona donde se hacen piguras (marcos) a pedido, son pequeños talleres que dan a la calle, donde se puede ver a los hombres trabajando la madera en las veredas. Me recomendaron uno de esos puestitos así que ahí fui.


Temía que me cobraran «extra» por ser extranjera, pero el precio, en mi opinión, fue justo. Le pedí al marquero que montara las fotos sobre un bastidor de madera negro (no sé cuál es el término correcto para esto) y le dejara un extra de un centímetro por lado para crear un marquito negro. No le puse ni cristal ni plástico por delante porque me parecía que opacaba un poco la foto y que iba a ser demasiado. Total por marco: 10.000 rupias (1,17 USD o 4,80 pesos argentinos). Ni tuve que pedir descuento, fue el precio que me dijo de entrada y lo acepté.

La noche antes de ir a buscar las fotos enmarcadas soñé de todo: que me las habían enmarcado con un marco marrón y blanco de plástico, que habían cortado las fotos para que midieran 10 x 10 cm y les habían puesto un marco de 50 x 50. Tenía un poco de miedo. Pero no, quedaron re bien, tan lindas que quisiera enmarcar más y llevarlas a Buenos Aires, pero dudo que pueda (por el peso).

Finalmente las llevé terminadas a lo de Paloma, las colgamos y les escribí los cartelitos con la información correspondiente a cada una.

Anunciamos la «mini-expo» en facebook y en el pizarrón, debajo del señor del tarot que va todos los jueves :D

Paloma me sugirió que pusiera las fotos en venta. Fue difícil ponerles precio, ya que jamás vendí una foto así y no sé cómo se calcula (si alguien puede orientarme, estaría agradecida). Finalmente, cada foto quedó a 50.000 rupias (5,85 USD o 24 pesos argentinos), un precio accesible para «el bolsillo indonesio» (tengan en cuenta que acá se puede comer por menos de un dólar). Una chica las vio, le encantaron y me compró tres. No voy a poder llevarme muchas a Argentina, así que veremos si se vende alguna otra (quedan colgadas hasta el 24 de julio, yo me vuelvo el 26).

¿Qué sentí al ver mis fotos colgadas? Primero, algo de inseguridad: ¿y si a nadie le gustan? ¿si viene un fotógrafo «de verdad» y las ve? ¿qué opinará? También un poquito de orgullo: quedaron lindas. Y más que nada, melancolía: pensar que saqué esa foto en China, mientras caminaba por un pueblito de estilo tibetano, y esa otra en Vietnam, cuando anduve no sé cuántos kilómetros en bici y llegué al mar, ah, y esa en Malasia, cuando la mujer y su hija miraron hacia mi cámara, esa otra en Laos, en el medio de la nada…

Las fotos tienen eso: son momentos irrepetibles que pasan una vez y nunca más, y si no los atrapamos, no serán más que momentos efímeros. Y por más tecnología que exista, creo que ninguna pantalla, por más pulgadas y resolución que tenga, supera a las fotos en papel (así como, para mí, ningún reproductor digital será capaz de superar a los libros y ningún email será capaz de superar la sensación de leer una carta escrita a mano).

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Aprovecho este post para presentarles el nuevo sitio en el que estuve trabajando estos días: «fragments of the world | Travel Photography», mi portfolio de fotos. Este va a ser en inglés, pero como es de fotos no hace falta leer demasiado.

Ya está online y pueden verlo acá: www.anikovillalba.com
Hay varias galerías con fotos de personas, chicos, ciudades, arte callejero, religiones, vida callejera y trabajos.

También abrí una nueva página de Facebook exclusiva para las fotos, así que si quieren sumarse, hagan click acá. Sigo, también, con la página de Facebook de Viajando por ahí, por si no la vieron, pueden hacerlo acá: www.facebook.com/viajandoporahi

Y finalmente, les pido ayuda. Quiero exponer fotos en Buenos Aires, así que si saben de centros culturales, galerías, casas, bares, restaurantes, negocios, consultorios, lo que se les ocurra, donde pueda colgar fotos, ¡avisenme! Y si el lugar es fuera de Buenos Aires, también. Nunca se sabe. También aceptó datos y sugerencias de lugares donde imprimir y enmarcar fotos en Buenos Aires.