Gira mágica y misteriosa por Liverpool

Antes que nada, esto:

Ahora sí.

*

Liverpool is the centre of the consciousness of the human universe
(Liverpool es el centro de la conciencia del universo humano)
Allen Ginsberg (poeta estadounidense), 1965

liverpool-beatles-viajandoporahi-41

“¿Para qué vas a ir a Liverpool?”, me preguntó M. con cara de ¿hace falta dejar Londres para ir a una ciudad en la que no hay nada? Es que no puedo estar en Inglaterra y no ir a Liverpool. Ya sé: Los Beatles ya no están ahí, todo lo que voy a encontrar va a ser el post-marketing de una banda que ya no existe en la vida real, no me voy a cruzar ni con Paul ni con Ringo ni con sus familiares o ex novias, no va a ser más que una ciudad que alguna vez fue la cuna de mis artistas preferidos. Pero no puedo no ir. Uno de los mandamientos beatles es irás a Liverpool al menos una vez en tu vida. Para nosotros es como hacer la peregrinación a la Meca. Así que entendeme: Liverpool me espera desde que nací.

Mentiría si digo que no fui con expectativas. Fui con todas las expectativas del mundo: no tanto de ver o hacer o encontrar algo en particular, sino de estar en el mismo espacio físico que alguna vez estuvieron ellos. Porque si los Beatles surgieron en Liverpool fue por algo: no surgieron en Buenos Aires ni en Tokio, sino en esa ciudad industrial inglesa que fue el lugar justo en el momento indicado. Porque en realidad no es que Los Beatles nacieron en Liverpool: Liverpool (al menos para mí) nació en Los Beatles.

Réplica de The Cavern en el museo Beatle's Story de Liverpool

Réplica de The Cavern en el museo Beatle’s Story de Liverpool

Tomé un bus desde Londres y casi seis horas después me bajé en la terminal de Liverpool y me encontré con Greg y Emilie, los chicos que me recibirían en su casa. Nos subimos a un tren urbano y unos siete minutos después aparecimos en las afueras, en una zona de fábricas, espacios abiertos y casas puestas en fila como fichas de dominó. En el camino vi una bicicleta BMX rota, tirada en medio de una calle vacía. Volví a verla los tres días que pasé por ahí, inmóvil. Greg —entremedio de su humor tan inglés, muy ocurrente pero siempre dicho en tono serio— me dijo algo que me quedó grabado: “Liverpool is raw” (Liverpool es un lugar crudo). “Esta ciudad tuvo muchos problemas sociales y de desempleo, pero hace un tiempo que está mejorando. No tiene nada que ver con Londres, yo me vine a vivir acá porque me parece más real y tiene mucha movida cultural. La gente no quiere quedar bien con nadie, pero a la vez es amigable. Ya vas a ver”.

Calle típica de los suburbios de Liverpool

Calle típica de los suburbios de Liverpool

Primeras imágenes de Liverpool.

Primeras imágenes de Liverpool.

Liverpool es una ciudad más linda e importante de lo que esperaba: tiene más de 800 años, varias zonas son Patrimonio de la Humanidad, fue nombrada la capital del pop y al ser una ciudad portuaria recibe inmigrantes de todas partes del mundo.

Liverpool es una ciudad más linda e importante de lo que esperaba: tiene más de 800 años, varias zonas son Patrimonio de la Humanidad, fue nombrada la capital del pop y al ser una ciudad portuaria recibe inmigrantes de todas partes del mundo.

Después de dejar las cosas en la casa, pensé: “No voy a ir hoy mismo a ver The Cavern, tuve un viaje largo y quiero descansar…” (nota: The Cavern es el bar donde tocaron Los Beatles durante sus inicios y donde fueron descubiertos por Brian Epstein, quien luego sería su manager). PF, QUÉ NO. “Por favor no me pidas que vaya a ver las atracciones beatles con vos, ya fui muchas veces con otros huéspedes y no es algo que me interese”, me dijo Greg. Enterado y entendido. Miré los precios de los tours Beatles —hay, como se imaginarán, todo tipo de tours en todo tipo de vehículos— pero me parecieron muy caros (por un momento tuve una lucha entre pero si ya estás acá no seas rata y pagá vs. estaré en Liverpool pero no voy a pagar por algo que puedo hacer sola), así que decidí hacer un recorrido temático autogestionado: sí, la gira mágica y misteriosa por Liverpool tenía que ser por mi cuenta.

liverpool-beatles-viajandoporahi-10

[highlight]* Primera parada: Matthew Street. “Vendí todos mis álbumes: no los quiero escuchar más”.[/highlight]

Cuando llegué al centro me recibió una gaviota. Cierto que esta es una ciudad portuaria, pensé, y ya me cayó bien la gaviota. A primera vista, me pareció una ciudad muy poco pretenciosa, y eso me gustó.

Fui derecho a Matthew Street, lo que debe ser la calle más comercial de la ciudad pero por una buena razón: ahí está ubicado The Cavern. Y cuando me encontré cara a cara con la escalera que bajaba al club donde tantas veces tocaron los Beatles sentí una emoción que hacía tiempo no sentía por nada. Bajé saltando, sonriendo, temblando y me encontré con ese escenario de techo redondo tan reconocible, que vi tantas veces en fotos y en videos en blanco y negro. Había un hombre tocando temas de los Beatles (obvio): The Cavern tiene música en vivo todos los días casi a toda hora. Si son fans de los Beatles vayan a The Cavern (segundo mandamiento beatle: entrarás a The Cavern y te quedarás escuchando a la banda que esté tocando). Mi visita a Liverpool valió la pena solo por ese momento, pero todavía faltaban más cosas.

Matthew Street.

Matthew Street.

Emoción!

Emoción!

El señor que estaba tocando temas de los Beatles

El señor que estaba tocando temas de los Beatles

liverpool-beatles-viajandoporahi-7

liverpool-beatles-viajandoporahi-8

Estatua de John Lennon

Estatua de John Lennon

Y la estatua de Eleanor Rigby

Y la estatua de Eleanor Rigby

Salí a la calle y entré al primer beatle shop que vi: Bueno, acá es donde pierdo todo tipo de razón y me vuelvo una potencial compradora compulsiva de cosas que no me van a servir pero sin las que no sé cómo viví todos estos años. El lugar era una sobredosis de estímulos: Ahhhh! Un vestido con dibujos de Yellow Submarine. Ahh! Cajitas de lata con las tapas de los discos. Ahhh! Fotos de la época. AAAHHH! Muñequitos delantales valijitas botas imanes libros remeras tasas cajas más muñequitos tantas cosaaaas. Agarré, toqué, sacudí, miré, fotografíe y me probé todo lo que pude, pero lo único que me compré (no sé cómo me contuve) fue una cajita de lata con la tapa de Yellow Submarine. De fondo, no sé si hace falta decirlo, sonaban los Beatles.

liverpool-beatles-viajandoporahi-3

Sí, estos lugares son lo más comercial que hay, pero yo no puedo resistirme.

Se vende de todo.

Se vende de todo.

Las botas!

Las botas!

liverpool-beatles-viajandoporahi-13

Me puse a charlar con el vendedor. Me contó que trabajaba ahí desde 1985 (toda mi vida), es decir que hace casi 30 años que escucha a los Beatles todos los días.

It’s just background noise now. A few months after working here I sold all my Beatles records, I don’t want to listen to them at home. I don’t have any Beatles stuff, they were never my favourite band. (Son sólo ruido de fondo para mí. Unos meses después de empezar a trabajar acá vendí todos mis discos, no quería escucharlos más en casa. No tengo nada de los Beatles, nunca fueron mi banda preferida.)

Y sí, cualquier cosa en exceso termina saturando, supongo. Yo no sé si soportaría 30 años escuchando la misma música en repeat (por más que sean Los Beatles). Aunque a la vez se me vino la frase de la película El secreto de sus ojos: “Podes cambiar de vida, de casa, de novia, de familia o religion. Pero hay una cosa de la que nadie puede cambiar: de pasión”. Habría que ver qué pasa después de 10 950 días escuchando las mismas canciones.

Tuve que contenerme para no comprarme este bolso.

Tuve que contenerme para no comprarme este bolso.

[highlight]* Segunda parada: Strawberry Field. “¡Rejas de mierda!”[/highlight]

Al día siguiente busqué Strawberry Field en el mapa y seguí las indicaciones: tomé el tren a West Allerton y caminé media hora hasta las rejas. ¿Qué es Strawberry Field? Además de una de las canciones más conocidas de los Beatles (“Strawberry Fields Forever”), Strawberry Field era un hogar de niños del Ejército de Salvación, ubicado en uno de los suburbios de Liverpool, muy cerca de la casa de John Lennon. Parece que de chico, John jugaba con sus amigos en el parque detrás del edificio, e iba todos los veranos a la fiesta que organizaba el Ejército de Salvación en el jardín del lugar. De esas memorias surgió la canción. Strawberry Field cerró en el 2005 y hoy quedan las réplicas de las rejas de entrada.

Por acá caminé media hora

Por acá caminé media hora

Vi cosas en las ventanas.

Vi cosas en las ventanas.

Pasé por parques

Pasé por parques

Y llegué a las rejas de Strawberry Field

Y llegué a las rejas de Strawberry Field

:)

:)

Cuando llegué a las rejas me encontré con el Magical Mystery Tour bus, un bus que replica al de la película y hace un tour por los atractivos beatles de Liverpool. Cuando el bus y sus pasajeros se fueron, las rejas quedaron solo para mí. La vándala que tengo adentro quiso treparse y pasar al otro lado, pero mientras lo pensaba pasó un auto a toda velocidad y alguien desde adentro me gritó: “Shit gates!” (que sonó como shit gueeeeeeeitsss), es decir: rejas de mierda. Puede ser, si no fuese por los Beatles no me interesarían en lo más mínimo. Me reí sola.

El bus

El bus

Y pasé por este lugar que no recuerdo cómo se llama.

Y pasé por este lugar que no recuerdo cómo se llama.

De ahí me fui caminando hasta Penny Lane (sí, esa, la de la canción). En alguna parte del trayecto pasé por al lado de una cancha de fútbol donde un montón de pibes jugaban un partido. Seguí de largo y escuché: “Hey, pretty!” (“Ey, linda!”), y pensé: no debe ser para mí. Aunque no había nadie más. Seguí caminando y otra vez, con más fuerza: “Hey, pretty!”. Yo nada. Y no se daba por vencido: “HEY, pretty!”. Si hay algo que me causa gracia (y me encanta) es el acento de los scouser (así se le dice a la gente de Liverpool). Si escucharon a cualquiera de los Beatles hablar, ya lo conocen, y sino tengan en cuenta esto: se escribe Liverpool pero se pronuncia algo así como “livapu”.

Mensaje scouser que encontré en el tren.

Mensaje scouser que encontré en el tren.

[highlight]* Tercera parada: Penny Lane. “No vas a encontrar a los Beatles acá”.[/highlight]

Y llegué, por fin, a Penny Lane.

https://www.youtube.com/watch?v=62s-Jier2yI

Debe ser, junto con Abbey Road, una de las calles más famosas del mundo, pero lo que me gustó es que no había nadie cruzando el paso de cebra ni haciendo fila para sacar una foto. Era una calle común y corriente. La caminé de punta a punta; en el medio encontré un centro comunitario y entré. La mujer que estaba detrás del escritorio me preguntó si podía ayudarla a rotar un PDF en la compu, le dije que sí y lo hice. “Por ayudarme, te voy a mostrar las fotos de un proyecto en el que estamos trabajando”. Y estuvimos como una hora mirando fotos de Penny Lane, esa misma calle, a lo largo del tiempo, antes y después de los Beatles.

Se robaron tantas veces este cartel que ya no lo ponen empotrado a la pared.

Se robaron tantas veces este cartel que ya no lo ponen empotrado a la pared sino así como lo ven.

Esta es Penny Lane

Esta es Penny Lane

En la entrada del centro comunitario Penny Lane.

En la entrada del centro comunitario Penny Lane.

En el patio del centro comunitario

En el patio del centro comunitario

liverpool-beatles-viajandoporahi-43

Salí, caminé hasta la esquina, y me encontré con un policía vestido de naranja que estaba cortando el (poco) tráfico para que los chicos que acababan de salir del colegio pudieran cruzar. Inferí (porque era obvio, por la ubicación) que ese debía ser el colegio al que había ido John Lennon, así que fui a mirar. No me generó nada (supongo que lo mismo que si hubiese ido a ver los hospitales donde nacieron), pero fue un detalle de color. Volví a la esquina donde estaba el policía y él solo me empezó a hablar. Me preguntó si estaba buscando algo en particular, le dije que estaba haciendo un walking tour independiente de los Beatles. Me hizo señas de que me pusiera al lado de él (en medio de la calle, mientras cortaba el tráfico), extendió el brazo y empezó a señalar:

—So you see there, that’s the shelter in the middle of a roundabout. Down the road there’s St Barnabas Church, where Paul McCartney sung as a choir boy and then stood as best man when his brother got married. And that way, you already saw, is where John Lennon went to school. (Ves allá, ese es el refugio en el medio de la rotonda —nota: en inglés, esas son las palabras exactas que aparecen en el tema Penny Lane. Más allá está la iglesia St Barnabas, donde Paul McCartney cantó en el coro juvenil y luego fue padrino en el casamiento de su hermano. Y allá, de donde venís, está el colegio al que fue John Lennon).

Y agregó:

—Paul and John used to meet at the bus stop here to go together to the center of the town. But you won’t find the Beatles here anymore! (Paul y John se encontraban en la parada del bus para ir al centro de la ciudad. ¡Pero ya no vas a encontrar a los Beatles acá!)

No. Pero puedo seguir escuchando sus letras, y esta vez en el lugar donde surgieron…

El policía simpático que me hizo un free standing tour.

El policía simpático que me hizo un free standing tour.

Más negocios de Penny Lane

Más negocios de Penny Lane

Y la iglesia

Y la iglesia

Penny Lane is in my ears and in my eyes

There beneath the blue suburban skies.

Así era el cartel anterior (este está adentro de un bar9

Así era el cartel anterior (este está adentro de un bar)

[highlight]* Cuarta parada: una caminata por el centro. En busca de los seres mitológicos.[/highlight]

Más allá de tour Beatle —que seguí al día siguiente con la visita al museo Beatle’s Story, donde hay réplicas a tamaño real de The Cavern, el estudio de grabación de Imagine, el submarino amarillo, la tapa de Sgt. Pepper, entre otras cosas—, Liverpool me gustó mucho. Me pareció una ciudad bien inglesa, real, con mucho arte y gente amable. Tal como me había dicho Greg. Mi anfitrión, además, me propuso un desafío: “Hay unas criaturas mitológicas en Liverpool, no se sabe si existen o no. Emilie dice que las vio una vez. Son las roller girls, chicas que salen de su casa muy bien vestidas y con los ruleros puestos. Si llegas a ver alguna por favor decímelo”.

Todo lo que vi caminando por el centro de Liverpool.

Todo lo que vi caminando por el centro de Liverpool.

La zona del puerto.

La zona del puerto.

Una princesa

Una princesa

Dentro del museo Beatle's Story

Dentro del museo Beatle’s Story

El submarino amarillo

El submarino amarillo

Imagine

Imagine

Una calle de Liverpool

Una calle de Liverpool

Y otra.

Y otra.

Y otra...

Y otra…

Y un mensaje.

Y un mensaje.

Dediqué mi último día a caminar por el centro y alrededores. Fui al puerto, al museo y en general deambulé por ahí. Me llamó la atención que había grupos de gente muy bien vestida (como si estuvieran yendo a una fiesta de casamiento), y después me enteré que estaban yendo a ver las carreras de caballos (un deporte, para ellos, tan importante como el fútbol). Cuando se hizo de noche fui a tomar el tren para volver a lo de Greg, y mientras esperaba en el andén los vi: ruleros que se asomaban, con orgullo —como diciendo sí, acá estamos, no queremos escondernos ni quedarnos en casa—, del pelo de una chica. Y de otra. Y de otra más. Avistamiento de tres figuras mitológicas en un mismo lugar y a la misma hora. Enseguida le mandé un mensaje a Greg: “Existen. Acabo de ver tres”.

Y, satisfecha, me subí al tren que me llevaría de vuelta a los suburbios de Liverpool.

liverpool-beatles-viajandoporahi-42

[box border=”full”]Algunas cosas al respecto de Liverpool:

  • Si son fans de los Beatles, vayan, por el amor de dios, vayan. 
  • Van a ver que hay un montón de tours y visitas guiadas por la ciudad y por los atractivos beatles (incluyendo las antiguas casas de algunos de ellos). Los buenos tours me parecieron muy caros, y los baratos no tenían buenas referencias. Así que investiguen. Hay guías especializados en los Beatles que pueden contarles y mostrarles un montón de cosas que de otra manera se perderían, pero son caros, sobre todo si están solos (para grupos es más barato). Lo bueno es que se puede hacer un tour independiente: usen google maps y caminen mucho.
  • Tienen que ver Magical Mystery Tour, por más que sea una de las películas más bizarras, de momentos mala y la menos popular de los Beatles, tienen que verla (déjense llevar, aunque no entiendan nada de lo que está pasando, y escuchen esa música). En realidad tienen que ver todas (a mí me encanta Help!).
  • Un buen libro para leer durante este viaje es [eafl id=”21083″ name=”El elemento” text=”‘El elemento'”], de Ken Robinson (uno de los educadores y oradores más importantes e influyentes de la actualidad, nacido también en Liverpool). Si bien no tiene nada que ver con los Beatles (o sí, porque pone de ejemplo a Paul McCartney, entre otros), el libro de Ken Robinson los hará pensar en ese talento que todos cargamos y que tenemos que escuchar (¿qué hubiese pasado si los Beatles le hubiesen hecho caso a algún profesor o pariente que les dijo que nunca iban a poder dedicarse a la música?). Léanlo. [/box]

Desde un bus rojo

londres-inglaterra-viajandoporahi-1

No sé si puedo escribir acerca de Londres. Es una de las pocas ciudades en el mundo que siempre quise conocer, junto con Nueva York, Estambul y Liverpool. En general quiero conocer países y no ciudades específicas. En general quiero conocer el mundo y no países específicos. Pero si tengo que ponerme específica, entonces sí: Londres es una de las pocas ciudades que siempre soñé con conocer, incluso antes de soñar con empezar a viajar. Así que llegar a Londres fue como asistir a una primera cita que esperaba hace tiempo (despareja, ya que a mí me habían hablado mucho de él, pero él no sabía ni sabe nada de mí). Creo que intenté ponerme linda.

La primera vez que vi Londres en vivo fue desde la ventanita de un avión: estaba volviendo de República Checa a Buenos Aires e hicimos escala en alguno de sus aeropuertos. De tanto haberla visto en películas, sentí que la conocía. Casi me pongo a llorar. Tantas cosas que me gustan nacieron o surgieron o vivieron en Londres. Tantos músicos, actores, libros, tanto imaginario popular mundial. Pero esa vez tuve que conformarme con visitar el aeropuerto, escuchar el acento británico e irme con ganas de volver. Y hace unos días, estando en Bruselas, me dije eso que suelo decirme: “Estoy tan cerca de Londres… ¿por qué no voy?”. Y fui. O mejor dicho vine.

londres-inglaterra-viajandoporahi-2

londres-inglaterra-viajandoporahi-20

londres-inglaterra-viajandoporahi-18

londres-inglaterra-viajandoporahi-61

Crucé desde Calais, en el norte de Francia, en bus. Nos metieron adentro de un tren (con bus y todo) y atravesamos el Canal de la Mancha por un túnel subacuático. Mejor ni pensarlo, aunque la verdad que ni te enterás que vas por debajo del agua. El pasaje decía que llegaríamos a las 16.35 a Victoria Coach Station (la estación central de buses de Londres), así que supuse que esa sería la hora de llegada local (debería serlo, ¿no? Porque sería tan ridículo como decir “estaremos llegando a Buenos Aires a las 17.55 hora Pakistaní”). Entonces cuando poco antes de las tres de la tarde vi que por la ventana aparecía el principio de una ciudad, me dije: “Qué lindo lugar, qué casitas tan inglesas, ¿dónde estaremos?”. Porque era evidente que, faltando casi dos horas para la hora estipulada, eso no podía ser Londres.

Miré todo con cariño (“ahhh Inglaterra, por fin un lugar donde vuelvo a entender los carteles y las conversaciones”), me llamó la atención la cantidad de restaurantes de comida india y que todas las construcciones fuesen bajas (tampoco es que esperara edificios, pero no sé, me gustaron las casitas de esa ciudad todavía sin nombre que se iba expandiendo en mi ventana). A los pocos minutos un double-decker bus (los buses rojos de dos pisos, esos tan icónicos) nos pasó por al lado como diciendo “holaestásenLondres” y yo nada, ni enterada, seguía pensando que estábamos en las afueras de algún otro lugar, hasta que vi un cartel que indicaba que Central London era acá cerca y dije sí, entonces estoy en Londres nomás. Llegamos a la estación de buses a las 16.35 hora francesa, 15.35 hora inglesa. Polémico. Mientras pasábamos de los suburbios al centro recordé la frase de Caparrós: “A los pueblos se llega; a las ciudades se entra”.

londres-inglaterra-viajandoporahi-38

londres-inglaterra-viajandoporahi-16

londres-inglaterra-viajandoporahi-3

londres-inglaterra-viajandoporahi-8

londres-inglaterra-viajandoporahi-9

londres-inglaterra-viajandoporahi-11

No sé si puedo escribir acerca de Londres. Es muy grande, es muy Londres, le tengo mucho respeto y no conocí casi nada. Los primeros días me moví de un lugar a otro en el Tube (así le dicen al metro o subte acá) y la ciudad me pareció un conjunto deshilvanado de lugares. Me faltaba, como le dirían, “the big picture”, una vista más general, un pantallazo que me permitiera unir mentalmente todos los barrios que había visitado y entender qué estaba cerca de qué. Lo bueno de ir en metro es que llegás más rápido, lo malo es que no ves lo que pasa entre un punto y otro y te quedan muchos espacios en blanco (o en negro). Como no tengo mucho apuro decidí cambiar el metro por el bus rojo de dos pisos (que además de tener muy buena vista cuesta la mitad) (acá todo es carísimo) y dedicarme a mirar la ciudad por la ventana y desde arriba.

londres-inglaterra-viajandoporahi-15

londres-inglaterra-viajandoporahi-44

londres-inglaterra-viajandoporahi-60

londres-inglaterra-viajandoporahi-10

“¿Viste que nosotros somos de la generación que explica todo?”, me dijo una vez un amigo en Buenos Aires, y nos reímos. Siento que Londres es la ciudad donde todo está muy explicado, hay instrucciones muy detalladas para hacer (o no hacer) las cosas. Para el que no conoce es muy útil, ya que en todas partes hay mapas zonales y carteles con los recorridos de los buses y la ubicación de las paradas más cercanas. Pero más allá de eso, hay cosas que me causan gracia (como que, por ejemplo, en la puerta del baño haya un cartel que diga “now wash your hands”, o que un señor esté explicando por el altoparlante de una estación, mientras afuera diluvia, que el piso está mojado debido a “las malas condiciones climáticas”). Hay cosas que me parecen obvias y por eso graciosas, aunque tal vez sea reconfortante que alguien me las recuerde en una ciudad tan grande como esta. 

londres-inglaterra-viajandoporahi-58

londres-inglaterra-viajandoporahi-64

londres-inglaterra-viajandoporahi-34

londres-inglaterra-viajandoporahi-36

Los buses rojos son muy puntuales. En cada parada hay una pantalla que indica en cuántos minutos llega el próximo y es raro que haya que esperar más de cinco (excepto de noche, cuando tienen menos frecuencia, pero siguen llegando dentro de todo rápido). Para mí, el transporte público acá funciona muy bien: el metro llega a todas partes y es rápido (aunque carísimo), los buses son un poquito más lentos pero tienen un andar muy suave. Sin embargo, varios ingleses con los que hablé se quejan. Me parece que en todas partes la gente se queja del funcionamiento de las cosas de su ciudad, es como un deporte que tenemos. Pienso, mientras viajo, que tal vez vivir una ciudad consiste en entender su lógica (¿cómo funciona el transporte público? ¿La gente pide perdón si te empuja? ¿Se respetan las filas? ¿La gente sonríe?). Uno que viene de afuera, como yo, puede pensar que con tomarse dos o tres veces el bus, como yo, ya entiende algo de la ciudad, y no. Se necesita toda una vida de transporte público para empezar a entender. Este fragmento de Los años de peregrinación del chico sin color, de Murakami, viene al caso:

[quote style=”boxed”] A principios de la década de los noventa, cuando la economía japonesa todavía experimentaba cierto crecimiento económico, un influyente rotativo estadounidense publicó una fotografía a gran tamaño que captaba el instante en que algunos usuarios bajaban, una mañana de invierno, por las escaleras de la estación de Shinjuku en la hora punta. Todos los individuos que salen en la foto miran hacia abajo como por mutuo acuerdo, con expresión sombría, apagada; parecen peces enlatados. El pie de foto rezaba: “Es posible que Japón se haya convertido en un país próspero, pero la mayoría de estos japoneses cabizbajos no parecen demasiado felices”. La fotografía dio la vuelta al mundo.

Tsukuru ignoraba si la mayoría de los japoneses eran de veras infelices o no. El motivo por el que todos los pasajeros que bajan las escaleras de la atestada estación de Shinjuku por las mañanas miran hacia abajo no es porque sean infelices, sino más bien porque están atentos a sus pasos. En las grandes estaciones, en las horas punta, eso es vital para no tropezar, para no perder un zapato. [/quote]  

Por eso yo puedo llegar y mirar de afuera y sacar mis conclusiones, pero probablemente se queden muy cortas para empezar a entender las complejidades de la ciudad.

londres-inglaterra-viajandoporahi-62

londres-inglaterra-viajandoporahi-54

londres-inglaterra-viajandoporahi-40

londres-inglaterra-viajandoporahi-28

londres-inglaterra-viajandoporahi-39

londres-inglaterra-viajandoporahi-24

Cada vez que voy en un bus rojo me siento arriba de todo, intento ocupar el primer asiento (tiene una vista panorámica única) y miro los árboles y las casas. Ya empezó la primavera y todo está floreciendo. Las veredas están llenas de pétalos, la ciudad toma color y lo combina con el gris. Hablando de color, Londres tiene muchos tonos de rojo: el de los ladrillos de las casas, el de los buses, el de las cabinas telefónicas, el de los buzones, el de los carteles del metro. El cielo estuvo bastante gris estos días, excepto el fin de semana pasado que salió el sol, y la calle y los mercados se llenaron de gente. Me encanta que acá el clima sea un tema serio de conversación. El cielo gris me gusta, le da un ambiente especial al lugar y los colores se ven más intensos. No sé cómo será esto en invierno.

londres-inglaterra-viajandoporahi-51

londres-inglaterra-viajandoporahi-45

londres-inglaterra-viajandoporahi-4

londres-inglaterra-viajandoporahi-6

londres-inglaterra-viajandoporahi-14

londres-inglaterra-viajandoporahi-32

londres-inglaterra-viajandoporahi-23

Mientras el bus avanza, canto mentalmente “and if a double-decker bus, crashes into us, to die by your side is such a heavenly way to die”, del tema There is a light that never goes out, de The Smiths. Escucho conversaciones en todos los idiomas: mucho castellano, italiano, árabe, portugués, mucho inglés mezclado con otras cosas. Veo gente de todas partes, huelo comida de todos los continentes. Esta debe ser una de las ciudades más multiculturales del mundo, probablemente junto con Nueva York. Me dicen también que es una ciudad muy clasista y consumista y que hay muchos conflictos sociales. Que importa mucho el cómo te vestís y cuánto tenés, que hay muchos robos. Yo, en mi rol de outsider, no sé cuánto puedo llegar a ver o comprender de esto.

londres-inglaterra-viajandoporahi-29

londres-inglaterra-viajandoporahi-22

londres-inglaterra-viajandoporahi-41

londres-inglaterra-viajandoporahi-56

londres-inglaterra-viajandoporahi-46

londres-inglaterra-viajandoporahi-37

londres-inglaterra-viajandoporahi-12

Fui a la masa crítica londinense (la bicicletada que se hace por lo menos una vez por mes en más de 300 ciudades del mundo) y no pude evitar compararla con la de Buenos Aires. Tal vez podría decir: si querés conocer un poco más a una sociedad, andá a su masa crítica. Empezó a las siete de la tarde, nos reunimos frente al río, debajo de uno de los puentes, y salimos a andar. Seríamos unas 200 o 300 bicis como mucho. En Buenos Aires somos 2000 y es una fiesta y un quilombo. Esta fue bastante ordenada. Hubo algunos bocinazos de parte de los autos y algunos silbidos de parte de los ciclistas. Había uno que llevaba música, otros con alguna bandera y unas pocas bicis raras. Me pareció todo muy british (acá todo es muy british y me encanta). Por ejemplo, pasamos al lado de dos cerezos florecidos y vi que un chico se los señaló a otro y uno dijo: “Oh, lovely!”. Y me acordé de esto:

https://www.youtube.com/watch?v=BUSIjfUX-BU

En medio de mi visita a Londres me fui unos días a Liverpool (en otro post contaré) y volví. De a ratos me siento medio perdida. Londres es enorme y hay demasiado para ver. En lugares así, si no me la paso yendo de un lugar a otro me agarra un sentimiento de culpa: “estoy en Londres, no puedo NO ir a tal y tal lado, no puedo NO ver tal cosa”, y después resulta que me la paso el día entero sentada en una librería leyendo una pila de libros, o me la paso caminando por un parque mirando a los patos, o me la paso subida a un bus de dos pisos mirando por la ventana, o me la paso repitiendo zonas que me gustan y dejo de ir a otras a las que “debería ir”. Y me siento culpable, como si estuviera desperdiciando el tiempo que tengo en Londres.

londres-inglaterra-viajandoporahi-53

londres-inglaterra-viajandoporahi-48

londres-inglaterra-viajandoporahi-33

londres-inglaterra-viajandoporahi-17

londres-inglaterra-viajandoporahi-7

londres-inglaterra-viajandoporahi-52

londres-inglaterra-viajandoporahi-13

londres-inglaterra-viajandoporahi-57

londres-inglaterra-viajandoporahi-35

londres-inglaterra-viajandoporahi-31

londres-inglaterra-viajandoporahi-30

Una tarde me bajé en la estación Picadilly y lo primero que hice fue entrar a una librería que estaba a la salida. Me quedé horas. Agarré varios libros y me puse a leer, pero hubo uno que me sacudió más que el resto: The idle traveller – The art of slow travel, de Dan Kieran. Lo empecé a leer y dije eureka, me encontré. El adjetivo “idle” tiene muchos significados: ocioso, perezoso, libre, desocupado, sin trabajo, inactivo. El idle traveller que plantea el libro es un viajero que avanza lento y pasa largos ratos sin hacer nada (“nada” en un sentido práctico o pragmático), observando, caminando, pensando; es un estilo de viaje que tiene más que ver con una terapia interna que con un recorrido turístico (cito y traduzco: “idle travel (…) es una travesía espiritual. Es una peregrinación diseñada para hacerte crecer como persona, para ayudarte a reconectar con vos mismo y con otros, para curarte de tus traumas. En una palabra, es terapéutico”).

londres-inglaterra-viajandoporahi-5

londres-inglaterra-viajandoporahi-49

londres-inglaterra-viajandoporahi-47

londres-inglaterra-viajandoporahi-50

londres-inglaterra-viajandoporahi-43

londres-inglaterra-viajandoporahi-19

londres-inglaterra-viajandoporahi-25

londres-inglaterra-viajandoporahi-27

En el primer capítulo, “Travel, don’t just arrive” (algo así como Viajá, no solo llegues), el autor cuenta que debido a su miedo a volar decidió dejar de tomar aviones y hace todos sus viajes por tierra; al viajar despacio, es capaz de unir un punto con otro, de ver cómo el paisaje y la cultura van cambiando de a poco. En “Be your own guide” (Sé tu propio guía) habla acerca de la presión que todos sentimos cada vez que visitamos un lugar (tengo que ir a tal y tal lugar, tengo que hacer tal y tal cosa) y propone conocer los lugares a través de la literatura o de las películas, o de la música  (en vez de a través de las guías de viaje tradicionales) ; propone hacer tu propio recorrido sin sentirte mal si no vas a la lista de lugares que mencionan las guías o si decidís ir a ese lugar donde, según ellas, “no hay nada para ver”. En todos lados hay cosas para ver. Todavía no terminé de leerlo, pero siento que encontré un libro que me hace sentir menos sola en mi manera de viajar. Cada vez hago menos cosas (que “debería hacer”) en los lugares y eso de a ratos me hace sentir incómoda o fuera de lugar (muchas veces me preguntan: ¿cómo que fuiste a tal lado y no hiciste tal cosa? ¿Pero qué hiciste entonces? ¿Para qué fuiste?). Pero ahora vuelvo a confirmar que cada cual tiene su manera de viajar y que no estoy sola en esto de viajar lento y de pasar el tiempo caminando o mirando por la ventana.

Por eso no sé si puedo escribir acerca de Londres: es que no hice casi nada.

londres-inglaterra-viajandoporahi-55

londres-inglaterra-viajandoporahi-42

[box border=”full”]Información útil para viajar a Londres:

– Londres es muy caro. Sabelo antes de viajar para no llevarte sorpresas.

Cambio: 1 libra = 1.21 euros = 1.67 dólares (abril 2014)

Transporte: el precio del viaje en metro varía dependiendo la hora (es más caro en hora pico), a qué zona vayas y cómo pagues. Si pagás en efectivo, un viaje cuesta 4,20 libras; si pagás con la tarjeta Oyster (a mí me prestaron una, pero se puede comprar online o en las estaciones) te cuesta entre 2,20 y 3,20 el viaje entre las zonas 1 y 3. Los buses son más baratos: 1,45 libras con la Oyster y 2,40 libras en efectivo. Si vas a estar varios días te conviene comprar los pases (con la Oyster): hay un pase diario de 7 libras (podés viajar ilimitadamente durante todo el día) y otro de siete días por 30 libras. También hay un sistema de bicing (ojo, solo se puede pagar con tarjeta que tenga chip): cuesta 2 libras por sacar la bici y la primera media hora de uso es gratis. Esta web es muy útil para saber cómo llegar de un lugar a otro en transporte público: tfl.gov.uk

Alojamiento: las camas en dormitorios compartidos de hostels empiezan en 10 libras aprox. Son muy básicas y con baño afuera. Hacé couchsurfing.

Comida: hay muchos lugares de comida al paso donde podés comprar sandwiches, ensaladas, sushi, rolls, kebabs por entre 3 y 8 libras. Si te sentás a comer vas a gastar entre 5 y 10 libras como mínimo. Los supermercados tienen secciones con comidas preparadas (cuestan entre 2 y 4 libras). Lo más barato es cocinar en el hostel o casa donde te alojes. Salir a tomar algo es caro: un vaso de cerveza te puede costar entre 4 y 9 libras.

Los museos son gratis.

– Caminar también, aunque Londres es gigante y te puede llevar varias horas ir de un lugar a otro.

– Hay un montóooon de walking tours temáticos por 9 libras. Si te interesa conocer algún tema en especial, te los recomiendo. Sino, pedí un mapa y hacelo por tu cuenta. También hay walking tours gratuitos, aunque se suele dejar propina al final.

Si te gusta el arte callejero, Londres es un paraíso. La zona de Shoreditch está llena de murales y stickers.

– Transporte a otras ciudades: los buses más baratos son Megabus y National Express; también se usa blablacar y liftshare (coches compartidos). [/box] 

Privacy Settings
We use cookies to enhance your experience while using our website. If you are using our Services via a browser you can restrict, block or remove cookies through your web browser settings. We also use content and scripts from third parties that may use tracking technologies. You can selectively provide your consent below to allow such third party embeds. For complete information about the cookies we use, data we collect and how we process them, please check our Privacy Policy
Youtube
Consent to display content from Youtube
Vimeo
Consent to display content from Vimeo
Google Maps
Consent to display content from Google