Guía práctica para viajar a Tokio: dónde dormir, qué ver y hacer, cuánto vas a gastar y algunos consejos para ahorrar

[box type=info] Este post está basado en mi estadía de casi dos meses en Tokio, entre septiembre y noviembre de 2016. En esta guía vas a encontrar información y precios de alojamiento, transporte, comida y más. Todos los precios que aparecen son los que vi o pagué y los consejos provienen de mi experiencia. Cualquier consulta, por favor dejala en los comentarios así otros lectores también pueden ver la respuesta.[/box]

Tokio es una de las ciudades más grandes del mundo y armar un viaje a distancia puede ser abrumador, sobre todo si es tu primera vez en Japón. Cuando empecé a investigar, unos meses antes de viajar, no sabía cuál era la mejor zona para alojarnos, cuánto nos iban a costar las cosas, qué íbamos a comer, cómo nos íbamos a comunicar con la gente ni cómo nos íbamos a mover de un lado a otro. La capital japonesa me parecía enorme y me asustaba. Nos estábamos por ir al otro lado del mundo.

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En septiembre de 2016 volamos de Buenos Aires a Nueva York, donde hicimos una escala extendida de una semana, y de ahí a Tokio, las dos veces en vuelos directos. Salimos a la mañana de Nueva York y llegamos a Tokio al mediodía del día siguiente. El jet-lag (el desbalance de mi reloj interno con respecto al horario del lugar) me duró casi una semana: me quedaba dormida a las 7 de la tarde y me despertaba a las 5 de la mañana, de a ratos me mareaba tanto que se me movía el piso y me costó bastante adaptarme a la comida. Tengan en cuenta que si viajan desde lejos, la diferencia horaria puede afectarlos físicamente, así que traten de descansar los primeros días, aunque parezca imposible.

Tokio es un rompecabezas. No hay una sola manera de definirla ni un solo elemento que sea típico: todo es tan distinto que te pone en un estado de atención y asombro constante. A veces siento que Japón es un país salido de otro planeta. Tokio tiene 38 millones de habitantes y es todo lo opuesto de lo que uno se imagina al pensar en una gran ciudad: es una de las capitales más seguras del mundo, los chicos van solos al colegio desde los 6 años, las calles están impecables, no se escuchan bocinazos, no hay autos estacionados en las veredas, no se puede fumar en gran parte del espacio público, la gente es extremadamente amable, se ven muchas bicicletas sin atar y hay muchos espacios verdes y naturales integrados en la ciudad.

Lo mejor que pueden hacer en Tokio es caminar y dejarse llevar por lo que les llame la atención. Estén donde estén van a encontrar algo interesante y siempre van a estar cerca de alguna estación de tren o metro para ir a otro lado. Traten de dedicarle varios días, no solamente el de llegada y el de partida. Tokio es una de las ciudades más fascinantes que conocí en estos ocho años, a nosotros nos tuvo dos meses atrapados y ya queremos volver.

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Los barrios de Tokio

La ciudad de Tokio está dividida en 23 special wards o “barrios especiales”, que son como pequeñas ciudades en sí. Estos son algunos de los que conforman el centro de Tokio y lo que se conoce como “Old Tokyo” y en los que probablemente pasarán la mayor parte de su tiempo explorando:

* Chiyoda: en este barrio está la estación central de Tokio (Tokyo Station), a la que llegan todos los trenes y colectivos, así como Akihabara, la meca geek del mundo, donde hay edificios con pisos enteros de videojuegos y los sex shops más freakys que vi.

* Chuo: es la zona de Ginza, uno de los barrios más populares para hacer compras, y del Tsukiji Fish Market, el mercado de pescado más grande del mundo.

* Shibuya: en este barrio hay muchísimos negocios y vida nocturna, acá está Harajuku, donde pueden ver a los cosplayers los domingos, y Yoyogi Park, uno de los parques urbanos más grandes de Tokio.

* Shinjuku: es considerado el segundo centro de Tokio y es otro de los barrios donde confluyen todos los medios de transporte (la estación Shinjuku es la más transitada del mundo, con más de 3 millones de pasajeros por día). Esta es la parte más luminosa y visualmente recargada de Tokio, con edificios futuristas, tiendas de electrónica, hoteles de lujo y hasta Godzilla.

* Sumida: es una zona más residencial y forma parte de lo que se considera Old Tokyo. Fue el primer barrio en el que nos quedamos y nos gustó mucho, tiene calles curvas, casas bajas y bicis sin atar. Es un muy buen lugar para ver los cerezos durante la primavera.

* Taito: también forma parte de la parte antigua de Tokio y es un barrio de casas bajas por el que me encantó caminar. Lo más conocido es Asakusa, donde está el templo Senso-Ji, y el parque de Ueno, un lindo espacio verde para salir a pasear.

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Cambio:

[box type=star]1 USD = 113 ¥ (27/11/16) – Lo más fácil para calcular es dividir por 100. Podés ver la tarifa actualizada en XE.[/box]

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Transporte – cómo llegar y cómo moverte:

* Costo del vuelo, pasaje de ida con escala extendida

Nosotros volamos de Buenos Aires a Nueva York y de ahí a Tokio con American Airlines. Un pasaje de ida nos costó 800 dólares, lo sacamos tres meses antes de viajar y pudimos extender la escala en Nueva York de unas horas a una semana sin costo extra. El tramo de Nueva York a Tokyo fue con Japan Airlines en uno de los aviones más cómodos que viajé en mi vida. Todo muy japonés: inodoros electrónicos, azafatas súper amables y si hubo turbulencia ni se sintió.

* Cómo ir del aeropuerto de Narita al centro

Si estás viajando desde otro país, lo más probable es que llegues a Narita (NRT), el aeropuerto internacional de Tokio, ubicado a 70 km de la ciudad. Nosotros vimos el mapa de transportes por primera vez cuando aterrizamos y nos sentimos bastante perdidos, además de que teníamos un vuelo de 12 horas encima y mucha diferencia horaria. Es mejor saber cuáles son las opciones de traslado antemano, ya que existen varias maneras de ir del aeropuerto a la ciudad:

– La más rápida es tomar el tren Skyliner a la estación Ueno (tarda 45 minutos y cuesta ¥2400 o 24 usd) o el Narita Express a Tokyo Station, Shibuya o Shinjuku (cuesta ¥3190 y tarda 55 minutos, si tenés el Japan Rail Pass está incluido).

– La más barata es tomar el tren Keisei Limited Express/Access Tokkyu a Ueno y de ahí combinar en metro u otro tren. Cuesta ¥1200 (12 usd). También hay buses que van a Ueno y Asakusa por ¥1000, preguntá en el mostrador de información turística de Narita.

– También se puede ir en taxi pero es muy caro, cuesta entre ¥17000 y ¥30000 (de 170 a 300 usd).

El mapa de trenes de Tokio

El mapa de trenes de Tokio

* Cómo moverte por la ciudad

– Trenes y metro. Estos van a ser los medios de transporte que más vas a usar en Tokio. Un viaje en tren cuesta desde ¥150 (usd 1,50) y un viaje en metro cuesta ¥200 (usd 2), para llegar a ciertos lugares vas a tener que combinar transportes y puede que gastes entre 300 y 500 yenes. Hay un pase ilimitado de metro que dura 24 hs y cuesta ¥600, no hay pases semanales. Existe un pase de tren para viajar por todo Japón que se llama Japan Rail Pass (y que también incluye los trenes de Tokio), en mi Guía para viajar a Japón hablaré al respecto.

– Bicis. Vas a ver que gran parte de los habitantes de Tokio se movilizan en bicicleta y van por las veredas. Si te gusta andar en bici, es una buena opción.

– Caminar. Si bien Tokio es muy linda para caminar, las distancias son muy largas e ir de un barrio a otro puede llevarte varias horas. No hay estaciones en cada cuadra, sino que suelen estar a un kilómetro de distancia entre sí. Lo que hicimos nosotros fue elegir una zona por día, tomar el tren o metro hasta ahí, recorrer todo caminando y volver en tren al alojamiento.

Dentro de una estación

Dentro de una estación

Algunos consejos con respecto al transporte:

– El transporte público en Tokio es muy eficiente pero también un poco confuso. Las estaciones son enormes y están llenas de gente, salen un montón de trenes a la vez, hay carteles por todas partes (en japonés e inglés) y a veces es difícil encontrar la salida a la calle (una vez estuve buscando la salida como por 15 minutos en la estación Shinjuku). Si te perdés, preguntale a cualquier guardia.

– Todos los trenes salen en el minuto exacto así que no llegues tarde, sobre todo si tenés que viajar a otra ciudad en un tren específico. Varias veces llegamos corriendo unos segundos antes de que saliera porque no encontrábamos la zona de embarque. Una cosa es llegar a la estación a horario y la otra es llegar al tren a horario, andá siempre con un margen de al menos 20 minutos.

– El transporte público deja de funcionar a las 12 de la noche y retoma a las 5 de la mañana, tenelo en cuenta si vas a salir de noche porque los taxis son carísimos y cobran recargo nocturno.

– Podés recorrer todo Tokio usando solo la línea Yamanote del JR (es circular).

– Te recomiendo que saques la Suica (o Pasmo), una tarjeta magnética recargable que sirve para pagar (casi) todos los trenes, autobuses y metros del país. Es más fácil y rápido que estar sacando cada boleto por separado. La comprás en las máquinas de las estaciones, cuesta ¥500 que te reintegran cuando la devolvés.

– Estas aplicaciones son muy útiles para armar los recorridos por la ciudad: Google Maps, Hyperdia, maps.me

– Las calles en Japón no suelen tener nombre ni número. Sí, como leíste. Pero con Google Maps y preguntando llegás (casi siempre) a todos lados.

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Alojamiento – dónde dormir, opciones y costos

* Cuál es la mejor zona para quedarse

Cuando nos pusimos a buscar alojamiento no teníamos ni idea de qué zona era la más conveniente y la verdad que reservamos un poco al azar. Primero estuvimos en Sumida, después nos quedamos en Meguro, en Shinagawa, cerca de Tokio Station y por Yoyogi Park. Nos fuimos moviendo bastante y estuvo bueno porque conocimos distintos barrios. Como Tokio es muy grande y tiene muchos centros, no sé si hay una zona mejor que otra, me parece que con que te quedes en cualquiera de los barrios que mencioné al principio del post vas a estar bien ubicado. Tal vez Shinjuku sea donde está la acción, pero en todo Tokio hay cosas para ver y hacer.

* Opciones y costos

Dormir en Tokio (y en todo Japón) es caro. Junto con el transporte, serán tus gastos más altos. Hay varias opciones de alojamiento y lo más barato que vas a encontrar es a partir de 20-25 dólares la noche por persona. Eso sí, reservá con tiempo porque todo se llena enseguida. Y tené en cuenta que Tokio es la ciudad más poblada del mundo y los espacios son reducidos.

– Hostels. Los hostels suelen ofrecer una cama en un dormitorio compartido por ¥2000 – 3000 (20 – 30 usd).

– Cápsulas. Los hoteles de cápsulas suelen ser solo para hombres y japoneses, aunque hay algunos que aceptan extranjeros y/o mujeres. Los precios empiezan en ¥2000 por noche (20 usd).

– Comic book stores (manga kisa). Existen tiendas de comics / cibercafés que están abiertas las 24 hs y cobran entre ¥1500 – 2500 por 8 horas de estadía. Sirve si perdiste el último tren (es más barato que un taxi). No te dan una cama sino un sillón y un cubículo privado.

– Business hotels. Este tipo de hotel suele estar cerca de las estaciones y cuesta desde ¥6000 la noche por una habitación para una persona. Pueden comparar precios y reservar hoteles y hostels en Tokio acá.

Airbnb. Airbnb es un sistema de alquiler de departamentos o habitaciones en casas de familia. Nosotros usamos eso durante casi toda nuestra estadía en Tokio y la verdad que fue lo más conveniente: siempre estuvimos en buenas ubicaciones y pagamos entre 18 y 28 usd cada uno por noche, es decir que por el precio de dos camas en un hostel tuvimos cuartos privados con acceso a la cocina y/o a toda la casa. Si hacés tu primera reserva a través de este enlace tendrás 30 usd de descuento.

Couchsurfing. Nosotros no usamos Couchsurfing en este viaje ya que como ambos pasamos gran parte del día trabajando en la compu, nos pareció importante tener un espacio de trabajo y privacidad. Me dijeron que es difícil encontrar couch en Tokio, pero no imposible, así que pueden intentarlo. Acá les cuento qué es y cómo funciona Couchsurfing.

– Housesitting. De vez en cuando surge alguna búsqueda de cuidadores de casa y/o mascotas en Tokio, así que si quieren hacerlo estén atentos a las notificaciones de las webs de housesitting. En este post cuento mejor de qué se trata esto de cuidar casas.

Nuestro primer Airbnb en la casa de una japonesa. En Japón es muy común dormir en futones (los colchones que se ven en la foto)

Nuestro primer Airbnb en la casa de una japonesa. En Japón es muy común dormir en futones (los colchones que se ven en la foto)

Sugerencias de cosas para hacer en Tokio:

Cada viaje es personal y siempre incentivo a que cada uno recorra los lugares según sus intereses y a su ritmo. Acá va una lista de cosas que hice y me gustaron:

  • Caminar. Tokio es ideal para bajarte del tren en cualquier estación y explorar a pie. Siempre vas a encontrar algo interesante.
  • Ir un domingo a Yoyogi Park. Tratá de buscar a “los Elvis”, japoneses que se visten como si fueran extras de Grease y bailan temas de rock de los 50 en la calle. Además vas a estar ahí nomás de HarajukuTakeshita Street, donde podés ver a los cosplayers que salen vestidos los domingos.
  • Ir al Tsukiji Fish Market, el mercado de pescado más grande del mundo. Si te gusta el sushi, probalo ahí. No debe existir pescado más fresco. También podés ir a ver la subasta de atunes que se hace todas las madrugadas.
  • Cantar en un karaoke. Nosotros fuimos con un grupo de japoneses y fue muy divertido. Pagamos ¥1000 (10 usd) cada uno y nos dieron una sala privada con comida, disfraces y shots por una hora.
  • Ir a un cat cafe. En Tokio hay “cafés” donde podés estar media hora y acariciar gatos, conejos, búhos, hamsters y hasta serpientes. Cuestan unos ¥600 (6 usd) los 30 minutos.
  • Pasar horas mirando cuadernos, papeles de carta y washi tapes en las papelerías. Tokio es el paraíso de las papelerías, así que si el stationery te enloquece tanto como a mí, no dejes de entrar a alguna de las librerías-papelerías de esta ciudad. Vas a querer comprarte todo.
  • Cruzar el famoso Shibuya Crossing, cinco sendas peatonales con semáforos sincronizados por las que pasan más de 2500 personas a la vez en hora pico.
  • Buscar a Godzilla. Pista: tiene una calle propia en Shinjuku.
  • Coleccionar sellos en las estaciones de tren. En este post te cuento eso y otras cinco cosas que podés salir a buscar gratis en Tokio.
  • Entrar a los arcades (como shoppings pero solo con máquinas de juegos) y a los sex shops de Akihabara (vas a encontrar cosas que nunca te hubieses imaginado).
  • Recorrer templos (hay varios y suelen estar siempre repletos de gente visitándolos).
  • Ir al cementerio de Yanaka (si te gustan los cementerios) y merodear por esa zona antigua.
  • Pasear por el parque Ueno.
  • Mirar Tokio desde arriba.
  • Entrar a algún department store (va a ser imposible que no entres, están por todas partes y a veces la única manera de llegar de un lugar a otro es atravesarlos).
  • Comer ramen en un lugar donde no se hable inglés (vas a tener que pedirlo a través de una máquina).
  • Pescar peluches de las máquinas.
  • Ir al Museo Ghibli, sobre todo si te gustan las películas de Miyazaki. Eso sí, reservá tu entrada con anticipación porque se agotan un mes antes (nosotros no conseguimos así que nos queda para la próxima).
  • Ver prácticas o campeonatos de sumo.
  • Imprimir fotos de tu viaje. En negocios como Yodobashi Camera hay máquinas donde podés imprimir fotos directamente desde la cámara o el celular. Cuestan unos ¥30 por foto y están listas en dos minutos.
Shinjuku de noche, una de las zonas más turísticas

Shinjuku de noche, una de las zonas más turísticas

En el mercado Tsukiji

En el mercado Tsukiji

En uno de los templos de Asakusa

En uno de los templos de Asakusa

El cruce de Shibuya

El cruce de Shibuya

El mejor sushi que comí en mi vida, en el mercado de Tsukiji (pidan el "aburi toro" para tener una experiencia religiosa) (?)

El mejor sushi que comí en mi vida, en el mercado de Tsukiji (pidan el “aburi toro” para tener una experiencia religiosa) (?)

Otakus en Halloween

Otakus en Halloween

 

Presupuesto y algunos consejos para ahorrar:

– Alojamiento: vas a gastar al menos 20 usd por noche por persona.

– Transporte: dependerá de cuánto te muevas por la ciudad y si tenés el Rail Pass o no. Si hacés un viaje de ida y vuelta al día (y todo lo demás caminando), vas a gastar entre ¥220 y 500, aprox, según dónde te estés quedando y a dónde vayas.

– Comida: comer en Tokio no es barato, pero hay opciones económicas.

  • En general, si entrás a un restaurante o local de comida vas a gastar como mínimo unos ¥750-1000 por persona (y podés gastar muchísimo más, también).
  • Vas a ver que por toda la ciudad hay minimercados o convenience stores (se les dice konbini) como el 7-Eleven, Family Mart, Lawson, K-Mart y otros, donde venden bandejas de comida hecha por ¥ 250-650, cosas de panadería, yogur, jugos, etc (yo suelo desayunar ahí).
  • También hay buenas opciones para comer cerca de las estaciones de tren y en el subsuelo de los department stores.
  • Los supermercados son lo más barato, pero no son tan fáciles de encontrar y vas a necesitar una cocina si querés cocinarte. También venden bandejitas de comida preparada y las ponen a mitad de precio (o con descuento) cuando están por cerrar.
  • Podés comprar bebidas en cualquier máquina expendedora (hay en cada cuadra).
  • El agua se puede tomar de la canilla (grifo), así que comprate una botella y rellenala en cualquier lado.

– Internet: en general suele haber wifi gratuito en muchos konbini, department stores y estaciones. Nosotros nos compramos tarjetas SIM con internet (no habilitadas para llamadas) y la verdad es que nos sirvieron mucho, sobre todo para estar comunicados y poder chequear Google Maps y Google Translate en cualquier momento. Por una tarjeta SIM con 2 GB de datos y 3 meses de duración pagamos ¥4000 (40 usd, unos 13 usd por mes), pero hay opciones más económicas y por menos tiempo. Todos los lugares en los que nos alojamos tenían wifi incluido.

– En Japón casi todo se paga en efectivo y en muchos lugares no aceptan tarjeta, así que traé dólares o euros para cambiar o asegurate de que vas a poder sacar plata del ATM con tu tarjeta. Hay cajeros automáticos en todos los convenience stores (7-Eleven, etc), pero no todos sirven para tarjetas internacionales.

– A casi todos los precios se les agrega un tax del 8%. En algunos negocios te lo devuelven por ser turista (buscá los tax free counters).

– Hay tiendas que se llaman “100 yen stores” donde casi todo cuesta ¥100 (1 usd). Una de las más populares es Daiso. La cadena Don Quijote también es popular para comprar cosas baratas.

Bandejas de comida preparada.

Bandejas de comida preparada.

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Casi todo por 100 yenes

Casi todo por 100 yenes

Hay panaderías por todas partes. No son tan baratas pero son muy ricas.

Hay panaderías por todas partes. No son tan baratas pero son muy ricas.

Lo mejor para comer: los lugares chiquitos.

Lo mejor para comer: los lugares chiquitos.

El mejor ramen que probé. Un plato así suele costar unos 750-800 ¥

El mejor ramen que probé. Un plato así suele costar unos 750-800 ¥

Otras cuestiones:

* Seguridad: Tokio me parece una de las ciudades más seguras que visité en mi vida (si no la más segura). La gente se queda dormida en el tren con el celular en la mano, los chicos van solos al colegio (los ves subirse a los trenes con seis años como si nada), en muchos cafés o restaurantes la gente deja el teléfono o la cartera en la mesa para indicar que está ocupada. Yo caminé sola y acompañada de día y de noche y nunca me sentí ni levemente insegura. Probablemente debe haber algún que otro robo, pero no es algo que pase todo el tiempo. Igualmente, nunca está de más tener cuidado.

* El idioma: con el inglés nos arreglamos bien. Casi todo está señalizado en japonés e inglés, y si bien no todos lo hablan, hay muchos tokiotas que sí. Nosotros usamos mucho la app de Google Translate para sacarle fotos a los carteles, textos o menúes en japonés y traducirlos en el momento. Además los japoneses son súper amables y siempre trataran de ayudarte y de comunicarse.

* Mejor época para visitar Tokio: en mi opinión, lo mejor es ir en primavera o en otoño. Nosotros estuvimos desde mediados de septiembre hasta principios de noviembre. Eso sí, el otoño en Tokio empieza tarde y las famosas Autumn leaves se ven recién a fines de noviembre, además llueve bastante pero el clima es moderado (entre 10 y 20 grados). La primavera es otra época muy popular, ya que todos los cerezos florecen (tendremos que volver para verlo…).

* Visa: la mayoría de los países de Europa y varios países de América Latina (entre ellos Argentina, Uruguay, Chile y México) NO necesitan visa para ingresar como turistas. El período máximo de estadía es de 90 días, que se puede renovar si salís de Japón y volvés a entrar. En este artículo hablo acerca de las visas y de cómo saber si necesitás una o no.

Si estás buscando información práctica para viajar por Japón, te recomiendo este post: Datos y consejos para viajar por Japón.

Niño japonés volviendo solo del colegio

Niño japonés volviendo solo del colegio

Tokio es una mezcla de mundos

Tokio es una mezcla de mundos

Es esto

Es esto

Y también esto

Y también esto

Y esto

Y esto

Y es, sobre todo, gente muy pero muy amable y amigable.

Y es, sobre todo, gente muy pero muy amable y amigable.

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[box type=star] Si querés leer acerca de mis experiencias en Tokio, estos son los posts que publiqué:

* Primeros acercamientos a Japón

* Rompecabezas de Tokio

* 6 cosas para salir a buscar gratis en Tokio

* La ruta de las papelerías en Tokio

* Nuestra primera experiencia haciendo housesitting

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Nota: le pongo muchas horas de viaje, caminatas, investigación y trabajo a estas guías prácticas y te las ofrezco de manera gratuita porque es lo que a mí me hubiese gustado leer antes de viajar. Si te sirven para planificar tu viaje, por favor considerá reservar alguno de los siguientes servicios (vuelos / hoteles / Airbnb) a través de estos buscadores. Si lo hacés, me dan una pequeña comisión que no se suma al precio final de tu compra y que me ayuda a seguir viajando y publicando guías como esta. ¡Gracias!

 

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Nuestra primera experiencia de housesitting en Tokio

Vi el anuncio de Amanda la misma tarde en la que casi compro dos pasajes de Tokio a París. Un poco harta de los precios del alojamiento en Japón, se me ocurrió mirar cuánto costaba un pasaje de escape a Europa y cuando encontré un vuelo directo a Francia por menos de 300 dólares lo pensé. No es que Francia sea mucho más barata, pero nuestro plan con L es volver a Biarritz dentro de unos meses, buscar casa para hacer base —cómo necesito una casa— y quedarnos un largo rato allá, así que se me ocurrió que podíamos adelantar la partida. Vivir en Japón es caro, pero nuestro plan era estar tres meses y todavía nos quedaban dos, así que en vez de dar por terminado el viaje antes de tiempo decidimos buscar otras opciones que nos permitieran ahorrar.

Entré a la web de housesitting en la que nos habíamos hecho un perfil hacía unas semanas y vi que Amanda buscaba a alguien que cuidara su casa y a sus dos perras en Tokio durante cinco días mientras ella y su marido se iban de viaje al Monte Fuji. Le escribí enseguida, le dije que estábamos en Tokio, que nos encantan los animales, que trabajamos desde casa, que estábamos disponibles. Unas horas después teníamos una respuesta positiva: “Quiero conocerlos con las chicas, encontrémonos en la estación Yoyogi-Uehara a las 8 de la noche”. “Las chicas” eran Doris y Lucy, dos perras australianas de raza labradoodle, mezcla de labrador y poodle (caniche), de 3 y 5 años, que apenas nos vieron llegar se nos acercaron corriendo y nos llenaron de besos. Ellas ya nos habían aceptado como sus petsitters. Amanda y Andrew, su marido, nos llevaron a conocer la casa, nos explicaron cómo funcionaba todo, nos enseñaron a separar la basura, nos dieron las instrucciones para cuidar a las perras y nos dijeron que volviéramos en dos días para instalarnos durante las cinco noches siguientes.

Ellas son Lucy y Doris

Ellas son Lucy y Doris

Housesitting, que significa “cuidado de casas” en inglés, es un sistema de economía colaborativa: un dueño (houseowner) se va de viaje y, como no quiere dejar su casa y/o mascotas sola(s), busca a un cuidador (housesitter/petsitter) que pueda quedarse durante ese período de tiempo y hacerse cargo del mantenimiento de la casa y el cuidado del jardín y/o los animales. No hay plata de por medio pero ambos salen beneficiados: la casa y/o mascotas no quedan sola(s) y el cuidador no paga alquiler. Es un sistema que cada vez más viajeros eligen y hay varias webs que ponen en contacto a los dueños con potenciales cuidadores (al final del post les dejo algunas). No me acuerdo cómo descubrí housesitting, probablemente fue a través de Maga, que viajó durante dos años sin pagar una noche de alojamiento usando esta modalidad. Al igual que cuando descubrí Couchsurfing, me pareció demasiado bueno para ser cierto y durante mucho tiempo no me animé a abrirme un perfil. ¿Viajar y tener una casa y mascotas a la misma vez? Es mi sueño y se alinea mucho con lo que busco ahora: un hogar en distintas partes del mundo. 

El ventanal de nuestra nueva casa

El ventanal de nuestra nueva casa

Dos días después del encuentro con Amanda y las perras nos mudamos a la casa en nuestro nuevo rol de cuidadores. “No puedo creer que vamos a tener cocina y heladera propia, tampoco puedo creer la casa que nos tocó: deben caber seis o siete departamentos japoneses adentro”, pensé. Tokio es la ciudad más poblada del mundo —tiene casi la misma población que toda Argentina— y los espacios son muy reducidos. Hasta ese momento nos habíamos estado quedando en cuartitos o en dormitorios compartidos, así que tener tantos metros cuadrados solo para nosotros iba a ser un lujo. Amanda y Andrew son de Australia pero ella está trabajando en Tokio y la empresa les da esta mansión. La casa tiene un jardín que parece un bosque privado, tiene sillones enormes para acostarse a mirar películas, tiene música, tiene una mesa donde podemos trabajar, tiene una cocina gigante con más de una hornalla, tiene la cama más cómoda que probé. Lo único malo fue que la estadía haya sido tan corta.

Descansando en el sillón

Descansando en el sillón

El jardín

El jardín

Lucy a mis pies

Lucy a mis pies

Pasamos la primera noche en la casa con los dueños, que se fueron de viaje a la mañana siguiente. Apenas quedamos solos, las perras se mudaron a nuestro cuarto, se subieron a nuestra cama y no se nos despegaron más (sobre todo de L, que tiene un imán para los animales). Dormimos los cuatro juntos: Lucy se enroscó sobre mi cabeza, Doris se estiró en diagonal en el medio y nosotros nos acomodamos en los huecos. A las siete de la mañana del día siguiente sonó la alarma perruna: Lucy nos sacudió y Doris golpeó el piso con las patas como si estuviera bailando tap. Les di de comer, las dejé salir al jardín y me acordé de todo lo que nos había dicho Andrew: si Doris se baja de la cama en mitad de la noche y hace ruido decile que se vuelva a subir, si Lucy se para al lado de la ventana del living quiere decir que tiene que ir al baño, denles de comer dos veces al día, Doris come más porque es más grande pero Lucy va más veces al baño, sáquenles las lagañas a la mañana porque sino se endurecen y les pueden lastimar los ojos, acá cerca hay un parque donde las llevo todos los días a jugar, junten la caca en una bolsa y tírenla en este tacho, si salen al jardín y está embarrado límpienles las patas antes de volver a entrar, si salen de noche pónganles los collares luminosos, que no corran en esta parte de la casa porque patina. Nunca tuve mascotas —más allá de un pato durante unos días y algunos animales que cuidé en casas de amigos— así que hice todo con extremada cautela.

Doris

Doris

Lucy y su mirada humana

Lucy y su mirada humana

Durante los días siguientes nos fuimos turnando. A veces L y yo las sacamos a pasear juntos, a veces fuimos solos con las dos perras. Me gustó conocer la ciudad desde la cotidianidad y la óptica de dos animales. Cada vez que íbamos al parque olían todo lo que encontraban en el camino, casi siempre nos cruzábamos con otros perros e intercambiábamos saludos con sus dueños. Arriba (al parque se sube por una escalera) les podíamos sacar las correas y dejarlas correr alrededor de la cancha de baseball. Demostraron ser perras muy obedientes y de a poco fuimos conociendo su personalidad: a Lucy, la más chica, le encanta esconderse entre los arbustos, Doris es experta en desenterrar pelotas de baseball. Como son perros grandes, cuando los nenes japoneses las veían correr hacia ellos se ponían a gritar y se subían a los bancos. Después se daban cuenta de que eran muy amorosas y se les iba el miedo. Con Doris jugamos al interminable “tirame la pelota que la agarro y te la traigo para que la vuelvas a tirar” y Lucy aprovechó las distracciones para esconderse por ahí. Repetimos el ritual del paseo dos veces por día y me gustó tener esos cortes obligatorios durante mis horas de trabajo.

En realidad está prohibido que los perros entren a la cancha de baseball, pero ellas aprovecharon una distracción nuestra para entrar por la reja y correr en círculos.

En realidad está prohibido que los perros entren a la cancha de baseball, pero ellas aprovecharon una distracción nuestra para entrar por la reja y correr en círculos.

Jugando.

Jugando.

Los nenes del parque

Los nenes del parque

Todavía no empezó el otoño

Todavía no empezó el otoño

El último día las llevamos a Yoyogi Park, uno de los parques urbanos más grandes de Tokio, a un kilómetro de la casa. Dentro del parque, una mujer anunció por altoparlante, en varios idiomas, que no estaba permitido que los perros fueran sin correa, pero al rato encontramos un espacio off-leash (libre de correas) y las dejamos correr ahí adentro. Se hizo de noche rápido, a las cinco de la tarde ya estaba oscuro, así que les pusimos los collares luminosos para no perderlas de vista y seguimos jugando a la pelota hasta que otro perro nos la robó. Me agaché a buscar la linterna del teléfono en la mochila y un galgo me dio un cabezazo (?).

Volvimos a la casa un rato antes de que llegaran los dueños. Yo que soy bastante obsesiva del orden y la limpieza intenté dejar todo impecable: pasé la aspiradora, limpié la cocina, ordené el living y por poco lustré y perfumé a los perros. Me preocupaba haber separado bien la basura, que en Japón es muy importante porque el camión de basura junta una categoría distinta por día, y no haber dejado nada fuera de lugar. Todo salió bien. Amanda y Andrew llegaron y se encontraron con la casa en orden y dos mascotas felices, y para el dueño eso es lo importante.

La entrada a Yoyogi Park.

La entrada a Yoyogi Park.

Yoyogi Park visto de arriba

Yoyogi Park visto de arriba

Algunas reflexiones acerca de housesitting:

* Como primera experiencia me gustó pero quisiera hacer estadías más largas, cuidar una casa al menos un mes, tener más tiempo de acomodarnos, generar rutinas, disfrutar la casa y vivir el lugar.

* Hacer petsitting es mucho más demandante de lo que pensé, tal vez porque nunca tuve mascotas y no sabía el trabajo que implica cuidarlas. Además, como fue la primera vez que estuvimos a cargo de animales ajenos por tantos días, me preocupé más de la cuenta, pero supongo que es normal. Cuidar mascotas es una responsabilidad enorme.

* Me gusta que exista un intercambio así y que todo esté basado en la confianza: no debe ser fácil para un dueño dejar a su casa y a sus mascotas en manos de desconocidos, pero mientras haya confianza de parte de ellos y responsabilidad y honestidad de parte nuestra, todo funciona.

* Cuidar una casa (y mascotas, sobre todo) es un trabajo que demandará varias horas de tu día. Si bien tendrás un lugar gratis donde dormir, también tendrás tareas diarias que te obligarán a cambiar el ritmo del viaje, así que tené eso en cuenta si decidís usar esta modalidad. Me parece que es ideal para viajeros que quieren quedarse quietos por un tiempo.

* En mi opinión, housesitting es para vos si: querés practicar slow travel, no necesitás tener mucha vida social o salir mucho, te gusta estar en casa y hacerte cargo del mantenimiento (limpieza, jardín, correspondencia, etc), trabajás a distancia, querés pasar mucho tiempo en un mismo lugar, te gustan los animales, podés pasar períodos de tiempo largos en casas alejadas (muchas de las casas que se ofrecen para cuidar están en el campo)

* y housesitting NO es para vos si: estás en un lugar exclusivamente para hacer turismo (no podés irte todo el día si estás a cargo de cuidar mascotas), te vas de viaje y ya tenés un itinerario armado o poco tiempo, querés moverte rápido de un lugar a otro, no estás preparado para dedicar gran parte del día al cuidado de la casa y de sus mascotas.

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Info útil para hacer housesitting:

  • Hay varias webs que conectan owners con sitters. Las más conocidas y usadas son:
    • trustedhousesitters.com (cobran una membresía anual de 99 dólares, que se amortiza rápido cuando conseguís tu primera casa, y es una de las webs con mayor cantidad de ofertas.)
    • mindmyhouse.com (online desde el 2005, cobran una membresía anual de 20 dólares)
    • housecarers.com (online desde el 2000, cobran una membresía anual de 50 dólares y te dan un período de 30 días gratis de prueba)
  • Lamentablemente, housesitting no es una modalidad que esté expandida en todo el mundo. Las oportunidades están principalmente en Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y algunos países de Europa. Y como hay muchos más sitters que casas, la competencia es alta. Así que si estás pensando seriamente en convertirte en housesitter y viajar usando esta modalidad, te recomiendo que leas La guía de House Sitting – Descubre cómo viajar gratis alrededor del mundo cuidando casas, escrita por Magalí Vidoz. Ahí está todo explicado: qué es el housesitting, en qué países se puede hacer, qué webs usar, cómo ser un buen sitter, cómo armar tu perfil, cómo postularte para una casa, qué hacer si te aceptan, qué información pedirle a los dueños, qué hacer frente a una situación negativa y muchas cosas más. Yo la leí antes de viajar y me ayudó mucho. [/box]

6 cosas para salir a buscar (gratis) por Tokio

Tokio es enorme y tiene mucho para ver y hacer. En mi experiencia, lo mejor es elegir un barrio, caminar y explorar con tranquilidad, sino la gran cantidad de opciones puede ser un poco abrumadora. En este post les propongo seis cosas para salir a buscar por Tokio: son gratis, están por todas partes y las encuentran caminando, aunque algunas son más fáciles que otras. Pueden sacarle fotos a sus hallazgos, imprimirlas en cualquier máquina de Tokio y armarse un álbum personal de su viaje por la capital japonesa.

1. Sellos

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Este dato se lo tengo que agradecer a Sol, una lectora, que me mandó un mail para contarme que en las estaciones de tren y en los lugares turísticos de Tokio (y de Japón, en general) hay sellos dispuestos para que la gente los use y los coleccione. Cada sello es distinto y tiene un motivo que representa a la zona, estación, barrio o atractivo en el que se encuentra. Suelen estar puestos en una mesa junto con la tinta, papel (a veces) y un cartel explicativo en japonés. Son muy detallados, con dibujos y diseños complejos, y algunos son más fáciles de encontrar que otros. Los sellos son parte muy importante de la cultura japonesa, los hanko son los sellos personales y los eki stamp son los sellos de las estaciones. Las familias suelen organizar stamp rallys para juntar sellos con sus hijos los fines de semana o en fiestas como Halloween. Son un lindísimo souvenir de Tokio y son gratis. A nosotros se nos volvió vicio, siempre estamos mirando dónde puede haber un sello y cada vez que entramos a una estación jugamos a nuestra versión inventada del StampGO: a ver quién encuentra el sello primero.

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Ejemplo de un sello de una de las estaciones de JR Yamamote (me salió medio mal!)

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Nosotros ponemos los sellos en mi cuaderno y después escribimos el nombre de la estación. A veces hay sellos especiales, como el redondo del medio.

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Este fue el primero que encontramos.

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Suelen estar en una mesa así. En el cartel se ven los sellos de todas las estaciones de la línea Yamanote del JR.

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Dónde encontrarlos: en las estaciones del JR (una de las líneas de tren), por ejemplo, están siempre del lado de afuera, antes de pasar por los molinetes de entrada, es decir que no tienen que pagar el viaje para juntarlos (pero tampoco pueden tomarte un tren y bajar en cada estación para juntar el sello, porque tendrían que pagar cada vez que salen y vuelven a entrar). Una buena opción es caminar de una estación a otra e ir coleccionándolos (las distancias son de más o menos un kilómetro). Si no están puestos en la mesita, suelen estar en las Station office o en manos de algún guardia, generalmente de los que están detrás del vidrio al lado de los molinetes. Preguntenles, no les va a parecer raro! En los lugares turísticos, consúltenle a alguien de seguridad o de información, ya que a veces están medio escondidos.

Tip: en las papelerías venden cuadernos especiales para coleccionar estos sellos. Si los quieren juntar en serio, quizá les convenga comprar una almohadilla de tinta ya que en muchas estaciones la que hay está muy gastada y los sellos no se marcan bien. La consiguen en cualquier papelería por unos ¥500 o 5 usd (dependiendo del tamaño). [/box]

2. Carteles

Las calles de Tokio están llenas de carteles, algunas están tan cargadas que rozan el spam visual. Es que en Japón todo está explicado, y para eso se usan carteles, cartelitos, afiches y papeles con textos y dibujos. Si entendiera japonés me la tendría que pasar leyendo, como no entiendo me la paso adivinando. Un día empecé a prestarle atención a los carteles y desde ahí no pude parar, le debo sacar fotos a tres o cuatro por día: hay carteles que parecen sacados de un cómic, otros con ilustraciones que parecen de película, otros muy bizarros, otros que no sé cómo interpretar. Así que la próxima vez que caminen por Tokio préstenle atención a los carteles e intenten descifrarlos.

Yo no me animo a usar ese shampú.

Yo no me animo a usar ese shampú.

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sí, bueno, lamentablemente pasa. por eso en Japón no dejan sacar fotos con el celular sin sonido.

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y se ven cosas así por la calle, también.

3. Vistas panorámicas

Tokio es la ciudad más poblada del mundo, pero a veces es difícil tomar noción de su tamaño. Hay varios puntos de la ciudad desde los que pueden verla desde lo alto (y gratis!):

* Tokyo Metropolitan Government Building Observatory (Shinjuku)

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Dónde queda: 2-8-1 Nishishinjuku, Shinjuku (ver en Google Maps)
Horarios: de lunes a viernes de 8 a 18.45.
Son dos torres, pueden subir a cualquiera de las dos y ver las vistas desde el piso 45. Si el cielo está claro, se puede ver el Monte Fuji. TIP: ¡hay sello para coleccionar!

* Hotel Excel (Shibuya)

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El famoso cruce de Shibuya, el más transitado del mundo, desde el hotel Excel.

Técnicamente esta vista es solo para huéspedes, pero nadie va a decir nada si entran, toman el ascensor hasta el piso 25 y se acercan a la ventana. Desde ahí van a tener las mejores vistas del cruce de Shibuya, el más transitado del mundo. Si no se animan, tienen la opción B de ir segundo piso del Starbucks que está frente al cruce y mirar desde ahí, pero no es lo mismo.

Dónde queda: Dogenzaka 1-12-2, Shibuya-ku (ver en Google Maps)

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Vista desde el piso 46 del shopping Shiodome

* Shopping Caretta Shiodome (Minato)

Tomen el ascensor de vidrio al Sky Restaurant (piso 46) y disfruten las vistas de los jardines Hamarikyu, Odaiba y el río. Hay un ventanal donde se pueden sentar a descansar y mirar. Esta es una de mis vistas preferidas de Tokio.

Dónde queda: 1-8-2 Higashi Shimbashi, Minato (ver en Google Maps)
Horario: lunes a viernes de 11 a 18.30, sábado y domingo de 11 a 16.30

[box type=star]Otras vistas de Tokio (gratis y pagas):

  • Asakusa Culture and Tourism Center (Taito). Vistas del Tokyo Skytree, la construcción más alta de Japón, y del templo Senso-Ji.
  • Mori Art Museum (Roppongi). Vistas a Tokyo Tower. Entrada: ¥1800 (18 usd).
  • Tokyo Tower (Minato). Vistas a la isla de Odaiba, Tokyo Tower es la segunda estructura más alta de Japón. Entrada: ¥900.
  • Tokyo Skytree (Sumida). Esta torre de televisión mide 634 metros y es la construcción más alta de Japón. En días despejados, se ve el Monte Fuji. La entrada cuesta ¥2060 (20 usd). [/box]

 

4. Arte en el piso

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En Tokio hay arte hasta en los lugares más inesperados y cotidianos: en los carteles, en el packaging y… en el piso. Cuando caminen miren de vez en cuando para abajo, seguro se encuentran con algo interesante.

 

5. Personajes

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No pensé que festejaban Halloween en Japón. Cuando llegamos, en septiembre, ya estaba todo decorado con calabazas, brujas y fantasmas y me pareció un poco raro… Hasta que conocí a los japoneses. “Acá Halloween es más importante que Navidad”, nos contó Joji, un tokiota. “Para nosotros Navidad es una fiesta romántica, en la que buscamos tener una cita, nadie reza ni hace cosas religiosas. En Halloween todos se disfrazan y salen a la calle”. Los festejos duraron tres días, hubo desfiles callejeros, fiestas al aire libre y personajes dando vueltas por todos lados. Vi a Ronald McDonald (varios, uno mandaba mensajes de texto frente al McDonald’s), Batman, Spiderman, zombies, Alicias en el País de las Maravillas, vampiros, Blancanieves y otros personajes que no conocía. El único que no quiso que le sacara una foto fue uno que estaba vestido de oso (no se le veían ni los ojos). Todos los demás aceptaron contentos.

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Esto va más allá de Halloween, es cosplay.

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Fuimos al mercado Tsujiki y este señor insistió en ponerse al cangrejo para la foto.

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TIP: No hace falta ir durante Halloween para ver gente disfrazada. Todos los domingos, si caminan por Takeshita Street, en Harajuku pueden ver cosplayersgente que se viste como sus personajes favoritos del manga, animé, videojuegos, cine, libros o cómics y que los interpreta de manera física y dramática. En Yoyogi Park, al lado de Harajuku, pueden ver a los Rockabilly (también llamados los Elvis): japoneses que se visten con el look rockero de los 50, como salidos de la película Grease, y se reúnen a bailar todos los domingos a la tarde. Dando vueltas por el parque pueden encontrarse al famoso “abuelo colegiala”. Yo todavía no lo vi. No hace falta que se los describa, lo van a reconocer. [/box]

 

6. Algo kawaii

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Esto va a ser fácil porque Japón es la tierra de lo kawaii (cute). En todos lados hay peluches, gatitos, cosas de Snoopy, Hello Kitty, dibujitos, muñequitos blanditos para estrujar y coleccionar, comida en miniatura, pokemones y detalles demasiado tiernos y abrazables. ¿Cómo puede ser que este fanatismo por lo kawaii esté tan extendido en una sociedad? Me quiero comprar todo.

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+1 BONUS TRACK: papelerías

Japón es el reino de lo kawaii y es el paraíso de las papelerías. Si son fans de todo lo que está hecho en papel, les recomiendo que no se pierdan los stationery stores de Tokio. No sé si hay otros así en el mundo. En escribir.me, mi blog de escritura, pueden encontrar “La ruta de las papelerías en Tokio”. No me echen la culpa si se gastan todo en papel de carta y washi tapes! Si saben de otras cosas para ver/hacer/buscar gratis en Tokio, déjenlas en los comentarios.

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Rompecabezas de Tokio

Cada vez que nos mudamos de zona en Tokio pienso que cambiamos de ciudad. Durante estas tres semanas vivimos en Sumida, Shibuya, Shinagawa y Kawasaki y cada traslado fue como llegar a un destino nuevo. Tal vez esto de pensar que un lugar está desconectado del anterior sea el resultado de viajar bajo tierra o en trenes híper rápidos. El síndrome del metro. Cuando vi Tokio por primera vez, desde la ventana del tren que nos trajo del aeropuerto, me pareció que era todo más o menos igual: cables, edificios, carteles, mucho gris. Al menos desde cierta altura y a toda velocidad se veía así, como el estereotipo de la gran ciudad de cemento. Tampoco sabía qué esperar de una metrópolis donde conviven 39 millones de personas, además de viviendas angostas apiladas una encima de la otra y mucha gente junta.

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Primeros acercamientos a Japón

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Mi película preferida de la infancia era Chatrán, pedía que me la alquilaran siempre en el videoclub. Todavía me acuerdo de cómo sufría cada vez que veía la escena en que el gato se caía al río en una caja de cartón. Tiempo después me enteré de que es una película japonesa.

Crecí jugando al Super Mario, primero en el Game Boy, después en el Super Nintendo, después en el Nintendo 64, ahora en la Wii. Un amigo me dijo que el Super Mario es mi cocaína. Su creador es japonés.

En Perú, mi amiga Olga me hizo ver los videos de Pankun, un chimpancé japonés que se viste de humano y se sube al metro, sale a pasear con su perro y se saca fotos en una cabina.

Desde que un amigo peruano me mandó por correo el libro “After Dark” y me puso en la dedicatoria que presentía que me iba a gustar, no puedo parar de leer a Murakami.

Antes de viajar a Asia en el 2010 entrevisté a Fernando Kabusacki, un guitarrista argentino. Me contó que viajaba mucho a Japón y que tocaba con músicos japoneses: “Yo no hablo japonés y ellos no hablan español ni inglés, pero nos subimos al escenario e improvisamos música juntos”.

Conocí por primera vez a un japonés en Malasia. Mi amiga china Journey, que durante mi viaje por el Sudeste fue mi intérprete cultural de Asia, me señaló a un chico que iba con una toalla en el cuello y me dijo: “He’s Japanese. Japanese people always wear towels”. Era japonés y me lo volví a encontrar unos meses después de casualidad en las escaleras de la salida de emergencia de un edificio en Singapur. Tenía la toalla.

En Singapur viví en la casa de Kuni, un couchsurfer japonés muy conocido en la ciudad. Cuando lo conocí, en el 2010, ya había alojado a 500 personas. Me pareció muy silencioso y amable. Cocinó empanadas argentinas. Hace unos días soñé que Kuni me llamaba a un teléfono público para decirme qué lugares de Tokio no me podía perder. “Andá a DUMBO”, es lo único que recuerdo de lo que me dijo.

Tuve un novio indonesio que quería ser japonés. En Bali me enteré de que muchas japonesas viajan a la isla para estar con los taxiboys balineses.

En el Jardín Japonés de Buenos Aires me encontré con una convención de otakus y les saqué fotos. A veces creo que los fans de Japón saben algo que yo no.

Siempre amé la papelería sin saber que mucho de eso proviene de Japón. Sigo usando la tijera de Hello Kitty de cuando tenía 6 años. Sanrio, Made in Japan.

Cuando alguien dice sushi ya no puedo pensar en otra cosa.

Un francés me contó que existe un síndrome que sufren algunos japoneses la primera vez que viajan a la capital francesa: el síndrome de París. Tiene que ver con el choque que sienten entre sus expectativas y la realidad. Estuve dos años con ese síndrome.

Entre el 2010 y el 2011 viví casi un año y medio en el Sudeste Asiático. No fui a Japón. No sentía que fuera el momento (y me parecía muy caro).

Las curiosidades que se publican de Japón en internet siempre suelen llegarme por alguna vía u otra: cámaras ocultas rarísimas, islas donde solo habitan gatos, un bosque donde la gente va a suicidarse, hombres que duermen en cápsulas, sabores raros de Pepsi, sandías cuadradas, gente que se disfraza de personajes de animé, dispensers de bombachas, inodoros supersónicos.

También:
este capítulo de Los Simpson,
este video de Saturday Night Live,
las películas de Miyazaki,
los haikus de Basho,
los cuadros de Hokusai,
Pokemon Go
y tanto más.

Diría que casi el 90 por ciento de las veces que dije que mi nombre es Aniko, la siguiente pregunta fue: “¿Es japonés, no?”. ¿Tengo cara de japonesa? Me dijeron Yoko, Amiko, Akiko, Ariko. Hasta me rebautizaron Haiku. Una vez me contrataron en un trabajo por “mi nombre japonés” (mi jefe sabía que yo no era japonesa pero quería una firma exótica en su revista).

Tengo un marido francés que admira Japón desde que es chico y su sueño siempre fue venir acá. Con él miré “Death note” mientras llovía en Biarritz y, una tarde en Buenos Aires, compramos dos pasajes de ida a Tokio.

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***

Me dijeron muchas cosas acerca de Japón:

“Gente: dejen todo y vayan a Tokio una vez en su vida”, me dijo una amiga de la facultad cuando volvió de su primer viaje a Japón,

“No me gustó, los chicos no querían jugar conmigo, parecen robots”, me dijo un nene que fue con su familia,

“Fui a una discoteca donde estaba prohibido bailar”, me dijo un amigo,

“Es todo caro y casi no hablan inglés”, me adelantaron,

“Flashearás”, me prometieron.

“Es otro mundo”, fue la frase más usada.

Yo solo podía preguntar, googlear e imaginar a lo lejos. Durante los tres meses previos al viaje me dediqué a armar una lista: “Cosas bizarras que quiero encontrar en Japón”. Ahora la miro y siento que me quedó muy ingenua.

Videos japoneses en el avión a Tokio

Videos japoneses en el avión a Tokio

La noche antes de viajar, en Nueva York, miré el mapa de Tokio y me asusté. Es el área metropolitana más poblada del planeta con 38 millones de habitantes. Quién nos manda a irnos a vivir a Japón, aunque sea por tres meses. No conocemos a nadie, no hablamos el idioma, todo es carísimo, qué vamos a hacer allá. Nuestra idea era instalarnos un mes en Tokio, seguir trabajando cada uno a distancia en lo suyo (L es programador), recorrer un poco el país y después huir del invierno. Qué teníamos en concreto: nada. Solo dos reservas de Airbnb para los primeros veinte días en Tokio. Yo tenía mucho miedo de sentirme perdida.

El avión japonés en el que viajamos fue un adelanto de lo que nos esperaría al llegar:
los inodoros tenían botones,
los baños eran impecables y muy espaciosos,
las azafatas hacían reverencias,
comimos con palitos cosas que no sé qué eran,
en la tele pasaban programas japoneses con muchas letras sobreimpresas en colores,
los pasajeros eran muy silenciosos,
mi vecino no hablaba inglés,
no hubo turbulencia.

A pesar de todo no dormí. Cuando llegamos a Tokio era mediodía, nuestro cuerpo seguía 12 horas más atrás y yo ya no sabía quién era ni dónde estaba.

Primeras imágenes de Tokio

Primeras imágenes de Tokio

El mapa de trenes de Tokio

El mapa de trenes de Tokio

Primera impresión en el aeropuerto: “No entiendo nada”. Había demasiada información visual. Preguntamos cómo llegar a la casa de nuestra anfitriona, nos dieron el mapa de metros y trenes de Tokio y ahí sentí: “No, ahora sí que no entiendo nada”. Logramos comprar los boletos —ya ni me acuerdo cómo hicimos, creo que cambiamos plata y que en las máquinas había un botón que decía English—, nos subimos al tren y yo seguí sin entender. En los asientos veía japoneses durmiendo, otros mirando el celular, otros leyendo. Ninguno nos miró con especial atención. Detrás de ellos un paisaje verde a toda velocidad. Más de una hora después nos bajamos en Sumida, el primer barrio de Tokio en el que nos quedaríamos. Con un wifi que encontré en la estación pude marcar en el mapa la ubicación exacta de la casa de Rie, la chica que nos alquiló una habitación por una semana. Ahora que ya vi más de Tokio siento que Sumida fue un regalo de bienvenida. Era un barrio antiguo de calles curvas.

En esos diez minutos de caminata vimos:
mucha gente en bicicleta,
más de diez máquinas expendedoras de bebidas al aire libre,
ningún auto estacionado en las veredas,
chicos jugando solos en la calle,
paraguas y zapatos en las puertas,
ninguna reja,
plantas del lado de afuera de las casas,
un espacio público muy cuidado,
bastantes policías controlando el tráfico, que era mínimo,
autos cuadrados y compactos, como comprimidos,
dibujitos muy cute en cualquier cartel o anuncio,
bicis sin atar.

Yo vi un lugar muy distinto al Sudeste Asiático. Nada de caos en las calles, nada de gente viviendo su vida privada en el espacio público, nadie que nos dijera “miss, mister, taxi, where are you from?”.

Sumida y sus bicis sin atar

Sumida y sus bicis sin atar

Plantas en los frentes

Plantas en los frentes

Paraguas secándose

Paraguas secándose

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Máquinas expendedoras

Máquinas expendedoras

Detalles cute en cada cartel

Detalles cute en cada cartel

Mini autos

Mini autos

Todas las noches cuando volvíamos a la casa veíamos esta escena

Todas las noches cuando volvíamos a la casa veíamos esta escena

Rie nos había dicho que no iba a estar en su casa cuando llegáramos y que nos había dejado la llave en el buzón. Intentamos abrir el buzón con la clave que nos dio —que era facilísima y solo requería un movimiento— y no pudimos. Probamos varias veces y no funcionaba. Como las calles en Tokio no suelen tener nombre ni número, tampoco estábamos seguros de que estuviéramos en el lugar correcto. Jet-lag, cansancio, enojo, calor. No sé qué día es, esto no puede estar pasando. Estuvimos unos quince minutos parados delante del buzón viendo qué hacer hasta que saqué una lapicera y entre los dos pescamos las llaves —deja-vu: ya hicimos esto una vez en Biarritz, en nuestro propio buzón, cuando la dueña de la casa se olvidó de darnos la llave y a mí me llegó un paquete—. No es que me sienta orgullosa —o quizá sí— pero logramos sacar las llaves del buzón cerrado y pudimos entrar. “¿Te imaginás si esta no es la casa de Rie y hoy a la noche aparece una familia japonesa y nosotros estamos acá?”, le dije a L. Pero cuando abrimos la puerta y se nos tiró encima un perrito para llenarnos de besos supimos que era ahí. En su perfil de Airbnb, Rie sale con Maron, su perrita. Me acosté a descansar y me quedé dormida hasta el día siguiente.

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Mirando el pronóstico del tiempo (me encanta la manito que señala)

Mirando el pronóstico del tiempo (me encanta la manito que señala)

Caminando por Ginza

Caminando por Ginza

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En el super, tratando de descifrar

En el super, tratando de descifrar

A mi cuerpo le costó acostumbrarse a Japón. Los primeros días dormimos en colchonetas en el piso y me dolían los huesos de la cadera de estar de costado. A las 8 de la noche ya me daba sueño, a las 9 me quedaba dormida y a las 5 de la mañana me despertaba sin saber qué hacer —una vez me puse a ver Lost in translation—. Tenía hambre en horarios raros y no salía pensando que estaba todo cerrado. Cuando salía tampoco encontraba comidas que me encantaran y muchas de las cosas que veía en el supermercado las tenía que adivinar (“que no sea cerdo, que no sea cerdo”). Salía a caminar por la ciudad y me daban unos mareos que el piso se me movía como en un barco. Las estaciones de metro y de trenes me abrumaban de tanta información. El jet-lag me duró como diez días.

Ahora, después de casi 20 días explorando Tokio siento que acá es donde tenía que estar.

————

* En el próximo post hablaré mucho más de Tokio, pero si quieren ir leyendo acerca de mi viaje en tiempo real puede seguirme por Instagram o Facebook.

* Les dejo un cupón de descuento para su primera reserva en Airbnb (si lo usan nos están ayudando ya que nos dan un descuento a nosotros también).

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