Desafío Serbia Croacia: final del juego

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Con Lau en las escaleras de Dubrovnik, Croacia

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Después de nuestro primer Escape Room en Belgrado (no logramos salir a tiempo, pero estuvo buenísimo)

Si bien volvimos hace ya casi un mes —el tiempo pasa demasiado rápido— recién ahora le estamos dando un cierre mental y formal al viaje por Serbia y Croacia. Por si se perdieron de algo, así quedó la lista final de desafíos:

Desafío Serbia Croacia (y acá la intro de Lau)

Desafío #1: buscar tesoros en Zagreb

Desafío #2: encontrar el corazón de Zagreb (Lau)

Desafío #3: dejar que nos lleve el azar

Desafío #4: escapar en Belgrado (Lau)

Desafío #5: encontrar a Kusturica

Desafío #6: no dejar pasar el tren (Lau)

Desafío #7: explorar lugares abandonados

Desafío #8: hacer barcoestop (Lau)

Desafío #9: no comer pizza

Desafío #10: poder gritar a los cuatro vientos “This is Croacia!” (Lau)

Desafíos cumplidos y no cumplidos (y otros más o menos):

Luz del atardecer en Milna, isla de Brac, Croacia

Luz del atardecer en Milna, isla de Brac, Croacia

Estos son los desafíos que nos planteamos antes de hacer el viaje. Algunos los cumplimos y otros no, y en el medio surgieron cosas nuevas.

[wc_fa icon=”check” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Hacer una búsqueda del tesoro. Soy muy fan de estas cosas (por algo casi muero cuando conocí Geocaching), así que usamos Zagreb como escenario de juego y encontramos de todo.

[wc_fa icon=”check” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Fotografiar lugares abandonados. ¡Con éxito! Este era uno de los que más quería hacer.

[wc_fa icon=”check” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Hacer barcoestop. Ponele que sí: nos subimos a un kayak, a un barco a motor y a un jetski gracias al poder de la palabra. Nos faltó hacer un tramo más largo, pero para ser la primera vez nos conformamos (la que lo cuenta mejor es Lau).

Acá estoy, contentísima, en una lanchita (amo navegar)

Acá estoy, feliz, en una lanchita (amo navegar)

[wc_fa icon=”check” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Hacer un tour gastronómico. Digamos que comimos todo lo que pudimos.

[wc_fa icon=”meh-o” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Aprender el alfabeto cirílico. Esteeeemmm… Intenté aprenderlo antes de salir, incluso lo llevé escrito, pero la verdad que no puedo leer todo.

La prueba de mi esfuerzo

La prueba de mi esfuerzo

[wc_fa icon=”times” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Aprender un baile típico de los Balcanes. Esta te la debo. Soy de madera y creo que si me ponía a bailar, una de dos: me empezaban a dar monedas o me deportaban por tener poco ritmo.

[wc_fa icon=”check” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Hacer el “fotógrafo programado” en el tren. Este es un juego del libro “Turista lo serás tú” que consiste en ponerse una alarma y sacar una foto a intervalos regulares de tiempo. Lo hicimos y los resultados están en el post de Subotica.

[wc_fa icon=”times” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Aprender a preparar un plato típico de los Balcanes. ¿Lau? ¿Vos aprendiste? Queda para la próxima, estábamos muy concentradas en comer más que en cocinar…

La parte de comer me la tomé muy enserio. Por si se preguntan, estábamos haciendo picnic adentro de un velero.

La parte de comer me la tomé muy enserio. Por si se preguntan, estábamos haciendo picnic adentro de un velero.

[wc_fa icon=”times” margin_left=”” margin_right=””][/wc_fa] Usar todas las formas de desplazamiento posibles. Fuimos en: avión, tren, bus, a pie, kayak, moto de agua, ferry, lancha. Nos faltó la bicicleta y el burro!

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También nos faltó este carrito (Split, Croacia)

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y este! (en Belgrado, Serbia)

Los lectores nos propusieron, entre otras cosas:

* Dormir en un castillo. No vimos ningún castillo en este viaje, pero dormimos en una estación de tren que era lo opuesto del castillo y parecía más bien un escape room.

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Por suerte tengo la capacidad de dormir sobre cualquier superficie.

* Documentar la tumba más antigua de un cementerio. Yo juré que sí, que la habíamos encontrado y que era la de la foto. Después me di cuenta de que no.

Leí mal el mapa del cementerio y pensé que la tumba más antigua era esta. Resulta que no (creo que esta ni es una tumba), estaba cerca, cubierta de hojas.

Leí mal el mapa del cementerio y pensé que la tumba más antigua era esta. Resulta que no (creo que esta ni es una tumba), que la más antigua estaba ahí cerca, cubierta de vegetación.

* Tomarse fotos con la persona más extraña. Hubo muchas personas extrañas, en esta foto salimos con un croata que nos levantó haciendo autostop y que se reía de absolutamente todo lo que le decíamos (Lau y él hablaban en alemán, yo solo asentía). No fue el más extraño pero sí el más cómico.

El conductor risueño

El conductor risueño

* Que una pareja serbia o croata nos cuente su historia de amor. A medias, porque faltó él. En Croacia conocimos a J., una mujer que está casada hace más de dieciséis años pero que hace diez años solo ve a su marido durante diez días cada mes y medio, ya que él trabaja en otras partes de Europa. Nos contó de los viajes que hacen juntos cada vez que él vuelve, de cómo ella se tiene que quedar en casa con los hijos, de cómo se dedica a cuidar el jardín. Nos mostró fotos de la construcción de su casa y nos contó que entre ella y su marido levantaron las paredes y techos del hogar en el que nos estábamos quedando. Si eso no es amor…

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Un detalle de su jardín

* Encontrar el Sistema Solar de Zagreb. Nos faltaron algunos planetas, pero fue una búsqueda divertida. (Cuento de qué se trata en el post de Zagreb).

Uno de los planetas del Sistema Solar de Zagreb

Uno de los planetas del Sistema Solar de Zagreb

* Y un lector me pidió lo siguiente: “Mi desafío sería que logres parar 3 minutos en la calle, en una de esas calles tan hostigadas por los conflictos y nos dejes una reflexión de lo que te genera”. Un lugar donde la historia reciente se ve es en esta esquina de Belgrado, donde está el Ministerio de Defensa que fue bombardeado en 1999 por la OTAN:

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Me da escalofríos y tristeza ver estas cosas. En general solemos ver fotos así en los diarios, y casi siempre corresponden a países que creemos lejanos y que parecen formar parte de otra realidad, y eso hace que naturalicemos estos eventos horribles. Eso pasa allá, en un país que no conozco y que no es el mío, yo no puedo hacer nada. Pero no debería ser así. Más allá de que viajar esté buenísimo, creo que una de las cosas más positivas es que genera una empatía que no se logra de otra forma. A mí, en lo personal, nunca dejará de afectarme lo que pasó y pasará en los lugares en los que estuve: tiemblo cuando hay terremotos o erupciones volcánicas en Indonesia porque allá tengo gente que quiero, los desastres naturales de Filipinas me duelen porque recuerdo a toda esa gente que me recibió tan bien, sufro cuando se cae un avión con malayos porque pasé mucho tiempo en su país y los siento muy cercanos, y así me pasa con todos los lugares que voy conociendo. Uno suma países en la lista y a la vez va sintiendo propios los conflictos, las tristezas y las alegrías de cada uno de esos lugares y esas personas.

Antes, quizá, ver una foto de Belgrado en llamas no me hubiese causado tanto impacto y tristeza como ahora —recién buscaba información de los bombardeos y vi imágenes de los edificios prendidos fuego—, porque caminé por Belgrado, recibí una enorme hospitalidad de parte de la gente, conocí a mi lectora serbia, me encariñé con la gente, le puse una cara a la ciudad y a sus habitantes, y me di cuenta de que sí, los serbios también son parecidos a nosotros, porque todos en todas partes somos parecidos. Y así como el bombardeo fue en Belgrado, podría haber sido en Buenos Aires. Y no es justo que estas cosas pasen, que se crea que los conflictos se resuelven con violencia, que tirando bombas se logra la paz. No creo que los viajes sean la respuesta a todo, pero sí creo que cuanto más conozcamos a los que viven en otras partes del mundo, cuanto más veamos que somos iguales y que lo único que cambia es lo cultural, más empatía sentiremos hacia el otro, hacia ese otro que antes solo veíamos en los diarios y considerábamos muy lejano, y menos prejuicios habrá.

Una gran opción para aprender acerca de la historia de la región es hacer el "Communist Walking Tour" en Belgrado. Más que de comunismo, habla de Yugoslavia. Dura unas cuatro horas, cuesta €10 y es muy interesante. Ya lo recomendaré en la guía práctica, pero para que lo tengan en mente.

Una gran opción para aprender acerca de la historia de la región es hacer el “Communist Walking Tour” en Belgrado. Más que de comunismo, habla de Yugoslavia. Dura unas cuatro horas, cuesta €10 y es muy interesante. Ya lo recomendaré en la guía práctica, pero para que lo tengan en mente.

Él fue nuestro guía, en esta foto vestido de yugoslavo, frente a la tumba de Tito.

Él fue nuestro guía, en esta foto vestido de yugoslavo, frente a la tumba de Tito.

Un mini desafío de yapa:

Antes de viajar, cuando vi la arquitectura de Belgrado en fotos, soñé con convertir la ciudad en un set de fotografía, en usar a Lau de modelo (o a quien se ofreciera) y hacer que tanto ella como las paredes de la capital serbia fuesen las protagonistas de las imágenes. Pero en Belgrado se empeñó en llover, llover y llover. Así que, como el clima ni el humor estaban para fotografía callejera, Lau y yo nos propusimos un mini desafío (creo que también salido de Turista lo serás tú): escribimos seis elementos en papelitos, sacamos tres cada una y durante todo el día nos dedicamos a buscar y fotografiar solo esas cosas. A mí me tocó: “cirílico”, “mapas” y “Tito” (el presidente de la ex Yugoslavia). Háganlo, es un muy buen ejercicio de atención. Acá algunos de mis resultados:

Cirílico:

Mapas:

Tito:

Y algunos pensamientos y conclusiones personales:

* Nos fuimos de viaje por Serbia y Croacia pensando que sería parecido al viaje por Islandia —en ambos usamos el formato de los desafíos— y nos dimos cuenta de que no: cada lugar invita a viajar de manera distinta y propone otras interacciones.

Islandia fue el contacto total con la naturaleza y el delirio permanente, allá no paramos de reírnos, quizá a causa del sol de medianoche, y nos tomamos casi todo para la chacota —esta expresión debe tener más años…—. Además, en Islandia nos sentimos demasiado seguras y eso hizo que nada nos diera miedo: hicimos dedo a las dos de la mañana —con la luz del sol—, golpeamos puertas para pedir frazadas, abrazamos islandeses, revolvimos la basura —que no nos recuerden solo por eso, por favor—, rescatamos patos, adoptamos chinos.

Si bien Croacia y Serbia no tienen esa naturaleza despampanante de Islandia (¿hay algún otro país que la tenga?), están repletos de paisajes rurales y urbanos lindísimos.

Si bien Croacia y Serbia no tienen esa naturaleza despampanante de Islandia (¿hay algún otro país que la tenga?), están repletos de paisajes rurales y urbanos lindísimos.

Serbia y Croacia fue un viaje distinto, no tan propenso al delirio —si bien nos reímos como de costumbre— sino más orientado a lo cultural e histórico, y eso hizo que los desafíos tomaran otra forma. En ambos países nos sentimos muy seguras y muy bien recibidas por la gente —los serbios deben ser las personas más hospitalarias y simpáticas que conocí hasta ahora—, pero los desafíos no fueron tan fáciles: en Islandia las cosas aparecían solas, en Serbia y Croacia tuvimos que buscarlas un poco más. Me gusta que no hayamos repetido los mismos desafíos que en Islandia, aunque, quien sabe, quizá en un viaje futuro también vayamos con la misión de abrazar ¿palestinos? y de dar la vuelta a ¿Australia? a dedo. Y ya iremos en busca de Murakami cuando hagamos el DesafíoHawaii…

En Croacia hicimos autostop con esta vista...

En Croacia hicimos autostop con esta vista…

* El viaje por Serbia y Croacia tuvo fecha de inicio y de fin (del 20 de mayo al 10 de junio) y eso nos obligó a aprovechar mejor el tiempo y a movernos más, pero a la vez nos permitió improvisar menos. Nos hubiese encantado pasar más días viajando en tren, quedarnos más tiempo en las casas de nuestros couch, poder estar un poco más a la deriva, ir a buscar a Kusturica a Bosnia y probar muchas más comidas, pero al tener los días contados no es tan fácil entregarse al azar porque aunque uno no quiera, hay un itinerario por cumplir y un avión que se va. Creo que está bueno viajar de ambas maneras, pero para mi próximo viaje por los Balcanes pienso ir sin fecha de vencimiento y pasar ahí varias semanas o meses. Esto fue un muy buen trailer, pero me quedé con ganas de más.

La lavandera de "la máquina del tiempo de Zagreb"

La lavandera de “la máquina del tiempo de Zagreb”

* Destaco mucho la hospitalidad y buena onda de la gente local. Nunca vi tanta buena voluntad para comunicarse, sobre todo en Serbia donde se habla menos inglés. Todas las personas que conocimos, toda la gente a la que le pedimos indicaciones, todos los que nos levantaron cuando hacíamos dedo tenían una simpatía y amabilidad desbordante. Nos sentimos acompañadas y seguras durante todo el viaje y eso, para mí, hace la diferencia. Cuanto más cálida es la gente, más ganas me dan de volver.

Con una familia de Couch en Croacia :)

Con una familia de Couch en Croacia :)

* Belgrado es una ciudad que me gustó mucho y que me generó ciertas procesiones internas, sobre todo en lo referido al homesickness que vengo sintiendo hace un tiempo. Al caminarla me acordé mucho de Buenos Aires, aunque no se parezcan tanto, y me hice una pregunta que aún intento responder: ¿Cuál es la esencia de Belgrado? ¿Qué la hace ser como es? ¿Los edificios antiguos, la fiesta, las panaderías, la simpatía de la gente, la historia? ¿O la esencia es algo distinto para cada persona que la habita? Y después traspasé eso a otras ciudades, a mí misma y a la vida, en general. Le debo un post a Belgrado, ya lo dije y lo haré pronto, cuando todos los pensamientos que tengo terminen de macerar.

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Esquinas así, a mí, me recuerdan a Buenos Aires (sacale el cirílico…)

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Belgrado bajo lluvia

* Me gustó mucho el tren como medio de transporte en esta parte de Europa. Creo que en los Balcanes el tren sigue conservando esa atmósfera propensa a los encuentros y conversaciones espontáneas, cosa que en los trenes de, por ejemplo, Francia, no siento tanto. Además, son ideales para hacer trayectos nocturnos porque los asientos se estiran y se convierten en camas. La gente local no suele recomendar viajar en tren porque dice que es un transporte lento, lo cual es cierto, y ahí está su encanto. Los paisajes que se ven por la ventana son lindísimos y además es más barato y más cómodo que ir en bus.

Esta foto me la sacó Lau, se ve que estaba concentradísima porque ni me enteré.

Esta foto me la sacó Lau, se ve que estaba concentradísima porque ni me enteré.

* En cuanto al relato del viaje, me gustó mucho ir contando todo de manera fotográfica a través de Instagram. Todas las noches, cuando el sueño no me ganaba de mano, subía cuatro o cinco fotos de cosas que habíamos hecho o visto durante el día. Me siento cómoda en ese formato y es algo que intentaré hacer cada vez más durante mis viajes. También me di cuenta de que cuando viajo con fechas delimitadas me cuesta mucho sentarme a trabajar en la compu porque siento que estoy perdiendo el poco tiempo que tengo para ver el lugar. En Serbia y Croacia tuvimos un ritmo bastante más acelerado al que estoy acostumbrada, nos movimos mucho e intentamos aprovechar cada minuto, así que me resultó difícil publicar con más frecuencia acá en el blog.

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Acá con mi segunda cámara: el teléfono. Juro que no me estaba sacando una selfie.

Acá con mi segunda cámara: el teléfono. Juro que no me estaba sacando una selfie.

Sé que me queda mucho por contar, que todo esto que les muestro es solo la punta del iceberg. Serbia y Croacia son países con una historia muy compleja y es difícil para mí escribir al respecto conociéndola tan por encima. Si van a viajar para allá, es bueno saber lo que pasó porque hay muchos elementos de la historia que siguen presentes, sobre todo en lo referido a la ex Yugoslavia, la influencia austro-húngara y turca, Tito, las guerras. Este fue un viaje para procesar de a poco. Puede que incluya un capítulo en mi próximo libro, cuando tenga las ideas más ordenadas, y también iré subiendo más cosas al blog. Pero todo a su ritmo.

¡Gracias por acompañarnos en estos desafíos!

[box type=”star”]Este post forma parte de la serie Desafío Serbia Croacia, un viaje en conjunto con Lau de Los Viajes de Nena. Nos fuimos tres semanas a Serbia y Croacia con diez desafíos por cumplir y los relatamos en nuestros blogs, yo los impares y ella los pares. Pueden leer el post de cierre en el blog de Lau. Esta semana publicaré un relato fotográfico (me quedó mucho por mostrar) y dentro de un tiempito la guía práctica. Agradecemos el apoyo de Eurail, Visit Zagreb, Experience Dubrovnik y Turismo de Serbia en este viaje de desafíos.[/box]

Desafío Serbia-Croacia #1: buscar tesoros en Zagreb

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Cuando decidimos que empezaríamos el viaje de desafíos en Zagreb, la capital de Croacia, le propuse a Lau hacer una búsqueda del tesoro por la ciudad. Tenía la idea de armar una lista, como habíamos hecho a distancia en Mar del Plata y Biarritz, y salir a buscar cosas como “algo redondo”, “un dibujo descartado”, “algo que nos haga pensar en la infancia”, “objetos amarillos” y así. Sería un juego simple para entrar en calor y conocer la ciudad de una manera divertida. Ninguna de las dos se imaginó que los tesoros de Zagreb nos encontrarían a nosotras, más que nosotras a ellos.

Una de las primeras cosas que nos enteramos, gracias a una lectora, fue que en Zagreb había un sistema solar escondido por las calles. Mirá vos, Zagreb. Enseguida pusimos los nueve planetas en la lista. Después nos contaron que había una máquina del tiempo: otro elemento para la lista. Después alguien nos dijo que había un museo que recolectaba y exponía objetos cotidianos de desamor. Más tarde nos enteramos del restaurante que vendía dulce de leche para argentinos nostálgicos, de los corazones con espejos, de la virgen que no se quemó en el incendio de la ciudad, del dragón que vive en el mundo subterráneo, del fantasma que ordena la ropa, de la reina serpiente, de las brujas, de los faroleros. La lista de tesoros se iba armando sola, y era mucho más original de lo que pensábamos.

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Primeras imágenes de Zagreb. Al fondo, la plaza de St. Mark’s.

El vuelo de Barcelona a Zagreb duró solo dos horas, pero el viaje de cada una para llegar a Croacia fue mucho más largo: Lau se tomó dos aviones desde Argentina, yo hice una combinación de bus + tren + bus + bus desde Biarritz a Barcelona que me llevó un día. Dormimos en el aeropuerto y salimos a las 7 de la mañana del viernes. Cuando llegamos a Zagreb estábamos cansadas —ya nos pega la edad, che— y no llovía: diluviaba. Y hacía mucho más frío del que esperábamos. ¿Qué pasa que no llega la primavera en Europa? O soy yo que llevo el agua a todas partes. Pedimos paraguas prestados en el hostel y salimos a caminar igual, no queríamos que un poco de agua nos frenara.

hola lluvia

hola lluvia, pensé que ibas a quedarte en Francia

Una de las primeras fotos que saqué en Zagreb

Una de las primeras fotos que saqué en Zagreb, en la calle Ilica ul, la más larga de la ciudad.

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Aparecimos en la calle Ilica ul, la más larga de Zagreb, y lo primero que pensé fue que, por momentos, la arquitectura me hacía acordar a partes de Praga y Budapest. Después entendí que las similitudes tenían sus razones históricas: Zagreb tiene más de novecientos años de vida y, al estar en uno de los cruces de caminos de Europa, tiene influencias de varios países e imperios vecinos. Tratamos de seguir el mapa pero nos dimos cuenta de que el centro y la parte alta de Zagreb eran laberínticas. Mejor: las ciudades-laberinto suelen esconder muchas cosas, los recovecos son ideales para guardar tesoros e historias. Ese día, entre el cansancio y la lluvia, decidimos dejar la caminata un poco al azar, así que agarramos curvas, subimos escaleras y aparecimos frente a la plaza de San Marcos, el espacio más importante durante la época medieval. A partir de ese momento, durante los tres días siguientes, los tesoros nos fueron cayendo uno a uno en la cabeza.

Se nos ocurrió, entonces, hacer un contra-desafío: a quienes quieran jugar, los desafiamos a encontrar la lista de cosas que aparecen abajo. A quien encuentre todos —y pueda probarlo con fotos— le mandaremos una postal cada una —con mensajito, obvio—, desde el lugar del mundo en el que estemos. Algunos ítems son más fáciles que otros, vamos a darles varias pistas y la idea es que se diviertan explorando la ciudad y que le presten atención a ciertos detalles que le dan personalidad a Zagreb. Por si quieren imprimirla, acá pueden descargarse la lista completa.

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La contrabúsqueda del tesoro

Si vas a Zagreb, te desafiamos a encontrar:

* Jupiter

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El Sol de Zagreb

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La Tierra

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Saturno

En el centro de Zagreb hay un sol (se llama Prizemljeno Sunce). Fue hecho por el escultor Ivan Kozarić en 1971 y, como ven en la foto, es bastante grande, así que no les va a costar encontrarlo. El artista Davor Preis se inspiró en ese sol y, en el 2004, escondió un sistema solar por la ciudad: llamó a la instalación Devet pogleda o Nine Views. Calculó el tamaño de los planetas y la distancia en proporción al sol y los distribuyó en el mapa. En noviembre de 2004, un grupo de estudiantes salió a buscarlos —la instalación no era conocida entre la gente local— y develó la ubicación exacta de cada uno. A ver si encuentran Júpiter (nosotras no pudimos).

* Un comodín

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Para este tesoro tienen dos opciones. La fácil: ir al Museum of Broken Relationships. La difícil: encontrar el comodín tirado en la calle. Les recomiendo mucho ir al museo, a mí me pareció uno de los más originales que visité: expone objetos cotidianos que quedaron llenos de sentido —y cargados de recuerdos— después de una historia de amor fallida. Van a ver zapatos, libros, jarrones, enanos de jardín, peluches, ropa y hasta un hacha. Cada objeto, además, tiene su historia escrita al lado. ¿Qué hacer con el dolor que queda tras una relación fallida? Convertirlo en un bálsamo para otros.

* Algo que tenga que ver con el café (una taza de café, el barista, cafés incrustados…)

Una de las actividades más practicadas por la gente de Zagreb es reunirse en las kavanas (cafeterías) a tomar café y charlar durante horas. El objetivo no es tanto tomar café en sí, sino encontrarse con amigos, familiares y colegas y socializar. La cultura del café en la capital croata es una costumbre adquirida por la influencia austro-húngara, otomana e italiana. Ya lo dije en otras ocasiones, pero sentarme a tomar un café es una de mis actividades preferidas, esté de viaje o en Buenos Aires: cuando estoy sola me encanta aprovechar ese momento para descansar y escribir, cuando estoy con amigas, el café es una excusa para charlar. Les guste el café o no, es muy probable que, entre caminata y caminata por Zagreb, terminen en una cafetería.

* Un corazón

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El corazón es el símbolo de Zagreb (Lau les cuenta más al respecto en su post: “Encontrar el corazón de Zagreb”): el original se llama licitar y es una galleta de miel con forma de corazón, a veces con un espejo en el medio, que se usa como decoración y regalo en las celebraciones. Es uno de los patrimonios intangibles de la cultura croata, y no les va a ser difícil encontrarlo.

* Un candado

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Muchas ciudades europeas tienen sus candados del amor. Zagreb también. Vayan a buscarlos y disfruten la vista. Pista: están en la parte alta.

* Una vidriera retro

Las vidrieras de Zagreb merecen un post aparte. Algunas son, sin proponérselo, muy retro. Presten atención y elijan la más retro que encuentren.

* Un huevo de Pascua pintado a mano (más puntos si es gigante)

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Son otro elemento típico de la cultura croata —y de la húngara también, me acuerdo de mi infancia—. En Zagreb encontré solo este, pero en Koprivnica, cerca de la frontera con Hungría, se exhibe una colección de huevos pintados todos los años, durante la Cuaresma.

* Un tranvía rojo

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Los tranvías en Zagreb son azules, pero de vez en cuando se ve alguno rojo. Estén atentos porque pasan rápido (por eso mi foto está tan movida: ¡tranvía rojo, tranvía rojo! + click)

* Los paraguas típicos de Zagreb

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Los paraguas que estas mujeres tienen en la mano se llaman Šestine y son típicos de la región del mismo nombre. Provienen del siglo 18 y forman parte de la vestimenta tradicional de la gente de Šestine. Son rojos y tienen rayas de colores. Los van a ver bastante, llueva o no. Pista: miren bien en el mercado que está al aire libre.

* Un dispenser de lecha fresca (pista: en el mercado)

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En Zagreb es más barato comprar un litro de leche fresca que un litro de leche envasada. Este señor, por ejemplo, llevó cinco botellas vacías y las llenó todas por menos de un euro cada una.

* Una puerta con algún detalle interesante

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Presten atención a las puertas, van a encontrar todo tipo de trabajos artesanales. Elijan la que más les guste.

* Un cartel

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En el idioma que quieran.

* El farolero de Zagreb

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En la parte alta de Zagreb hay más de doscientos faroles. Cada tarde, antes de que baje el sol, dos faroleros recorren las calles y los encienden, uno a uno. No es una ceremonia ni un show: es un oficio casi extinto que en esta ciudad se mantiene vivo. Eso sí, les recomiendo que estén atentos y se apuren porque los faroleros son muy rápidos y desaparecen antes de que te des cuenta.

* La máquina del tiempo (solo durante primavera y verano)

Todos los sábados de primavera y verano, entre las cinco de la tarde y las ocho de la noche, la plaza de San Marcos viaja al pasado. Dénse una vuelta por ahí y van a encontrarse con Marija Juric Zagorka, la primera periodista de Zagreb, Antun Gustav Matos, poeta y escritor de viajes croata, el repartidor de periódicos, el cartero, la lavandera y otros personajes típicos del Zagreb de hace varios siglos. Son muy simpáticos y te cuentan su historia. Si van en otoño o invierno, tachen este ítem de la lista.

* Algo amarillo

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Yo elegí la Ópera.

* Un ritual (pista: vayan al Stone Gate)

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El Stone gate (puerta de piedra) es lo único que queda de la antigua muralla medieval que protegía a la ciudad de Gradec, hoy parte de Zagreb. Si pasan por ahí van a ver que a toda hora hay gente prendiendo velas y rezando en silencio. ¿Por qué? Porque ahí está el altar de una Virgen milagrosa. En 1731, un incendio destruyó gran parte de la ciudad. En uno de los departamentos de la torre que está encima del Stone gate encontraron la imagen de una Virgen con Jesús que había quedado intacta. El marco había sido destruido por el fuego, pero el resto del cuadro estaba entero, así que la consideraron milagrosa y le hicieron un altar.

* Un fantasma (o un lugar embrujado)

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Dicen que Zagreb es una ciudad llena de fantasmas, lugares embrujados, leyendas y supersticiones. En la farmacia más antigua de Zagreb, ubicada a pocos metros del Stone Gate, se vendía sangre de dragón para hacer pociones. Muchos habitantes creían, además, que había un dragón durmiendo debajo de la ciudad y que la reina serpiente vivía en los túneles junto con sus tesoros. Muchos fueron a buscarlos y no volvieron. Varios escritores y poetas de Zagreb tuvieron a sus propios fantasmas —a uno se le apareció una sombre violeta que le ordenó la ropa del placard—, hay una mujer vestida de blanco que aparece las noches de lluvia, hubo un drácula croata y, hasta no hace mucho, a las mujeres se las acusaba de brujería y se las quemaba en la plaza de St. Mark’s.

Para este tesoro vale todo: lugares embrujados, fantasmas (si los ven), cementerios abandonados (hay uno en la parte alta), una bruja… Si necesitan ayuda, pueden hacer el Zagreb Ghost Tour, un recorrido nocturno por las leyendas y misterios de la parte antigua de la ciudad.

* La tumba más antigua de Mirogoj (pista: fíjense en la vegetación)

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Nos vamos al cementerio. A mí me gusta mucho visitar cementerios en otros países, pero sé que no es una actividad para todos. El de Zagreb, sin embargo, vale la pena. Se llama Mirogoj y fue diseñado por Hermann Bollé, un arquitecto franco-alemán que, según dicen los locales, le cambió la cara a Zagreb. El cementerio se construyó en 1876 y guarda los restos de muchos croatas famosos y de gente católica, ortodoxa, protestante, musulmana y sin religión. Un lector nos desafió a encontrar la tumba más antigua del cementerio y fallamos: sabíamos el nombre de la persona —fue un croata muy querido— pero lo ubicamos mal en el mapa y le sacamos fotos a otra tumba.

* Un gato (vale doble si es negro y está en el cementerio)

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Hay bastantes gatos, así que estén atentos.

* Un peso argentino (pista: detrás de la tumba de un poeta croata)

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Acá se empieza a poner más compleja la cosa. Hace unos posts les conté de Geocaching, la búsqueda del tesoro más grande del mundo: hay más de dos millones de caches escondidos en todo el mundo. Se localizan con GPS y tienen distintos tamaños: algunos son como el tubo que ven esta foto, otros son tuppers, otros son recipientes muy chiquitos. Todos tienen un logbook, o libro de firmas, y objetos dejados por la gente. En el cementerio de Mirogoj hay dos (si tienen la versión Pro de Geocaching van a ver más, pero con la versión gratuita se ven dos). En uno de esos dos dejamos una moneda de un peso argentino y nuestras firmas.

(Quedan liberados de este ítem si: no tienen teléfono con gps o si encuentran el recipiente y la moneda y el papel con nuestra firma ya no está.)

* Un delfín (pista: en una avenida larga, cerca de la estación de tren)

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Muy cerca de la estación de tren hay una avenida muy larga toda cubierta de arte callejero. Pregúntenle a la gente en Zagreb y van a saber indicarles. Sabemos que el arte callejero es efímero, así que si el delfín no aparece, vale la foto de cualquier otro animal pintado en esa pared.

* Un lugar abandonado

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Fuera del centro de Zagreb se ven muchos edificios abandonados. Me encanta. Este es, al parecer, un rasgo común de los países de la ex Yugoslavia. Si viajan por esta región van a ver varios por día.

* El río

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Zagreb está atravesada por el río Sava, pero si no lo vas a buscar, no lo vas a ver. No queda muy lejos del centro y hay varios tranvías que te llevan. Además, para encontrar los siguientes tesoros vas a tener que ir para allá y caminar casi por la orilla entre dos de sus puentes: el Jadranski Most y el de la Avenija Većeslava Holjevca.

* Un monumento o construcción de la época socialista

En el paseo del río van a ver bastantes, así que elijan el que más les guste. La historia de cada uno y el mapa detallado lo encuentran en este blog (en inglés).

* Una calle o lugar que haya sido el escenario de una película

Primeras vistas de Zagreb

En Zagreb se filmaron muchas películas y series. En varias locaciones de Croacia se filma Game of Thrones, así que el país en general es un set de cine. En la plaza de la iglesia de St. Catherine se filmaron algunas escenas de El violinista en el tejado (tengo que verla). ¿Qué otras locaciones encuentran?

* Un objeto al azar

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Y acá pueden poner lo que quieran. Yo encontré este libro. Y lo dejé ahí.

Zagreb, la verdad, me sorprendió mucho. En general cuando se habla de ciudades europeas son otras las que están primeras en la lista. Y Zagreb, siento, sigue siendo una ciudad para croatas en la que nosotros, los visitantes, podemos espiar por un rato. Es muy fotogénica y tiene un montón de detalles más que no puse en esta lista para no hacerla interminable, pero si van para allá no dejen de buscar, además, las esculturas, las mujeres vendiendo frutillas, las corbatas (la corbata es un invento croata), el rakija (la bebida típica), los fotocharcos, los reflejos. La cantidad de tesoros es inagotable.

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[box type=”info”]Info útil para visitar Zagreb:

* En comparación con otras capitales europeas, Zagreb no es una ciudad tan cara. La moneda es el kuna y el cambio está a 7.50 kunas por un euro (datos de mayo de 2015).

* La ciudad está bien conectada con el sistema de tranvías, buses y funiculares, aunque podés llegar a casi todas partes caminando. Un viaje en tranvía cuesta 10 kunas y es válido por casi dos horas (podés hacer transbordos sin volver a pagar). De noche es un poco más caro (15 kunas), pero si vas a quedarte varios días podés comprarte la Zagreb Card (cuesta 90 kunas, unos 12 euros): es válida por 72 horas y te permite viajar en transporte público y te da descuentos en museos, restaurantes, tiendas y otros servicios. Pero de verdad: caminen, todo queda cerca.

* Podés comer un plato abundante por unos 40 kuna (menos de € 6) y tomar un café por 10 – 14 kuna. Acabo de descubrir esta página y me pareció muy útil: expatisan.com, te dice cuál es el costo de vida en más de 1900 ciudades del mundo.

* La mayoría de la gente habla inglés y, los que no, tienen muy buena voluntad para comunicarse.

* Una cama en el dorm de un hostel cuesta entre 80 y 130 kuna, y hay bastante oferta de alojamiento. Nosotras nos quedamos en el Swanky Mint Hostel y nos gustó mucho.

* Si quieren recorrer Zagreb con una guía que habla castellano y que sabe muchíiisimo acerca de la ciudad, les recomendamos contactar a Dalma Čipčić: es croata-argentina y vive hace más de veinte años en Zagreb. La contactan por mail a dalmacipcic(arroba)gmail.com (y le mandan saludos de nuestra parte) :)

* Algunos blogs con información interesante de Zagreb y Croacia: Zagreb Honestly, Chasing the Donkey y Yomadic. Una app que les puede servir para recorrer la ciudad: Be There.

* Agradecemos el apoyo de la Oficina de Turismo de Zagreb que nos dio un montón de información para llevar a cabo estos primeros desafíos.[/box]

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Este post forma parte de la serie “Desafío Serbia Croacia”, un viaje de veinte días con Laura, de Los Viajes de Nena, por ambos países. Pueden leer el Desafío #2: encontrar el corazón de Zagreb en su blog. También pueden seguir el día a día de nuestro viaje por Instagram. En los próximos desafíos: Belgrado. [/box]

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