Volví a Hong Kong, nueve meses después.
Después de sufrir el verano húmedo y caluroso en junio del año pasado, volví por tres días para vivir el fin del invierno.
Cómo cambia una ciudad con el paso de las estaciones. O tal vez sea yo.
La vez anterior, Hong Kong me deslumbró, esta vez me pareció más gris y melancólica, tal vez por el clima, tal vez por mi estado de ánimo. Cuando uno viaja establece cierto vínculo con el lugar que visita, y ese vínculo siempre estará teñido por los sentimientos, las vivencias y los recuerdos.





















