Este post forma parte de la serie “Asia de la A a la Z”, un abecedario personal de mis experiencias en Asia.

F de Fotogenica

No sabía el significado de “fotografía” en Asia hasta que vine a Asia.

Acá, por lo menos en el Sudeste Asiático, las fotos forman parte de la vida cotidiana. Son fundamentales para documentar el día a día, diría que son casi esenciales en la vida de toda persona.

Para empezar, “todos”(los que pueden) tienen una cámara: desde una más simple en el celular (nunca vi tantos iPhone como acá) hasta monstruos con lentes de 2 metros de diámetro y 5 metros de largo que se ven en cualquier monumento mínimamente turístico. ¿Creías que tenías lo último en fotografía? Andá a Angkor Wat y vas a ver cámaras que tienen ruedas especialmente fabricadas para transportar las lentes, cámaras tan potentes que van a hacer que a la tuya le de vergüenza salir del estuche.

Y los que no tienen cámara, aman posar. Estás caminando por una aldea china, te cruzás con un nene tan chiquito que todavía ni habla, pero cuando ve tu cámara enseguida se pone los dos dedos haciendo la “V” invertida a 45 grados sobre un ojo y posa con el clásico gestito asiático. Estás en medio de una plantación de arroz, ves a una mujer con su vestimenta típica, tímidamente le hacés señas como pidiéndole permiso para sacarle una foto y no solo acepta, sino que posa “haciéndose la natural” y después te hace señas de que le muestres cómo salió.

Cada vez que un grupo de amigos se junta, alguno lleva la cámara y todos se sacan fotos mirando para allá, mirando para acá, con esa fuente en el fondo, con algún extranjero desprevenido, con los platos de comida, en fila, de espaldas, de frente, de arriba. Las opciones son infinitas.

Acá la discusión Nikon vs. Canon es polémica. Cada vez que ven mi Nikon me preguntan, horrorizados, “¡¿Por qué no usás Canon?!”. Yo no soy ni pro-Canon ni pro-Nikon, las dos me parecen excelentes cámaras, pero según dicen acá, “los asiáticos salen mejor fotografiados con Canon y los occidentales salen mejor con Nikon”. Por una cuestión de colores, dicen.

Lo que más me gusta de la fotografía en Asia es que es un ida y vuelta: nosotros, occidentales/extranjeros/visitantes les sacamos fotos a ellos porque nos resultan extremadamente fotogénicos y extremadamente exóticos. Y ellos, asiáticos, nos sacan fotos… ¡por las mismas razones! En Indonesia cualquier extranjero es una estrella de cine y aparecerá en la foto de perfil de Facebook de más de uno, en la India, según me contaron, prefieren sacarse fotos con los extranjeros que con los paisajes, ruinas o monumentos. Y eso me encanta, porque nosotros nos llevamos algo de ellos y ellos se quedan con algo nuestro. Aunque sea algo tan efímero como una imagen que en algún momento fue real.

Asia es fotogénica, su gente es fotogénica, sus paisajes son fotogénicos, sus colores son fotogénicos… Ahora entiendo por qué tantos fotógrafos se enamoran de este continente y dedican su carrera a esta zona del mundo.

*Esta foto la saqué en Macau, ciudad colonial portuguesa de China.