Espía

Me gusta espiar a la gente. Me intriga ver cómo se comportan cuando creen que nadie los mira, cuando actúan con normalidad, cuando sus movimientos son naturales, cuando no posan porque no saben que hay una cámara que los vigila. No soy muy fan de las fotos armadas, no me gusta hacer posar a la gente, prefiero pasar desapercibida y capturar momentos, guardar los que más me llaman la atención. Por eso me gusta tanto recorrer las ciudades a pie: al ir más despacio es mucho más probable que vea situaciones que se me escaparían si voy en auto, moto o colectivo. Y Singapur es la ciudad ideal para caminar: veredas anchas y limpias (no hay que estar mirando hacia abajo para evitar pisar sorpresas), semáforos que se respetan, muchos parques en medio de la ciudad para descansar, nada de cáos vehicular, construcciones coloridas y prolijas, gente amable y simpática. Un lujo.

Cuando iba caminando por Little India (uno de mis barrios preferidos de Singapur, el Little India más limpio que vi en mi vida) vi a este hombre asomado por una de esas ventanas amarillas. Enseguida me transporté a Cartagena de Indias (Colombia), donde muchas de las construcciones son así (de estilo colonial y con colores fuertes) y donde muchos de los hombres practican el mismo deporte: pararse frente a la ventana —sin remera— y mirar hacia la calle. Al principio no iba a sacarle una foto, creo que me intrigaba más poder ver el interior de esa casa blanca y amarilla, descubrir qué objetos había adentro, con cuántas personas vivía. Pero bueno, tampoco soy espía profesional, respeto la intimidad de las viviendas y no tenía ningún tipo de largavistas o parecido para poder mirar. Así que seguí de largo. Obviamente me arrepentí, volví hacia atrás y le saqué la foto lo más rápido y disimuladamente que pude. Ahora que la veo otra vez, me pregunto a qué o a quién habrá estado mirando este hombre. Tal vez es medio espía como yo o, mejor dicho, le gusta observar el comportamiento humano, despojado de poses, desde la baranda de su ventana amarilla.

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Aniko Villalba

Soy argentina, tengo 26 años y estoy viajando por el mundo de mochilera hace cuatro años. Todo empezó con un sueño y la decisión de dedicarme a aquello que me hace más feliz: viajar. Ya recorrí más de 25 países y no pienso frenar hasta dar la vuelta al mundo. Además escribo, saco fotos y de vez en cuando reflexiono. Mirá mi Portfolio de fotos, agregame en Facebook y lee más acerca de mí.

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