Finalmente, después de meditarlo con mi almohada y de largas noche de insomnio (?), decidí inclinarme una vez más por la mochila.

Valija: no gracias, demasiado grande e incómoda, además por lo poco que llevo sería un karma.

Carrito: mano a mano con la mochila. Ventajas: las rueditas mágicas, no cargo el peso en la espalda. Desventajas: incómodo para llevar por calles de tierra, para subir y bajar escaleras, para andar por la arena, para subir montañas, para ir a la selva (pienso hacer todo eso).

Carrito-mochila: muy buena opción, PERO, los modelos son muy chiquitos o demasiado grandotes, no hay un punto medio (como en todo).

Así que finalmente la ganadora fue mi mochila fiel, la que me acompañó por Latinoamérica y tiene más millas que una azafata. Se las presento: Chaltén, ustedes; ustedes, Chaltén.

Capacidad: 60 litros. Ideal (si quieren más info sobre mochilas, no dejen de leer este post super completo y actualizado al respecto).

Ahora el dilema es: qué llevo y qué no.

Cómo te preparás para un viaje tan largo, me preguntan. Y yo digo la verdad: no hay manera de anticipar lo que pueda pasar de acá a diez meses o un año y tampoco tengo manera de saber qué cosas fuera de lo común voy a necesitar. Supongo que me iré dando cuenta a lo largo del camino.

Así que llevo lo básico, lo que no puede faltar en un viaje de esta índole: ropa, botiquín, un libro, un cuadernito, la cámara, la compu, los documentos, la Lonely Planet. Mi objetivo es no superar los cinco kilos de peso, sé que es algo (extremadamente) difícil, más que nada porque la compu y la cámara juntas ya pesan como cuatro kilos. Pero ellas van en la mochila de mano y esa es otra historia.

Mi plan es llevar poca ropa, allá hace mucho calor, cuando sienta frío, me compraré una campera o lo que necesite. Además llevo un solo libro que pienso intercambiar por otro, y por otro, y por otro, y por otro, y así sucesivamente (¿sabías que hay algo que se llama BookCrossing, y que se trata justamente de liberar libros alrededor del mundo?).

En mi viaje pasado llegué a cargar ocho (8) libros en la mochila, 15 kilos en mi espalda.

Esta vez no, es hora de ir liviana, menos ropa, menos pelo, menos preconceptos.

Escucho sugerencias, si las hay, de cosas que no puedo dejar de llevar o de objetos que puedo dejar en BA.

***Actualización, dos sugerencias interesantes:

A la hora de controlar el peso de tu mochila tenés dos opciones, por un lado ir a tu amigo farmacéutico (y que te mire extrañado) o comprarte una de estas minibalancitas para valijas. Parece algo tonto, pero si tu idea es encontrar vuelos baratos y viajar liviano, esa pequeña balanza te ahorrará muchísimos problemas (¡gracias Pablo por la idea!)

Germán nos cuenta que su manera de llevar muchos libros sin cargar el peso de estos, es mediante un eReader. Chiquito, liviano, la batería dura mucho (si no abusas del wifi) y tiene una pantalla especial que te permite leerlo con cualquier luz (nota personal: soy lectora fiel a los libros de papel, pero es cierto que al estar viaje sin billete de regreso llevar demasiados libros puede tener incluso un costo físico, así que para aquellos que se animan a dar el salto… ¡es perfecto!)

Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

Alojamiento: te dejo 25 euros de regalo para tu primera reserva en Airbnb. Si preferís quedarte en un hotel, encontrá los mejores hoteles en el Sudeste Asiático a través de Booking.com. Y si te tienta la idea de cuidar una casa, buscala a través de Trusted House Sitters

Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con Skyscanner

 Walking tour gratuitos y tours interesantes: encontralos a través de Civitatis

Seguro médico: por ser lector de Viajando por ahí, tenés 20% de descuento en la póliza de tu seguro médico con Assist-365. Si sos de España, te recomiendo IATI

¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por Book Depository! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

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