Unos meses antes de viajar a Japón escribí una lista en mi cuaderno. La titulé “Búsqueda del tesoro bizarra” e incluí todas las cosas raras que quería encontrar en Japón. Algunas salieron de mi imaginario popular japonés, otras de lo que me fue diciendo la gente, otras de lo que leí en internet. Vista desde Buenos Aires y, sin haber viajado nunca a Japón, me parecía una lista bastante exhaustiva. Daba por sentado que no iba a encontrar cosas más raras que esas (y tal vez ni esas). Ja. Me alcanzaron unos días en Tokio para darme cuenta de que Japón parece un país salido de otro planeta y allá la normalidad es muy distinta a la que conozco. Les dejo algunas fotos de las cosas más raras, divertidas y curiosas que encontré durante mi viaje de tres meses por Japón, uno de los países más fascinantes que conocí hasta ahora. Seguramente me falten un montón de cosas más porque Japón es una fuente inagotable de sorpresas (me las cuentan en los comentarios).

Esta era la lista inicial, armada con ideas propias y de mis amigos. Encontré más pero me faltó tildarlas.

 

Y todo esto es lo que encontré:

Paraguas secándose en las veredas de Tokio (algo que no pensaba encontrar en una ciudad de 38 millones de habitantes). Me dijeron, además, que hay muchos paraguas “públicos” que se pueden usar y después devolver en el mismo lugar.

Paraguas mágicos. No vi el “superparaguas” ni los paraguas para los zapatos ni el paraguas al revés, pero entremedio de miles de paraguas transparentes (los más típicos en Japón) encontré algunos muy coloridos, como este. (Tokio)

Esponja para lavar los platos con cara de osito. Lo kawai (cute) está por todas partes, incluso en lo más cotidiano. (Tokio)

Manteca de cacao sabor a Fanta naranja. (Tokio)

Kit-kats y Oreos de té verde (el matcha o té verde es un clásico en Japón).

Una especie de selfie-stick para dar el pronóstico del tiempo (visto en una tele que parecía un portarretratos). Unos días después lo encontré a la venta, o sea que debe ser más común de lo que pensaba.

Máquinas para pedir la comida. Japón es el país más automatizado del mundo y las máquinas se usan, incluso, para pedir la comida en los lugares más tradicionales (marcás tu pedido en la botonera, se te imprime una especie de boleto con la orden y se lo das al cocinero).

Un auto muy compacto. Los autos japoneses son más chiquitos que los que se ven en Occidente, este es un caso extremo.

Caritas anti estrés (son adictivas). También vi con forma de baguette, banana, medialunas…

 Inodoros supersónicos. Es verdad: los inodoros japoneses están enchufados a la pared, tienen botoneras para controlar las distintas funciones, a veces se abren solos cuando te ven llegar y siempre tienen la tabla calentita. Todavía no saludan… creo.

 Máquinas para pescar peluches, muñecos, electrónica, chocolate y otras cosas. Están por todas partes (y siempre se ve gente tratando de sacar algo, sobre todo hombres de saco y corbata).

Perversiones.

Comida en miniatura (hay una obsesión con eso, lo vi a la venta en todas partes).

 Espacio público libre de humo. En Japón no se puede fumar en espacios públicos (excepto en las áreas asignadas), pero sí se puede fumar en los restaurantes. Una de las tantas contradicciones japonesas, en mi opinión.

 Sandalias con medias. Una vez un amigo chino me vio ponerme ojotas (sandalias) con medias (calcetines) y me dijo: “That’s so Japanese!”. Acá un primer plano de nuestro amigo Joji, que nos llevó a comer ramen en Tokio con este calzado.

¿Un bar donde te blanquean los dientes? ¿Servirán tragos con lavandina? Ni me animé a preguntar.

 Cat cafés. Lugares donde podés ir a acariciar gatos, hamsters, conejos, serpientes y búhos. (Tokio)

¡Tamagotchis! Siguen existiendo y seguramente son más avanzandos que los que conocí. Tuve uno en los noventa y lo ahogué en el bebedero del colegio (era de una amiga, la obligaron a desconectarlo y como no se podía apagar intentamos con otros métodos).

Caca y sangre de plástico para hacer jodas.

Chicos volviendo solos del colegio (andan solos por la calle desde los 6 años, incluso en una ciudad gigante como Tokio).

“Print yourself in 3D” (Imprimite en 3D). Tampoco me animé a preguntar. Además, una vez que te imprimiste, ¿qué hacés con la copia? ¿La ponés de adorno?

La mopa-zapatilla. Caminá y limpiá a la misma vez.

Animé sexy.

Monedas en una fuente. Ya sé que tirar monedas en las fuentes trae buena suerte, pero esto enceguecía.

Cosito” para calcar el relieve de las hojas (seguro que alguna vez lo hicieron con una moneda) (Nara)

Arte en las tapas de alcantarillas (con motivos típicos de cada ciudad). Esta la vi en Nara.

Máquinas expendedoras (en todas partes). Hay más de 6 millones en todo el país, esta la vi en Nara Park.

Ciervos cruzando la calle (en rojo!), en Nara.

El canasto-minion.

Carteles con animales como protagonistas.

El doble budín, souvenir típico de Osaka.

Detalles argentinos, en Osaka.

Carteras con caras (ni sé qué personaje es, que alguien me ilumine). (Osaka)

Réplicas gigantes en los frentes de los restaurantes de Osaka.

La entrada al país de las maravillas (en Osaka).

Comida kawai (porque en Japón todo puede ser aún más tierno).

Lámpara hecha de ositos Yummy.

Un show de baile de robots (en Tokio).

Godzilla. Está en Tokio y es ciudadano oficial de Japón.

Cuchillos del tamaño de un nene (en el mercado de pescado de Tokio).

Jardines en los entrepisos de los edificios (este estaba en un cuarto o quinto piso de Tokio)

Carteles en formato cómic.

Ronald McDonald mandando mensajes de texto frente a su local (capaz estaba poniendo un punto de encuentro). Fue el día de Halloween, vi a varios por la ciudad.

Cosplay en Harajuku (Tokio).

Una ceremonia tradicional (en Yoyogi Park).


El techo loco (es la entrada a un shopping en Tokio)

El pasajero misterioso (en el metro de Tokio).

Réplicas de comida en la entrada o vidriera de los restaurantes.

Sellos coleccionables en las estaciones de metro, lugares turísticos y otros puntos de la ciudad.

 

Traducciones muy cómicas de Google Translate.

Una alerta de emergencia que casi me da un paro cardíaco (vi esto en la pantalla de mi teléfono, seguido por el ruido de una alarma, y pensé que se venía un tsunami o terremoto. Al final era un simulacro, lo dice como siete veces en japonés, pero podrían haberlo puesto en inglés también!).

Media Coca-Cola.

Sushi de goma (dentro de una máquina de pescar muñecos).

Hotel de cápsulas (Tokio). No lo vi por dentro, pero cada rectángulo corresponde a una cápsula.

La escalera mecánica más corta del mundo (en Kawasaki). Tiene cinco escalones y no cumple ninguna función de accesibilidad, ya que justo después hay que seguir bajando por una escalera normal.

Hello Kitty hasta en la sopa (o, en este caso, cumpliendo funciones reflectantes, para avisar que hay una obra en construcción).

Fotos de actores en las máquinas expendedoras.

Remolinos de noodles (en el aeropuerto de Haneda).

Objetos perdidos (puestos donde se le cayeron al dueño, para que vuelva sobre sus pasos y los pueda encontrar)

El Kentucky Fried Chicken como lugar de celebración de Navidad (en Japón la Navidad es una fiesta romántica, medio similar a San Valentín).

Dinosaurios fabricados con cacharros.

Kadocchi, uno de los íconos de los domingos en Harajuku (Tokio). Forma parte del grupo de cosplay Hanmyo Project (me enteré de todo esto después de sacarle una foto, porque cuando lo vi no entendí quién o qué era).

Un minion en Yoyogi Park.

Perros con ropita.



Los Elvis de Yoyogi Park, japoneses que se juntan a bailar rockabilly todos los domingos.

Spiderman manejando un karting (cerca del Monte Fuji). También vi a Mario y Luigi. Pasó demasiado rápido.

Yoshi en un camión de basura (los camiones de basura son un tema aparte, van por la ciudad haciendo música, parecen camiones de helados).

Un parque de diversiones abandonado en Nara (se llamaba Nara Dreamland, estuvo abandonado diez años, pero cuando llegamos lo estaban demoliendo y había mucha seguridad, así que no pudimos entrar)

Traducciones un poco sugestivas.

Inodoro y lavatorio integrado (cuando tirás la cadena sale agua de la canilla).

Este señor con su valijita (en Osaka).

Exceso de packaging. Todo viene muy envuelto, la primera vez que compré un paquete de galletitas me encontré con que cada galletita estaba envuelta por separado.

Detalles tiernos en los tranvías.

Una calabaza gigante frente al mar. Es en Naoshima, una isla repleta de museos de arte contemporáneo e instalaciones artísticas, y es obra de Yayoi Kusama.

Sandwich de noodles. Paso.

Detalles tiernos en los trenes. Como ya dije más arriba, en Japón todo se puede enternecer aún más.

Un corazón.

Una especie de cinta transportadora para subir las bicicletas con facilidad.

Una isla habitada por más de mil conejos.

Cenicero de bolsillo.

Una escalera mecánica con curvas.

Especie de galletita rellena con forma de hoja (souvenir tradicional de Miyajima).

¿Mosquiteros? ¿Tules?

La cara de Obama hecha con grullas (en Hiroshima).

Este edificio (en Osaka).

Un parque de monos (en Kyoto).

Helado de té verde (en Kyoto).

Revistas para adultos en los 7-Eleven.

Un mapa del otoño (en Kyoto). Lo vimos en una de las estaciones de metro. Lo actualizaban cada día!

El gato sorprendido.

“Tokyo banana”. Un dulce de banana con forma de banana relleno de… banana.

Kit-kat de melón (no encontré los melones de cientos de dólares).

Las publicidades más raras, divertidas y/o indescifrables.

Un mapa del baño.

Esto.

Espantapájaros.

¡Lectoras de mi blog! Son mexicanas, me vieron caminando por Yoyogi Park y se acercaron a saludarme. Nunca jamás en mi vida pensé que me iba a encontrar lectores en Tokio.

¡Mi lector japonés! Cuando me mandó un mail diciéndome que me leía desde Osaka casi colapso. No pensé que tenía lectores japoneses!! Habla muy bien español y me dijo que practica mirando mis charlas (ya veo que se le pega el acento!).

Este muñeco.

 Snacks típicos japoneses.

Un cine erótico (así, tranquilísimo, en las calles de Osaka)


El colegiala de Osaka.


 Onsen (baños comunes con aguas termales). Son muy comunes en Japón y siempre hay uno para hombres y otro para mujeres. La primera vez que fui no sabía bien qué hacer, ya que hay un montón de reglas a seguir para asegurar la higiene del lugar (deberían adjuntar el manual de instrucciones con la entrada).

Sumo (no lo vimos en vivo pero sí todos los días en algún televisor que nos cruzábamos)

Baldes anti-incendios en las entradas de las casas (según leí, están solo en Kyoto, donde hay muchas construcciones de madera).

Sandalias para la casa y para el baño. Los japoneses se sacan los zapatos antes de entrar a la casa y tienen dos sandalias: para usar en la casa y para usar solamente en el baño.

Autoservicio (dejás ¥100 en la caja y sacás un poco de comida para los peces). Esto demuestra la confianza y seguridad que hay en Japón.

Prohibiciones de cosas que nunca se me hubiese ocurrido hacer pero que después de ver me dieron ganas.

¡Los expendedores de bombachas (ropa interior femenina) usadas! ¡No eran un mito! Los encontramos el último día en Tokio, en el subsuelo de un sex shop en Akihabara (lo que había en ese sex shop da para una parte 2)

Este videoclip que es furor en Japón (yo tampoco entiendo lo que acabo de ver, pero no me lo puedo sacar de la cabeza).

*

No encontré sandías cuadradas, no vi los ventiladores para enfriar los fideos, no fui a la isla de los gatos, no pude ver al abuelo colegiala que pasea por Yoyogi Park ni conocí a nadie que hubiese sufrido el síndrome de París (aunque con tanto fanatismo por lo francés, ya no me parece un síndrome tan raro). Tampoco caminé por el bosque de los suicidios ni me separé de L cuando visitamos la zona de Arashiyama (al parecer las parejas van ahí para terminar sus relaciones). No entramos a los maid-cafes ni a los butler-cafesNo coleccioné las firmas de los monjes ni fui a la estación de tren donde el “station master” es un gato. Pero encontré estos detalles y momentos que me llamaron la atención y me permitieron seguir armando el rompecabezas infinito que es Japón. Lo mejor de todo, es que si googlean “weird Japan” van a encontrar un montón de cosas más (les recomiendo la guía “Hidden Japan” de Atlas Obscura). Esto es solo la punta del iceberg de una de las culturas, para mí, más complejas y fascinantes del mundo.

¿Qué fue lo más raro que viste o te gustaría ver en Japón?