Cosas que me inspiran (6):
remedios para la tristeza de invierno

[box type=”star”]Este post pertenece a la serie Cosas que me inspiran: una dosis quincenal —a veces mensual— de charlas, ilustraciones, películas, libros, series y todo eso que encuentro por ahí y me inspira, a su manera, a crear cosas nuevas.[/box]

No sé si aguantaría un invierno entero en Islandia, por ejemplo, o en Laponia o en cualquiera de esos lugares donde no sale el sol por tres meses. Antes pensaba que sí, que sería bueno para escribir, pero viendo que acá en Biarritz: a) llueve sin parar y/o b) hace un frío que no podés asomar la nariz, sumarle a eso la falta de luz natural por noventa días sería demasiado. Siempre pienso que algún día voy a reconciliarme con el invierno, que me va a encantar el frío, que voy a estar feliz de pasear por una ciudad nueva a cero grados con los dedos de los pies duros como piedras, pero no pasa: le sigo diciendo BASTA a esta estación y ojalá que la primavera llegue rápido y que el invierno se extinga de una vez y para siempre.

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Esta foto es de Laponia (Suecia). Acá en Biarritz no es para tanto (no nieva, por ahora)

Hace poco me enteré de que existe algo que se llama el Winter Blues o tristeza de invierno. Es un desorden afectivo o depresión estacional: algunos lo sufren en invierno y otros en verano, aunque en cada época los síntomas son distintos. La tristeza de invierno genera dificultad para levantarse a la mañana (¿quién dijo mañana? me estoy despertando en horarios de adolescente), ganas de dormir mucho (doce horas y contando), falta de energía, dificultad para concentrarse, antojos exagerados de cosas dulces (el “exagerados” se lo agregué yo) y pensamientos pesimistas. Y me parece que la estoy sufriendo. Dicen que hay varias maneras de sobrellevarla: ir al gimnasio (fui a nadar una vez y tuve que salir antes del frío), mantenerse lejos de los azúcares (¿cómo?), hacer un deporte de invierno (no me veo haciendo surf ni con traje de plumas), vestirse para el frío (eso hago, pero AH, otra cosa: volvieron los sabañones a mi vida, ¡bienvenidos!), aceptar el invierno (no puedo).

Yo propongo combatirlo de otra manera: con inspiración. El lado positivo de todo esto es que al no salir de la cueva tengo mucho más tiempo para leer, mirar películas y escribir. Tomé mucho ritmo con el libro y además estoy con otros proyectos que ya contaré, y a la vez leyendo y nutriéndome del trabajo genial de otros. Y pienso: al final yo elegí estar acá a pesar del invierno, así que tengo que aprovechar la falta de distracciones externas y crearme distracciones internas. Así que para el frío: diez cosas que me inspiran.

1. La música de los noventa

 

Ya sé que empezar con este tema de los Guns ‘N Roses no es lo más alegre para poner en esta lista, pero a mí me genera un efecto inverso al de querer cortarme las venas: me hace revivir un montón de momentos de los noventa, cuando tenía catorce y estas canciones me hacían soñar. No sé cómo fue que volví a escuchar a los Guns —creo uno nunca deja de escucharlos— pero este tema me llevó a otros: pasé por Estranged, Yesterdays, Don’t cry, de ahí a Metallica y Whisky in the jar, Turn the page, Nothing else matters, de ahí a Alanis Morisette y todos sus hits, y de golpe apareció No Doubt, Natalie Imbruglia, Sixpence None the Richter, The Cardigans y esto se pone cada vez más pop. Puse algunos en la lista de reproducción que les comparto: todos estos temas me ponen de buen humor. Otra cosa que me pone de buen humor: ver las intros de los dibujitos animados que miraba cuando era chica, como Jem, los Snorks o los Pitufos (¿alguien más hace eso?).

2. El Manifiesto Viajero de Maptia

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Maptia es una web donde escritores, fotógrafos y viajeros comparten sus historias de viajes (por el momento solo está en inglés). También tienen un blog y ahí es donde aparece el Manifiesto Viajero que acaban de ver. Ya ni sé cómo lo encontré pero me gustó. Dice:

“Yo, (          ), quiero ver el mundo. Avanzar hasta el extremo del mapa y luego seguir. No hacer planes. Confiar en mi instinto. Dejar que me guíe la curiosidad. Quiero cambiar de hemisferio. Dormir con estrellas desconocidas y dejar que el viaje se despliegue ante mí.”

¿Lo firmo?

3. Blog: Magical Daydream

Alerta! Bananas intrusas. Foto: magicaldaydreams.com

Alerta! Bananas intrusas.
Foto: magicaldaydream.com

Cuando descubrí este blog me quedé leyéndolo como hasta las seis de la mañana. Bueno, en realidad ya estaba desvelada y era tarde, pero no importa: no podía salir de ese mundo de creatividad y buena onda. Su creadora es Mariëlle, una chica holandesa que tiene ideas geniales y las comparte. Propone juegos/intervenciones artísticas/experimentos como ilustrar tu historia de amor, hacer bombas de brillantina con maníes, convertir a las bananas en personajes, hacer una Torre Eiffel de galletitas, dejar sobres con mensajes positivos y mucho más. Me encantó y estuve a punto de hacer lo de los sobres pero no salí por el frío. Pronto, pronto.

Más en: magicaldaydream.com

4. Serie web: Eléctrica

Para cambiar de rubro, una serie que vi hace unos meses y me hizo reír mucho: Eléctrica, otro falso reality show como Tiempo libre (serie que recomendé en otra ocasión), un género que cada vez me gusta más. Puede que sea una serie muy argentina (y uruguaya, porque varios personajes son de ahí) y creo que suma mucho conocer a los actores de antemano ya que hace que las situaciones sean aún más ridículas. Eléctrica es una supuesta productora que está haciendo un programa de televisión conducido por Liniers (el ilustrador argentino) y cada capítulo aborda uno de los grandes temas de la vida como el amor, la muerte, la música, el poder, entre otros. No digo más: miren el trailer.

5. The Oatmeal: “Reflexiones acerca de crear cosas para la web”

Si son como yo y abren cualquier enlace que les aparece en el inicio de Facebook, lo más probable es que ya se hayan cruzado con The Oatmeal. Sus comics más populares son “How to suck at your religion”, “What’s it like to own an Apple product” y “How to pet a kitty”, entre otros. Hace unos días me encontré con este y me pareció que describe muy bien a quienes trabajamos creando contenido para internet. Acá pongo las primeras viñetas y pueden seguir leyéndolo en su página.

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Seguir leyendo en: theoatmeal.com (sigan que falta la mejor parte)

6. Película: PK (2014)

PK es una película india del mismo director de 3 idiotas (peli que recomendé en este post: películas para viajar). Cuando PK, un extraterrestre, aterriza en un pueblo de la India, un hombre le roba su collar. Ese es el único objeto que le permite ponerse en contacto con su planeta y volver a su casa, así que sale a buscarlo. PK no tiene idea de cómo funcionan las cosas en la Tierra: cuando le pregunta a la gente por su collar todos le responden que solo Dios sabrá, y ahí empieza su búsqueda de ese tal dios. La película da una visión distinta de la religión y desafía lo que es aceptado como normal en muchas sociedades (en India generó mucha controversia). Tiene una fotografía lindísima y da muchas ganas de viajar (al menos a mí).

Más info en IMDb

7. Serie: Por ahora

Otra serie argentina que no pude parar de mirar. Trabajan los mismos chicos que hicieron Cualca y son trece capítulos de 25 minutos cada uno. Trata de la vida de cinco amigos de Buenos Aires y sus historias, romances, trabajos, problemas y obsesiones.

8. Post: “The realities of traveling as an introvert”

Amé este momento (la foto aparece en el artículo que menciono)

Amé este momento (la foto aparece en el artículo que menciono)

Leo algunos blogs de viajes en inglés y suelo pasar seguido por el de Liz. Ella es de Estados Unidos y vive viajando como yo. No la conozco pero me gusta su sinceridad y me siento identificada con muchas cosas que cuenta. Hace unos días vi que publicó algo que me llamó la atención: “La realidad de ser una viajera introvertida”. Pensé: a ver qué tan parecidas somos. Y mientras leía iba moviendo la cabeza como esos perros de juguete que van en los taxis: sí, tal cual, esto también, yo soy así. En su artículo menciona, entre otras cosas: “mucha gente no entiende que sos introvertida y piensa que sos rara”, “no te molesta estar leyendo un libro mientras comés sola en un restaurante”, “te gusta viajar despacio” y “planeás tus viajes de acuerdo a tu humor”. Qué bueno saber que no soy la única.

El artículo está en inglés y pueden leerlo acá: youngadventuress.com

9. Humor: Les Luthiers

Decir solo humor es quedarme corta: Les Luthiers combina la música con los juegos de palabras, domina el idioma y lo usa a su antojo para hacernos reír con ocurrencias muy inteligentes. Muchos de ustedes los conocen, estoy segura, y los que no, se los presento: Les Luthiers es una agrupación cómica que se formó en 1967 en Buenos Aires. Tres de sus cuatro miembros fundadores (Daniel Rabinovich, Marcos Mundstock y Jorge Maronna) aún siguen siendo parte del grupo (Gerardo Masana, el cuarto, murió en 1973). Su género es la parodia musical y tienen uno de los humores más sanos y geniales que conozco. El tema del video lo vi en vivo hace seis años, en su show Lutherapia, y todavía me acuerdo de cómo me reí.

Acá pueden ver más videos.

10. Las ilustraciones de Gaping Void

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—No debemos dejar que la tecnología maneje nuestra vida… —¿Tenemos vida?

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Sé real y no tendrás nada que temer

Hugh Mac­Leod es caricaturista y ya recomendé alguno de sus libros en otros posts (sino, les recomiendo “Ignore everybody and 39 other keys to creativity”). Empezó haciendo dibujos en el dorso de las tarjetas personales que le daba la gente, y ahora, entre otras cosas, dirige Gaping Void, una organización que transforma a las empresas a través del arte.

Acá hay más ilustraciones: gapingvoidart.com

*

PD: publiqué este post anoche y hoy me desperté con un sol espectacular. Se ve que tanta queja tuvo sus frutos. Salí a caminar después de varias semanas de no poder hacerlo. :) Pueden ver más cosas que me inspiran acá.

Mapa subjetivo de Biarritz

The ordinary is extraordinary
(Lynda Barry)

 

I.

Escribí: esta va a ser la primera navidad que voy a pasar en invierno. Y enseguida me di cuenta de que no. Pero me gusta la frase y la voy a dejar. Esta va a ser la segunda navidad que voy a pasar en invierno: la primera fue hace tres años, cuando viajé a España y conocí a mi familia asturiana.

Juré que no iba a pasar otro invierno en Europa. Pero uno hace planes y ellos se deshacen solos. También juré que no iba a vivir en Francia y acá estoy.

L. y yo nos vamos a ir a Estrasburgo a pasar las fiestas con su familia. Otro road-trip juntos, esta vez sin cruzar fronteras.

—Las decoraciones de Navidad que hay allá son impresionantes, te va a encantar. Eso sí, va a hacer mucho frío.

—¿Va a nevar?

—No creo.

Sigue pendiente la Navidad con nieve, entonces.

Acá ya está todo decorado.

Acá ya está todo decorado.

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Hasta en mi pileta es navidad

Hasta en mi pileta es navidad

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II.

Mi hábitat: la casa-cueva.

Vivo en una casa que está a menos de dos cuadras del mar. No salgo mucho. Hace frío, llueve bastante y estoy en período de reclusión creativa. Lo de que soy cíclica lo descubrí hace un tiempo. Antes me parecía mal frenar en medio de un viaje, me daba vergüenza, me sentía menos viajera. Ahora sé que es necesario: para mí, al menos, es necesario.

Desde que frené recuperé la felicidad y la inspiración. Es casi una paradoja. Tuve que irme de viaje triste para poder frenar después de un año y volver a estar contenta. Pero si me hubiese quedado quieta en Buenos Aires no hubiese sido lo mismo: necesitaba el proceso.

Estoy rodeada de las cosas lindas que me están mandando por correo.

Estoy rodeada de las cosas lindas que me están mandando por correo.

Me mandaron flores con olor y todo!

Me mandaron flores con olor y todo!

Estoy abusando del buzón y comprando libros por internet. Que alguien me frene porque no sé cómo voy a hacer para volver a Argentina con tanto peso.

Estoy abusando del buzón y comprando libros por internet. Que alguien me frene porque no sé cómo voy a hacer para volver a Argentina con tanto peso.

Me rodeo de cosas que me inspiran. Como los libros de Keri Smith.

Me rodeo de cosas que me inspiran. Como los libros de Keri Smith.

Y los textos de Austin Kleon (fuente: austinkleon.com)

Y los textos de Austin Kleon (fuente: austinkleon.com)

Y miro series que me gustan. (Gracias Bea por recomendarme The Flight of the Conchords, estos chicos son mis nuevos ídolos)

Y miro series que me gustan. (Gracias Bea por recomendarme The Flight of the Conchords, estos chicos son mis nuevos ídolos. Pronto lo recomendaré en mi serie de cosas que me inspiran.)

III.

Cada vez que salgo a caminar por Biarritz tengo los mismos pensamientos:

1. No puedo creer lo lindo que es este lugar.

2. ¿De dónde salió esta arquitectura?

3. No me quiero ir. Sé que en algún momento me voy a ir, pero no me quiero ir.

4. Es la primera vez que me quedo tanto tiempo en un lugar.

5. No sé si voy a volver de visita cuando ya no viva acá, este lugar va a quedar tan lleno de recuerdos que me van a dar ganas de llorar.

Magia pura.

Magia pura.

Al menos, esto es magia para mí.

Al menos, esto es magia para mí.

Hay batiseñales.

Hay batiseñales.

Carteles que dicen la verdad.

Carteles con sentimientos.

Pisos psicodélicos.

Pisos psicodélicos.

Casas que me encantan.

Casas que me encantan.

Mi preferida es esta.

Mi preferida es esta.

Decidí empezar a sacar fotos de los lugares y situaciones normales. Este es un negocio que está frente al correo.

Decidí empezar a sacar fotos de los lugares y situaciones normales. Este es un negocio que está frente al correo.

Un espacio en reparación, frente al mercado.

Un espacio en reparación, frente al mercado.

La librería-papelería en la que compro cosas.

La librería-papelería en la que compro sobres, papel y cosas.

Esta casa está justo enfrente del correo.

Esta casa está justo enfrente del correo.

A veces hago la misma ruta y a veces me pierdo. Siempre encuentro cosas en la calle, como por ejemplo:

– Una llave de auto

– Un espejo retrovisor roto

– Un espejo entero, apoyado contra un auto

– Un auto antiguo

– Una casa que me encanta

– Gatos

– Una tarjeta con la dirección de un coiffeur

– Un guante azul

– Un zapato de bebé

– Paraguas

– Un oso de peluche

Una de mis partes preferidas de la ciudad está acá nomás: es un laberinto de calles angostas y casas de colores. Cuando camino por ahí siento que estoy en un lugar que no existe en la vida real.

Encontré un auto con hojitas de otoño.

Encontré un auto con hojitas de otoño.

Detalles del mismo auto.

Detalles del mismo auto.

Banderín.

Banderín.

Un oso encerrado

Un oso encerrado

Un viajero a pie

Un viajero a pie

Fachadas

Fachadas

Gente en el mar

Gente en el mar

Gatos.

Gatos.

Más gatos.

Más gatos.

Mensajes

Mensajes

Cielos

Cielos

Plantas.

Plantas.

Olas.

Olas.

Barcos.

Barcos.

Surfers que se animan con el frío.

Surfers que se animan con el frío.

Y un invierno inminente.

Y un invierno inminente.

Y más cosas que dibujé acá (este es un ejercicio del libro "Acaba este libro" de Keri Smith)

Y más cosas que dibujé acá (este es un ejercicio del libro “Acaba este libro” de Keri Smith)

IV.

La gente se pregunta (me pregunta) qué hago todos los días en Biarritz, cómo es mi rutina. Creo que se imaginan de todo. Muchos piensan que estoy en París, porque asocian Francia con la capital, y yo estoy casi a diez horas, en el límite con España.

Deberían preguntarme qué hago todos los días en mi casa-cueva, porque mi hábitat ahora es este. Mi rutina acá no es de viajes sino de escritura. Estoy escribiendo otro libro, les digo. Estoy intentando escribir otro libro. Estoy metida en la cueva. Estoy con L. Estoy bien.

Y si tuviese que describir un día cualquiera, o una mezcla de días cualquieras, diría que las cosas que me pasan acá son más o menos así:

Me despierto,
a veces con la alarma,
a veces con la luz del sol,
a veces con la luz del ipad de L.
Estaba soñando, le digo.
Soñaba que para hacer cambios en el php teníamos que bailar y actuar una escena,
soñaba que cruzaba a España para ir a una verdulería muy incómoda, con un montón de escaleras caracol,
soñaba que teníamos vacas en el jardín
y que yo estaba en la proa de una lancha y casi salgo volando.
Leo un rato en la cama,
miro videos,
hago una lista en mi cuaderno,
o me doy vuelta,
me acurruco y sigo durmiendo.
Pero en general no quiero que eso pase,
no me gusta dormir tanto,
después no funciono bien.
Me levanto,
abro la ventana,
si hay sol, digo: hay sol,
si llueve, digo: llueve.
Pongo el agua para el té
y lo tomo sin azúcar
y frío,
yo el té lo tomo siempre frío.
Me preparo tres tostadas,
con mermelada de durazno y queso,
y las como en la cocina.
Después llevo la taza al escritorio y me siento:
tengo que escribir.
Primero voy a responder mails,
tengo varios pendientes,
también chequeo si tengo mensajes en facebook,
retuits en twitter,
likes en Instagram.
Leo los diarios, a ver qué pasa en el mundo,
reviso el buzón,
me fijo si la ropa se secó,
miro por la ventana.
Tengo que escribir,
pero se hizo medio tarde, tengo hambre, ¿vos tenés hambre?
Voy a preparar una tarta.
Mientras se cocinan los puerros, limpio.
“Es día de escritura, por eso la casa está tan limpia”, me dijo G.
Ella también escribe, ella me entiende.
Así que paso la escoba,
saco la basura,
lavo los platos,
ordeno.
Abro la heladera:
qué sucios que están los estantes,
esos cajones están llenos de migas,
eso está vencido.
Limpio la heladera,
la limpio a fondo,
saco todo, paso el trapo, vuelvo a guardar las cosas.
Ahora sí:
tengo que escribir.
Pero primero hay que comer.
Estoy por meter la tarta en el horno y se me cae,
se me caen los puerros sobre la puerta del horno y quiero llorar.
Rescato lo que no tocó el piso,
vuelvo a armarla,
la meto en el horno con cuidado.
La tarta caída pasa a formar parte de mi lista de accidentes domésticos, junto con:
la tortilla que se me cayó sobre el fuego cuando la di vuelta,
el arroz del sushi que cociné mal y se desarmó,
el huevo poché que derribé sobre la mesa,
el papel vegetal que se me quemó con la hornalla,
el medio kilo de azúcar que se me cayó adentro del café.
Comemos.
Tengo que escribir.
Vuelvo a revisar el buzón, por si pasó el cartero.
No hay nada.
Salió el sol,
no puedo estar encerrada,
mudo mi escritorio al jardín.
Llevo mis cuadernos y mis libros de escritura creativa
y me siento con las piernas cruzadas sobre la silla.
Miro la casa de enfrente, sus líneas rectas y diagonales.
“Uno mira las cosas bien cuando las dibuja”.
Dibujo, entonces.
Copio las líneas de la casa en lápiz,
no tengo goma así que no puedo borrar.
Más tarde le muestro el dibujo por skype a mi mamá, que es arquitecta, y se pone orgullosa de ese dibujo tan malo.
Tengo que escribir,
pero me duele la espalda: mejor voy a la pileta.
Nadar y escribir son las dos actividades que mejor me hacen sentir y que más me cuesta empezar.
Nado una hora y me lleno de ideas.
No me las quiero olvidar, así que mientras vuelvo caminando a casa se las cuento al grabador del teléfono.
Paso por el supermercado,
entro,
siempre hace falta algo.
Compro chocolate.
Compro más pan.
Compro verduras.
Compro croissants, a veces.
La pileta me da hambre.
Cuando salgo, los dos hombres que están sentados en la vereda me saludan,
como todos los días:
bonjour mademoiselle !
Bonshur,
les digo,
con mi acento tan argentino.
Vuelvo a casa,
lo abrazo a L.,
nos tomamos un café.
Me llegan noticias por whatsapp:
nació S.,
murió S.,
V. volvió a Buenos Aires,
O. ya tiene celular,
A. se está por casar.
Tengo que escribir.
Pero estoy tan cansada,
la natación me agotó,
mejor me meto en la cama y sigo desde ahí.
Mudo mi escritorio al colchón,
respondo mails, reviso facebook, miro twitter, leo los diarios.
Se me ocurre una idea para el libro,
la anoto en mi cuaderno, prefiero desarrollarla a mano.
Pienso en que quiero volver a tener el pelo corto,
la pileta me lo está destruyendo.
Se me pega una canción,
tengo que mirar el videoclip.
Afuera llueve,
hay viento,
ya es de noche.
El cuarto es como una estufa,
el aire está pesado, calentito.
Tengo que escribir.
Se nos pasó la hora de cenar,
qué tarde que es.
Comamos una pizza.
¿Querés ver una peli?
Dale, a esta hora ya no me da la cabeza para escribir.
Y empieza la pelea por la película,
que al final ni importa porque yo me voy a quedar dormida igual,
a menos que sea Star Trek,
The Lost Room,
o alguna de esas que juegan con la temporalidad.
Antes de apagar la luz agarro unos de mis journals,
que tiene una pregunta por día,
como cuál sería tu trabajo ideal del día o qué comiste esta semana
y la respondo.
Y después me quedo dormida,
y tengo un sueño lúcido con un caballo que entiende lo que le digo
y con un cuarto lleno de heladeras.
Y sé que aunque hoy no escribí nada,
estuve escribiendo todo el día.

Mi vida en Biarritz.

Mi vida en Biarritz.

El lugar que me cura.

El lugar que me cura.

Y más palabras sabias de Austin Kleon.

Y más palabras sabias de Austin Kleon.

* Todas las fotos de este post las saqué con el teléfono. Hay más en mi Instagram.

9 reflexiones acerca de vivir viajando
(o “¿Cómo puedo financiarme en el camino?”)

**Spoiler: no sé. Y este post tiene el prólogo más largo de la historia.
Poné el agua para el mate o preparate un café. O si querés la respuesta práctica, andá directo al final del texto.**

[box type=”star”]No existen fórmulas ni recetas mágicas para financiar un viaje o para vivir viajando. No hay pasos infalibles ni modelos a replicar. Nadie tiene el éxito ni el fracaso asegurado. Como con todo, financiar y autosustentar un estilo de vida viajero lleva tiempo, dedicación, trabajo y creatividad. No hace falta ser millonario ni sacarse la lotería para vivir en movimiento. Lo que sí hace falta es cambiar algunas concepciones.[/box]

Una de las preguntas que más recibo por mail y que más me cuesta responder es: “¿Me das ideas para financiarme mientras viajo?”. Más allá de los consejos que pueda darles para ahorrar en el camino, muchos de ustedes me preguntan otra cosa: “¿De qué puedo trabajar para mantenerme mientras viajo?”. Porque una cosa es ahorrar y otra es generar ingresos. Y creo que en el fondo la pregunta es: “¿Cómo puedo hacer para vivir viajando?”.

Ya sea para vivir viajando durante quince días, dos años o tres décadas, no hay una respuesta: hay muchas. Y como no tengo la solución adecuada para cada uno, decidí hacer este post con mis reflexiones acerca de este estilo de vida.

Empecemos

Empecemos

*

En muchos lugares del mundo, el sistema nos educa así: tenés que tener un título universitario para conseguir un trabajo, tenés que tener un trabajo fijo para cobrar un sueldo a fin de mes, tenés que tener un sueldo a fin de mes para poder vivir, alimentarte y comprarte cosas, tenés que ahorrar gran parte de ese salario para poder irte de vacaciones cuando el trabajo te lo permita, tenés que trabajar hasta los 65 para tener una jubilación y después podés disfrutar de la vida.

Vivir viajando derriba muchas de estas ideas.

Es lógico, si nos guiamos por ese modelo, sentir que si la plata no alcanza para llegar a fin de mes, menos va a alcanzar para un viaje largo. Por eso, para empezar a pensar en la financiación de un estilo de vida viajero, lo primero que hay que hacer es cambiar el paradigma.

Las reglas del juego son otras.

Las reglas del juego son otras.

1) Vivir viajando no es vivir de vacaciones. 

Esto ya lo repetí muchas veces en el blog, así que para quienes me leen de antes no es algo nuevo. Sé que, visto desde afuera, la imagen mental que muchos tienen del viajero es algo así: playa + jugo de coco + hamaca paraguaya + leve brisa + no stress. Díganme dónde firmo que yo también quiero una vida así. Bah, en realidad no.

Yo empecé con la idea de ser una viajera pura y dura: de dedicarme solo a viajar, a explorar y a conocer otras culturas. Lo hice durante varios meses, pero me di cuenta de que no podía separar mis ganas de viajar de mis ganas de comunicar, a través de textos y fotos, lo que iba encontrando en el camino. Viajar por viajar es muy lindo, pero después de un tiempo uno tiene necesidad de hacer algo con ese viaje, de transformarlo en otra cosa, de aportarle algo valioso a toda esa gente y a todo ese mundo que tan bien nos recibió (o de cambiar ese mundo que tan mal nos recibió). El trabajo, ese querer aportar algo, es parte de la naturaleza humana, y es gracias a eso que el mundo sigue girando. Y cuando te vas de viaje, el gen del trabajo no se apaga, al contrario: se activa. Por eso, creer que vivir viajando es lo mismo que estar de vacaciones permanentes es un error.

En estos siete años conocí mucha gente que vive como yo, en movimiento. Gente de todas partes del mundo y que trabaja en distintos rubros: cocineros, escritores, programadores, médicos, diseñadores, arquitectos, fotógrafos. Algunos se mueven de manera constante, otros son estacionales, algunos trabajan de manera independiente, otros van con contrato. Pero todos comparten esa ansiedad de moverse y de dedicarse a lo que más les gusta. Y todos lograron, cada uno a su ritmo y en su propio tiempo, generar una rutina de viaje-trabajo que les permite seguir viviendo así.

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2) Vivir viajando puede ser más barato que vivir en un lugar fijo.

También hablé de esto en otras ocasiones. Este vez pongo “puede ser” porque depende de la manera de viajar y de vivir de cada uno. Pero hago cuentas y a mí me sigue saliendo más barato estar en movimiento. ¿Por qué? No hay gastos fijos, uno solo paga lo que necesita en el momento (alojamiento, comida, transporte, visas), hay lugares donde el costo de vida es muy barato y otros donde estas necesidades básicas se pueden intercambiar por servicios.

Entonces, una de las primeras cosas a tener en mente es que no necesitás tanta plata para viajar. Es cierto que si querés volar a otro continente, el pasaje de avión es caro, pero nadie te impide cruzar en barco o ir por tierra. Hay muchas maneras de viajar y el avión no es el único medio que existe. Pero esto implica, también, cambiar el chip de la velocidad: cuanto más lento vayas, menos vas a gastar y más intensa va a ser tu relación con el camino. Hay ciertos gastos que son obligatorios: las visas, el seguro médico (en caso de llevar uno), la gasolina (en caso de viajar con vehículo propio), pero pensalos como una inversión inicial del viaje o como un gasto fijo y comparalos con los gastos que tenés ahora: seguro siguen siendo más bajos.

[box type=”tick”]- En mi post “Consejos para viajar barato o sin plata” doy más detalles y en el post “Desde un bus rojo” hablo acerca del slow travel.[/box]

Y este es el trailer de un documental que quiero ver hace tiempo… (pueden verlo acá.)

3) Tu trabajo no es tu empleo (work is not a job). 

workisnotajob

Fuente: workisnotajob.com

Hay gente que no se anima a vivir viajando porque tiene miedo de no conseguir trabajo. Otros tienen miedo de irse por un año y de que al volver nadie quiera contratarlos.

Primero hay que preguntarse qué es el trabajo. Yo estoy de acuerdo con los chicos de workisnotajob: nuestro trabajo no es nuestro empleo de 9 a 5, es nuestra pasión puesta en acción, eso que solo nosotros podemos contribuir al mundo. Pero si pensás en el trabajo como algo que tienen que darte y no como algo que podés generar por tu cuenta, puede que te sea más difícil conseguirlo.

Creo que pueden existir tantos trabajos como personas, ya que todos tenemos algo para ofrecer al mundo. Puede que tu trabajo soñado no exista, o que no encuentres a nadie que quiera contratarte para hacerlo, entonces sabés qué: inventalo, sé el primero en dedicarte a eso. El cliché es cierto: el que no arriesga, no gana. El mundo es de los que se animan a hacer algo distinto.

[box type=”tick”]Para leer más acerca del nuevo paradigma laboral, les recomiendo los libros [eafl id=”21077″ name=”Rework” text=”“Rework: change the way you work forever””] de David Heinemeier Hansson y [eafl id=”21080″ name=”Ignore everybody” text=”“Ignore everybody: and 39 other keys to creativity””] de Hugh Macleod. No sé si estos títulos están en castellano, por eso los comparto en inglés. Y este video también tiene buenas reflexiones acerca de lo que para muchos de nosotros es trabajar.[/box]

4) Podés trabajar desde cualquier lugar del mundo.

Uno de los cambios más grandes que generó internet es que cada vez se necesitan menos las oficinas y los jefes. Son cada vez más las profesiones que pueden practicarse desde cualquier lugar del mundo, a cualquier hora, frente a cualquier paisaje y de manera independiente. Uno puede tener su oficina donde quiera y ser su propio jefe.

Ya no hace falta, entonces, que hagas tu trabajo siempre desde el mismo lugar. Podés mantener tu empleo, si querés, irte de viaje y seguir trabajando en el camino. O podés renunciar a tu trabajo, y crearte uno que te permita hacer de cualquier espacio tu oficina.

Sé que esto (aún) no es aplicable a todas las profesiones, pero siempre existen alternativas. Un buen ejemplo es médicos sin fronteras y otras organizaciones “sin fronteras”. Y si tu profesión todavía no tiene una alternativa viajera, quizá es hora de que la inventes.

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Foto: Marruecos

5) No necesitás plata para todo.

Volvió la era del trueque. Yo creo que nunca se fue, pero ahora es más visible, también gracias a internet. Estamos muy acostumbrados al sistema capitalista-monetario: necesito algo, voy y lo compro. Pongo plata sin dar lugar a la posibilidad del trueque, porque así es más fácil y más rápido. Pero hay muchas cosas que se hacen por intercambio, o que se harían si hubiese un diálogo previo de por medio. 

En el mundo viajero hay muchas opciones de intercambio. Por ejemplo:

– Couchsurfing. Personas y familias de todo el mundo ofrecen alojamiento gratuito a los viajeros en sus casas. ¿Qué ganan? Compañía, conocer a alguien de otra cultura, aprender acerca de otras realidades, viajar sin viajar.

– Warmshowers. La versión de Couchsurfing para ciclistas.

– Housesitting. Mucha gente necesita que le cuiden la casa y/o las mascotas mientras no están, así que te permiten vivir sin costo ahí, siempre y cuando te hagas cargo de la casa, las plantas, los animales y el mantenimiento del lugar.

– HelpX. Intercambio de alojamiento y comida por trabajo. Una persona necesita que lo ayuden a pintar un cuarto de su casa, o que lo ayuden a practicar su español, o que le solucionen un problema técnico en la computadora. Y justo estás en su ciudad y resulta que tenés los conocimientos o las capacidades para hacer lo que él necesita. Lo contactás, coordinan y te quedas con él hasta que el trabajo esté hecho. Él, a cambio, te da comida y cama.

– Woofing. Trabajo en granjas orgánicas a cambio de alojamiento y comida.

– Find a crew. Hay gente que busca tripulación para sus barcos, lo que te permite trabajar a bordo y viajar gratis. Todavía no lo probé pero me parece una opción muy interesante.

– Autostop. Lo dijo Juan Villarino: “Todos nacemos con un boleto gratis a cualquier lugar del mundo, y lo tenemos en nuestro pulgar”. Salí a la ruta, estirá el brazo y pedí que te lleven. Siempre alguien frena.

– Gratiferias. Hay muchas gratiferias, reales y virtuales, en un montón de ciudades del mundo. También hay mucha gente dispuesta a intercambiar ropa u objetos que ya no usa.

– Patrocinios. Si tenés un proyecto sólido e interesante, podés conseguir esponsoreo de aerolíneas, hoteles, hostels, trenes, buses o empresas especializadas en tu rubro. Eso sí, lo importante es tener una propuesta que pueda interesarles.

Foto: Argentina

Foto: Argentina

[box type=”tick”] Les recomiendo [eafl id=”21081″ name=”La biblia del viajero” text=”‘La biblia del viajero'”], la mejor guía de Lonely Planet que leí. Está escrita por tres viajeros franceses y algunos de los temas que cubren en profundidad y de manera muy realista (y con mucha experiencia) son: autostop, barcostop, trenestop, avionestop, viaje en carguero, marcha a pie, recolección urbana, camping en entorno urbano, alojamiento organizado a cambio de trabajo e intercambio de casas. Un montón de temas que en otras guías no están mencionados o son desestimados por no ser tradicionales.

Todavía no lo terminé de leer, pero el libro [eafl id=”21082″ name=”The moneyless manifesto” text=”‘The Moneyless Manifesto'”] de Marc Boyle pinta interesante. Hace más de tres años que este inglés vive sin dinero, y relata la experiencia en este libro. En cada capítulo habla de una temática distinta (la vivienda, la alimentación, la salud, la educación, entre otros) y cuenta qué alternativas existen para poder solucionarlas sin dinero de por medio. Se puede leer gratis en su web.[/box]

Foto: Indonesia

Foto: Indonesia

6) Dedicate a lo que más te gusta. Y hacelo en movimiento.

Todos nacemos con un talento. Sí, vos también, aunque estés moviendo la cabeza y diciendo que no. Algunos lo descubren de muy chicos, a otros les cuesta más encontrarlo, otros saben que lo tienen pero no lo siguen por miedo, porque creen que no son lo suficientemente buenos, porque sienten que a nadie le va a interesar lo que tienen para decir o mostrar, porque alguien los desmotivó o porque piensan que siempre habrá alguien mejor. Sí, puede que haya alguien mejor, pero ¿importa? Acá lo importante, me parece, es poder dedicarte a lo que te sale bien y te hace feliz, a eso que sentís que hacés sin trabajar. Creo también en la teoría del felicismo que propone Albert Casals (el viajero de Mon Petit, la peli que les recomendé antes): si hago lo que me hace feliz, también haré feliz a la gente que me rodea. Si hago lo que me inspira, también inspiraré al resto.

En una carta que ahora no tengo acá pero que me encantaría compartir, mi mamá me escribió, entre otros consejos: “No te dediques a una profesión por la plata, dedicate a lo que más te guste hacer y la plata va a llegar sola”, “Sé dueña de tu tiempo, no le regales tus horas de trabajo a otros”, “Hacé lo que te haga feliz”. Yo tenía trece años cuando me dio ese papel, y todavía lo tengo guardado en una cajita en Buenos Aires. Ella me educó para ser libre, y nunca me voy a cansar de agradecerle. *Se emociona*

¿Qué sentido tiene la vida si no somos libres y felices? Todas las muertes cercanas que sufrí este año me enseñaron una cosa: nos vamos demasiado rápido de acá. Mejor que aprovechemos el tiempo de la mejor manera posible. Basta de posponer los planes y la felicidad esperando un momento ideal que nunca va a llegar.

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No hay tarea que desestimemos más que la tarea de ser felices.

[box type=”tick”]- Les recomiendo (les pido) que lean el libro [eafl id=”21083″ name=”El elemento” text=”‘El elemento'”] de Ken Robinson. Habla acerca de ese talento con el que todos venimos al mundo y cuenta casos de personas que hoy son muy reconocidas en lo que hacen y que, alguna vez, también tuvieron dudas y empezaron de cero.

– También les recomiendo los libros [eafl id=”21084″ name=”Show your work” text=”‘Show your work'”] y [eafl id=”21085″ name=”Steal like an artist” text=”‘Steal like an artist'”] de Austin Kleon. Muy interesantes para aquellos que quieran mostrar su trabajo a un público y no sepan cómo hacerlo.[/box]

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7) No tengas miedo.

Una de las personas más especiales que conocí este año fue la madre de una lectora de mi blog. Nos vimos una tarde o dos, pero conectamos mucho. Una de las cosas que me dijo antes de despedirme fue: “El opuesto del amor no es el odio, es el miedo”. Y esa frase me quedó grabada.

El miedo es un gran mecanismo de control. Nos meten miedo desde chicos. Miedo a lo que pasa afuera, miedo a la gente de otros barrios, miedo a la gente de otros países, miedo a las supuestas epidemias, miedo a no tener trabajo, miedo a quedarnos solos, miedo a fracasar, miedo a no ser nadie en la vida. Todo lo que no hacemos, no lo hacemos por miedo. Al menos en mi caso es así. Estoy escribiendo un libro nuevo y todavía me da miedo abrir el archivo y enfrentarme a las páginas en blanco. Me dan miedo muchas cosas, no soy nada valiente. Pero aprendí a no tenerle miedo al miedo, si es que eso tiene algún sentido.

Por eso, no tengas miedo de hacer algo nuevo, de salir, de probar. Si no te va bien, por lo menos lo intentaste.

[box type=”tick”]En este post hablo de otro miedo importante: El miedo a viajar (y por qué no hay que dejar que nos frene).[/box]

No tengas miedo de hacer realidad tus ideas.

No tengas miedo de hacer realidad tus ideas.

8) Usá la creatividad para todo.

Así como todos tenemos un talento, todos somos creativos. Sí, vos también, aunque estés negando otra vez con la cabeza. Crear es parte de la naturaleza humana. Ser creativo no es pintar un lindo cuadro o escribir un texto divertido: la creatividad generó todo lo que tenés a tu alrededor. Esa silla, la mesa, la computadora, la lámpara, el cepillo de dientes. Todo se le ocurrió alguna vez a alguien. Así que usá esa capacidad creativa para vivir. Y si querés dedicarte a viajar, usala para pensar qué podrías ir haciendo en el camino.

Me resulta difícil dar respuestas personalizadas cuando me piden ideas para financiar sus viajes. Es verdad que hay muchas cosas típicas que se pueden hacer (y las menciono al final), pero puede que esas no sean cosas que te gusten ni que quieras hacer. O puede que sean cosas que querés hacer por un tiempo, para empezar, pero no para siempre. Quizá lo que estás buscando, en realidad, es esa profesión ideal para combinar con tus viajes. Y esa es una búsqueda muy personal.

Mi recomendación es que no intentes replicar lo que hizo otro solo porque ves que tuvo éxito. Que a otra persona le haya ido bien no quiere decir que a todos nos vaya a ir igual. Por detrás tiene que haber una pasión muy específica, muchas horas de trabajo y perseverancia. Cada cual tiene que buscar su camino, aunque sea más difícil y requiera más trabajo.

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Tomá el ejemplo de otros como inspiración, y a la hora de pensar en tu propia financiación, preguntate: ¿En qué soy bueno? ¿Qué me gustaría hacer mientras viajo? ¿En qué quiero invertir mi tiempo?

Y cuando salgas a la ruta vas a darte cuenta de que esto de vivir viajando es como un pack en el que todo se mezcla: el trabajo, la pasión, el movimiento, la vida. Y al final todo termina siendo una misma cosa.

Algunos ejemplos de gente que pensó distinto:

Seguro que viste este video. Fue recontra viralizado. A Matt se le ocurrió hacer un bailecito en cada lugar del mundo que visitó, así que se grabó, los compiló, hizo un video y lo subió a youtube. Fue un éxito. Aparecieron marcas que se interesaron en él y lo mandaron a hacer una segunda vuelta al mundo, esta vez patrocinado, para que volviera a hacer su bailecito.

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Este empezó como un chiste. Zack Brown propuso un proyecto en Kickstarter, una plataforma de financiación colectiva: “Necesito 10 dólares para hacer una ensalada de papas”. Terminó juntando más de 55.000 dólares. Mirá las recompensas que ofrecía.

9) Podés educarte mientras viajás.

Muchos de ustedes me escriben preguntándome si les recomiendo estudiar una carrera universitaria antes de empezar a viajar o no. Y me ponen en un aprieto. No sé, depende de qué quieran estudiar: hay profesiones que necesitan muchos años de estudios y un título para poder practicarlas, hay profesiones que no precisan estudios universitarios pero sí estudios terciarios o cursos, hay profesiones que se aprenden al hacerlas. Entonces depende de cada uno y de sus objetivos personales.

Pero que elijan viajar y no estudiar de manera formal no quiere decir que no puedan educarse en el camino. La educación es fundamental y deberíamos aprender toda la vida, no solo durante la etapa de escolarización. Sin embargo, es muy difícil cambiar un sistema educativo que está tan arraigado en la sociedad y que está quedando tan obsoleto. De a poco están surgiendo nuevas voces y propuestas mucho más adaptadas a las necesidades y realidades del mundo actual (Hola, Ken Robinson, soy tu fan), y hoy, gracias a internet, podemos aprender muchas cosas por nuestra cuenta. Yo, por ejemplo, aprendí a programar ebooks a través de un curso online en video, también estoy cursando una carrera de escritura de viajes en inglés a distancia, la fotografía la aprendo de manera autodidacta con libros, tutoriales y práctica, lo poco que sé de programación también lo aprendo por internet y a la fuerza, estoy aprendiendo francés con una aplicación y trato de mejorar mi escritura leyendo todo lo que se me cruza en el camino.

Entonces, entendé que irte de viaje no equivale a posponer los estudios ni a dejar de estudiar. Puede que elijas estudiar antes, durante o después, eso ya es decisión tuya. Y el viaje nos permite hacer el curso de ingreso a una de las instituciones más importantes del planeta: la universidad de la vida.

[box type=”tick”]- En el post ¿A qué tengo que dedicarme para poder viajar? hablo un poco más acerca de estos temas.
– La web Unschoolery.com, de Leo Babauta, me parece muy interesante para quienes quieran saber más acerca del unschooling y del homeschooling o la educación en casa.
– Y la charla TED que les dejo abajo es de un chico que a los 13 años decidió dejar el colegio para hackear su educación.[/box]

https://www.youtube.com/watch?v=oL-FlUxthZc

Pablo Neruda

Pablo Neruda

Y una lechuza que te mira.

Y una lechuza que te mira.

*

Y si después de toda esta perorata (o el prólogo más largo de la historia al que me refería al principio) decís muy lindo todo pero dame consejos concretos para viajar y poder mantenerme en el camino, acá van algunas ideas:

[wc_box color=”secondary” text_align=”left”]

1. Ahorrá. Si te hace sentir seguro, ahorrá todo lo que puedas, ahorrá durante meses o años (como hice yo antes de irme por primera vez: ahorré toda mi vida para eso) y salí con un colchón de plata por si acaso.

2. Aplicá a una Working Holiday Visa (visa de trabajo). Así, además de vivir en un país, vas a poder trabajar en el lugar.

3. Trabajá freelance. En Berlín dan visas especiales para los trabajadores independientes (más info en este post).

4. Trabajá por internet. Generá contenido, vendé fotos en bancos de imágenes, producí videos, sé community manager, tené tu empresa o emprendimiento online, tené un canal de youtube, escribí y vendé ebooks acerca de un tema en el que seas experto, trabajá haciendo traducciones.

5. Trabajá a cambio de alojamiento y comida. Ofrecete en los hostels y restaurantes. Cuidá casas mientras sus dueños no están. Mirá qué está pidiendo la gente en webs como HelpX.

6. Buscá trabajos diarios o temporarios. Ofrecete de extra en una película. Modelá. Da clases de idiomas. Trabajá en librerías (Shakespeare and Co., una librería de París, ofrece trabajos temporarios a estudiantes, por ejemplo). Ofrecete de pintor. Buscá trabajo en los festivales de música. Sé guía de turismo de un lugar que conozcas bien. Organizá free-walking tours.

7. Buscá patrocinadores que puedan estar interesados en tu trabajo o en tu viaje. Para eso, mi consejo, es que más allá de una idea tengas una propuesta sólida que ya esté funcionando y que les presentes algo que ya existe.

8. Vendé algún producto. Y acá las opciones son muchas: fotopostales, dibujos, cuadernos artesanales (a eso sí me gustaría dedicarme), libros artesanales, ropa, comida, bebidas.

9. Ofrecé un servicio. Charlas acerca de un tema en el que seas experto, cursos presenciales, cursos online, etc.

10. Hacé shows. Podés hacer shows callejeros a la gorra u ofrecerlos a cambio de alojamiento o comida. ¿Shows de qué? De lo que se te ocurra. Música, magia, burbujas, beatbox, danza, teatro, malabares con fuego, acrobacias. Siempre hay público para el arte.

11. Y hablá con la gente. Contá lo que estás haciendo, deciles que estás buscando trabajo, comentales que hacés shows de tal cosa, proponeles un intercambio, pediles ayuda. Nunca sabés a quién le podés caer en el momento justo y qué trabajo o trueque te pueden ofrecer.[/wc_box]

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Mis conclusiones personales:

Vivir viajando es un estilo de vida holístico, hay que verlo como un todo, como algo integral. Como dije antes, todo termina siendo parte de lo mismo: la pasión, el talento, el trabajo, la financiación, el movimiento, la vida.

Y ser capaz de autosustentarte no quiere decir ganar fortunas, sino generar los ingresos necesarios para poder seguir manteniendo tu estilo de vida actual. Lo más gratificante, más allá de la cantidad de plata que ganes, es lograr crear una rueda que pueda seguir girando sola. Y cuando sos capaz de autosustentarte te das cuenta de que la cantidad de plata es relativa: ya no pensás en términos de mucho o poco, pensás en lo necesario para poder seguir viviendo así. 

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Ah, y no escuches a los que te dicen que no se puede. Todo se puede.

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Foto: Proyecto Calco

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TED y TEDx: Ideas para cambiar el mundo

Ayer di mi primera charla TEDx.

Algunos de ustedes sabrán de qué les hablo y muchos de ustedes no. Durante las últimas semanas, cuando le comentaba a mis conocidos que iba a volver a Buenos Aires “para dar una charla TEDx” casi nadie sabía de qué se trataba ni por qué era algo tan importante para mí. Yo, confieso, descubrí estas charlas el año pasado gracias a una amiga lectora de mi blog. Cuando, unos pocos días después, me instalé frente a la pantalla de youtube y vi, por primera vez en mi vida, sin respirar y casi sin parpadear, los 18 minutos de una charla TED, se me abrió un mundo nuevo. Quedé casi en shock. No podía creer cómo me estaba perdiendo algo así.

A partir de ese día me hice fan y adicta a TED, empecé a ver una charla tras otra, me sume a esa revolución de las ideas y me di cuenta de que no era la única. Porque a esa altura TED no era algo desconocido, al contrario, ya tenía millones de adeptos. Pero más allá de las charlas en sí, lo que más me movilizó fue ver que en todo el mundo había personas que se reunían para dar a conocer ideas distintas, innovadoras, revolucionarias, inspiradoras, sorprendentes. Ideas que nos sacuden por dentro. Ideas que nos hacen cuestionarnos eso que consideramos “normal”. Ideas que nos ayudan a despertar. Ideas que nos demuestran que todo es posible. Ideas que nos hacen ver que no estamos solos. Ideas que nos inspiran a mirar hacia adelante. Ideas que pueden cambiar el mundo. Ideas que ya están cambiando el mundo.

***

¿Qué es TED?

TED (siglas de Tecnología, Entretenimiento y Diseño) es una ONG que se dedica a difundir “ideas que valen la pena” (Ideas worth spreading). Esta organización es más conocida por sus conferencias anuales (TEDConferences) y sus charlas (TEDTalks) dedicadas a temas de arte, diseño, política, educación, cultura, negocios, tecnología, desarrollo, entretenimiento, ecología y asuntos globales.

Las conferencias TED se fundaron en 1984 y se realizan en Estados Unidos una vez por año desde 1990. Cada conferencia está conformada por decenas de TEDTalks, charlas en las que el orador tiene que transmitir su idea de la manera más innovadora y atractiva posible en 18 minutos o menos. Las charlas TED son dadas por los grandes pensadores y personalidades de nuestra época, desde presidentes, premios Nobel, científicos y empresarios, hasta músicos, escritores, matemáticos y artistas. Asistir a una conferencia TED en Estados Unidos es carísimo (la entrada cuesta unos 6000 dólares) (debería ser gratis, en mi opinión), pero gracias a la magia de internet las charlas se pueden ver gratuitamente en vivo por streaming y los videos quedan colgados en youtube para siempre. Actualmente hay más de 1000 charlas disponibles en la web de TED y estas ya fueron vistas más de 500 millones de veces y traducidas a más de 80 idiomas, lo que demuestra que TED es un fenómeno global.

***

¿Qué es TEDx?

Ahora bien, yo les dije que di una charla TEDx, y espero que hayan notado esa “x” que viene pegadita a la palabra “TED”. Las charlas TEDx son como los hermanitos menores de TED: son eventos locales, organizados de manera independiente (no por TED), que buscan transmitir y replicar el espíritu TED. El programa TEDx se creó en el 2009 y se realiza en todo el mundo: por eso si buceamos un poco en youtube podemos encontrar charlas TEDxRiodelaplata, TEDxBuenosAires, TEDxParis, TEDx”lo-que-se-les-ocurra”. TED otorga la licencia y pone ciertas pautas (las charlas tienen que ser de 18 minutos o menos, debe haber como máximo cierta cantidad de espectadores, tienen que mostrar videos de TEDTalks entremedio de las charlas, el evento debe durar un día y la entrada tiene que ser gratuita), pero la organización queda en manos del grupo o institución local que haya solicitado la licencia. En dos años se realizaron más de 1500 TEDx en todo el mundo, y esto no para de crecer.

***

TEDxUTN

Cuando en enero de este año, los chicos de la UTN (la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires) me invitaron a ser oradora en el TEDxUTN (dicho sea de paso, el primer TEDx universitario de Argentina), quedé gratamente sorprendida. Lo primero que pensé fue “me encantaría hablar pero me va a agarrar pánico, me voy a desmayar arriba del escenario y para evitar las burlas y el ridículo social tendré que cerrar mi blog, clausurar mi facebook y por fin mudarme a Bután (si me dejan entrar) y no reaparecer públicamente nunca más” (exagerando un poco, obvio). Pero enseguida me di cuenta de que tenía cosas que quería contar y que ya era hora de superar mis nervios, mi timidez y mi miedo a hablar en público y hacerlo. Si comparto mis viajes y mi vida en este blog, ¿por qué no hacerlo frente a un público en 18 minutos? Así que dije que sí. Además, participando en el TEDxUTN estaría, de alguna manera, participando en algo más grande, en este movimiento y revolución de ideas que comenzó gracias a TED y que hoy se está expandiendo por todo el mundo. Y eso era algo que no quería dejar de hacer.

El TEDxUTN fue ayer y fue un éxito. Éramos 15 oradores y hablamos de temas tan distintos (y a la vez parecidos) como la gestión del optimismo, los cambios en el paradigma educativo, la necesidad de preservar nuestros bosques, el descubrimiento de nuestro pasado cósmico, ser emprendedor y tomar la primera decisión que cambiará nuestras vidas, entre otras cosas. Mi charla se llamó “Vivir viajando” y hablé acerca de cómo convertí mi sueño de viajar por el mundo en mi modo de vida y en mi trabajo, más allá de las críticas, los miedos y las incertidumbres que tuve cuando recién empezaba. Pero lo que más me gustó de la experiencia fue conocer a gente con la que me siento identificada, gente con ganas de emprender y de luchar por lo que sueña, gente con ganas de cambiar el mundo a través de su ejemplo, sus pensamientos y sus acciones.

 ***

Una vez leí que TED es algo así como “la nueva Harvard” y estoy de acuerdo. Más allá de “TED” y más allá de “Harvard”, creo en el poder de las ideas (y de las acciones que, necesariamente, deben seguir a estas ideas) para cambiar al mundo.

Quiero compartir con ustedes algunos de los videos de las charlas TED y TEDx que más me gustan. Mirenlas (no tienen desperdicio) y, si tienen ganas, compartan también sus charlas favoritas.

1) “School kills creativity” 

(“La escuela mata la creatividad”), excelente charla de Ken Robinson

Parte 2 de esta charla: “Bring on the learning revolution” (“Que empiece la revolución de la educación”), dada por Sir Ken Robinson cuatro años después

2) “The power of introverts” (“El poder de los introvertidos”), por Susan Cain

3) “A new way to think about creativity” (“Una nueva forma de concebir la creatividad”), por Elizabeth Gilbert

4) “Cómo matar al intermediario”, por Hérnan Casciari en TEDxRíodelaplata

5) “Looking past limits” (“Mirando más allá de los límites”), por Caroline Casey

6) La peor pesadilla de un orador de TED, performance por ImprovEverywhere

***

Viajando por ahí: Blog de viaje, vida, inspiración, creatividad…

Hace tiempo tengo ganas de agregar una sección nueva al blog, o, tal vez, de ampliarlo y hablar también de creatividad y de todo aquello que me inspira. Este post, tal vez, sea el principio de eso. Así como mi vida no es “unidimensional” (hago más cosas además de viajar), mi blog tampoco lo es. No se preocupen, Viajando por ahí siempre hablará acerca de viajes (es su razón de ser), pero también me gusta que se nutra de otras cosas, que crezca, que se expanda, que comparta todo eso que me ayuda a crecer a mí. Así que tal vez debería rebautizarlo y llamarlo “Viajando por ahí, blog de viaje y de vida” :) o Blog de viaje y de creatividad. O Blog de viaje e inspiración. No sé. Pero me gusta que empiece a evolucionar. Además, ya cumplió dos años, no quiero que se estanque. Tiene que volar e ir haciendo su propio caminito.

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