Del budismo silencioso de Laos a la Navidad frenética de Kuala Lumpur (en tan solo 50 horas)

Debo haber roto el récord de mayor cantidad de horas del día pasadas sobre algún tipo de transporte: de tres días, es decir de 72 horas, estuve 50 (sí, CINCUENTA) horas en movimiento.  

Algo que no recomiendo por más divertido que parezca ya que puede traer consecuencias de lo más ridículas y encuentros con personajes bizarros.

¿Por qué me sometí a esto?

En pocos días tomo mi vuelo a Indonesia desde Kuala Lumpur, así que de alguna manera tenía que teletransportarme desde Laos hasta Malasia, y como por aire es bastante caro decidí hacer todo el trayecto por tierra.

Y no me arrepiento.

La última ciudad que visité de Laos fue Pakse, lugar que no me gustó demasiado y que solamente recordaré por mi feliz reencuentro con Kate y Nicky, dos británicos con quienes hice La ruta de la muerte de Vietnam a Laos, y por mi reencuentro con la tan deliciosa comida hindú (me estoy poniendo en forma para mi futuro viaje…).

Nota al margen, esto de que la comida asiática sea tan rica me genera pensamientos como el siguiente:

— No me importa viajar ochenta horas con tal de volver a probar los platos malayos, la comida hindú, la comida de Chinatown en Kuala Lumpur, el cheese nan, el mango-lo…

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Últimas fotos de Pakse (Laos)

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Laos es uno de los países que más me gustó hasta ahora, como habrán notado por los posts anteriores, aunque Pakse fue la excepción.

Es una ciudad-pueblo muy turística ya que se usa como punto de salida hacia varios “atractivos turísticos” del sur del país y por ende (tristemente) el trato hacia el viajero es muy distinto al de los lugares no turísticos.

Otra vez el acoso de los taxistas, otra vez eso de subirte el precio porque te ven extranjero y piensan que sos millonario, otra vez el maltrato y la escasez de sonrisas.

Por suerte visité lugares como Muang Ngoi y Savannakhet que me quedan como lo mejor de mi paso por Laos, donde la gente local me saludó y me recibió con muchísima alegría gratuita.

***

Empecé mi odisea terrestre de Laos a Malasia el martes pasado después de almorzar.

Inauguré con un tuk-tuk a la terminal “VIP” (lo de VIP sigue siendo un misterio, pareciera que cuanto más “VIP” son los pasajeros, peor es el trato) de Pakse donde me acerqué al mostrador correspondiente para comprar el pasaje a Ubon (ciudad de Tailandia a unas tres horas) con cruce de frontera incluido.

— No more tickets for Ubon, me dijo un laosiano con abuso de autoridad.

Le dije que no me importaba, que viajaba parada pero que necesitaba irme ese día.

Me vendió el pasaje por el mismo precio pero para viajar parada y oh sorpresa, cuando me subí al colectivo era mentira que se habían agotado. Sospecho que este hombre quería guardar espacios para quienes compraban el pasaje por medio de las agencias de viaje (un 20 por ciento más caros).

Llegué a las terminal de Ubón, en Tailandia, a las 6 y media de la tarde y enseguida se me abalanzaron para ofrecerme pasajes a todos los rincones de Tailandia. Para ir a Bangkok querían cobrarme “440 baht” (USD 14), “560 baht” (18 USD), lo que se les ocurriera al verme la cara.

Me negué, como siempre, a pagar más de lo que corresponde por un viaje de 10 horas.

Uno de los vendedores me dijo en voz baja:

— You want cheap ticket? Ok, come, you pay directly to the driver.

Y así como quien no quiere la cosa le di los 10 dólares por lo bajo, me dio un papelito con una firma que ofició de ticket, le hizo una seña al conductor y subí de incógnito. Mientras esperaba hasta las 7.30 pm para que saliera mi bus comí uno de los mejores Pad Thai de mi vida preparado por un ladyboy tailandés (como se le dice a los travestis acá) en un puestito de la estación.

Precio: 20 baht (70 centavos de dólar).

Llegué a Bangkok a las 5 de la mañana, después de haber dormido bastante poco. Me tomé el transporte público a la estación de tren y tardé casi dos horas en llegar, ya que debo haber cruzado la ciudad entera en hora pico, pero para mí fue como hacer un city tour barato.

Me había olvidado del calor que hace en Bangkok (que al parecer no es solamente en abril sino todo el año).

Bajé del colectivo y oh la transpiración una vez más, como en los viejos tiempos.

El tren a Hat Yai, ciudad al sur de Tailandia (a 941 kilómetros de Bangkok) salía a la 1 del mediodía, así que salí a caminar un rato para hacer tiempo.

Me gusta pasear por una ciudad bien temprano y ver cómo se despierta, qué rutinas siguen sus habitantes. No me fui muy lejos, pero me crucé con muchísimos puestitos de comida en la calle (me atrevo a decir que si en Vietnam lo que más se ve en las veredas son las motos, en Tailandia lo que abunda son los puestos de comida al paso), gente desayunando en los mercados, hombres empujando carros con frutas, mujeres comprando la carne del día, gente leyendo el diario, personas preparando jugos de fruta y los tuk-tuk, como siempre, con su amistoso e irritante:

— Hey lady, tuk-tuk! Where you go?

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El tren salió a las 13.30 del miércoles, día dos de mi periplo.

¿Cómo puedo resumir esas 19 horas de viaje por las vías?

Miré el paisaje – escuché música – leí un libro – escuché más música – fui la persona más feliz del mundo cuando los asientos se convirtieron en camas (verdaderas camas horizontales con sábanas y almohadas) – dormí dormí dormí durante 12 horas sin importar si me pasaba de estación – miré el paisaje otra vez y por fin me bajé en Hat Yai a las 8 de la mañana.

De la estación de tren, tuk-tuk a la terminal de colectivos, pasaje a Kuala Lumpur sin escalas y otra vez a la ruta.

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Llegué, POR FIN, a Kuala Lumpur a las 7 de la tarde del día tres.

Me bajé del colectivo, no vi un mini escalón y caí de frente al piso, pero alcochonada por las mochilas, así que no fue nada. Hace mucho que no tenía algún tipo de torpeza como esa así que era hora. Me tomé el Rapid KL (el lujoso transporte público con aire acondicionado y televisión por 2 ringgits o 66 centavos de dólar) hasta Chinatown, pero me hice la viva y pensando que sabía perfectamente dónde estaba me bajé como tres paradas antes, en Little India (me equivoqué de comunidad).

Así que tuve que tomarme el subte hasta la estación correspondiente.

A esa altura mi agotamiento era indescriptible pero el día no había terminado.

Subiendo por la escalera mecánica escucho que alguien me dice:

— Hello! Where are you from? Lo que me faltaba, chamuyos en el subte. Miro y veo a un malayo estereotipo perfecto de hombre de negocios: pelo con gel, camisa adentro del pantalón, cinturón, zapatos náuticos.

—Argentina.

—Oh! Under Mexico.

Sí, bastante under Mexico, pero lo perdono porque la verdad es que antes de viajar a Asia no sé si podría haber ubicado Malasia en el mapa.

—No, no, South America.

—Oh… And you are studying in Malaysia?

Sí, por eso ando caminando con dos mochilas y aspecto de estudiante.

—No, I’m traveling around Asia for one year or more.

—What??? One year!

—Yeah…

—And which is your favorite country in Asia?

—I like all the countries… I really like Laos.

—LAOS??? (no lo puede creer) But what do you have in Laos? It’s so small!

—The people, the culture, the history…

—And how long did you stay there?

—About three weeks.

—Three weeks???!! (al pibe le sorprendía todo lo que le decía)

—Yes…

Caminó conmigo por la calle para “ayudarme a buscar el hostel”, pero tenía menos idea que yo de dónde estaba parado. Me preguntó cuántos años tenía y le respondí en indonesio (que es casi igual al malayo): dua puluh lima (veinticinco).

Se quedó mudo y me miró.

Why do you speak with an Indonesian accent???jaja! Nunca jamás pensé que alguien iba a decirme que hablo indonesio (o malayo) con acento indonesio. Finalmente lo fleté:

I can walk alone thank you! Y me dijo algo así como Don’t be scared of me.

No, no estoy scared, me da muchísima fiaca socializar en este momento de mi existencia en Kuala Lumpur, cuando no puedo poner en orden dos ideas por el sueño que tengo.

Después de una noche me recuperé y al día siguiente salí a caminar.

***

Kuala Lumpur sigue tan llena de vida y calurosa como la recordaba. Otra ciudad que amo.

Pero lo que más me sorprendió es el frenesí, la locura, el acelere con el que se prepara para festejar Navidad (en un país donde el 60 por ciento es musulmán, el resto es hindú, budista, confucionista y hay una pequeña comunidad católica).

Las calles están decoradas con luces blancas, los shoppings desbordan de árboles de navidad, gorros de Papá Noel, grupos de chicos cantando Villancicos, ofertas navideñas y gente comprando a lo loco.

Me siento dentro de Mi Pobre Angelito (Home Alone) o alguna película yanqui.

Y de repente, después del villancico número 20 (que no sé si fue Jingle Bell Rock o Joy to the world) me acordé que dentro de muy poco va a ser Navidad y es la primera vez que no voy a pasarlo con mi familia.

No sólo eso: voy a pasar las fiestas en el otro lado del mundo.

Y me puse un poco melancólica.

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Datos y consejos para viajar al Sudeste Asiático

[Última actualización: junio 2021]

En esta guía encontrarán recomendaciones útiles, datos y consejos aquellos que estén planeando viajar por el Sudeste Asiático (o para los que aún no se animan) y especialmente quienes quieran viajar mucho, conocer aún más y gastar lo menos posible (¡para poder seguir viajando!).

La guía está dividida en cuatro partes:

Parte I: Todo lo que querías saber antes de viajar al Sudeste Asiático (o la sección de preguntas Frecuentes), en donde podés encontrar muchas de las respuestas a preguntas que me han hecho en el blog y también en redes sociales.

Parte II: Visas que se requieren para viajar al Sudeste Asiático

Parte III: Presupuesto para viajar al Sudeste Asiático

Parte IV: Links y descuentos para tu viaje

 


Parte I: Información útil para planear tu viaje al Sudeste Asiático

Esta guía está basada en mis experiencias de viaje en Tailandia, Malasia, Singapur, Indonesia, Filipinas, Laos, Camboya, Vietnam, China (sur), Hong Kong, Macau

 

¿Qué vacunas debo ponerme para viajar al Sudeste Asiático?

Con excepción de la fiebre amarilla, no es obligatorio vacunarse pero sí es recomendable. Lo mejor es consultar el departamento de Medicina del Viajero de cualquier hospital o bien ir a Stambulian/Vacunarse o similares para ver qué conviene en cada caso.

Al viajar, yo me puse las siguientes vacunas: Hepatitis A, Hepatitis B, Tétanos-Difteria, Fiebre Tifoidea, Fiebre Amarilla, Polio, Meningitis. No me di la de la Rabia, ni la del Cólera, ni la de Encefalitis Japonesa (que no se consigue en Argentina).

El tema de las vacunas es un tema sensible y muy personal así que mi recomendación es que consulten a su médico de confianza.

 

¿Te piden el certificado de vacunación al entrar en el Sudeste Asiático?

Me pidieron el certificado de vacunación solamente una vez en todo el viaje, en el aeropuerto de Bangkok para chequear que tuviera la vacuna de Fiebre Amarilla. Si bien no te lo piden si podés demostrar que no venís directamente de Argentina, personalmente recomiendo llevarlo siempre.

 

¿Qué guía de viaje me recomendás leer para viajar al Sudeste Asiático?

La más famosa es la [eafl id=”21160″ name=”Lonely Planet Southeast Asia” text=”Lonely Planet: Southeast Asia on a shoestring”]. Es útil para tener mapas, datos de hostels, teléfonos y direcciones útiles, precios, transportes, idiomas, etc. En el Sudeste Asiático se vende por todos lados y mucho más barata que en Argentina. Hay truchas, usadas, fotocopiadas, originales, viejas, viejísimas y actuales. Yo compré la mía en el aeropuerto de Bangkok. A veces la uso, a veces no tanto, pero siempre viene bien. Ah, eso sí, es un peso más en la mochila. Traten de no caer en lo que llaman el “Banana Pancake Trail“: un ruta informalmente creada por la Lonely Planet y que todos los fieles siguen cual camino hacia la verdad. Sálganse del circuito y busquen sus propias rutas si no quieren ver siempre a la misma gente ;)

 

¿Me conviene usar efectivo, tarjeta de crédito, tarjeta de débito o cheques del viajero?

Lo más cómodo es tener una reserva de efectivo en dólares (por las dudas) y el resto en una tarjeta de crédito o débito. Hay cajeros y bancos por todos lados, también abundan las casas de cambio, así que no es necesario cambiar todo el dinero de antemano. El país en el que más me costó conseguir un cajero electrónico fue en Laos, especialmente en el norte, ya que es muy rural.

Yo no traje cheques del viajero porque hay muchos lugares que no los aceptan o cobran comisión.

 

¿En qué medios de transporte me conviene moverme de un punto a otro?

Depende. Si vas con los días contados (por ejemplo 15 días de viaje), tal vez lo más efectivo sea moverte en avión, aunque al tiempo del vuelo tendrás que sumarle el tiempo de traslado y espera en los aeropuertos. Lo bueno es que en el Sudeste Asiático hay muchas aerolíneas low-cost que te permiten viajar rápido y barato de un punto a otro. Dicho esto, no todas las rutas están cubiertas de manera aérea, así que en varios casos vas a tener que ir por tierra sí o sí. Si estás viajando con tiempo (al menos un mes) o solo querés recorrer un país, te recomiendo viajar por tierra (en trenes o autobuses) o en barco/ferry (si existe la posibilidad). Ir por tierra te permite ver los cambios de paisaje, moverte a un ritmo más lento y disfrutar más el camino (sobre todo si, como a mí, no te gusta volar). Si querés saber cuánto te costaría ir de un punto a otro del Sudeste Asiático en bus, tren o ferry, te recomiendo usar Bookaway.com para comparar precios y hacer la reserva de manera online y con anticipación.

 

¿Es seguro viajar por el Sudeste Asiático?

El Sudeste Asiático me pareció muy seguro. Yo soy mujer, viajo sola, llevo una cámara réflex y una laptop y jamás tuve ningún tipo de problema (excepto cuando me robaron y me devolvieron todo, pero fue una situación extremadamente RARA). Siempre hay que ser precavidos, pero la conclusión que puedo darles después de viajar un año sola por el Sudeste Asiático es que esta parte del mundo es muy segura en cuanto a robos y violencia. Los problemas que se pueden encontrar son los desastres naturales como terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis… aunque yo tampoco me crucé con nada de eso. De todas maneras, un consejo que les dejo (¡para todos los viajes!) es llevar un pequeño candado que se puede usar para cerrar la mochila/valija o para trabar los lockers en los hostels y poder dejar en un lugar seguro las cosas importantes.

 

 ¿Hay buen acceso a internet en el Sudeste Asiático?

La conexión a internet es muy buena en capitales y grandes ciudades que están llenas de cibercafés y redes de wi-fi para acceder a internet.

En general cobran entre USD 0.30 a USD 2 la hora, dependiendo del país (precio 2010, este es un dato retro).

Los países más complicados para acceder a internet fueron Laos (no hay tantos lugares de acceso, hay muchos pueblos que desconocen la internet) y China. En China, la Gran Muralla de Fuego puesta por el gobierno no permite acceder a páginas como Facebook, Youtube, Blogger, WordPress, Twitter, entre muchas otras; tampoco hay tantos cibercafés ya que los que existen son “medio ilegales” según me dijeron y no tienen local a la calle sino que están ubicados en el interior de algún edificio, entonces son difíciles de encontrar.

 

¿Cómo es el clima?

A grandes rasgos, el Sudeste Asiático tiene clima tropical todo el año: la temperatura promedio es de 30°C, la humedad es muy alta y llueve bastante. Cada país (o región), sin embargo, tiene su propia época de lluvias y hay que tener en cuenta que a veces las lluvias son tan fuertes que es complicado viajar.

  • Malasia, Brunei, Singapur, Indonesia y las Filipinas tienen dos estaciones: la de lluvias y la seca. En general, en estos países la época de lluvias se extiende entre octubre y abril (invierno, temporada baja) y la época seca entre mayo y septiembre (verano, temporada alta). La época seca puede tener temperaturas un poco más altas (hasta 35°C) y la de lluvias más bajas (hasta 25°C)
  • En la Península de Indochina (norte de Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam y Birmania) las temperaturas anuales oscilan entre los 20 y 40°C y hay cuatro estaciones o épocas diferenciadas (pero no como las que tenemos en Argentina): 1. calor (alrededor de abril, cuando la temperatura alcanza los 40°C); 2. lluvias (empiezan a partir de julio, pero no duran todo el día, son más que nada chaparrones en algún momento del día); 3.  seco y 4. seco y “fresco” (de noviembre a febrero, temporada alta)
  • En el Sudeste Asiático existen zonas de montaña con clima propio, generalmente más fresco que cerca del mar. Allí las temperaturas oscilan entre 15 y 25°C, por lo que es recomendable llevar algo de abrigo si se planea ir a estas regiones (como por ejemplo SaPa en Vietnam).

 

¿Tendré problemas con el idioma?

En Asia se hablan cientos de idiomas y como se imaginarán es imposible aprenderlos todos. Muchas veces me preguntan lo mismo: ¿Cómo hacías con el idioma? Según mi experiencia, con el inglés se van a arreglar bien.

Hay países como Malasia y Singapur donde el inglés es uno de los idiomas oficiales.

En todas las zonas turísticas de Asia (diría del mundo tal vez) se habla algo de inglés. En la península de Indochina (Laos, Camboya, Vietnam) también se habla un poco de francés.

Les recomiendo, igual, que se lleven un “Phrasebook” (librito con frases útiles en otros idiomas) y que intenten aprender aunque sea unas palabras del idioma local.

El lugar más difícil en cuanto al idioma es China, ya que no todos hablan inglés. Pueden leer este artículo que escribí en la web de Matador al respecto: How to travel around China without speaking the language

Las señas y las sonrisas son universales. 

Sin embargo, si querés aprender unas nociones del idioma antes de aventurarte, una de tus opciones sería la de realizar un curso del idioma en el extranjero. ¿Qué te va permitir tomar un curso de idioma en otro país? Cuando viajes, vas a poder conectar muchísimo más con la gente, vas a poder preguntar más y usar tu curiosidad para aprender todo acerca de otra cultura. Así, en lugar de gastar tu energía viajera en pensar “cómo se dice…” vas a invertirla en pasar tiempo con locales y aprendiendo cosas que quedarán para siempre en tu memoria.

 

¿Cuáles son los lugares imperdibles del Sudeste Asiático?

Recibo muchos mails de ustedes preguntándome acerca de “los lugares imperdibles” del Sudeste Asiático (lo que no hay que dejar de ver en un viaje corto) y la verdad es que me cuesta mucho responder, ya que depende mucho de los gustos de cada uno y de qué expectativas tienen para el viaje (¿qué quieren ver: playa, selva, montañas, templos, ciudades?).

Imaginen que después de estar un año y medio en Asia se me hace muy difícil elegir pocos destinos.

Además, yo puedo darles una respuesta general, basada en mis gustos, pero eso no quiere decir que sean los únicos lugares que valen la pena. Así que acá les dejo dos post que escribí con “Mis 10 lugares preferidos de Asia” como para que vayan viendo:

Mis 10 lugares en el Sudeste Asiático y China – parte I

Mis 10 lugares en el Sudeste Asiático y China – parte II

 

1¿Cuánto tiempo necesito para viajar al Sudeste Asiático?

Esta es una muy parecida a la pregunta anterior, y es muy personal: tiene que ver con el tiempo con el que cuentes para viajar, el tiempo que quieras estar en cada país teniendo tus intereses y sensaciones (a veces un país nos gusta más que otro, sin más razón que esa), cuanto margen tengas para moverte libremente entre los países del Sudeste Asiático… Para conocerlos, conocerlos, se necesita toda la vida ;)

 

¿Desde dónde salen los vuelos más baratos para viajar al Sudeste Asiático?

¡Depende de donde te encuentres! Más adelante hablo un poquito sobre los vuelos entre países, pero en este artículo ya escribí al respecto de cómo buscar vuelos baratos y el artículo te puede servir en este caso también

 

¿Tengo que demostrar pasaje de ida y vuelta para viajar a algún país del Sudeste?

Más adelante te cuento más específicamente sobre las visas. Las aerolíneas al embarcar te piden que puedas demostrar que te vas a ir del país al que viajás (¡cuestiones legales de las aerolíneas!). No tiene que ser un pasaje de regreso a tu país de origen, pero sí tenés que podés demostrar que te vas. ¿Cómo? Buscando un vuelo barato (¡el más barato!) a un país vecino, comprando un pasaje en bus o tren, demostrando que sacaste otra visa para visitar otro país…

 

¿Qué otros artículos puedo leer sobre los lugares que visitaste en tu viaje al Sudeste Asiático?

 

¿Escribiste un libro sobre tu viaje a Asia?

¡Sí! Un tercio de mi primer libro Días de viaje, está dedicado a mi viaje por Asia.

Ahí cuento cómo fue terminé en Bangkok, por qué me sentí una estrella de cine en Indonesia, cómo hice para viajar un mes por China sin hablar el idioma, cómo fue el roadtrip con los curas filipinos, qué hice con los naipes que empecé a encontrar en todas partes, entre otras cosas.

Si les interesa, pueden leer el prólogo y un capítulo online, y comprarlo en mi Tienda.

 


Parte II: Visas para viajar al Sudeste Asiático

La mayoría de los países del Sudeste Asiático requiere visa para entrar.

Algunas se pueden sacar en el aeropuerto o la frontera al llegar, y otras deben tramitarse antes en Argentina o en cualquier país del SEA (Sudeste Asiático).

Esta es la lista de países que visité hasta ahora (esta información sirve para argentinos. Para chequear la situación de otras nacionalidades entrar en este link.)

 

1) Países que no requieren visa

  • Tailandia: no piden visa, te dan mínimo 60 días de estadía.
  • Malasia: no piden visa, te dan mínimo 60 días de estadía.
  • Singapur: no piden visa, te dan mínimo 60 días de estadía.
  • Filipinas: no piden visa, “en teoría” te dan 21 días de estadía (a mí me dieron más) y tenés que pagar un impuesto de salida del país de 30 USD.
  • Hong Kong/Macau: no piden visa, te dan un mínimo de 30 días de estadía. OJO: chequear la situación de Macau ya que en varios sitios de internet dice que los argentinos requieren visa para entrar.

 

2) Países con visa on arrival (se saca en el momento de llegada al país):

  • Indonesia: podés sacar la visa de 30 días al llegar al país (USD 25) con posibilidad de extenderla una vez. También podés sacar la visa turística de 60 días en cualquier embajada o consulado de Indonesia antes de viajar (cuesta USD 50 y se puede extender hasta tres veces para quedarse un total de seis meses, pero se necesitan presentar más documentos y una carta de sponsoreo de un residente indonesio).
  • Camboya: podés sacar la visa de 30 días al llegar al país (20 USD), se puede extender una vez. ACTUALIZACIÓN 2021: el visado para Camboya ahora se puede pedir de manera online antes de viajar. Podés hacerlo a través de e-Visado.es, una agencia española de visados en la que también podés solicitar visas para otros países asiáticos.
  • Laos: se puede sacar la visa en todos los aeropuertos y en casi todas las fronteras terrestres. Es válida por un mes y cuesta USD 25 para argentinos.

 

3) Países que requieren sacar visa con antelación (a sacar en las respectivas embajadas en Argentina o en cualquier país del mundo):

  • China: piden visa anticipada. Se puede tramitar en Argentina o cualquier otro país de por acá. Es muy común sacarla en Hong Kong. Yo la saqué en Kuala Lumpur (Malasia) en tres días y me costó 50 USD por un mes.
  • Vietnam: hay que sacar la visa antes, yo la tramité en Phnom Penh (Camboya) por medio de un hostel (yo ni pisé la embajada) y estuvo lista en dos días hábiles. Cuesta alrededor de 35-50 dólares por un mes, según dónde la saques. A mí me costó 40.
  • India: hay que sacarla con anticipación en “cualquier embajada de la India del mundo”, para argentinos es gratis. En Buenos Aires, el trámite se realiza en un día, pero en el SEA lleva por lo menos seis días hábiles según el país donde se aplique. OJO: ya no se puede adquirir en Malasia ni en Singapur siendo turista extranjero (es necesario ser residente).

 


Parte III: ¿Qué presupuesto necesito para viajar al Sudeste Asiático?

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Todas las cifras que aparecen en mi blog son reales ya que son los precios que pagué por comida/alojamiento/transporte/etc, en cada país o ciudad durante mi viaje en el 2010. (Puede que algunos precios estén desactualizados… o no.)

Yo viajo con un presupuesto de mochilera low-cost, lo que significa que gasto lo menos posible en alojamiento, me alimento siempre en los mercados callejeros o puestos de comida locales, muchas veces me alojo en casas de familia, siempre compro los pasajes de bus directamente en la terminal (no compro los pasajes que ofrecen las guesthouses), no hago demasiados tours y voy de un lado a otro a pie o en transporte público.

Mi objetivo es gastar lo menos posible para poder seguir viajando, y esto es algo que implica un esfuerzo extra ya que me tomo el tiempo de buscar precios en guesthouses, o camino hasta la estación para comprar allí mis pasajes en bus, etc. o incluso hago todas las combinaciones posibles de transporte público para llegar a destino pagando el precio más bajo.

Entonces si les interesa viajar con más comodidad no se guíen por estos precios, aunque les pueden servir para tener en mente un aproximado.[/box]

 

Algunas aclaraciones:

  • No es fácil darles un presupuesto porque todo depende de cuánto tiempo quieran viajar, a qué ritmo y de qué manera.
  • Lo mejor es calcular los gastos aproximados por día y en dólares (o euros).
  • Las cifras que doy son promedios ya que los precios varían de un país a otro y de una ciudad a otra.
  • En este presupuesto no está incluido el costo del pasaje desde Argentina (o cualquier lugar del mundo) a Asia.
  • En algunos países como Indonesia se puede vivir con 15 dólares diarios, otros como Malasia, Hong Kong o Singapur son un poco más caros. Pero, a muy grandes rasgos (todo depende del país que se visite) y sin contar pasajes de avión, pueden viajar bien (como mochileros y sin lujos) gastando entre 15 y 40 dólares por día.

 

1) Alojamiento

Los Hostels y Guesthouses son las opciones más baratas en cuanto alojamiento:

  • Dormitorio compartido en un hostel (“dorm”): de 2 a 10 dólares por noche por persona (cada dormitorio se comparte con 4 – 12 personas; se paga por cama, no por habitación)
  • Habitación privada simple/doble en un hostel: de 4 a 20 dólares por noche
  • Habitación privada simple en un guesthouse: a partir de 5 dólares (a veces con baño propio y a veces con baño compartido. Estas habitaciones “simples” generalmente tienen dos camas, por lo que viajar de a dos a veces significa que tendremos un menor presupuesto que viajando solos)
  • Habitación privada simple en un hotel 2 estrellas: a partir de 10 dólares (hay ciertas ciudades de China donde no existen los hostels ni guesthouses, por lo que la mejor opción es recurrir a los hoteles dos estrellas)

Los hostels generalmente incluyen varios servicios como wi-fi, pileta de natación, mini cine con DVDs, información turística, alquiler de bicicletas, servicio de pick-up desde el aeropuerto o estación de tren/bus (si el hostel se reserva de antemano por internet, el servicio de pick up en general es gratis). También ofrecen servicio de lavandería y desayuno que se paga aparte.

Las guesthouses son más básicas que los hostels y en general solamente ofrecen alojamiento, sin servicios extra.

Los alojamientos más caros son los de las grandes ciudades o capitales. Las ciudades más caras en cuanto a alojamiento son Kuala Lumpur (una cama en un hostel cuesta como mínimo 10 dólares), Singapur (a partir de 15 dólares), Hong Kong (a partir de 15 dólares por persona en Chungking Mansion) y Macau.

Otra opción es sumarse a alguna de las comunidades globales de hospitalidad como Couchsurfing o Hospitality Club para alojarse gratuitamente en casas de familia.

 

2) Alimentación

La comida en el sudeste asiático es muy barata y está por todos lados: el deporte nacional en este lado del mundo es comer.

  • En los mercados pueden conseguir snacks y frutas desde 50 centavos de dólar
  • Pueden almorzar y cenar en los puestos callejeros por 1-2 dólares y en los restaurantes locales por 2-4 dólares.
  • Lo más caro siempre son los restaurantes turísticos o los locales de comida en áreas turísticas: allí de base siempre pagarán 3 dólares.
  • Estos precios corresponden a los platos de comida típicos de cada lugar y no a la comida occidental (hamburguesas, pizza, spaghetti, asado) que venden por todos lados a precios turísticos.
  • Hong Kong y Macau son los dos lugares más caros en cuanto a comida, allí un plato de noodles empieza en 3 dólares y la comida más elaborada, de 5 dólares para arriba.

Aquí te dejo algunos artículos que escribí con mis experiencias probando comida asiática: en Indonesia, Tailandia, Malasia y China.

 

3) Transporte

  • Dentro del país
    Por tierra, hay que calcular entre 1 – 2 dólares por cada hora de viaje en bus (es decir que un viaje de 10 horas debería costar unos 10 dólares) y aproximadamente 2 dólares la hora de viaje en tren.
    En Tailandia te venden el combo de pasajes (colectivo-barco-tuktuk-barco-colectivo) que siempre resulta un poco más caro.
    Lo más económico siempre será ir directo a la terminal terrestre y sacar un pasaje en la ventanilla para el próximo colectivo que salga.
    También existe la opción de comprar un pasaje “VIP” en el hostel o guesthouse con servicio de “pick-up” hasta la terminal, pero muchas veces cuesta el doble que el pasaje comprado sin intermediarios en la terminal ya que estos hostels ofician como agencias de viaje y cobran una comisión.
    También existe la opción de
    viajar en tren, especialmente en Tailandia, Vietnam, Malasia y partes de Indonesia; es un poco más caro pero mucho más rápido, cómodo y seguro.
    Por otro lado muchos viajeros alquilan bicicletas o motos para hacer pequeñas distancias y recorrer más a fondo cada lugar al que llegan. El precio aproximado de alquiler de bicis desde USD 1 por día y motos desde USD 5 por día.
  • Entre países
    En el Sudeste Asiático hay varias aerolíneas low cost que te permiten viajar de una ciudad o país a otro por mucho menos de USD 100 el pasaje.
    Si sacas tu vuelo con mucha anticipación, los precios serán mucho más bajos (¡y siempre hay ofertas con precios super baratos, así que atentos!).
    En este artículo podés leer más acerca de
    cómo comprar un vuelo barato por internet (toda una ciencia, aunque no lo parezca).
    Para quienes no necesiten volar, las fronteras se pueden cruzar por tierra en colectivo, en tren o en barco (según el país).

 

4) Tours, excursiones, entradas, etc.

Siempre suman al presupuesto y acá no puedo dar datos exactos porque hay demasiadas variables. Pero un tour de un día cuesta entre 1o y 35 dólares (en las agencias de viajes orientadas a mochileros) y las entradas a museos de un dólar en adelante (a veces menos).

 


Parte IV: Links y descuentos para que disfrutes de tu viaje

El barco pirata barrilete.

Nota: le pongo muchas horas de viaje, caminatas, investigación y trabajo a estas guías prácticas y te las ofrezco de manera gratuita porque es lo que a mí me hubiese gustado leer antes de viajar. Si te sirven para planificar tu viaje, por favor intentá reservar alguno de los siguientes servicios (vuelos / hoteles / Airbnb) a través de estos buscadores. Si lo hacés, me dan una pequeña comisión que no se suma al precio final de tu compra y que me ayuda a seguir viajando y publicando guías como esta. ¡Gracias!

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Comiendo por ahí | Capítulo 1: Tailandia

Tengo hambre, pensé en Tailandia.

Cuándo no.

Mis viajes son también experiencias gastronómicas y culinarias, algunas con mejores resultados que otras.

Tailandia fue mi primer contacto REAL con la cocina asiática (nada de restaurantes en Palermo Hollywood, esta vez lo pruebo de primera mano).

Siempre “not spicy”, obvio, y no puedo quejarme, la comida en Tailandia es DE-LI-CIO-SA.

Esta fue una de mis primeras comidas en Bangkok: arroz (obvio) con pollo, verduras y una salsa agridulce.

Miro esta foto y me dan ganas de comerme la pantalla (?). Pollo con verduras y ese mini choclo que no sé cómo se llama.
Esto lo comí en Ko Phanghan, sentada mirando el mar desde una terraza.

Bangkok otra vez. Este plato se llamaba algo así como “arroz agridulce”
(no recuerdo los nombres de los platos, mucho menos en tailandés): arroz, cebolla, pepino y … ¡ananá!

Qué ricooo, cómo extraño esta comida. En Ko Phi Phi: camarones con verduras. ¿El precio? Ridículamente barato para ser comida de mar (creo que este plato costaba unos 3-4 dólares y en un restaurante “turístico”).

Banana Rotee al paso: panqueques en Ko Phanghan (sur de Tailandia)

Un clásico: noodles fritos con verduras, pollo y maní

¿Tenés hambre? Salí a dar una vuelta por Bangkok, seguro encontrás algo.

El barrio chino nunca falla.

ALGO vas a encontrar.

Y lamento decirlo, pero si querés ir a lo seguro, hay un lugar que siempre estará esperándote…

En el próximo capítulo: Malasia

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Viajando en una foto: Mirame / No me mires

Saqué esta foto la primera semana de mi viaje, en abril, cuando iba en el barco hacia un grupo de islas al sur de Tailandia.

Me acuerdo que todavía no había entrado en clima de viaje, simplemente iba de un lugar a otro casi por inercia, sin hablar demasiado con nadie en el camino.

Estaba aprendiendo a usar mi nueva Nikon D40 (la primera réflex de mi vida) y para practicar buscaba imágenes, detalles, rasgos, momentos.

Llegué al Sudeste Asiático con un objetivo (entre muchos otros): animarme a retratar personas desconocidas.

El “culpable”, quien me inspiró, fue Steve McCurry, fotográfo de National Geographic que capturó la famosa mirada de la Niña Afgana.

Tuve la enorme suerte de conocerlo y entrevistarlo durante su exposición en el Centro Cultural Borges en Buenos Aires, pocas semanas antes de irme de viaje.

Le pregunté cómo hacía para sacar esas fotos tan naturales y a la vez íntimas de personas que conocía durante pocos minutos, ya que muchas de sus imágenes están tomadas dentro de las casas por lo que parece ser una cámara fantasma capaz de capturar momentos y de pasar desapercibida.

Él me dijo que era más fácil de lo que pensaba y me repitió su filosofía:

– Hay que esperar ese momento en que la persona se halla desprevenida y su alma aparece en su cara…

Pero mi problema durante los primeros días era que no me animaba a pedirle permiso a la gente para retratarla (tenía miedo de que me miraran con cara de esta de dónde salió o que se ofendieran) y tampoco me gusta eso de apuntarle la cámara en la cara a alguien cual animal de zoológico sin ningún tipo de respeto por la persona.

Apenas vi a esta nena tailandesa supe que quería sacarle una foto, ¡pero cómo hacer!

La seguí por todo el barco pero siempre iba con el papá y me daba un poco de vergüenza preguntarle si podía sacarle una foto (seis meses después, la vergüenza se me fue).

Además nunca se quedaba quieta, corría de un lado a otro, y yo no quería acercarme demasiado como para “disimular” la situación.

En algún momento se ve que el papá se cansó y la subió en brazos.

Ahí fue cuando ella me miró.

Me hubiese gustado sacarle una foto más de cerca, pero mi lente y mi posición no me lo permitieron.

Igualmente hice trampa: aproveché que la nena no hablaba y le saqué una foto sin permiso. Total, ¿a quién le va a contar?

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Ko Phi Phi: hacer turismo vs. viajar como un local

Dejé atrás Ko Phangan, el paraíso de los israelíes y los ravers, y llegué a mini Europa.

Esta vez, la estadística poblacional de Ko Phi Phi sería la siguiente: de cada 100 personas, 40 son tailandeses, 35 son europeos/australianos, 20 son asiáticos, 5 son latinoamericanos. El pueblo de la isla es mínimo y obviamente jamás logré orientarme del todo bien. Llegué sin hostel y encontré uno por 250 baht la cama (casi 8 dólares), el más barato de la isla.

Dejé mis cosas, me fui a dar una vuelta y cuando quise volver al hostel tardé unos 40 minutos en encontrar la calle. Ríanse de mí, este es el mapa del pueblo:

En mi defensa, quisiera aclarar que ninguna calle tiene nombre, todas son iguales y tienen los mismos restaurantes y locales de ropa, mi hostel no figura en ningún mapa y nadie es capaz de dar una buena indicación.

Cada vez que preguntaba cómo llegar a Anita’s Guesthouse me miraban y me decían “Oh yes, Oasis Bungalows, come with me“.

Una tarde estaba caminando por el pueblo y una chica de China me preguntó si sabía de algún alojamiento barato. Sí, si estás dispuesta a caminar hasta que encuentre mi hostel, te llevo… Y en ese largo trayecto en el que intenté disimular mi falta de orientación nos hicimos amigas. ¿Tenés Facebook? No, en China está prohibido. ¿Usás You Tube? Tampoco, pero tenemos una web que es una copia exacta. ¿Comiste rata alguna vez? ¡No! (con cara de asco). ¿China es caro o barato? China is so cheap! ¿Cómo te llamás? Journey. Y así estuvimos, derribando mitos y descubriendo nuestras respectivas culturas durante nuestros días en la isla.

Como nunca logré orientarme visualmente, desarrollé una capacidad auditiva interesante. Podría decir que el camino del hostel a TonSai Bay (una de las dos playas) estaba puntuado por voces. Ticket, ticket, where you go miss?, me decía el de la agencia de viajes de la esquina cada vez que pasaba por la puerta; Hello beautiful lady, would you like to try some delicious indian food (pronunciado más o menos así: Jalooou biutiful lei-di, wud iu laik to trai some delishios indian fuud), me preguntaba un hindú cada vez que doblaba la esquina y me chocaba con su restaurante; Thai masaaaash… come in…, me ofrecían las mujeres en la puerta de sus “peluquerías” de masajes, y eso me indicaba que tenía que doblar a la izquierda; Hey, want a thai tattoo?, intentaban convencerme los tailandeses, tatuados y llenos de aros, tengo que seguir derecho; Snorkeling tour lady, me estoy acercando al muelle; Kha – kha (yes yes), escuchaba a las tailandesas almorzando en el mercado local, ya falta poco; Care to dive while you’re here, mate?, repetían incansablemente los australianos a cargo de un dive shop, ya casi estoy en la playa; Boat-boat, Long Beach, where to?, ah… llegué.

Y de noche, alguien daba vuelta el casette y los sonidos cambiaban, guiando a la gente hacia la otra orilla. Pi Pi!, decían los tailandeses que andaban en bici y no tenían bocina para pedir permiso y pasar entre la gente; Hey ladies, if you come to our bar, free buckets at 10.30, intentaban reclutar los británicos para un bar; Free drinks with this flyer, 2 for 1 all night guys, Ladies night and fire show at Carlito’s, ofrecían acá y allá; I can give you real thai massage, seducían los tailandeses; I gotta feeling, that tonight’s gonna be a good night… I’m coming out of my cage and I’ve been doing just fine… My humps my humps my humps… I’m on tonight because my hips don’t lie…, música, estoy cerca de la playa nocturna. Y a lo lejos, el aro de fuego. Llegué a LohDaLum Bay, acá está la acción.

Como notarán, en Ko Phi Phi (o “PP”) el idioma oficial es el inglés. Nada de español, ¿qué es eso? Mucho sawatdee, mucho khob-kun-Ka (hola y gracias en thai) y demasiado English. Es el precio de ser un destino turístico tan popular, quiérase o no, la autenticidad se pierde y todo pasa a ser para el turista. Así que decidí incursionar en el maravilloso mundo de Couchsurfing.

Para quienes no conocen esta organización, paso a explicar.

Couchsurfing es una comunidad online conformada por casi 2 millones de personas provenientes de 237 países y territorios. ¿De qué se trata? Quien quiera participar tiene que registrarse, abrir una cuenta y escribir su perfil: es importante hablar de uno mismo, contar de dónde viene, qué hace, dónde vive, por dónde viajó, a dónde quiere viajar, cuáles son sus objetivos de vida y estar dispuesto a ofrecer su “couch” (sofá) a los viajeros o su tiempo para llevarlos a conocer su pueblo o ciudad.

Se trata de un intercambio de hospitalidad, de un encuentro de culturas y de personas y no de “una noche de hotel gratis” como muchos puedan pensar.Todas las personas que se alojen en la casa de otro couchsurfer o que se encuentren para tomar un café deben dejar una referencia acerca del otro, para que toda la comunidad pueda tener la seguridad de que la persona es de confianza y de que la experiencia fue positiva.

Me parece que la característica más valiosa de esta comunidad es que permite conocer los lugares a través de los ojos de un local: no es lo mismo dormir en un hotel, comer en un restaurante turístico y hacer un tour que hospedarse en una casa de familia, comer en los mercados o bares locales y salir a caminar con un nativo.

Yo estaba registrada hacia tiempo en esta comunidad pero nunca la había explorado demasiado. Después de pasar varios días como una turista en Tailandia decidí que quería empezar a conocer los lugares desde adentro, así que me dediqué a completar mi perfil y a contactar gente en Malasia (mi próximo destino).

Descubrí que hay personas que fueron hospedadas más de cien veces en decenas de países, hay otros que recibieron a más de 500 viajeros en sus casas, hay algunos que fueron nombrados “embajadores” de su ciudad y en general todas las referencias que leí son extremadamente positivas.

Argentina está número 19 en la lista de países más activos en CS (los top 3 son Estados Unidos, Alemania y Francia) y las ciudades más populares para realizar este intercambio son Londres, París y Berlín.

Así que Couchsurfing, bienvenido a mi viaje. Mi primera experiencia, en el próximo capítulo.

Actualización: después de muchos viajes me decidí a escribir una Guía de Couchsurfing con toda la info recopilada.

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“Hey, farang! Sawatdee pee mai!” (¡Feliz año nuevo tailandés!)

Voy rumbo a Ko Phi Phi, destino mundialmente conocido por dos características bastante disímiles: fue uno de los lugares más golpeados por el tsunami del 2004 y fue también una de las locaciones donde se filmó La Playa (la película de Danny Boyle… donde actúa Leo Di Caprio).

Tengo que cruzar de una costa a la otra del país: estoy en la isla de Ko Phanghan (el mapa está dos posts atrás), en el golfo de Tailandia, y voy hacia una isla que está en el Mar de Andamán, un sector del Océano Índico. Parece un trayecto bastante simple: barco – colectivo hasta la otra costa – barco. Pero no, el viaje me lleva casi 12 horas en las que me subo a una combi, a un catamarán, a un colectivo, a un taxi, a otro taxi, a un “big bus”, a otro taxi y a un barco. Es lo que acá venden en todas las agencias de viaje como “joint ticket” (pasaje conjunto, o combo de pasajes). Y no queda otra que comprarlo, porque viajar por cuenta propia es más caro, más difícil y probablemente llevaría el triple de tiempo (aunque no lo crean).

Estos viajes en el interior de Tailandia son bastante caros. Por ejemplo, el combo anterior cuesta unos 1000 baht, algo así como 30 dólares. Pero no puedo negar que son giras cómicas y hasta misteriosas. Lo cierto es que no importa en qué agencia de viajes se compre el pasaje, finalmente todos terminan viajando en los mismos transportes.

El procedimiento es así: comprás un “joint ticket” para el cual te dan un recibo que dice que pagaste el monto total del viaje al destino final que hayas elegido, el pasaje correspondiente al primer medio de transporte y un sticker con una palabra en thai para que te pegues en la remera. Es decir que uno se pregunta constantemente si se quedará a mitad de camino o si, en la próxima parada, alguien va a reconocer el recibo y darle el pasaje para el tramo siguiente. Es un enigma. Igual que el sticker que uno lleva encima, que bien puede decir “paseame soy turista”, “aguante Rambo” o “busco marido”.

El sticker misterioso y yo

Yo tuve una situación así: después de tomar el primer barco desde Ko Phanghan hasta tierra firme y el colectivo siguiente hasta el pueblo de Suratthani, quedé “varada”. Todos los turistas hicieron cambio de colectivo menos yo, porque mi recibo correspondía a otra agencia de viajes y nadie me lo reconocía. Me dijeron que llamara por teléfono al número que figuraba en el papel y pidiera que fueran a buscarme.

Primero: no tenía idea de dónde estaba parada.

Segundo: tenía menos idea de cómo explicar eso en tailandés.

Así que le pedí a una mujer que llamara y a los 20 minutos llegó el taxi a buscarme. Pero no era un taxi cualquiera, no, era una especie de camioneta tuneada (como esta), con la parte de atrás abierta, con capacidad para ocho pasajeros. Así que nos fuimos, el taxista, mi sticker y yo hasta la parada del próximo medio de transporte. Llegamos a un restaurante, el taxista frenó y me dijo que me bajara ahí. Al fondo, una mujer sentada a un escritorio manejaba la sucursal de la agencia de viajes que me correspondía. Me dio los pasajes restantes, otro sticker para mi remera y me mandó con el taxista al “big bus” que me llevaría a Krabi, pueblo donde después podría hacer la conexión con el barco a Ko Phi Phi.

Mi odisea podría haber sido aburrida, pero no elegí mejor día para viajar que Songkran: el año nuevo tailandés.

¿Y en qué consisten los festejos de año nuevo acá? Son tres días feriados en los que los tailandeses preparan sus mangueras, cargan sus pistolas de agua y sus baldes y empapan de agua y pintura a quien se les cruce. Me parece una manera genial de aplacar los 40 grados de calor de abril. Así que mientras iba en el taxi tuneado recibí muchos “Hey farang! Sawatdee pee mai!” (Hey gringa, feliz año nuevo!”) seguidos de pistolazos, pintadas en la cara y sonrisas. El ambiente que se vive es muy alegre y divertido, a los tailandeses le encanta saludar a los extranjeros en inglés y sacarnos fotos (lo cual me resulta gracioso, pero lo mismo deben pensar ellos cuando nosotros los fotografíamos… ¿para qué querrán una foto mía?).

Hasta 1888, Songkran marcaba el principio del nuevo año en Tailandia y en varios países del Sudeste Asiático, y era un momento de mucha espiritualidad en el que se visitaba a los ancianos, amigos, familiares y vecinos. A mediados del siglo pasado dejó de tener un significado astrológico y se convirtió en un festejo tradicional del país… y en tres días de vacaciones símil carnaval.

Actualmente, el año comienza cada primero de enero y Songkram se festeja entre el 13 y 15 de abril.

El festejo comenzó en el norte del país y se cree que es una adaptación del festival Holi de la India. Songkran es un momento de limpieza y renovación: durante estos días, muchas personas van a un wat (templo budista) a rezar y a llevar ofrendas a los monjes, otros limpian las imágenes de Buda con agua y fragancias y algunos llevan arena al monasterio de su barrio en representación de la suciedad que acarrearon en sus pies durante el resto del año. Hay quienes hacen promesas para el año entrante y quiene aprovechan para limpiar sus hogares a fondo.Y todos se suman en el ritual de tirarse agua: es una manera de “limpiar la suciedad” de las personas. Comenzó como una manera de mostrar respeto hacia el otro: tras limpiar las imágenes de Buda se utilizaba esa agua “bendecida” para darle buena fortuna a los mayores y a la familia. Pero hoy en día pasó a ser una gran guerra amistosa de pistolas de agua y baldes en la que no se salva nadie. Yo tampoco, obvio.

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¡¿Dónde están mis ojotas?!
Mi experiencia en Ko Phanghan, la isla de la Full Moon Party

Tailandia es un país preparado para el turismo, definitivamente. Me lo dice la gente que me cruzo y me doy cuenta a pesar de llevar (“sólo” o “ya”) una semana acá. ¿Cómo hacés para comunicarte? Es la pregunta que más recibo desde tierras argentinas. No es nada difícil, les cuento, pensé que iba a ser peor. Hasta me siento decepcionada de lo fácil que es (en los lugares turísticos, claro).

En general, todos los carteles están en thai y en inglés, los menúes de los restaurantes también tienen el subtítulo en inglés (y en algunos casos la foto del plato), la mayoría de la gente sabe decir (o por lo menos entiende) “hello”, “thank you”, “how much?”. No esperan que uno les hable en su idioma, sino que directamente saludan con un sawatdee (saludo tradicional thai) y hablan en inglés (un inglés que a veces cuesta entender, pero inglés al fin).

Pero cuando uno se sale un poquito de la ruta turística, las cosas cambian.

La experiencia de ir a Chinatown en Bangkok fue divertida, ahí sí que nadie hablaba inglés… y yo que necesitaba saber cómo llegar a la estación de subte más cercana. ¿Qué hice? Me aprendí el nombre de la estación (Hua Lamphong) y me fui acercando a distintas personas que parecían ser policías, oficiales, cuidadores o algo por el estilo. Los miré con cara de perdida y les dije “Hua Lamphong?”, a lo que me indicaron con señas cómo llegar. Lo gracioso es que cada persona me iba indicando de a dos cuadras, me marcaban con el brazo que caminara derecho y que doblara a la izquierda, por ejemplo, y cuando hacía ese trayecto y no veía ni rastros de la estación de subte, le preguntaba a otra persona que nuevamente me daba una indicación de dos cuadras y así, cuatro personas después, llegué.

Pero mis aventuras en Bangkok quedaron atrás. Si bien la ciudad me fascinó, no soporté eso de transpirar más que haciendo una hora de spinning adentro de una olla a presión. Detalle interesante: hablando con una alemana, me dijo que Bangkok le gustó pero que le pareció una ciudad muy ruidosa, contaminada y sucia. ¿Bangkok? ¿La misma Bangkok que conocí yo? ¿O será que nosotros estamos tan acostumbrados al caos que cualquier ciudad medianamente ordenada nos parece de avanzada? ¿O será que ellos están tan acostumbrados al orden que cualquier ciudad medianamente ruidosa les parece incivilizada? Qué dilema… Yo creo que hay que buscar un punto medio entre ambas.

Y Bangkok es una ciudad que vale la pena conocer, se los aseguro. Probablemente tendré que volver cuando quiera volar a Myanmar, ya que a ese país sólo se puede entrar en avión (bah, por tierra también, pero es complicado). Capítulo aparte.

Como dije, me vine a la playa. Todavía no a LA Playa de Leo Di Caprio, esa será mi próxima parada… (Sí, ese lugar es REAL).

Ahora estoy en Ko Phanghan, una de las tres islas de la provincia de Suratthani, unos 600 kilómetros al sur de Bangkok.

Llegué en colectivo y ferry, unas 12 horas de viaje, de noche y sin dormir. Hay formas más cómodas de llegar, obvio: el avión, para los que pueden gastar un poco más y tienen menos tiempo, y el tren, que es más cómodo y tiene camas en lugar de butacas. Hubiese venido en tren, pero los pasajes estaban agotados hacia varios días (me avivé tarde). En estas islas hay opciones para todos: los que prefieren vacaciones en resorts cinco estrellas, van directo a Ko Samui; los que quieren sacar el certificado de buceo bien barato, eligen Ko Tao; y los que quieren gastar poco pero ir a una playa de agua turquesa y arena que parece talco, derechito a Ko Phanghan.

Ah, y hay otra razón para elegir esta isla: las famosísimas Full Moon Parties.

Tengo que confesar que por más famosísimas que sean, yo no sabía demasiado sobre estas parties hasta que llegué acá.

La cosa es así: esta fiesta existe desde 1988 y se celebra cada luna llena. La primera vez que se hizo fue para 20 o 30 personas que descubrieron que la luna llena, al parecer, se veía mejor acá que en cualquier otro lugar del mundo. Hoy en día, la isla recibe entre 20.000 y 30.000 personas por fiesta (!). Muchos llegan del continente o de las otras islas y se quedan en Ko Phanghan solamente para la fiesta y vuelven completamente borrachos en el ferry a sus respectivos paraderos. La fiesta se hace en Sunrise Beach, una de las playas de Haad Rin, uno de los pequeños pueblitos de esta isla.

Mi itinerario no coincide con la luna llena (faltan como tres semanas), así que cuento según lo que escuché, vi o leí por ahí.

Al parecer antes de que empiece la fiesta todos se pintan el cuerpo con pintura fluorescente, compran los famosos buckets (baldes) de alcohol y se van para la playa. Hay varios DJs que pasan distinto tipo de música, más que nada electrónica. Me la imagino como una gran Creamfields at paradise. Hay fiesta de la espuma, malabaristas y, al día siguiente, un gran mercado negro de ojotas y venta de remeras que dicen “Has anybody seen my shoes?”.

Un descontrol.

Obviamente los precios de los hostels y hoteles se duplican o triplican. Para los nostálgicos, se realizan también la Half Moon Party y la Black Moon Party. Lo más gracioso es que el pueblo de Haad Rin (mínimo) está lleno de puestos de tatuajes, osea: empedate, tatuate y al día siguiente olvidate de arrepentirte. La Full Moon Party queda en tu piel para siempre (y en tu ropa también, la pintura fluorescente no sale con nada). The Ko Phanghan Experience, me dice un israelí que la vivió, y me cuenta que nunca probó un Red Bull tan fuerte como el de acá (tan pero tan fuerte que en Israel prohibieron su importación).

Ahora que estamos en la época “entre-fiestas”, la isla está tranquila.

Más allá de las motitos que van y vienen por los caminos de tierra, se puede caminar, comer y dormir con serenidad.

Es impresionante la gran cantidad de israelíes que hay acá, no sé nada de estadística, pero me atrevo a decir que uno de cada cuatro es israelí (los tres restantes son alemanes, tailandeses y algún europeo random). Perdón, son muy buena onda, pero no puedo evitar recordar a Zohan cada vez que los escucho hablar en inglés. Por ahora latinoamericanos, cero.  No escuché ni una palabra de español desde que llegué, todo hellowhereareyoufrom. Tengo ganas de hablarles a todos en porteño y que nadie entienda nada.

Qué descubrí en Ko Phanghan:

  • Que la comida más rica, más barata y mejor preparada es la de los carritos callejeros. La cocinan en el momento, adelante tuyo y la cocinera es una tailandesa de verdad, no un europeo que se vino a vivir acá y puso un restaurante
  • Que la comida tailandesa es demasiado rica…
  • Que la gente duerme hasta muy tarde (mucha joda). Un día me caí de la cama a las 8 am, fui a la playa y juro que no había NADIE más que yo y una chica que corría de punta a punta con una lata de Redbull en la mano. Lo de la lata es mentira. Corría haciendo su ejercicio matutino supongo
  • Que no hay vendedores ambulantes en la playa (al menos no en ésta) como por ejemplo en Brasil (los que te venden las hamacas paraguayas), en Perú (los heladeros) o en Ecuador (los artesanos). Acá, nada. Eso me gusta de los vendedores tailandeses: que no acosan. Si entrás a su negocio, te dejan mirar tranquila sin decirte cada cinco minutos que tienen buenas ofertas para vos, que eso te queda divino, que si llevás dos te regala uno, etcétera…
  • Que eso de que esta es la playa de los hippies es una gran mentira. Creo que si vi cuatro personas que catalogan como hippies, es demasiado. Está lleno de europeos que vienen por la fiesta, a mi no me engañan
  • Que, por ahora, nuestro Caribe no tiene nada que envidiarle a las playas de Tailandia, aunque no sé si tendré que retractarme cuando llegue a las Ko Phi Phi Islands
  • Que todo el mundo viene en grupo, y yo sola… ¿Nadie tiene ganas de unas vacaciones en Tailandia? :)

Actualización con algunos precios (¡2010!): El hotelito en el que me quedo (cuarto privado con baño, ventilaitor, acceso a swimming pool) cuesta ¡8 dólares la noche! Es genial. Con respecto a mi gasto en comida, depende, si comés en los carritos de la calle pagás 1 dólar por un plato abundante. Sino, en los restaurantes, de 2.50 para arriba. ¡Super económico y muy rico!

 

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Datos y curiosidades de Tailandia

Primero, un mapa a pedido de mi amiga Belu :)

En rojo marqué el recorrido que ya hice (Bangkok – Chumphon – Ko Phangan) y en azul el que quiero hacer (Phuket – Ko Phi Phi – tren a Malasia). Voy hacia Malasia y Singapur, así que el norte de Tailandia lo haré en unos meses cuando termine el recorrido por Indonesia y Filipinas.

  • Tailandia fue antiguamente el reino de Siam. En 1939 pasó a llamarse Prathet Thai (ประเทศไทย) que significa “país libre” o tierra de los Thai (Thailand y por ende Tailandia)
  • Su capital es Bangkok y el idioma oficial el tailandés. Tiene 65 millones de habitantes
  • Es una monarquía constitucional, el rey es Bhumibol Adulyadej (Rama IX, nacido en Estados Unidos) y el Primer Ministro Abhisit Vejjajiva (nacido en el Reino Unido). El rey está en el trono desde 1949 y es el jefe de estado que más tiempo lleva en el cargo en todo el mundo
  • Alrededor del 95% de los tailandeses son budistas de la tradición theravāda pero también existen minorías de musulmanes, cristianos e hindúes. En las provincias del sur del país prevalece el Islam
  • Tailandia es la segunda economía más fuerte del Sudeste Asiático después de Indonesia. Depende principalmente de sus exportaciones de arroz y del turismo
  • El honor es un concepto muy importante en la cultura tailandesa, por eso jamás se los ve discutiendo o gritando en público
  • El saludo o reverencia que realizan juntando las manos se llama wai
  • Es de mala educación tocar la cabeza de una persona o señalar algo o alguien con los pies. Es un insulto pisar la comida o pasar por encima de una persona que está sentada o acostada en el piso. Tampoco está bien visto poner los pies sobre la silla, estos deben estar siempre sobre el piso. No se debe apuntar los pies hacia la imagen de Buda y siempre hay que sacarse los zapatos al entrar a una casa o templo
  • La cocina tailandesa mezcla cinco sabores: dulce, picante, agrio, amargo y salado. La comida básica es el arroz, que está en casi todas las comidas. ¡Y es tan pero tan rica que temo volver rodando!
  • Es ilegal pisar billetes o monedas ya que tienen la imagen del rey
  • Tailandia es un país muy abierto y tolerante con respecto a la homosexualidad. Bangkok es una de las ciudades más gay friendly del mundo, pero por otro lado los gays no pueden estudiar para ser profesores ni unirse al ejército
  • La comida se come con palitos o con un tenedor y una cuchara: la cuchara se usa como tenedor y el tenedor como cuchillo (o para empujar la comida sobre la cuchara). A los tailandeses les parece muy raro que alguien use el tenedor para llevarse la comida a la boca (¡eso estuve haciendo todos estos días!). Cuando se termina de comer, se pone el tenedor encima de la cuchara, en medio del plato
  • Los autos tienen el volante del lado derecho y se maneja por la izquierda (primera vez que veo esto in real life)
  • El himno nacional se pasa dos veces por día en los lugares públicos, en trenes y subtes. Los tailandeses frenan lo que sea que estén haciendo y se quedan parados hasta que el himno termina. Por respeto, los extranjeros deben hacer lo mismo (no como yo que me di cuenta varios segundos después de que todo el parque estaba congelado escuchando el himno)
  • Los perros de Tailandia pueden tener seguro de vida: hay una compañía que ofrece remuneración en caso de muerte de la mascota. Si el perro es de origen extranjero con pedigrí, el seguro lo cubre hasta por 500.000 baht (unos 20.000 dólares), si es de raza local, por unos 500 dólares
  • Muchos motociclistas andan sin casco pero con barbijo (por qué, no lo descubrí todavía)
  • En los pueblos, cuando los tailandeses se despiertan, es muy común que salgan a barrer las veredas o las playas
  • Por ahora no encontré ninguna una calle que siga una linea recta por muchos metros, en general forman S u otras letras por el estilo… Siempre tardo muchísimo en llegar a lugares a los que decido ir.
  • Además de que el alfabeto thai es muy complicado de aprender por su escritura y pronunciación, hay algo más: los hombres terminan sus frases con khráp y las mujeres dicen kha
  • Por lo que vi hasta ahora, los tailandeses comen a toda hora… Hoy salí a caminar a las 7 de la mañana y ya estaban preparando pollo frito
  • En Tailandia hay más de 5000 (sí, cinco mil) 7-Eleven (una cadena estadounidense que vende comida, golosinas, galletitas, artículos de farmacia… algo así como un “mini super” o un quiosco grande con mucho aire acondicionado).

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