Cuando nos trajeron el plato de ceviche a la mesa quedé hipnotizada, no me animaba a empezarlo por miedo a que se terminara demasiado rápido. Apenas probé el primer bocado de lenguado con camote recordé cuánto me gustaba esta comida; y, en menos de un segundo, me transporté al 2008.

Me acordé de la vez que Vicky, mi amiga y compañera de viajes argentina, me quiso hacer probar el ceviche en Arequipa (Perú) y no me animé (me daba un poco de nosequé que fuera pescado crudo). En aquella época (principios de mi viaje, 2008), todavía no me animaba a probar tantas comidas nuevas.

Me acordé, también, de la vez que Fabricio, un amigo peruano, me llevó a comer ceviche por primera vez. Fuimos a uno de los lugares más emblemáticos de Lima («El verídico de Fidel»), cerca del estadio de Alianza Lima. Fidel, el dueño de aquel restaurante, había empezado su “carrera” de cevichero vendiendo ceviche a los futbolistas en un carrito a la salida del estadio; con el tiempo su puestito se hizo tan popular que terminó poniendo un restaurante (considerado uno de los mejores de Lima). Ahí, el plato de ceviche cuesta alrededor de 30 soles (11 dólares).

Me acordé, además, de la vez que Mirla, la hermana de Fabricio, me compró una bandejita de ceviche en el Puente Atocongo por 2 soles (menos de un dólar) y lo comimos en la combi camino a Punta Negra. Según mi amiga Olga, comer un ceviche en ese puente es como comprarse un choripán de dudosa procedencia por 2 pesos debajo de alguna autopista. Estaba buenísimo.

También me transporté a Singapur: hace unos meses me alojé en la casa de Kuni, un couchsurfer japonés, junto con un boliviano, un peruano, un colombiano y dos mexicanos. Kuni preparó, en nuestro honor, una cena latinoamericana: había empanadas, lomo saltado y… ceviche. Fue lo más cerca de Perú (y de América latina) que estuve en Asia.

Y me acordé de la última vez que lo comí, en el 2009, en un restaurante peruano en Buenos Aires.

Cebiche en Singapur preparado por Jennifer, una couchsurfer de Singapur

La cena latina en Singapur

La primera vez que viajé a Perú no sabía muy bien qué era el ceviche (aunque después de probarlo, juro que jamás lo olvidé). Como algunos restaurantes ofrecían ceviche, otros cebiche y algunos hasta “seviche”, pensé que cada nombre correspondía a una forma diferente de preparar el plato. Después descubrí que así como no existe una única receta, tampoco hay diferencia entre escribirlo con B y con V.

¿Por qué se llama «ceviche»? Algunos creen que el término “ceviche” proviene de Sea Beach, que era la expresión utilizada por los marineros ingleses para pedir este plato en los puertos peruanos; hay quienes aseguran que esta palabra tiene su origen en el término árabe sibesh y otros dicen que proviene de la palabra quechua siwichi, que significa pescado fresco o tierno. Tal vez alguno de mis amigos/lectores peruanos pueda orientarme al respecto. :)

¿Cuáles son sus ingredientes? Pescado fresco crudo (generalmente se hace con lenguado), limón, cebolla roja, ají, ajo y sal. Para prepararlo, los ingredientes se mezclan y se dejan marinar en el limón; luego a eso se le puede agregar mariscos, choclo, papa, camote, pulpo o cualquier acompañamiento a gusto. Es el plato nacional de Perú; un orgullo tan grande que fue nombrado Patrimonio Cultural de la Nación.

Y, confieso, es uno de mis platos preferidos en el mundo…  

Con canchita serrana (un tipo de choclo seco y frito) para acompañar

“Ani, ¡estás como en limbo!”, me dijo Olga mientras comía el ceviche en estado de éxtasis.

 Y sí, es increíble cómo un sabor puede traerme tantos recuerdos.