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Del budismo silencioso de Laos a la Navidad frenética de Kuala Lumpur (en tan solo 50 horas)

Debo haber roto el récord de mayor cantidad de horas del día pasadas sobre algún tipo de transporte: de tres días, es decir de 72 horas, estuve 50 (sí, CINCUENTA) horas en movimiento. Algo que no recomiendo por más divertido que parezca ya que puede traer consecuencias de lo más ridículas y encuentros con personajes bizarros. ¿Por qué me sometí a esto? En pocos días tomo mi vuelo a Indonesia desde Kuala Lumpur, así que de alguna manera tenía que teletransportarme desde Laos hasta Malasia, y como por aire es bastante salado, decidí hacer todo el trayecto por tierra. Y no me arrepiento.

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I ♥ Savannakhet

Voy con la ventana abierta, mirando hacia fuera y pensando que no hay momento que me guste más que este. Estoy viajando en colectivo de Tha Khaek a Savannaketh: es un bus local, de esos con asientos descocidos, con laosianos que me miran curiosos, y que se hacen los distraídos cuando les devuelvo la mirada, con bocinazos a las vacas que se cruzan en la ruta y sin aire acondicionado. Por suerte. Cómo odio el aire acondicionado. Prefiero ir con la ventana abierta, sentir qué clima hace afuera, respirar el mismo aire que la gente local. Como ya conté, amo viajar por tierra, me encanta ver lo que hay entremedio de dos lugares, me gusta sentir que cruzo el país, aunque sea a toda velocidad.

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El encanto laosiano

Laos me gusta. Voy de pueblo en pueblo, de ciudad y ciudad, y aunque no esté acá hace mucho, cada día me gusta un poquito más. Será porque es un país de pocos habitantes y la tranquilidad se respira. Será porque el acoso hacia el turista no se siente tanto (digamos que casi nada). Será por sus pueblitos silenciosos, por las calles vacías, por las construcciones coloniales venidas abajo, por la ausencia de la bocina, por las pocas motos. Será por la importancia del río Mekong, por los monjes caminando en grupo por la calle o andando en bicicleta, por las mujeres que me saludan sonriendo y no intentan venderme nada, por los chicos y su alegría cuando ven a un falang caminando por un lugar poco turístico. Será.

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Sobre paraísos e infiernos

Sobre paraísos e infiernos no hay nada escrito. Sobre paraísos e infiernos viajeros, mucho menos. No creo en las dicotomías pero a veces me encuentro con dos lugares a pocas horas de distancia que me parecen tan opuestos que me tienta la idea de describirlos como paraísos e infiernos personales. Sin embargo, como digo siempre, lo que a mí me pareció fascinante, a otro podrá parecerle aburrido y lo que a mí me pareció decadente, a otro podrá parecerle muy divertido. Además el infierno y el paraíso como tal no existen: nosotros le damos esas categorizaciones en nuestra mente según nuestro estado de ánimo y experiencia. Por eso no se dejen convencer demasiado por lo que digo y, si tienen la posibilidad, experimentenlo por su cuenta y saquen sus propias conclusiones.

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Pueblito sin nombre

Existe un pueblito —llamémoslo MNN— a orillas de un río —llamémoslo RM— en un país de Asia —llamémoslo RDPL— que casi no figura en el mapa. Este pueblito de 800 habitantes es accesible solamente por barco, no tiene calles y por ende no tiene autos, motos ni bicicletas. Podría decirse que allí la rueda todavía no fue inventada. Tampoco hace falta demasiado transporte ya que la calle principal (de tierra) no tiene más de 200 metros de punta a punta. En este pueblo no hay electricidad (excepto de 6 a 10 pm mediante un generador), mucho menos ventiladores, heladeras, agua caliente, computadoras o internet.

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De Vietnam a Laos por la Ruta del Cielo

Me dijeron que era la ruta del infierno, el viaje de la muerte, el cruce de frontera más largo del mundo, que seguro me quedaba varada en algún lado, que con lluvia era lo peor, que el trayecto era todo al borde del acantilado y súper peligroso. Así que compré mi pasaje a Dien Bien Phu (ciudad en la que tendría que pasar la noche obligatoriamente antes de cruzar a Laos) con miedo, resignada, pensando que tal vez no iba a vivir para contarla, que este sería mi último viaje, que la vida sí se compra con plata y que la suerte no existe.

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Final en blanco y negro

Y así, casi sin darme cuenta, estuve 25 días en Vietnam. Empecé en Saigón, deslumbrada y con la mirada idealizadora de quien se enamora a primera vista. Seguí hacia Mui Ne, pueblo costero en el que no hice mucho más que nadar, andar en bicicleta y morir de cansancio en las dunas. Decidí desviarme hacia Da Lat, en las montañas, y me encontré con una ciudad de lo más extraña, con montañas rusas en medio de la naturaleza, Mickey Mouse, flamencos rosas de plástico, el muy kitsch valle de los enamorados y una casa más que bizarra. Pasé unas horas en Nha Trang mirando un partido de fútbol vietnamita en la playa y de ahí seguí hacia Hoi An, ciudad colonial, extremadamente fotogénica y más turística aún. Ahí tuve mi primer encuentro con la lluvia, esa lluvia finita que no para y que te atraviesa cualquier tipo de impermeable.

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La Humana Universal

Si me concedieran un deseo pediría (además de la teletransportación, ser invisible y hablar todos los idiomas existentes) tener un disfraz de persona local para cada ciudad, pueblo, isla y país del mundo. Poder convertirme en la Humana Universal, una especie de Zelig/camaleón viajero capaz de adaptarme a cualquier cultura y entorno. ¿No sería genial? Llego a Mongolia, me pongo el disfraz y chau, soy un mongol más, nadie me quiere vender nada. Voy a Japón, me alargo los ojos, hablo japonés, soy una más, camuflada entre la multitud. Nadie me vería como extranjera, nadie me vería como occidental, nadie me vería como turista [...]

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Halong Bay tour: lo bueno, lo malo y lo feo

Halong Bay es una de las mecas de Vietnam: si estás en Hanoi (capital del país) o en cualquier ciudad del norte, no podés NO ir a la Bahía de Halong, lugar que fue nombrado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco. Es como ir a Misiones y no visitar las Cataratas del Iguazú, o como estar en Santa Cruz y no ir a ver el Glaciar Perito Moreno. Halong Bay es una parada obligada.

Ahora bien, para hacer este tour existen muchas opciones y más agencias de viaje aún, algunas prestigiosas, otras buenas, otras decentes, otras impresentables. El problema es que, sacando las prestigiosas, es difícil saber cuál es cuál.

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Cita a ciegas (fallida) con Hanoi

Hanoi y yo no tenemos onda. No nos llevamos bien, no nos entendemos. No hay feeling ni química. Es como una cita a ciegas que no funcionó. Porque al fin y al cabo, viajar a una ciudad desconocida es como asistir a una cita a ciegas: por más fotos que vea y comentarios que escuche antes, el momento de la verdad ocurre cuando nos encontramos cara a cara. Y en este caso, Hanoi y yo, cara a cara, no funcionó.

Llegué a las 7 de la mañana, después de viajar 12 horas en colectivo desde Hue, después de sobrevivir a la lluvia y a las inundaciones durante varios días. Hue es otra de las “paradas obligadas” en Vietnam: la antigua capital del país, ciudad imperial. Lástima que la recorrí con lluvia y no pude ver tanto. Aunque tuve momentos memorables [...]

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Días amarillos y grises (especialmente grises)

La estoy escuchando ahora mismo de fondo, mientras escribo encerrada en el cuarto de un hotel de cinco dólares la noche con el ventilador al máximo para que se me sequen las zapatillas. Ya no escucho otra cosa. La Maldita Lluvia. Cuatro días sin parar y dudo que afloje. Y ojo que me encanta caminar con mi paraguas transparente por Buenos Aires mientras todos corren desesperados para no mojarse. Pero acá, la estoy odiando. En Buenos Aires, lluvia significa que puedo quedarme todo el día en la cama mirando películas o leyendo sin tener que poner ninguna excusa (si resulta ser fin de semana); significa también que puedo trabajar desde mi cama (si estoy en períodos de trabajo freelance) y mirar las gotitas desde adentro con felicidad sabiendo que no tengo ninguna razón para salir a la calle. En Vietnam, lluvia significa…

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¿A qué se parece? [o Buscando similitudes en Da Lat]

– Tiene la consistencia como de un kiwi pero sin el jugo y una manzana un poco arenosa. El gusto es dulce, aunque no tan dulce como una cereza y más dulce que una sandía, pero es más bien una dulzura apagada, suave. Y tiene miles de semillitas negras que se comen pero seguro que alguna te queda trabada entre los dientes.

Intento explicarle por chat a Vero de qué se trata la Dragon Fruit, típica de estos pagos y cuasi desconocida en Argentina.

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Lazy Days

Mui Ne, cinco horas al norte de Ho Chi Minh, en la costa de Vietnam, es un pueblito en el que no hay demasiado para hacer. Sin embargo, “todo el mundo” viene acá. Podés nadar en el mar (no será cristalino como en Tailandia o Indonesia, pero es mar al fin). Podés hacer kitesurfing. Podés […]

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Datos y consejos para viajar al Sudeste Asiático [última actualización: 04/04/2012]

Algunas recomendaciones útiles, datos y consejos para quienes estén planeando viajar por el Sudeste Asiático (o para los que aún no se animan). Especialmente para quienes quieran viajar mucho, conocer aún más y gastar lo menos posible (¡para poder seguir viajando!). Iré agregando puntos a medida que se me ocurran y ustedes aprovechen para preguntar […]

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Vietnam: amor a primera vista

Lo confieso: salí de Camboya rumbo a Vietnam con una idea “poco positiva” acerca del país y de la gente. Siempre digo que no me guío por opiniones ajenas ya que cada cual lo cuenta según como lo pasó, pero muchos viajeros “respetados” (?) me dijeron que Vietnam no les había gustado nada por la […]

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Cuando la realidad duele

Admiro a los camboyanos. Admiro sus sonrisas. Admiro su buen humor. Admiro también, por qué no, su cáos, porque significa que salieron adelante y siguen viviendo. Admiro su fortaleza. Admiro su presente. Porque veo su pasado y no me queda otra que llorar por lo injusto que es el mundo, por lo desbalanceado que está […]

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