Datos y consejos para viajar al Sudeste Asiático

[Última actualización: junio 2021]

En esta guía encontrarán recomendaciones útiles, datos y consejos aquellos que estén planeando viajar por el Sudeste Asiático (o para los que aún no se animan) y especialmente quienes quieran viajar mucho, conocer aún más y gastar lo menos posible (¡para poder seguir viajando!).

La guía está dividida en cuatro partes:

Parte I: Todo lo que querías saber antes de viajar al Sudeste Asiático (o la sección de preguntas Frecuentes), en donde podés encontrar muchas de las respuestas a preguntas que me han hecho en el blog y también en redes sociales.

Parte II: Visas que se requieren para viajar al Sudeste Asiático

Parte III: Presupuesto para viajar al Sudeste Asiático

Parte IV: Links y descuentos para tu viaje

 


Parte I: Información útil para planear tu viaje al Sudeste Asiático

Esta guía está basada en mis experiencias de viaje en Tailandia, Malasia, Singapur, Indonesia, Filipinas, Laos, Camboya, Vietnam, China (sur), Hong Kong, Macau

 

¿Qué vacunas debo ponerme para viajar al Sudeste Asiático?

Con excepción de la fiebre amarilla, no es obligatorio vacunarse pero sí es recomendable. Lo mejor es consultar el departamento de Medicina del Viajero de cualquier hospital o bien ir a Stambulian/Vacunarse o similares para ver qué conviene en cada caso.

Al viajar, yo me puse las siguientes vacunas: Hepatitis A, Hepatitis B, Tétanos-Difteria, Fiebre Tifoidea, Fiebre Amarilla, Polio, Meningitis. No me di la de la Rabia, ni la del Cólera, ni la de Encefalitis Japonesa (que no se consigue en Argentina).

El tema de las vacunas es un tema sensible y muy personal así que mi recomendación es que consulten a su médico de confianza.

 

¿Te piden el certificado de vacunación al entrar en el Sudeste Asiático?

Me pidieron el certificado de vacunación solamente una vez en todo el viaje, en el aeropuerto de Bangkok para chequear que tuviera la vacuna de Fiebre Amarilla. Si bien no te lo piden si podés demostrar que no venís directamente de Argentina, personalmente recomiendo llevarlo siempre.

 

¿Qué guía de viaje me recomendás leer para viajar al Sudeste Asiático?

La más famosa es la [eafl id=”21160″ name=”Lonely Planet Southeast Asia” text=”Lonely Planet: Southeast Asia on a shoestring”]. Es útil para tener mapas, datos de hostels, teléfonos y direcciones útiles, precios, transportes, idiomas, etc. En el Sudeste Asiático se vende por todos lados y mucho más barata que en Argentina. Hay truchas, usadas, fotocopiadas, originales, viejas, viejísimas y actuales. Yo compré la mía en el aeropuerto de Bangkok. A veces la uso, a veces no tanto, pero siempre viene bien. Ah, eso sí, es un peso más en la mochila. Traten de no caer en lo que llaman el “Banana Pancake Trail“: un ruta informalmente creada por la Lonely Planet y que todos los fieles siguen cual camino hacia la verdad. Sálganse del circuito y busquen sus propias rutas si no quieren ver siempre a la misma gente ;)

 

¿Me conviene usar efectivo, tarjeta de crédito, tarjeta de débito o cheques del viajero?

Lo más cómodo es tener una reserva de efectivo en dólares (por las dudas) y el resto en una tarjeta de crédito o débito. Hay cajeros y bancos por todos lados, también abundan las casas de cambio, así que no es necesario cambiar todo el dinero de antemano. El país en el que más me costó conseguir un cajero electrónico fue en Laos, especialmente en el norte, ya que es muy rural.

Yo no traje cheques del viajero porque hay muchos lugares que no los aceptan o cobran comisión.

 

¿En qué medios de transporte me conviene moverme de un punto a otro?

Depende. Si vas con los días contados (por ejemplo 15 días de viaje), tal vez lo más efectivo sea moverte en avión, aunque al tiempo del vuelo tendrás que sumarle el tiempo de traslado y espera en los aeropuertos. Lo bueno es que en el Sudeste Asiático hay muchas aerolíneas low-cost que te permiten viajar rápido y barato de un punto a otro. Dicho esto, no todas las rutas están cubiertas de manera aérea, así que en varios casos vas a tener que ir por tierra sí o sí. Si estás viajando con tiempo (al menos un mes) o solo querés recorrer un país, te recomiendo viajar por tierra (en trenes o autobuses) o en barco/ferry (si existe la posibilidad). Ir por tierra te permite ver los cambios de paisaje, moverte a un ritmo más lento y disfrutar más el camino (sobre todo si, como a mí, no te gusta volar). Si querés saber cuánto te costaría ir de un punto a otro del Sudeste Asiático en bus, tren o ferry, te recomiendo usar Bookaway.com para comparar precios y hacer la reserva de manera online y con anticipación.

 

¿Es seguro viajar por el Sudeste Asiático?

El Sudeste Asiático me pareció muy seguro. Yo soy mujer, viajo sola, llevo una cámara réflex y una laptop y jamás tuve ningún tipo de problema (excepto cuando me robaron y me devolvieron todo, pero fue una situación extremadamente RARA). Siempre hay que ser precavidos, pero la conclusión que puedo darles después de viajar un año sola por el Sudeste Asiático es que esta parte del mundo es muy segura en cuanto a robos y violencia. Los problemas que se pueden encontrar son los desastres naturales como terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis… aunque yo tampoco me crucé con nada de eso. De todas maneras, un consejo que les dejo (¡para todos los viajes!) es llevar un pequeño candado que se puede usar para cerrar la mochila/valija o para trabar los lockers en los hostels y poder dejar en un lugar seguro las cosas importantes.

 

 ¿Hay buen acceso a internet en el Sudeste Asiático?

La conexión a internet es muy buena en capitales y grandes ciudades que están llenas de cibercafés y redes de wi-fi para acceder a internet.

En general cobran entre USD 0.30 a USD 2 la hora, dependiendo del país (precio 2010, este es un dato retro).

Los países más complicados para acceder a internet fueron Laos (no hay tantos lugares de acceso, hay muchos pueblos que desconocen la internet) y China. En China, la Gran Muralla de Fuego puesta por el gobierno no permite acceder a páginas como Facebook, Youtube, Blogger, WordPress, Twitter, entre muchas otras; tampoco hay tantos cibercafés ya que los que existen son “medio ilegales” según me dijeron y no tienen local a la calle sino que están ubicados en el interior de algún edificio, entonces son difíciles de encontrar.

 

¿Cómo es el clima?

A grandes rasgos, el Sudeste Asiático tiene clima tropical todo el año: la temperatura promedio es de 30°C, la humedad es muy alta y llueve bastante. Cada país (o región), sin embargo, tiene su propia época de lluvias y hay que tener en cuenta que a veces las lluvias son tan fuertes que es complicado viajar.

  • Malasia, Brunei, Singapur, Indonesia y las Filipinas tienen dos estaciones: la de lluvias y la seca. En general, en estos países la época de lluvias se extiende entre octubre y abril (invierno, temporada baja) y la época seca entre mayo y septiembre (verano, temporada alta). La época seca puede tener temperaturas un poco más altas (hasta 35°C) y la de lluvias más bajas (hasta 25°C)
  • En la Península de Indochina (norte de Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam y Birmania) las temperaturas anuales oscilan entre los 20 y 40°C y hay cuatro estaciones o épocas diferenciadas (pero no como las que tenemos en Argentina): 1. calor (alrededor de abril, cuando la temperatura alcanza los 40°C); 2. lluvias (empiezan a partir de julio, pero no duran todo el día, son más que nada chaparrones en algún momento del día); 3.  seco y 4. seco y “fresco” (de noviembre a febrero, temporada alta)
  • En el Sudeste Asiático existen zonas de montaña con clima propio, generalmente más fresco que cerca del mar. Allí las temperaturas oscilan entre 15 y 25°C, por lo que es recomendable llevar algo de abrigo si se planea ir a estas regiones (como por ejemplo SaPa en Vietnam).

 

¿Tendré problemas con el idioma?

En Asia se hablan cientos de idiomas y como se imaginarán es imposible aprenderlos todos. Muchas veces me preguntan lo mismo: ¿Cómo hacías con el idioma? Según mi experiencia, con el inglés se van a arreglar bien.

Hay países como Malasia y Singapur donde el inglés es uno de los idiomas oficiales.

En todas las zonas turísticas de Asia (diría del mundo tal vez) se habla algo de inglés. En la península de Indochina (Laos, Camboya, Vietnam) también se habla un poco de francés.

Les recomiendo, igual, que se lleven un “Phrasebook” (librito con frases útiles en otros idiomas) y que intenten aprender aunque sea unas palabras del idioma local.

El lugar más difícil en cuanto al idioma es China, ya que no todos hablan inglés. Pueden leer este artículo que escribí en la web de Matador al respecto: How to travel around China without speaking the language

Las señas y las sonrisas son universales. 

Sin embargo, si querés aprender unas nociones del idioma antes de aventurarte, una de tus opciones sería la de realizar un curso del idioma en el extranjero. ¿Qué te va permitir tomar un curso de idioma en otro país? Cuando viajes, vas a poder conectar muchísimo más con la gente, vas a poder preguntar más y usar tu curiosidad para aprender todo acerca de otra cultura. Así, en lugar de gastar tu energía viajera en pensar “cómo se dice…” vas a invertirla en pasar tiempo con locales y aprendiendo cosas que quedarán para siempre en tu memoria.

 

¿Cuáles son los lugares imperdibles del Sudeste Asiático?

Recibo muchos mails de ustedes preguntándome acerca de “los lugares imperdibles” del Sudeste Asiático (lo que no hay que dejar de ver en un viaje corto) y la verdad es que me cuesta mucho responder, ya que depende mucho de los gustos de cada uno y de qué expectativas tienen para el viaje (¿qué quieren ver: playa, selva, montañas, templos, ciudades?).

Imaginen que después de estar un año y medio en Asia se me hace muy difícil elegir pocos destinos.

Además, yo puedo darles una respuesta general, basada en mis gustos, pero eso no quiere decir que sean los únicos lugares que valen la pena. Así que acá les dejo dos post que escribí con “Mis 10 lugares preferidos de Asia” como para que vayan viendo:

Mis 10 lugares en el Sudeste Asiático y China – parte I

Mis 10 lugares en el Sudeste Asiático y China – parte II

 

1¿Cuánto tiempo necesito para viajar al Sudeste Asiático?

Esta es una muy parecida a la pregunta anterior, y es muy personal: tiene que ver con el tiempo con el que cuentes para viajar, el tiempo que quieras estar en cada país teniendo tus intereses y sensaciones (a veces un país nos gusta más que otro, sin más razón que esa), cuanto margen tengas para moverte libremente entre los países del Sudeste Asiático… Para conocerlos, conocerlos, se necesita toda la vida ;)

 

¿Desde dónde salen los vuelos más baratos para viajar al Sudeste Asiático?

¡Depende de donde te encuentres! Más adelante hablo un poquito sobre los vuelos entre países, pero en este artículo ya escribí al respecto de cómo buscar vuelos baratos y el artículo te puede servir en este caso también

 

¿Tengo que demostrar pasaje de ida y vuelta para viajar a algún país del Sudeste?

Más adelante te cuento más específicamente sobre las visas. Las aerolíneas al embarcar te piden que puedas demostrar que te vas a ir del país al que viajás (¡cuestiones legales de las aerolíneas!). No tiene que ser un pasaje de regreso a tu país de origen, pero sí tenés que podés demostrar que te vas. ¿Cómo? Buscando un vuelo barato (¡el más barato!) a un país vecino, comprando un pasaje en bus o tren, demostrando que sacaste otra visa para visitar otro país…

 

¿Qué otros artículos puedo leer sobre los lugares que visitaste en tu viaje al Sudeste Asiático?

 

¿Escribiste un libro sobre tu viaje a Asia?

¡Sí! Un tercio de mi primer libro Días de viaje, está dedicado a mi viaje por Asia.

Ahí cuento cómo fue terminé en Bangkok, por qué me sentí una estrella de cine en Indonesia, cómo hice para viajar un mes por China sin hablar el idioma, cómo fue el roadtrip con los curas filipinos, qué hice con los naipes que empecé a encontrar en todas partes, entre otras cosas.

Si les interesa, pueden leer el prólogo y un capítulo online, y comprarlo en mi Tienda.

 


Parte II: Visas para viajar al Sudeste Asiático

La mayoría de los países del Sudeste Asiático requiere visa para entrar.

Algunas se pueden sacar en el aeropuerto o la frontera al llegar, y otras deben tramitarse antes en Argentina o en cualquier país del SEA (Sudeste Asiático).

Esta es la lista de países que visité hasta ahora (esta información sirve para argentinos. Para chequear la situación de otras nacionalidades entrar en este link.)

 

1) Países que no requieren visa

  • Tailandia: no piden visa, te dan mínimo 60 días de estadía.
  • Malasia: no piden visa, te dan mínimo 60 días de estadía.
  • Singapur: no piden visa, te dan mínimo 60 días de estadía.
  • Filipinas: no piden visa, “en teoría” te dan 21 días de estadía (a mí me dieron más) y tenés que pagar un impuesto de salida del país de 30 USD.
  • Hong Kong/Macau: no piden visa, te dan un mínimo de 30 días de estadía. OJO: chequear la situación de Macau ya que en varios sitios de internet dice que los argentinos requieren visa para entrar.

 

2) Países con visa on arrival (se saca en el momento de llegada al país):

  • Indonesia: podés sacar la visa de 30 días al llegar al país (USD 25) con posibilidad de extenderla una vez. También podés sacar la visa turística de 60 días en cualquier embajada o consulado de Indonesia antes de viajar (cuesta USD 50 y se puede extender hasta tres veces para quedarse un total de seis meses, pero se necesitan presentar más documentos y una carta de sponsoreo de un residente indonesio).
  • Camboya: podés sacar la visa de 30 días al llegar al país (20 USD), se puede extender una vez. ACTUALIZACIÓN 2021: el visado para Camboya ahora se puede pedir de manera online antes de viajar. Podés hacerlo a través de e-Visado.es, una agencia española de visados en la que también podés solicitar visas para otros países asiáticos.
  • Laos: se puede sacar la visa en todos los aeropuertos y en casi todas las fronteras terrestres. Es válida por un mes y cuesta USD 25 para argentinos.

 

3) Países que requieren sacar visa con antelación (a sacar en las respectivas embajadas en Argentina o en cualquier país del mundo):

  • China: piden visa anticipada. Se puede tramitar en Argentina o cualquier otro país de por acá. Es muy común sacarla en Hong Kong. Yo la saqué en Kuala Lumpur (Malasia) en tres días y me costó 50 USD por un mes.
  • Vietnam: hay que sacar la visa antes, yo la tramité en Phnom Penh (Camboya) por medio de un hostel (yo ni pisé la embajada) y estuvo lista en dos días hábiles. Cuesta alrededor de 35-50 dólares por un mes, según dónde la saques. A mí me costó 40.
  • India: hay que sacarla con anticipación en “cualquier embajada de la India del mundo”, para argentinos es gratis. En Buenos Aires, el trámite se realiza en un día, pero en el SEA lleva por lo menos seis días hábiles según el país donde se aplique. OJO: ya no se puede adquirir en Malasia ni en Singapur siendo turista extranjero (es necesario ser residente).

 


Parte III: ¿Qué presupuesto necesito para viajar al Sudeste Asiático?

[box type=star]

Todas las cifras que aparecen en mi blog son reales ya que son los precios que pagué por comida/alojamiento/transporte/etc, en cada país o ciudad durante mi viaje en el 2010. (Puede que algunos precios estén desactualizados… o no.)

Yo viajo con un presupuesto de mochilera low-cost, lo que significa que gasto lo menos posible en alojamiento, me alimento siempre en los mercados callejeros o puestos de comida locales, muchas veces me alojo en casas de familia, siempre compro los pasajes de bus directamente en la terminal (no compro los pasajes que ofrecen las guesthouses), no hago demasiados tours y voy de un lado a otro a pie o en transporte público.

Mi objetivo es gastar lo menos posible para poder seguir viajando, y esto es algo que implica un esfuerzo extra ya que me tomo el tiempo de buscar precios en guesthouses, o camino hasta la estación para comprar allí mis pasajes en bus, etc. o incluso hago todas las combinaciones posibles de transporte público para llegar a destino pagando el precio más bajo.

Entonces si les interesa viajar con más comodidad no se guíen por estos precios, aunque les pueden servir para tener en mente un aproximado.[/box]

 

Algunas aclaraciones:

  • No es fácil darles un presupuesto porque todo depende de cuánto tiempo quieran viajar, a qué ritmo y de qué manera.
  • Lo mejor es calcular los gastos aproximados por día y en dólares (o euros).
  • Las cifras que doy son promedios ya que los precios varían de un país a otro y de una ciudad a otra.
  • En este presupuesto no está incluido el costo del pasaje desde Argentina (o cualquier lugar del mundo) a Asia.
  • En algunos países como Indonesia se puede vivir con 15 dólares diarios, otros como Malasia, Hong Kong o Singapur son un poco más caros. Pero, a muy grandes rasgos (todo depende del país que se visite) y sin contar pasajes de avión, pueden viajar bien (como mochileros y sin lujos) gastando entre 15 y 40 dólares por día.

 

1) Alojamiento

Los Hostels y Guesthouses son las opciones más baratas en cuanto alojamiento:

  • Dormitorio compartido en un hostel (“dorm”): de 2 a 10 dólares por noche por persona (cada dormitorio se comparte con 4 – 12 personas; se paga por cama, no por habitación)
  • Habitación privada simple/doble en un hostel: de 4 a 20 dólares por noche
  • Habitación privada simple en un guesthouse: a partir de 5 dólares (a veces con baño propio y a veces con baño compartido. Estas habitaciones “simples” generalmente tienen dos camas, por lo que viajar de a dos a veces significa que tendremos un menor presupuesto que viajando solos)
  • Habitación privada simple en un hotel 2 estrellas: a partir de 10 dólares (hay ciertas ciudades de China donde no existen los hostels ni guesthouses, por lo que la mejor opción es recurrir a los hoteles dos estrellas)

Los hostels generalmente incluyen varios servicios como wi-fi, pileta de natación, mini cine con DVDs, información turística, alquiler de bicicletas, servicio de pick-up desde el aeropuerto o estación de tren/bus (si el hostel se reserva de antemano por internet, el servicio de pick up en general es gratis). También ofrecen servicio de lavandería y desayuno que se paga aparte.

Las guesthouses son más básicas que los hostels y en general solamente ofrecen alojamiento, sin servicios extra.

Los alojamientos más caros son los de las grandes ciudades o capitales. Las ciudades más caras en cuanto a alojamiento son Kuala Lumpur (una cama en un hostel cuesta como mínimo 10 dólares), Singapur (a partir de 15 dólares), Hong Kong (a partir de 15 dólares por persona en Chungking Mansion) y Macau.

Otra opción es sumarse a alguna de las comunidades globales de hospitalidad como Couchsurfing o Hospitality Club para alojarse gratuitamente en casas de familia.

 

2) Alimentación

La comida en el sudeste asiático es muy barata y está por todos lados: el deporte nacional en este lado del mundo es comer.

  • En los mercados pueden conseguir snacks y frutas desde 50 centavos de dólar
  • Pueden almorzar y cenar en los puestos callejeros por 1-2 dólares y en los restaurantes locales por 2-4 dólares.
  • Lo más caro siempre son los restaurantes turísticos o los locales de comida en áreas turísticas: allí de base siempre pagarán 3 dólares.
  • Estos precios corresponden a los platos de comida típicos de cada lugar y no a la comida occidental (hamburguesas, pizza, spaghetti, asado) que venden por todos lados a precios turísticos.
  • Hong Kong y Macau son los dos lugares más caros en cuanto a comida, allí un plato de noodles empieza en 3 dólares y la comida más elaborada, de 5 dólares para arriba.

Aquí te dejo algunos artículos que escribí con mis experiencias probando comida asiática: en Indonesia, Tailandia, Malasia y China.

 

3) Transporte

  • Dentro del país
    Por tierra, hay que calcular entre 1 – 2 dólares por cada hora de viaje en bus (es decir que un viaje de 10 horas debería costar unos 10 dólares) y aproximadamente 2 dólares la hora de viaje en tren.
    En Tailandia te venden el combo de pasajes (colectivo-barco-tuktuk-barco-colectivo) que siempre resulta un poco más caro.
    Lo más económico siempre será ir directo a la terminal terrestre y sacar un pasaje en la ventanilla para el próximo colectivo que salga.
    También existe la opción de comprar un pasaje “VIP” en el hostel o guesthouse con servicio de “pick-up” hasta la terminal, pero muchas veces cuesta el doble que el pasaje comprado sin intermediarios en la terminal ya que estos hostels ofician como agencias de viaje y cobran una comisión.
    También existe la opción de
    viajar en tren, especialmente en Tailandia, Vietnam, Malasia y partes de Indonesia; es un poco más caro pero mucho más rápido, cómodo y seguro.
    Por otro lado muchos viajeros alquilan bicicletas o motos para hacer pequeñas distancias y recorrer más a fondo cada lugar al que llegan. El precio aproximado de alquiler de bicis desde USD 1 por día y motos desde USD 5 por día.
  • Entre países
    En el Sudeste Asiático hay varias aerolíneas low cost que te permiten viajar de una ciudad o país a otro por mucho menos de USD 100 el pasaje.
    Si sacas tu vuelo con mucha anticipación, los precios serán mucho más bajos (¡y siempre hay ofertas con precios super baratos, así que atentos!).
    En este artículo podés leer más acerca de
    cómo comprar un vuelo barato por internet (toda una ciencia, aunque no lo parezca).
    Para quienes no necesiten volar, las fronteras se pueden cruzar por tierra en colectivo, en tren o en barco (según el país).

 

4) Tours, excursiones, entradas, etc.

Siempre suman al presupuesto y acá no puedo dar datos exactos porque hay demasiadas variables. Pero un tour de un día cuesta entre 1o y 35 dólares (en las agencias de viajes orientadas a mochileros) y las entradas a museos de un dólar en adelante (a veces menos).

 


Parte IV: Links y descuentos para que disfrutes de tu viaje

El barco pirata barrilete.

Nota: le pongo muchas horas de viaje, caminatas, investigación y trabajo a estas guías prácticas y te las ofrezco de manera gratuita porque es lo que a mí me hubiese gustado leer antes de viajar. Si te sirven para planificar tu viaje, por favor intentá reservar alguno de los siguientes servicios (vuelos / hoteles / Airbnb) a través de estos buscadores. Si lo hacés, me dan una pequeña comisión que no se suma al precio final de tu compra y que me ayuda a seguir viajando y publicando guías como esta. ¡Gracias!

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Te regalo 25 euros para tu primera reserva en [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”Airbnb”].

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Mi página favorita para encontrar los vuelos más baratos es [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar o llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Si querés abrir un blog de viajes para contar tu aventura y buscás hosting te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, ¡sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad!

Este post contiene enlaces de afiliado y enlaces patrocinados.

Viajando en una foto: agua

¿Qué es lo que tiene el agua que la hace tan especial?

Además de eso de que la necesitamos para vivir, de que somos dos tercios agua y de que el mundo, a su vez, es dos tercios agua (interesante que tengamos la misma proporción que el mundo…).

Pero el agua tiene algo, un nosequé que hace que nosotros, seres humanos, paguemos fortunas para poder nadar en los mares más transparentes, para ir en los cruceros más caros por el Caribe más cristalino, para tomar sol en la arena más blanca.

Parece ser que la arena sólo combina con el mar si esta es blanca y aquel es celeste, la gama de marrón con marrón no nos gusta tanto.

Tenemos nuestro propio Atlántico en las costas de Argentina, pero si nos aventuramos a bañarnos ahí pensamos, “Esto no es el verdadero mar, el verdadero mar está en el Caribe, donde puedo verme los pies mientras el agua me llega por la cintura…”.

Yo siempre fui como un pez: me siento mejor en el agua que en la tierra, ya sea nadando, navegando, esquiando o flotando boca arriba en un mar/río/lago/laguna/pileta/charco/bañadera.

Muchas veces sueño que la tierra no existe y todo es agua y a pesar de que no viajo en busca de playas, cuando encuentro una que me gusta más que el resto, me dedico a disfrutarla.

Y, sin planearlo ni saberlo, un día la encontré: LA Playa.

Me sumé (porque sí, por deporte, por inercia) a un tour de tres días por unas tal “Islas Karimunjawa” en Indonesia.

El precio era ridículamente barato: 10 dólares por día (con TODO incluido: alojamiento, comida, snorkeling, barco, futuro marido).

La belleza de un lugar NO es directamente proporcional a su precio, más bien diría que en muchos casos es inversamente proporcional a éste.

A veces creemos que si un lugar es carísimo, entonces debe valer la pena y que si algo es muy barato, hay que desconfiar.

No es así.

Y mi foto lo demuestra.

El mar de Karimunjawa es el más celeste/cristalino/transparente (y “barato”) que vi en mi vida, un mar en el que podés caminar kilómetros sin chocarte con ningún crucero turístico, bote-taxi o Duty Free Shop (diría que sin chocarte con ningún ser humano más que con los que van en el mismo bote).

Si hay un Paraíso para mí, es éste.

Y después de haber pasado unos pocos días de mi vida acá, creo que ya ninguna playa va a sorprenderme.

[box type=star] Links y descuentos para que disfrutes de tu próximo viaje

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar o llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Si querés abrir un blog de viajes para contar tu aventura y buscás hosting te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, ¡sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad! [/box]

Viajando en una foto: Caminando por ahí

En Indonesia la gente no camina.

Todos andan de acá para allá con sus scooters (motitos) y, por ende, las veredas son casi inexistentes y los peatones son la minoría más desprotegida.

Porque…

¿A quién se le ocurre caminar cuando se puede llegar más rápido en moto?

Visité Semarang unos días antes de tomar el barco a las islas Karimunjawa, contacté a La Reina de Couchsurfing de la ciudad, también conocida como Eni, quien aceptó alojarme por dos días en su casa.

Tuve mucha suerte: a Eni le gusta caminar (a mí me ENCANTA caminar), así que pasamos todo el día caminando por esta increíblemente húmeda ciudad.

¿Ya mencioné que en el Sudeste Asiático lo que mata es la humedad, no?

Visitamos un templo chino y comimos el famoso lumpia: un roll relleno con bambú (sic), pollo/cerdo y camarones, creado por los inmigrantes chinos de Semarang.

Fuimos a Lawang Sewu (“Mil puertas”), una construcción abandonada que perteneció a la primera compañía de ferrocarril de Java y que, en 1945, fue escenario de una de las batallas de independencia contra los japoneses.

Un lugar muy hermoso para sacar fotos (especialmente para mí que me gustan los lugares viejos y despintados) pero bastante tétrico también (lo pongo a la altura de la cárcel de Ushuaia).

Y después caminamos, caminamos, caminamos por ahí.

Y en algún momento del día llegamos a este barrio, sin autos, sin motos, con pocos vendedores callejeros, silencioso y con este hombre caminando descalzo hacia quién sabe dónde.

Es el lugar que más me quedó en la memoria de esta ciudad.

En mi perfil de Couchsurfing lo dejo bien aclarado: Si querés ser un buen “host” (anfitrión), por favor, no me lleves a los lugares turísticos, no me interesa ir a los monumentos, museos y edificios a los que va toda la gente.

Llevame a caminar por la ciudad, vamos a los barrios viejos, perdámonos en el mercado local, hablemos con los vendedores callejeros, vayamos en busca de las paredes más descascaradas de la ciudad.

Salgámonos del circuito tradicional, total, ¿qué puede pasar?

Seguramente encontremos mejores fotos que en los lugares “típicos”.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Situaciones bizarras en Indonesia #3:
Los indonesios las prefieren rubias

Desde que volví a Indonesia hubo una cosa que me llamó la atención: ¿qué pasa que ya nadie me dice cosas en la calle, que nadie intenta sacarme fotos, que nadie me bombardea a “where are you from”? ¿Acaso perdí mi atractivo bulé?

Y después me di cuenta, claro: si siempre salgo a la calle con gente local, es lógico que nadie se atreva a hacer comentarios, pero en el momento en que quedo sola, empieza la avalancha otra vez.

Como la otra noche en el tren.

Me tomé el tren nocturno (de 7 pm a 5 am) para ir de Jakarta (la capital) a Yogyakarta.

Bisnis class.

Hay tres clases: Ekonomi —en la que vas parado, te la regalo—, Eksekutif —cuesta el doble que la Bisnis y te matan con el aire acondicionado— y la famosa Bisnis —buena relación precio-calidad: vas sentado de a dos, con ventiladores por todos lados—.

Me senté al lado de la ventana con la esperanza de que el asiento de al lado quedara vacío para poder estirarme y dormir un poco, y preparé mi iPod para que me acompañase durante la travesía.

Miro a mi alrededor y veo, en el asiento diagonal al mío, una mujer que no para de mirarme.

La miro fijo también y me sonríe, no sé con qué intención, así que no la miro más.

Minutos antes de arrancar se me sienta un hombre al lado. Me mira, me sonríe, me dice hello, le digo hello, hago un gesto con la cabeza y me pongo a escuchar música.

Todo bien pero no me da por hacer sociales con el vecino de asiento, más cuando sé que solamente quiere hablarme porque soy extranjera y “rubia”.

No pasan ni cinco minutos, es decir no llego ni a escuchar un tema entero, que veo que el hombre me está mirando y moviendo la boca, me habla.

Me saco los auriculares y lo miro.

Primera pregunta: Where are you from. Respondo usando mi poder de síntesis —”Argentina”— y vuelvo a escuchar música.

A los treinta segundos: And how long how you been in Indonesia. Repito el procedimiento: me alejo (ni siquiera me saco) los auriculares de la oreja, respondo en una palabra o menos, me pongo los auriculares nuevamente y miro por la ventana.

Pasa un minuto, pregunta número tres: Are you studying here or on holidays? Después de responderle decido apelar a un arma más poderosa: saco mi cuaderno y me pongo a escribir (con auriculares puestos, obvio).

Se pone a leer lo que escribo y escucho: Are you writing in English or in Spanish?

– Spanish, sonrisa falsa, escribo otra vez (con cara de concentradísima), sigue mirando la hoja.

Decido incrementar la artillería y saco un libro de Indonesio. Me pongo a estudiar.

– Oh, a book of indonesian grammar! Dejo de responder con palabras y empiezo a usar onomatopeyas: mhmmm.

Al rato: Do you have family here? Estoy a punto de decirle que estoy casada para que deje de hablarme.

Lo último que me dice es: You have to be careful because there are many thieves on this train. Listo, ¡me quedo más tranquila!

Al rato se duerme, gracias a Dios.

Yo sigo con mi iPod y mi cuaderno.

Media hora después escucho que alguien me habla por encima de la música. Es uno de los empleados del tren que camina por el pasillo ofreciendo kopi (café) en una bandeja. Lo miro, está parado al lado de mi asiento mostrándome el café, le hago un gesto con la mano diciendo “no, gracias” y sigo con mi música.

Pero el muchacho no sólo no se va sino que aprovecha esta oportunidad para practicar su inglés y me pregunta, intentando pronunciar lo más perfectamente posible: Hello miss, excuse me, would you like to have some coffee?

Me apiado y me saco los auriculares y con mi mejor sonrisa le digo “No, thank you“.

Para qué.

Excuse me miss, please, I would like to know where you come from.

Otra vez lo mismo no, por favor.

– Argentina.

– Oh! And can you speak English or just Spanish?

¿Por qué fui tan sincera? ¿Por qué no le respondí en castellano?

– And what are you doing here in Indonesia? And where do you live in Yogya? And how long will you stay here? And can you speak bahasa indonesia? And what is your favourite food? And do you have many friends? Todo con la bandeja en mano y el café que se le enfría.

El tipo frenó la venta para (intentar) charlar conmigo. Yo trataba de responder cada pregunta cerrando la conversación para que siguiera camino, pero no se daba por vencido.

– Ok miss, if you need anything just call me ok?

Hay días en los que solamente quiero escuchar mi música en paz.

En cualquier momento me pongo una peluca negra y empiezo a responder preguntas sólo en castellano.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Juntando figuritas (o cómo estoy aprendiendo bahasa indonesio en Yogyakarta)

Aprender un idioma nuevo es como juntar figuritas, especialmente cuando se trata de palabras que jamás había escuchado en mi vida.

Cada vez que leo o escucho una palabra que desconocía, pregunto su significado, me la apropio, la escribo en mi cuaderno (“la pego en mi álbum”), la miro letra por letra, la vuelvo a mirar, me imagino en qué situaciones podría usarla e intento captarla en conversaciones cotidianas.

Esta última parte es la más importante: escuchar la palabra en algún contexto de la vida real me sirve para dejar de verla como un conjunto arbitrario de letras y entenderla como algo social con un significado específico.

Sino, no dejan de ser letras que “alguien” combinó de manera un tanto rara (un buen ejemplo de esto es la palabra nggak, que significa “no” por si se estaban preguntando y se pronuncia algo así como “engá”).

Estoy estudiando indonesio por mi cuenta, con dos libros, un diccionario inglés-indonesio (me resulta más fácil estudiar indonesio usando el inglés como base que el español), la televisión, la radio, los subtítulos de las películas, los carteles de la calle, el packaging de los productos y mis amigos.

Deberán pensar: ¡Pero a esta altura esta chica debe ser una experta!

No, voy de a poco, la cosa del indonesio es que a pesar de que usan el mismo alfabeto que nosotros y de que la pronunciación es casi igual al castellano, las palabras son inadivinables.

¿Quién diría que laki-laki significa hombre, wanita quiere decir mujer, penulis es escritor y jalan-jalan significa viajar?

Imposible intentar adivinar un cartel.

Por eso cada vez que escucho “en la vida real” una palabra que aprendí usando el diccionario, me emociono: Yo la sé, ¡la sé! ¡la tengo esa!

En este “juntar figuritas” obviamente aparecen las famosas FIGURITAS REPETIDAS, esas palabras que tooodos los extranjeros se aprenden como terima kasih (gracias), sampai jumpa (nos vemos), maaf (perdón), satu dua tiga (uno dos tres) y selamat malam (buenas noches).

Ya me las recontra sé, y cada vez que alguien me las enseña o me las dice pongo cara de “esa ya la pegué en el álbum hace rato, dame una más difícil”.

Igualmente son las primeras palabras que uno necesita saber cuando llega al país.

Después están las FIGURITAS INEXISTENTES (ni siquiera son “las difíciles”, sino que directamente no existen): el indonesio no tiene tiempos verbales ni géneros, las palabras no llevan artículos ni tampoco se les agrega una S si es plural, no hay tildes ni diéresis.

Dicho así, les parecerá el idioma de la selva, pero al contrario, es un idioma que dice lo necesario, es poco apalabrado y una vez que se capta la lógica, es muy simple de aprender.

Podría hacer el razonamiento inverso y preguntarme qué necesidad tenemos los hispanohablantes de separar las palabras en masculino y femenino y de tener tantos tiempos verbales.

Pero es así.

Cada idioma tiene sus características que lo hace único.

A medida que lleno el álbum me voy topando con FIGURITAS BILINGUES: palabras que son (casi) iguales y tienen el mismo significado en indonesio y en español.

Gratis significa que no pagás

Tinta es lo que lo ponés a la impresora

Permisi lo usás para pedir permiso

Sepatu es lo que te ponés en los pies

La meja tiene cuatro patas y sillas alrededor

Klakson es la bocina

Teh es eso que podés tomar con leche o con limón

Minggu es el amado domingo… y guarda que ahí viene la polisi.

Pero también hay palabras que suenan o se escriben igual que en español y tienen un significado completamente distinto: como lima que quiere decir cinco (yo siempre pienso en lima-limón), kursi que quiere decir silla o tukang que no recuerdo qué es pero me hace pensar en “tukang se vengde”. U

Una de las mejores: cuando van a sacar una foto, en vez de queso o cheese dicen… KEJUUU (pronunciado keyu).

Y aparecen obviamente, las FIGURITAS DIVERTIDAS, las que no me dejan descansar la imaginación y desarrollan mi capacidad de hacer asociaciones estúpidas.

Si escucho matahari (significa “sol” y la H se lee como J) inmediatamente me pongo a cantar la canción Aves de paso de Joaquín Sabina: “…A la Matajari a la Magdalena a Fátima y a Salomé…”.

Bulan (que significa mes) me la acuerdo porque me suena a Mulán, la película de Disney.

Barat (oeste) a mi me suena a Borat.

Y ni hablar de palabras como tangga, sepeda, pihat y cuci (la H se lee como J y la C se lee Ch).

A veces leo cualquier cosa y en vez de Rivoli veo un ravioli y en vez de cabe (“chabe”) leo “cabe” como en “te re cabe”.

Si veo gigi (pronunciado guigui y que significa dientes) me acuerdo de mi amiga peruana “shishi”, besar no me hace pensar en algo grande sino en darle besos a alguien, baca (leer) es como vaca mal escrito.

Y por último están esos carteles que directamente me hacen reír por lo absurdos que podrían llegar a ser: como el local de comida que se llama Pisangku (literalmente significa Mi Banana), el carrito en la calle que vende su delicioso ayam kentaky (ayam es “pollo” y lo de kentaky no es una especilidad sino un intento de parecerse a KFC), los carteles que anuncian por todos lados cuci mobil (quiere decir que te lavan el auto, no seamos mal pensados) y las peluquerías que ofrecen Blow 15.000 rp (calculo que será el secado de pelo).

Si hay algo que le gusta a todo el mundo es cambiar figuritas.

Cómo se dice tal cosa, cómo se dice tal otra.

Y ahí aparecen las FIGURITAS CODICIADAS.

Los amigos de mi novio quieren que les enseñe a decir culo y tetas, lo que me demuestra que los hombres son hombres en cualquier lugar del mundo y que todos juntan las mismas figuritas.

Ahí es cuando me siento poderosa: Ah no, esas te las cambio por lo menos por diez de las tuyas.

También están las FIGURITAS COMPLICADAS: ¿cómo les explico que mi apellido se pronuncia BISHALBA? Si cada vez que se me escapa un “sho” me miran con cara rara y no logran repetirlo.

Tendré que rendirme ante el Vi-i-alba o (como lo pronuncian acá) ViLalba.

Es muy gracioso además ver el razonamiento de la gente cuando digo que soy argentina.

Primero piensan que estamos en algún lugar de Europa y que hablamos o inglés o francés o italiano.

Algunos saben que hablamos español pero no tienen idea en qué lugar del mundo estamos, creen que somos una provincia de España o parte de Estados Unidos.

Hay quienes me sorprenden con un “hola señorita” o “uno dos tres cuatro cinco” (después me entero que lo aprendieron de las telenovelas y de las canciones de Ricky Martin… un-dos-tres-un-pasito-pa-lante-maria).

Si leen algo que escribí en español, lo leen con un acento totalmente mexicanizado y moviendo la mano cual italianos.

Cuando quieren hacerse los que hablan español, empiezan a agregarle una O a la terminación de todas las palabras: “makan-O” (makan es comer), “puasÓ” (puasa es ayunar), “tidur-O” (tidur es dormir).

Pero el premio mayor se lo lleva la vecina de mi amiga en Jakarta, una nena de unos tres o cuatro años.

Cuando me vio pasar por la puerta de su casa empezó a decirle a la hermana mayor “bule! bule!” (extranjera) y en vez de hablarme en indonesio o decirme hello, me habló, totalmente convencida de lo que estaba diciendo, en una mezcla de ballenés y alien: DAGABLUBLUBLA BLABLIBLU!

Y yo, para no ser menos, le seguí la conversación. BLAGABLUBLA!

¡Cuidado: caballo enojado!

Lugar que vende crédito para el celular

?

Gado-Gado es una comida: verduras con salsa de maní

Nasi nasi nasi: arroz arroz arroz

Intentando leer el diario durante la época del Mundial

Nasi liwet es un plato de arroz típico de Solo

La remera de Pringles made in Indo

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

no-viajando por ahí (o Comiendo por ahí: Indonesia)

I.

Tengo que confesar que desde que llegué (o mejor dicho “me instalé”) en Yogyakarta, comencé a tener dudas sobre qué escribir en este blog.

Si bien las palabras me fluyen como nunca, parecen fluir hacia otros rumbos: me la paso traduciendo mis textos a inglés, escribo pensamientos de todo tipo en mi cuaderno, escribo y memorizo palabras en indonesio, escribo cartas para mis amigos…

Pero esto de no estar “viajando” (técnicamente) (en el próximo post debería hacer un Tratado sobre el Viajar para que se entienda qué significado le doy a este término) hace que, para mí, todo lo que me rodea pase a ser “normal”.

La comida de todos los días es normal, el arroz  a toda hora es normal, tener un novio indonesio musulmán y acompañarlo en el ayuno durante el mes de Ramadán es normal, la falta de veredas y las calles de tierra atestadas de motos que pasan por entre medio de las casas es normal, las mezquitas recitando el Corán cinco veces por día es normal, que me señalen en la calle y me miren fijo porque soy extranjera… ya es normal.

Y ahí es cuando me planteo: ¿entonces qué? ¿Será que les interesa que les cuente el día a día, la rutina del “no viajar” aún estando de viaje (porque, quiera o no, sigo del otro lado del mundo)?

Me parece que esta vez el desafío es mayor… y me gusta.

Es “fácil” llegar a una ciudad nueva, ver todo con ojos de niño, no perderse ni un detalle, absorber cada color y cada olor y volcar todo al papel (o a la pantalla) desesperadamente, para unos días o semanas después caer en una ciudad nueva y repetir el ciclo una vez más.

Pero cuando un país, un escenario, un paisaje se convierte en parte del día a día, ahí todo cambia.

Lo primero que pasa (y esto me lo advirtió una amiga polaca que se instaló en Bali hace unos meses y también frenó el ritmo de  viaje) es que empezás a extrañar todo y aparece ese sentimiento tan bien definido en inglés como homesickness.

El top tres: la familia, los amigos, LA COMIDA.

Lo que daría por una chocotorta, por ALGO con dulce de leche (un concepto inexistente en este sector del universo), por una bandeja de quesos, por una picada un viernes a la noche en algún barcito al aire libre, por una pizza y una buena charla en castellano, por un asado en familia en el Tigre, por una sesión de Family Guy con mi hermana, por un café laaargo con mi mejor amiga, por una salida a ver bandas con mis amigas, por todas esas cosas que consideraba “normales” y que ahora me faltan.

Si existiera la teletransportación, me iría por un fin de semana a Buenos Aires… y después volvería a Yogyakarta.

Tampoco es que me quiero volver aún, queda mucho camino por recorrer y nada me detiene.

II.

Dicho esto, paso al próximo tema.

Hace un tiempo prometí un post de comida y cumpliré.

La comida pasó a ser todo un tema en mi vida estos días, especialmente porque estoy viviendo el mes de Ramadán (en el que no se puede comer ni beber de 4.30 am a 6 pm) y existe ese síndrome llamado Uno Quiere Lo Que No Puede Tener.

Me está costando menos de lo que pensé, ya que es algo que quiero cumplir por respeto a mi novio y para aprender y entender acerca de su religión.

Durante Ramadán, el día empieza (o termina en mi caso, ya que siempre me voy a dormir tarde) con el sahur, la comida de las 3.30-4 de la mañana: como si nosotros nos despertáramos a esa hora y nos preparásemos un plato de fideos o un pollo con papas.

Es la “preparación” para el día de ayuno que se viene.

Algunas mujeres cocinan para toda la familia, la gente “joven” sale a comprar la comida en los puestitos callejeros, muchos se preparan el hipersimple Pop Mie (también conocido como Instant Noodles).

Después de esa cena/desayuno (llámenlo como quieran), todos (en teoría) van a la mezquita más cercana para el primer rezo del día o, en su defecto, sacan su alfombrita y rezan dentro de su cuarto.

Este rezo, a las 4.30 de la mañana, marca el comienzo de un nuevo día de puasa (ayuno).

Desde el momento en que las mezquitas comienzan a recitar el Corán, todos los musulmanes dejan de comer, beber, fumar, enojarse (sic) o tener relaciones hasta el rezo de las 17.45 – 18 (cuando se pone el sol) que indica que es momento de buka puasa (romper el ayuno).

Durante el día las actividades se desarrollan con normalidad, solamente que el ritmo es un poco más lento y los horarios laborales se acortan.

Ramadan es una manera de fortalecer la paciencia, la humildad, el autocontrol y la espiritualidad de las personas.

Es uno de los cinco pilares del Islam y obligatorio para los adultos y gente sana (las mujeres que están en período de lactancia, quienes están viajando, los enfermos y las mujeres que están menstruando deben abstenerse del ayuno).

¿Cómo lo vivo yo?

Depende del día.

El primer día me resultó muy fácil y hasta me sentí orgullosa de mí misma (quienes me conocen saben que tengo el récord de saquear heladeras a toda hora).

Hubo días que estuve a punto de adelantar todos los relojes, tomar la mezquita más cercana y recitar el Corán por altoparlantes yo misma para poder comer.

Hubo días que rompí el ayuno y comí.

Otros días no ayuné (por “temas femeninos”).

A veces no me tentaba absolutamente nada pensar que después de las 6 de la tarde me esperaba un buen plato de arroz

Otras veces no soporté la tentación de comerme la caja de brownies que me esperaba en la heladera (pero resistí).

Algunos días me invadió la melancolía de saber que mi premio consuelo no iba a ser un plato de ravioles o unas milanesas con puré.

Pero descubrí que si quiero, puedo.

Y que no hay mejor sensación que lograr lo que uno se propone.

El mejor momento del día, sin duda, es el de buka puasa, cuando el canto de las mezquitas anuncia a los gritos que es hora de comer.

A partir de las 15 o 16, las mujeres salen a la calle y compran la comida que compratirán más tarde con toda la familia: gorengan (los “snacks” fritos como pisang goreng -banana frita-, lumpia -rolls rellenos de verdura-, tahu goreng -tofú frito-, tempe), es buah (fruta cortada con hielo y un jugo dulce), roti y kue (panes rellenos y tortas), jus (jugos de frutas).

A las 18, momento de romper el ayuno, se opta más por lo dulce y la comida es más un aperitivo que un plato completo.

Como una picada de snacks indonesios.

A eso de las 19 o las 20, todos salen a cenar.

Me atrevo a decir que en Yogyakarta hay más puestitos/carritos/lugares de comida que otra cosa, es “El Negocio”: desde carpas improvisadas con lonas donde un grupo de hombres cocina en dos ollas enormes y sirve la comida en platos de plástico hasta restaurantes con menúes variadísimos, pasando por los famosos carritos callejeros que te preparan nasi goreng (arroz frito, el plato más tradicional de Java) en el acto.

Y lo lindo es que el comer se convierte en una actividad social: la gente joven sale en grupo en sus motos y come sentada en la vereda y sin zapatos, al lado de los puestitos callejeros, sobre alfombras especialmente preparadas para la ocasión.

Me imagino algo así en Buenos Aires: la gente te camina por encima del plato de arroz que te estás por comer, los autos te tocan bocina porque estiraste una pierna afuera de la alfombra y estás cuasi rozando el asfalto y cuando te querés ir te das cuenta de que te robaron los zapatos y de que la comida te salió extremadamente carísima.

Bendita seas Buenos Aires.

Lo mejor de la cuestión; acá la comida es UN REGALO.

Los precios van desde 5000 rupias (50 centavos de dólar) hasta 50.000 (como algo CARÍSIMO) (5 dólares).

Lo común es gastar entre 10.000 y 20.000 (de 1 a 2 dólares por plato, 50 centavos por las bebidas).

Inseguridad, ¿qué es eso? La gente camina de noche por la calle, ya sea para comprar comida, para ir a la mezquita a las 4 am, para juntarse con amigos, o lo que sea (los indonesios son millones y siempre están en la calle) y no-pasa-nada.

Más detalles en el próximo capítulo.

Vendedor ambulante de tofú frito

Se venden cocos en camiones

Mujer cocinando en un puestito

Mesitas ratonas en la calle (en Bandung)

Es buah

Te preparan pollo en el acto

A la búsqueda de snacks para romper el ayuno

Mie ayam

Otro de los miles de puestitos callejeros al paso

Frutas frutas frutas

Arroz pero del bueno

Y las famosas carpas improvisadas

Elegí tu propia comida y te la fríen en 5

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Vuelvo a Indonesia desde Macau

Hong Kong: 10.30 am, principios de julio de 2010

Esta vez no me ganan, esta vez me quedo sesenta días (y tal vez más).

Voy en el tranvía rumbo al Consulado de Indonesia en Hong Kong, con una carta de invitación en la mano, mi pasaporte, dos foto carnet, pasaje de entrada y de salida y algo de ansiedad.

El tema de las visas en Indonesia puede ser una complicación.

Lo más fácil es obtener lo que se conoce como Visa on Arrival: llegás al aeropuerto de Jakarta (por ejemplo), pagás 25 dólares, mostrás tu pasaje de salida y te dan un permiso para quedarte 30 días en el país, ni un día más (no hay posibilidad de extenderlo).

Para los que viajan como yo, sin planes, sin rutinas, sin fechas, ese límite se convierte en un obstáculo para conocer el país (por cada día “extra” que te quedes, te cobran unos cuantos dólares, y si te quedás más de 60 días con un permiso de 30, te pueden meter preso y prohibirte volver a entrar al país por varios años).

Pero Indonesia es gigantesco, ¿cómo pretenden que lo recorramos en treinta días?

Y no es solamente Indonesia: en Filipinas te dan un permiso de estadía por 21 días a cambio de 35 dólares, en Vietnam la visa de un mes con doble entrada cuesta 60 USD, la de Cambodia 25 USD, un mes en Laos 30 dólares, en China 45…

Podría decir que las dos cosas más caras del viaje son los pasajes aéreos de un país a otro (que, con aerolíneas baratas como Air Asia, Tiger Airways, JetStar, Lion Air, casi nunca superan los 100 USD ida y vuelta) y las visas.

Así que decidí que si vuelvo a Indonesia, vuelvo con tiempo.

Investigando descubrí la Visa Social, un permiso de 60 días para aquellos que van al país a visitar familiares o amigos.

Cuesta 50 dólares y puede ser extendida dos veces para quedarse un total de seis meses en el país.

Para aplicar se necesita un sponsor indonesio quien, en teoría, se hará cargo de todos los costos del viaje, y una carta de invitación al país.

Mi amiga Melati, a quien conocí la primera vez que estuve en Indonesia, me escribió la carta para que presentara en el Consulado.

Una vez ahí, una hongkonesa con cara poco alegre me pidió todos los papeles, fotocopias, fotos correspondientes, mis datos, qué hago, a qué me dedico, por qué viajo a Indonesia, dónde voy a vivir, etc.

Y por último me dio un glorioso papelito amarillo.

– Retire su pasaporte y su visa en cinco días hábiles entre las 14 y las 15 horas. Ni un minuto más ni un minuto menos.

Consulado de Indonesia en Hong Kong

Macau: 00.00, 19 de julio de 2010

Estoy sentada a orillas del lago de Macau, tomando algo con mis amigos Journey, Dan, Clancy, un chico polaco y más chicas de Macau.

Mi vuelo a Jakarta sale a las 2.35 am, pero no pasa nada, lo bueno de la isla de Macau es que todo queda tan cerca que podemos llegar al aeropuerto en colectivo en menos de 15 minutos y sin una gota de tráfico.

Nada de Ezeizas a dos horas.

Y si algo falla, lo tengo a Dan, mi amigo filipino que trabaja en la parte de seguridad del aeropuerto (o mini aeropuerto, porque es muy chiquito), conoce a todos y es capaz de frenar la partida de cualquier avión.

Journey (mi amiga china), Clancy (el macaense que nos alojó) y Dan me acompañan al aeropuerto a las 1 de la mañana.

Saben que estoy nerviosa por volver a Indonesia, por todo lo que implica (lo contaré en la siguiente historia…)

Saben que tengo miedo y ansiedad, por eso me acompañan y me despiden y me prometen que todo va a salir bien.

Muchas fotos, abrazos, planes de volver a encontrarnos en algún lugar de Asia o del mundo después, me voy hacia el mostrador de JetStar para hacer check-in.

Las aerolíneas de bajo costo tienen una gran ventaja (el precio), pero también tienen muchas reglas a seguir.

Una de las reglas de JetStar es que no realiza conexiones, me explico: si, por ejemplo, tenés que tomar dos vuelos de JetStar (como era mi caso), uno de Macau a Singapur y de ahí, tras unas horas de espera, otro vuelo a Jakarta, hay que hacer el check-in dos veces ya que JetStar no se encarga de realizar la conexión ni de enviar el equipaje directo al destino final.

Hay que despacharlo, buscarlo en Singapur (o en el destino intermedio que sea)  y volver a despacharlo.

OK, perfecto.

Pero cuando llegué al mostrador, el chico que me atendió me prometió y recontrareprometió que iba a mandar mi mochila directamente a Jakarta, sin necesidad de que yo volviera a despacharla en Singapur.

– Bueno, if you say so… But, are you REALLY sure? (Bueno, si vos lo decís… Pero… ¿Estás realmente seguro?)

– Yes, yes, straight to Jakarta (¡Sí sí, directo a Jakarta!)

– Ok…

Así que me subí al avión, escribí un ratito en mi cuaderno y me dormí.

Cuatro horas después, estaba de vuelta en Singapur.

A esperar unas cinco horas y otra vez a volar.

Esperando el colectivo para ir al aeropuerto de Macau

Jakarta: 12.15 pm – 19 de julio de 2010

Lo gracioso de Indonesia es que hay embotellamientos hasta adentro del aeropuerto.

El aeropuerto de Singapur por ejemplo, es enorme, está perfectamente bien señalizado, tiene colectivos que van de una terminal a otra, tiene hoteles, pileta de natación, negocios, restaurantes y mucha paz.

En el aeropuerto de Jakarta nadie te dice que primero tenés que ir a ese rincón a pagar la visa, que después tenés que hacer la cola eteeerna para migraciones en ese otro rincón, que tenés que buscar tu equipaje en alguna de esas ocho cintas, que tenés que tomarte el colectivo al centro en la salida E o F.

Hay que ingeniárselas.

Más aún con gente que casi no habla inglés.

Y lo del embotellamiento lo digo por la cantidad de gente que había para sellar el pasaporte cuando llegué.

Después de una hora de espera, pasaporte sellado, welcome miss y todas las formalidades aeroportuarias, voy en busca de mi mochila.

Y obvio: no está.

Me recorro todas las cintas, la espero hasta el final, pero jamás aparece.

¿Alguien se la habrá llevado? Lo dudo, no hay más que ropa sucia.

Me dejó nomás, prefirió quedarse en Singapur o tomarse un avión a Vietnam, quién sabe, tener una mejor vida sin mí.

Lo único que lamento es la remera que me regaló él, eso es irrecuperable, todo el resto se puede volver a conseguir.

Hago “la denuncia” en el sector de equipaje perdido, la mujer me asegura que mi mochila quedó en Singapur y que la mandarán en el próximo vuelo y de ahí directo a la casa de mi amiga.

No me amargo demasiado, al menos no tengo que cargarla hasta lo de mi amiga.

Salgo del aeropuerto y voy en busca del colectivo que me llevará a la casa de Melati.

Llueve a cántaros, se me abalanzan los indonesios para ofrecerme “taxi mister”, compro un juguito y me cobran tres veces más de lo que vale, no consigo comprar crédito para mi celular, el colectivo tarda más de 40 minutos en llegar y da vueltas una hora y media alrededor del aeropuerto para levantar más pasajeros, después tarda unas dos horas más en llegar hasta lo de mi amiga.

Definitivamente volví a Indonesia.

Cómo amo este país.

Epílogo: La mochila apareció con vida al día siguiente, aunque por unas horas deseé que nunca volviera… Está bueno perder todo, desprenderse del peso de lo viejo, encontrar una mochila nueva y llenarla de cosas distintas. Dejar el equipaje emocional atrás. Empezar de cero.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Y pensar que casi pierdo el avión…

Mi estadía en Indonesia ya se vence, la visa que me pegaron en el pasaporte cuando entré al país me lo ordena: “Must leave the country by June 17th“.

Tengo mi pasaje a Manila en mano. Fecha de vuelo: 00.30 horas del día 17 de junio. Ni un día más ni un día menos.

Pienso amortizar los 25 dólares que me hicieron pagar para entrar. Al parecer es más fácil salir del país y volver a entrar que lograr una extensión de la visa por otro mes de permanencia. Y aunque quiera intentarlo no puedo porque ya tengo mi pasaje de salida a Manila (el que me obligaron a comprar en el aeropuerto de Singapur…).

Nunca me pasó esto de sentir que “tengo cinco minutos para abandonar la casa”, de que puedo pasar de “turista” a “ilegal” en menos de unas horas. Todos los países a los que viajé hasta ahora (me refiero en toda mi vida) me permitieron quedarme entre 60 y 90 días, y nunca pensé que el país que me da menos tiempo es en el que me gustaría pasar mucho más…

Indonesia es un país inmenso, y cuando digo inmenso quiero decir INMENSO.

Más de diecisiete mil islas conforman el archipiélago más grande del mundo… y yo solamente tuve tiempo de recorrer tres: Java, Karimunjawa y Bali.

Me faltó ir a Sumatra y a Lombok y a las Islas Gili y a Flores y a Papua y a Komodo y y y…

Tantos lugares que me quedan pendientes para la próxima. Es el gran problema de viajar: una vez que empiezo a conocer más en profundidad a un país y su gente, quiero conocer más y más, y dejo de pensar en el viaje actual para pensar en todo lo que quiero hacer “cuando vuelva”. El mundo es tan grande que las opciones nunca se agotan y no importa cuánto tiempo pase en una ciudad, pueblo o país: nunca lograré conocerlo del todo. Puedo ver esto de manera pesimista u optimista, a veces depende del día.

Pero lo cierto es que quiero volver a Indonesia para seguir explorando, para visitar a todos los amigos que me hice, para seguir aprendiendo el idioma.

**Actualización 2017: ¡Volví acompañada! Esas cosas locas de la vida…

Otra cosa nueva para mí: el idioma. Es la primera vez que viajo por países en los que no entiendo el idioma.

Viajar por Latinoamérica siendo argentina es muy fácil: puedo interactuar con la gente, puedo entender todo lo que me dicen, puedo pedir ayuda, puedo hacer preguntas, puedo resolver cualquier situación que requiera el habla como herramienta.

Pero en Asia el desafío de la comunicación forma parte de mi rutina… y es algo que me encanta.

En Tailandia directamente me resigné, los caracteres son imposibles y la pronunciación es aún más complicada.

En Malasia y Singapur no fue necesario aprender demasiadas palabras ya que el inglés es uno de los idiomas oficiales.

Pero Indonesia es distinto… En Bali todos hablan Inggris (inglés) o al menos entienden o al menos intentan, pero si uno se escapa del circuito turístico hay que prepararse para aprender algo de bahasa (bahasa significa “idioma” en indonesio) o hacer un máster avanzado en Dígalo con mímica.

Del mes que pasé en Indonesia, solamente dormí dos noches en un hostel (en Bali) y el resto de los días los pasé en casas de familia que conocí por medio de Couchsurfing.

Lo bueno de eso es que siempre tuve “traductores” para ayudarme: le pedí a mis nuevos amigos que me escribieran los números, los saludos, las comidas, las frutas, las verduras, los colores, las expresiones más comunes y me las fui aprendiendo.

Lo divertido fue cuando me quedé sola y tuve la necesidad de comunicarme con gente local que no sabe ni decir hola.

Ejemplo 1: estoy en el colectivo viajando de una ciudad a otra, antes de arrancar el chofer se me acerca y me hace una pregunta, a lo que le respondo, con toda certeza: “Terminal” (supuse que quería saber dónde me iba a bajar). Se va satisfecho y yo me río sola.

Ejemplo 2: estoy en el colectivo y necesito saber a qué hora voy a llegar a destino. Así que me acerco al señor, lo miro fijo y le digo “Solo” (nombre de la ciudad a la que voy) y señalo mi reloj (invisible, ya que no uso), a lo que me muestra los cinco dedos de la mano. Bien, llegaré a las 5 am.

En el camino me crucé con carteles graciosos como puestos que venden “friend potatoes” (papas amistosas) o que indican “See food here” (“Vea comida acá”, cuando lo que quisieron decir era Sea Food here, o “Comida de mar acá”).

Pequeños momentos de mi viaje que me hacen reír y disfrutar tanto estar viajando sola…

Bahasa indonesio es un idioma relativamente fácil, como conté anteriormente, no tiene tiempos verbales, no tiene reglas de acentuación, no tiene géneros. A veces logro inferir algunas conversaciones, pero por más fuerza que haga no logro leer el diario ni entender lo que dicen en la tele (así que en muchos casos uso mi imaginación).

Uno de mis objetivos es aprender este idioma algún día… PERO lo mejor del caso es que acá no se habla un sólo idioma, sino que cada isla tiene su propio lenguaje, el bahasa fue creado para unificar a los 250 millones de habitantes bajo una sola lengua nacional. Así que si aprendo bahasa después tendré que estudiar “Javanese”, “Balinese”, “Papuanese”…

Y aunque en estos países el idioma puede actuar como barrera, pero una vez que eso se supera (usando un inglés básico, google translate o personas dispuestas a oficiar de traductores) me doy cuenta de que en el fondo todos hablamos de lo mismo, solamente que usamos distintas palabras para expresarnos. El tema de los idiomas me fascina.

Otra cosa que me fascina son las religiones.

Si bien no soy una persona practicante, tengo mis propias ideas sobre los grandes temas a los que las religiones intentan responder, y me interesa mucho conocer cada una de esas respuestas, más aún si es de primera mano.

Si en Argentina la religión es lo de menos, en Asia la religión es primordial: distintas creencias pueden impedir amistades y matrimonios, distintas creencias pueden indicar qué tipo de comida se debe o no se debe comer, distintas creencias pueden indicar qué tipo de ropa se puede o no se puede usar.

En Indonesia todos tienen religión, a pesar de que no es un país musulmán como se cree, sino que es un país de mayoría musulmana. Hay católicos, hindúes, budistas y más. Y me resulta imposible no aprender sobre cada religión estando acá.

En Bali presencié celebraciones hindúes, en Solo “tomé una clase” de Islam para sacarme muchas dudas de encima, en toda la isla de Java escuché el canto de la mezquita cinco veces por día y vi a los musulmanes rezar.

Pero lo que más me asombra es la cantidad de amigos que me hice en este país.

¿Cómo podía imaginarme, estando en Argentina, que iba a conocer a personas tan especiales en un lugar tan alejado?

Nosotros no sabemos mucho de ellos y ellos no saben mucho de nosotros: las palabras que más se repiten sobre Argentina son “Football”, “Maradona”, “Messi” (están quienes me sorprenden con un “Milito” o “Zanetti”) y “telenovelas” (al parecer las telenovelas argentinas tienen mucho éxito por acá). Y qué sabemos nosotros de Indonesia más que “fábricas textiles”, “confección de zapatillas”, “tsunami”, “terremotos” y “Bali”.

Y les aseguro que a excepción de Bali, no vi ni viví ninguna de esas palabras.

Lo que viví fue un mes inmersa en la cultura local, con personas que ya forman parte de mi vida.

Como Rheden, mi host de Jakarta que me introdujo al idioma, me hizo probar las mejores comidas de su ciudad, me demostró que a los indonesios les encanta posar para las fotos (a todos, casi sin excepción), me invitó a pasar unos días con los couchsurfers locales en Karimujawa.

Como Melati, la chica musulmana que conocí en Karimunjawa, que me contó las historias más divertidas de sus alumnos (es profesora de inglés en un preescolar), me demostró que a los indonesios les encaaaanta el gossip (los chismes) y me hizo ver que ciertos sentimientos son universales.

Como Sitta, la chica-sirena que adora nadar y que me curó el malestar con su masaje magico, o Susy y su marido que con tanta calidez me recibieron en su hogar en Jepara.

Como Aji  y su familia que me recibieron en Solo y me adoptaron instantáneamente como su hija bulé…

Y pensar que todo empezó cuando decidí que quería dejar mi vida en Buenos Aires para irme “Asia Hacia” sin saber demasiado sobre la zona del mundo que estaba por conocer y me fui cruzando, “de casualidad”, con cada una de estas personas.

Ahora me doy cuenta de todo lo que me hubiese perdido si no tomaba aquel vuelo a Jakarta.

Jepara con Rheden, Sitta, Jenni, Susy y su marido

Yogyakarta

Fans de la Seleccion

Sitta, Jennie, Rheden y yo en Jepara

Con Annicha, Tadzio y Cynthia en Wonosari

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Bali parte dos: la cara (que yo vi)

[box type=”star”] Este post forma parte de la serie Bali: destino bestseller[/box]

 

Las ofrendas que los balineses realizan cada mañana para pedir protección a sus dioses

Las mujeres llevan todo tipo de cosas sobre la cabeza

Estos son sólo algunos de los colores que encontré por acá

En todas las cuadras me crucé con un grupo de balineses jugando a las cartas o al ajedrez en la vereda

Vendedores tradicionales frente a cadenas internacionales

Vendedoras ambulantes en la playa… Massage miss, Sarong Miss, Pedicure Miss… Special price for you

Mis vecinos riendo mientras me pedían que les sacara fotos

Una de las actividades más comunes en Bali: trabajar en las “Rice Fields”

Todo tipo de medicinas alternativas, para el cuerpo y alma, a la venta

Vestimenta típica de los balineses

Remando entre templos

Se vende nafta en botellas de vodka premium

Bali parte uno: la máscara

[box type=”star”] Este post forma parte de la serie Bali: destino bestseller[/box]

Hay que ver Avatar porque TODOS ven Avatar.

Hay que leer El Código Da Vinci porque TODOS leen El Código Da Vinci.

Hay que venir a Bali porque TODOS vienen a Bali.

Bali…

Seguramente muchos de ustedes ya está pensando, Ohh Bali, tierra mágica de hinduismo, playas coralinas y templos sagrados.

Confío en sus conocimientos de geografía, probablemente saben de qué país forma parte esta isla… ¿no?

Porque mucha gente que me crucé se refiere a Bali como “un país” y no como una pequeña porción del archipiélago más grande del mundo, también conocido como Indonesia.

Pero es un error perdonable, la culpa es de Bali por ser uno de los destinos turísticos más famosos del planeta, uno de esos lugares que perdió su status de pueblo/isla/ciudad y pasó a ser simplemente Un Lugar Que Hay Que Conocer Antes De Morir.

Bali genera expectativas, pone en funcionamiento la imaginación y los deseos: es imposible no esperar nada de Bali, es imposible no esperar algo sublime de un lugar que tiene tanta prensa. En mi caso, después de haber pasado dos semanas viajando por lugares no-turísticos de la isla de Java, después de haber vivido en casas de familia, después de haberme juntado casi únicamente con gente local, después de haber comido en los mercados por dos pesos y de haber viajado en colectivo por aún menos, llegar a Bali fue como caer en el boliche porteño top del momento.

Un estrés…

Miss miss, taxi! Miss miss, I take you, where you want to go? Special price for you!

Llegué a la terminal de Denpasar, capital de Bali, después de seis horas de viaje en barco, veinte horas de viaje en colectivo, cuarenta minutos de ferry y tres horas de colectivo más (datos cien por ciento reales, no exagero).

Apenas me bajé noté dos fenómenos económicos bastante curiosos: por un lado, una inflación galopante y, por otro, una constante e ilógica fluctuación de precios. Me explico: necesitaba ir de la terminal de Denpasar hasta Ubud, el pueblo “turístico-menos-turístico” de Bali, a menos de 20 kilómetros de distancia. ¿Saben cuánto me pidió un taxista por llevarme? 100.000 rupias (10 dólares). ¿Saben cuánto pagué por el periplo de barco-colectivo-ferry-colectivo? 200.000 rupias (20 dólares) (ahí tienen la inflación: en Bali el minuto de viaje cuesta mucho más).

Obviamente lo mandé a freír bananas (qué rico).

Cuando vio que me iba, me gritó de lejos con desesperación: “Miss miss, 60.000, 60.000 rp!” (segundo fenómeno: fluctuación ilógica de precios).

Me subí al transporte local, en el que por supuesto también me cobraron de más, aunque a una escala mucho menor, por más de que me perjuraron que estaba pagando “local price” (dos dólares) y llegué a Ubud dos horas después.

Sí, DOS HORAS para hacer 20 kilómetros.

Primero porque tuve que esperar a que la combi se llenara, segundo porque frenamos en cada esquina, tercero porque en el camino tuvimos que esquivar motos y peatones por doquier y cuarto porque tuve que hacer trasbordo a otra combi y pasar por el mismo operativo.

Pero es el precio de llegar a un lugar tan turístico: si pagás más, viajás bien, sino…

Señoras y señores, llegué a un lugar Best-Seller.

Un lugar que, además de generarme enojo me genera muchas reflexiones.

No estoy enojada con Bali, estoy enojada con Bali El Destino Turístico.

Siento que, por más que quiera, me va a ser imposible conocer esta isla a fondo, ver el lado más genuino y real de la gente y de su riquísima cultura. Porque la cultura está, Bali no es un mito, es un lugar con tradiciones milenarias y fascinantes, una isla hinduísta en medio de un país de mayoría musulmana, un lugar que desborda arte, música y rituales.

Pero me pregunto cuánto de lo que se muestra al turista es real y cuánto es solamente un espectáculo pre-armado que se repite incesantemente sin ningún tipo de significado profundo más que darle a la gente lo que vino a ver.

Quisiera atravesar la máscara de los balineses, dejar de ser vista como “un cajero automático andante” y entrar en verdadero contacto con la cultura local. Pero es muy difícil: no voy a lograrlo en estos seis días y creo que tampoco lo lograría en dos semanas, tal vez ni siquiera en un mes.

Me da bronca que el turismo prostituya tanto un lugar, que por ser turista/viajero todo cueste cinco veces más (y que no exista diferenciación entre turista y viajero), que los grandes negocios y restaurantes estén manejados por extranjeros, que respirar cueste tan caro, que el regateo sea una mentira, que los tours por “The Real Bali” sean también un espectáculo pre-armado, sólo que un poco más caros.

Pero estar en un lugar tan turístico (que justo resulta ser Bali, pero que bien podría ser Cancún o Hawai o Aspen o…), me hace pensar otra vez en que existen diferentes maneras de viajar y que si bien todas son más que respetables, yo ya sé cuál elegí y con cuál me siento más cómoda.

Se puede viajar como un verdadero turista, ir a resorts all-inclusive, comer platos típicos por cincuenta dólares y ver el lugar a través de la ventana de un colectivo, o se puede salir del circuito y viajar como un local.

Y en medio de estos dos extremos, obviamente existen los matices.

Estar acá también me ayuda a darle forma a la respuesta a una de las preguntas más recurrentes que recibo (y que me hago a mí misma): ¿Por qué viajás? ¿Qué buscás en tus viajes?

Sé lo que NO busco: no viajo en busca de fiesta, no viajo en busca de playa (solamente de vez en cuando, cuando tengo calor), no viajo en busca de deportes extremos, no viajo en busca de destinos populares, no viajo en busca de turistas.

Viajo en busca de cultura, viajo en busca de arte (de todo tipo), viajo en busca de paisajes que me atrapen, viajo en busca de lugares mágicos (subjetivamente mágicos) y viajo en busca de un contacto con personas que viven muy lejos de mi realidad cotidiana.

Viajo para ver el mundo con mis propios ojos.

Y pobre Bali, no tiene la culpa de estar tan promocionado…

Para hacer justicia, en la parte dos hablaré de Bali desde otro punto de vista, daré la otra cara de la moneda. Porque si existe un circuito turístico, eso quiere decir que también existe un “no-circuito turístico”, y aunque acá sea más difícil encontrarlo, trataré aunque sea de espiarlo por un rato.

Es que estar en Bali es como enamorarte de alguien que no te da bola: podés mirarlo todo lo que quieras, podés hablarle, podés interactuar, pero siempre habrá una pared que te impedirá conocer lo más profundo de esa otra persona.

Y lo peor es cuando sabés que debajo de la superficie hay mucho más de lo que podés ver.

Actualización: algunos años después… ¡volví a Bali! La importancia de una segunda oportunidad…

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Viaje a las islas Karimunjawa: el diario íntimo de una bulé

(Bulé: persona occidental de pelo rubio, piel blanca y rasgos “exóticos” que produce admiración y veneración entre la gente de Indonesia. Usos de la palabra: “Esa bulé es igual que las de la tele”, “Miren! Bulé! Bulé! Foto!”)

Cuando decidí unirme al viaje de Rheden (mi amigo y anfitrión de Jakarta) y otros couchsurfers a Karimunjawa, un grupo de islas al norte de Java, jamás imaginé que mi itinerario iba a ser tan distinto al “oficial”.

El plan consistía en pasar cuatro días en las islas “con amigos”, como si nosotros nos fuésemos un fin de semana largo a Mar del Plata o Pinamar, algo completamente normal y predecible.

Pero oh descubrimiento: lo que se considera normal en un rincón del mundo puede volverse raro y sorprendente para alguien que viene del otro.

Día 1: Ida a Karimunjawa

Itinerario Oficial

08.30: Reunión en el puerto de Jepara para tomar el barco a Karimunjawa

09.00: Salida del barco hacia las islas

15.00: Llegada a Karimunjawa

16.00: Tiempo libre

21.00: Cena

Itinerario Bulé

08.30: Reunión en el puerto de Jepara con mis compañeros de viaje: Rheden y Sitta, una chica musulmana, también couchsurfer de Jakarta. El organizador del viaje nos pide nuestros nombres para tacharlos de la lista.

Supe que algo pasaba cuando vi que al lado de mi nombre (escrito a mano) decía Bulé (escrito a máquina y tachado con la misma birome que luego escribió “Aniko”).

AJÁ.

¡Soy más que una simple bulé, che!

Sitta, Rheden y yo

09.00: Sale el barco hacia Karimunjawa.

Miro a mi alrededor: hay aproximadamente cien pasajeros, unos 20 serán de Couchsurfing. Edad promedio: 24. Cantidad de bulés: dos (yo y un chico muy rubio que se la pasa tocando canciones de Oasis y REM con la guitarra durante todo el viaje).

Me sacan algunas fotos disimuladamente.

11.00: ¿Falta mucho? Tengo sueño. Por lo menos unas cuatro horas más. Viajamos en la cubierta, con un calor de morirse. Los tripulantes improvisan un techo con un pedazo de lona y en el acto todos se amontonan debajo para disfrutar un cuadradito de sombra.

Rheden (algo así como mi traductor cultural) me explica que nadie quiere que su piel se vuelva más oscura por el sol, al contrario, muchos usan una crema especial para blanquearla. Él incluido.

13.00: Tengo hambre así que me doy una sobredosis de “snacks”: Onde-Onde (unas pelotitas rellenas de algo dulce, cubiertas de semillas de sésamo), Lemper (arroz pegajoso, como el del sushi, relleno de pedacitos de pollo, envuelto en hojas de banana), pan relleno (de banana o de salchicha o con gusto a pizza picante), torta de Pandan (verde y con hojas).

Después, a dormir un rato.

El famoso OndeOnde… tan rico

15.00: Llegada a Karimunjawa, isla principal del archipiélago.

Nos reunimos con el resto del grupo para ir todos juntos hacia la casa donde viviremos. Nos viene a buscar (por favor escuchen esta) EL TRENCITO DE LA ALEGRÍA. El mismo que usamos para ir por la noche porteña (o Argentina) previo a nuestra fiesta de egresados. Con un intento de Mickey dibujado en el frente, bocina musical y todo. No lo puedo creer. Le cuento a Rheden sobre el uso de este trencito en Argentina y él no puede creerlo.

17.00: Tiempo libre.

Quiero nadar, hace mucho calor.

Rheden, Sitta y yo vamos en busca de un pedacito de playa pero lo único que encontramos cerca de nuestra casa es el puerto.

Al parecer se corre la voz de que hay una bulé acercándose al muelle, así que de repente soy observada por todos los pescadores/marineros/capitanes que se asoman desde sus respectivos barcos.

Me saludan, me piden que les saque fotos, me miran, me miran, me miran.

– ¿Nadamos acá? me dice Rheden.

– ¿Bueno?

Pero voy a ser musulmana por un día y voy a nadar con ropa igual que ellos, ni loca nado en bikini frente a toda esta gente que no está acostumbrada a ver mujeres nadando en bikini.

Cuando los pescadores ven que nos acercamos al mar, todos se agrupan rápidamente en la rambla y se sientan a mirar “el show”: yo nadando.

Me sacan fotos, me señalan, me miran cual espectadores frente a la pantalla del cine, desde que entro hasta que salgo del agua. Me siento la orca de Mundo Marino, ¿tengo que hacer algún salto acrobático? Cuando salgo del agua, tengo que pasar obligatoriamente entre ellos y el grupo se divide en dos y forma una pasarela para que yo camine.

Le digo a Rheden que esto solamente pasaría en Argentina si la mujer que se tira al mar estuviera desnuda y regalando botellas de cerveza.

Miradas

Pescadores mirando el show

20.00: Camino hacia otro muelle y me siento con varias personas a mirar la luna. Sacamos fotos. Estoy tan agotada que nunca llego a la cena, muero en la cama antes.

Día 2: Snorkeling

Itinerario Oficial

04.30: Hora de rezar

07.00: Desayuno

08.00: Sale el barco que nos llevará a distintas islas a hacer snorkeling

16.00: Volvemos a Karimunjawa

17.00: Rezo y tiempo libre

Itinerario Bule

04.30: Escucho el canto de la mezquita vecina. Sigo durmiendo.

05.30: Escucho el canto del gallo adentro de la casa. Sigo durmiendo.

06.30: No soporto más el calor. Me levanto.

07.00: Está listo el desayuno: arroz con pescado. Paso. No me siento muy bien por el calor. La dueña de la casa se siente un poco ofendida porque no como lo que cocinó y piensa que hizo algo mal y que su comida es fea. ¿Cómo le explico en bahasa que no puedo comer pescado tan temprano?

07.30: Me olvidé de un pequeño detalle, acá todos nadan con ropa, hombres y mujeres, así que tendré que hacer lo mismo, pero no tengo un pantalón de tela que se seque rápido. Tendré que usar las babuchas de dormir. Voy en busca de un negocio como para comprar algún pantalón así nomás, pero no encuentro nada que me sirva.

07.45: Caminamos hacia el muelle y empiezo a sentirme muy mal, tengo ganas de vomitar. Me siento a mitad de camino y Sitta se ofrece a hacerme masajes con aceite de eucaliptus. Es una genia, me hace algún tipo de acupuntura o un hechizo, no sé, pero a los pocos minutos ya me siento mejor.

08.00: Sale el barco y me quedo dormida en la cubierta. Por suerte no sufro mareos en el mar, al contrario, el movimiento del agua me relaja y me hace sentir mejor.

09.00: Llegamos a la primera isla. Me siento mal. Nado un rato en bikini (después de pedirle permiso a Sitta quien nada con ropa y velo incluido), con el salvavidas puesto para disimular, pero me siento muy incómoda y salgo del agua. Todos nadan con ropa.

11.00: Volvemos al barco y vamos hacia otra isla. Duermo en el barco.

El barco que nos lleva de una isla a otra

12.00: Nos bajamos para almorzar en un muelle. Como un poco de arroz. Duermo en el muelle.

13.00: Me despierto y estoy sola, todos se fueron del muelle para no perturbar mi sueño (según me dijo Rheden más tarde). Camino hacia la playa donde están todos. Me duermo en la arena.

14.00: Todos nadan y se sacan fotos. Una chica ve que me siento mal y me trae un remedio natural hecho de plantas para sacar “el viento malo” de mi cuerpo. Me lo tomo. Sigo durmiendo.

15.00: Vamos a la última isla, un pedacito de arena en medio del mar. Esta vez nado con ropa, nos sacamos fotos, volvemos al barco. No entiendo cómo pueden soportar tener toda la ropa mojada y pesada pegada al cuerpo. Me siento incómoda.

La islita diminuta

Todos en la isla en medio del mar

16.00: Volvemos a Karimunjawa. Le pregunto a Rheden si conoce los Muppets y le digo que él me hace acordar a la rana René porque está todo vestido de verde. Nos reímos. Empiezo a sentirme mejor.

Sitta, la Rana Rheden y yo

17.00: En la casa, me pongo a charlar con Melati, una chica musulmana también. Le muestro fotos de mi viaje anterior y de Argentina. Escucho a los chicos de la isla leyendo el Corán en árabe al unísono. Muchos de los que están en la casa sacan su alfombra, se visten adecuadamente y rezan.

21.00: Después de cenar, Mel me dice que hay un grupo de chicos que quiere hablar conmigo para hacerme preguntas pero que no se animan a buscarme. Me acerco a donde están y los saludo. Me invitan a jugar a las cartas.

21.10: Rheden, mi traductor oficial, me traduce las preguntas que me hacen los chicos: Do you have Facebook? Do you have a cellphone? Do you have kids? Are you in a relationship? Do you miss your country? What do you think of indonesian men? Me río mucho.

21.30: El interrogatorio terminó, jugamos a las cartas, un juego llamado “Cangkulan” o (diggin the rice field), bastante simple de entender, pero no voy a explayarme en los detalles ahora. El que gana le pinta la cara de negro con madera quemada al que pierde. Si hay empate, hacen piedrapapelotijera versión china.

22.30: Anuncio que me voy a dormir. El juego se termina en el acto, el grupo se desarma, todos se van a dormir.

Los chicos del interrogatorio

Día 3: Más mar, más snorkeling, más islas

07.30: Soy yo otra vez, ya me siento mucho mejor. Me despierto con hambre, hasta que veo que me esperan cabecitas de pescado frito de desayuno. Paso. PERO: la dueña de casa me preparó una comida especial para mí. Huevo frito con noodles. Vamossss. Me lo devoro.

07.50: Mientras esperamos a que salga el barco, Mel me cuenta que los chicos con los que jugué a las cartas me pusieron un apodo: OndeOnde Girl (porque les dije que me gustaba comer OndeOnde), y que estaban pensando en regalarme OndeOnde para que me lleve en el colectivo a Bali. También me dice que hay dos que se enamoraron de mí y están compitiendo. AJÁ. Y que “nunca vieron a una bulé como yo”. Es peligroso halagar tanto a una leonina, es sabido que nos inflamos con este tipo de cosas.

08.00 – 17.00: Snorkeling at Paradise. El barco nos lleva a varias islas para hacer snorkel. Esta vez nado con un short y una remera, me siento mucho más cómoda que ayer. Veo los corales más lindos de mi vida, con pececitos de todos los colores. Llegamos al mar más transparente en el que nadé jamás, realmente un paraíso. Almorzamos. Seguimos con el snorkel. Me canso de nadar. Me duermo en el barco mientras el resto mira el atardecer y se saca fotos saltando de las palmeras.

El Paraiso. Nada mas que decir.

Snorkeling

18.30: Ceno GadoGado, verduras con salsa de maní.

20.00: Me reúno con los chicos otra vez a jugar a las cartas, pero esta vez no tenemos traductor así que intentamos entendernos en un inglés y bahasa rudimentario. Está complicado.

21.00: Melati y yo charlamos acerca de las reglas de las relaciones hombre-mujer en Indonesia y en Argentina. Dos mundos totalmente distintos.

23.00: Heme aquí subiendo esta historia para ustedes. El viaje todavía no terminó: mañana volvemos en el barco a Jepara (otras 6 horas) y de ahí sigo rumbo a Bali (como 15 horas más). Va a ser un largo día y pueden pasar muchas cosas divertidas y/o bizarras (de esas que suelen sucederme a mí…).

Los mantendré informados cuando llegue a Bali.

Cambio y fuera. Esta bule se despide por hoy.

Somos una gran familia

Actualización: consejos

Karimunjawa es un PARAÍSO. Desde Jakarta, se pueden algún tipo de trasporte hasta Jepara y de allí buscar el puerto y los barcos que van a Karimunjawa (¡intenten siempre ir temprano para comprar los boletos en el puerto!).

El tour me lo compró un amigo de Jakarta, viajamos con una empresa que trabaja exclusivamente con mochileros pero también se puede hacer todo por libre.

Karimunjawa es pequeño así que no hay problema en encontrar alojamiento allí mismo.

Para conocer las islas se le puede pagar cualquier pescador para que los lleve en su barquito a recorrer.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Preguntas Frecuentes para viajar a Indonesia (y el Sudeste Asiático)

Todos los días recibo preguntas sobre el viaje que estoy haciendo por el Sudeste Asiático.

Este viaje que comenzó en Bangkok… ¡Y solo el destino sabe dónde terminará!

Algunas de mis amigos y familia, otras de gente que lee mi blog, muchas de personas que conozco mientras viajo, pero la mayor cantidad de cuestionamientos provienen de mí misma.

Así que decidí hacer una compilación al mejor estilo autoentrevista para despejar todo tipo de dudas, desde lo más básico hasta lo más complejo.

Siéntanse libres de preguntar lo que quieran. Me sentiré libre de responder o no.

¿Tenés calor cuando viajás por el Sudeste Asiático?

Ustedes no entienden. Quiero saltar en una bañadera llena de cubitos de hielo. Quiero meterme adentro de una heladera. Quiero arrastrarme sobre la nieve. Quiero trabajar en una fábrica de aire acondicionado.

¿Dónde estás?

En este momento estoy en Jepara, una pequeña ciudad en el centro-norte de la isla de Java, viviendo en lo de Susy y su marido, una pareja indonesia de Couchsurfing. El sábado estaré en Karimun Jawa, un conjunto de islas muy poco turístico, con un grupo de couchsurfers locales. Según me dijeron, no hay conexión a internet, así que sepan entender si me convierto en náufrago por un fin de semana.

¿Los de Couchsurfing te pagan por hacerles publicidad?

Ojalá.

Si hablo tanto de Couchsurfing es porque desde que me sumé mi viaje cambió por completo y porque me parece que vale la pena que todos conozcan esta comunidad.

No se trata, como muchos puedan creer, de “un hotel gratis”, se trata de vivir con los locales, de conocer su día a día, de meterse verdaderamente en la cultura y modo de vida de cada lugar. Formar parte de Couchsurfing es como tener amigos en países desconocidos, es una manera de sentirse menos solo en el mundo (literalmente) y de unir culturas.

¿Es seguro hacer Couchsurfing en el Sudeste Asiático?

Los couchsurfers asiáticos que conocí son muy hospitalarios y les encanta recibir extranjeros, cuanto más exóticos mejor.

Una buena noticia para los argentinos: como venimos de muy lejos, somos extremadamente exóticos para ellos. Pero, otra noticia, son gente como nosotros: comen, respiran, caminan, trabajan, se ríen, viven.

Obviamente, hay personas con las que me llevo muy bien y otras con las que está todo bien pero no hay tanta conexión.

Acá hay algunos links mis experiencias haciendo Couchsurfing en el Sudeste Asiático:

Una experiencia fallida en Couchsurfing

Viviendo con una profesora de Fïsica en Malasia

Alojada por un Japonés en el Sudeste Asiático

Mi experiencia usando Couchsurfing en Indonesia acá, y acá

Cosas que hice en Kuala Lumpur gracias a Couchsurfing

¿Cómo te comunicás en Indonesia?

La gran mayoría de la gente que está en Couchsurfing habla inglés (aunque sea muy básico), pero deben ser el uno por ciento de la población.

En Indonesia existen muchísimas lenguas, pero la oficial que une a los 250 millones de habitantes del país es el bahasa indonesio. Es un idioma simple, dentro de todo: no tiene masculino y femenino, no tiene tiempos verbales, la pronunciación no es rebuscada.

La mayoría de la gente no habla inglés, así que cada vez que encuentro a alguien que sí habla le pido que me traduzca el menú, escribo los nombres de cada cosa y los memorizo para la próxima vez que quiera comer.

Sé decir holaquetal, gracias, de nada, buenas noches, ¿cuánto cuesta?, not spicy please, uno dos tres cuatro cinco, izquierda derecha, extranjero, foto, sí, no, arroz, tofú, pollo, fideos, nos vemos, en bahasa…

Acá va: apa khabar?, terima kasih, sama sama, selamat malam, berapar?, tidak pedas, satu dua tiga empat lima, kirri, bule, foto, ia, tidak, nasi, tahu, ayam, mie, sampai jumpa.

Igualmente, como en cualquier lugar, las señas y el dígalo con mímica siempre ayudan.

¿Cuánto gastas por día viajando en Indonesia?

Indonesia es extremadamente barato, incluso para nosotros (Argentina: país con moneda devaluada).

No pago alojamiento porque hasta ahora siempre me quedé en casas de familia, pero tengo entendido que una noche en un hostel cuesta entre 3 y 5 dólares.

La comida es regalada:

  • Un plato de nasi goreng (el plato típico: arroz frito con huevo) cuesta 5000RP (50 centavos de dólar) en la calle o en los mercados
  • Un té frío, 1500RP (15 centavos de dólar)
  • En un restaurante “caro” los platos cuestan entre 20.000RP y 40.000RP (de 2 a 4 dólares).

En cuanto al transporte:

  • Moverse por una ciudad en combi o colectivo cuesta entre 1000RP y 3000RP (10 a 30 centavos de dólar)
  • Viajar de una ciudad a otra cuesta entre 5000RP y 10.000RP la hora de viaje (de 50 centavos a un dólar)
  • Alquilar una moto por 24 hs cuesta 4 dólares

Así que comiendo bien se puede sobrevivir perfectamente con un presupuesto de 5 a 8 dólares diarios.

Hay una clave muy importante: siempre, SIEMPRE, se puede viajar como un local (sin paquetes de por medio).

¿Es verdad que te la pasas comiendo perro, rata y sapo?

Que yo sepa, hasta ahora no ingerí semejantes cosas. Acá se come rana como si fuera pollo y dicen que es muy rica. También comen el cerebro de los animales, el corazón, el líquido de adentro de los huesos, la piel, el estómago, los ojos… No pongan cara de asco. Como me dijo una china: “No entiendo cuál es el problema, ustedes también comen animales como vaca y cerdo y no les da asco, entonces ¿por qué les parece mal que nosotros comamos eso?“.

Dicen que si uno come perro, los perros callejeros lo sabrán y seguirán a la persona que haya ingerido a alguno de sus amigos. No quiero ser paranoica, pero una vez en Malasia un perro me siguió por cuadras y cuadras.

¿Entonces qué comés? ¿Arroz?

En Indonesia dicen que un plato sin arroz no es comida. El arroz para ellos es como el pan para nosotros: va con todo.

Así que sí, como arroz, pero como muchísimas cosas más (por suerte).

Acá es imposible pasar hambre: hay comida a toda hora, en todo lugar y MUY barata.

Cada día como algo distinto, generalmente no decido antes, sino que me dejo sorprender. A veces comida china, a veces comida (un poco) picante, a veces pollo, a veces pescado, a veces fideos, a veces sopa, a veces dulce, a veces salado.

Cada persona que conozco me lleva a comer lo típico de su ciudad.

Temo volver rodando.

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

Situaciones bizarras en Indonesia #1:
Acá dicen “sí, gracias” para decir no

Estoy en alguna calle de tierra de Jakarta, Indonesia, acabo de comprar comida en un puestito.

Un hombre está parado al lado mío (en Indonesia la gente siempre está en la calle, sentada en algún lugar con sombra) y enseguida se acerca y hace un gesto dando a entender que lo que acabo de comprar es una delicia.

Le ofrezco un poco para que pruebe, el hombre asiente con la cabeza y me dice “terima kasih” (gracias en bahasa indonesio), entonces le acerco el plato para que pueda sacar un poco de comida, él vuelve a asentir y sonríe, yo le acerco más el plato, sigue asintiendo y sonriendo, a lo que yo le acerco el plato todavía más y casi que se lo meto en la cara para que pruebe un bocado.

Y la escena se vuelve ridícula (como el capítulo de los Simpson donde Homero y Skinner se la pasan un minuto asintiendo con las cabezas sin decir palabra).

Finalmente me canso y me pongo a comer sola.

El hombre se va.

Encontré la explicación a este comportamiento unos días después en Yogjakarta, mientras comía caramelos en la casa de una chica indonesia que conocí por medio de Couchsurfing.

Éramos cuatro: un chico holandés, dos chicas indonesias y yo. El chico holandés me ofreció un caramelo, a lo que dije gracias y le acepté dos.

Cuando le ofreció caramelos a las chicas, las dos dijeron “Yes, thank you” y se quedaron quietas, entonces él acercó la bolsa para que sacaran, a lo que volvieron a decir “Yes, thank you” y ni siquiera amagaron a sacar un caramelo.

Ok, acaban de decir “sí, gracias“, ¡por favor coman el caramelo que aceptaron!

Pero acá la cosa es así: los indonesios nunca dicen que no.

Así que si alguien les responde sígracias a alguna oferta, tómenlo como un no y ríanse de la situación.

Seguramente ellos se reirán con ustedes.

***

Escribí otras pequeñas anécdotas de viaje en Indonesia acá y acá

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

“Miss, photo, photo!” (o En Indonesia soy famosa)

Estoy en mi salsa.

Hay países y culturas que son extremadamente fotografiables, por los lugares, por los colores, por las construcciones y especialmente por la gente.

Llevo tres días en Indonesia y no pasaron cinco minutos sin que alguien me frenara en la calle para pedirme que le sacara una foto.

Me ven caminando, me miran, me sonríen y me hacen señas para que me acerque, enseguida se forma un grupo de cinco o seis personas (a veces muchas más) que se unen, se abrazan, sonríen con su mejor cara y posan para la foto.

No importa la edad ni el sexo: grandes, chicos, madres, ancianos, todos quieren entrar en mi lente. Me preguntan de dónde soy y cuando digo Argentina siempre me responden “OH FOOTBALL!”, un indonesio incluso me empezó a hablar en español (algo muy poco común, ya que la mayoría no habla inglés) porque vivió unos años en Argentina y Chile.

Pero la cosa no termina ahí: lo más gracioso es que se mueren por sacarse fotos conmigo (o con cualquier extranjero) cual estrella de Hollywood.

Si estoy en un monumento turístico, paso a ser la atracción principal. Si me cruzo con un grupo de chicas y miro a una, se pone a saltar y a gritar diciendo “me miró, me miró”.

Durante todo el día viví situaciones como ésta: una chica indonesia me mira e intenta sacarme una foto con su celular sin que me de cuenta, obviamente la veo y sonrío, enseguida se pone a gritar de alegría, llama a sus amigas y todas corren a abrazarme para salir en la foto conmigo.

Estoy caminando y una chica musulmana me dice tímidamente y de lejos:

-Miss… Foto…

Cuando ve que acepto (me divierte muchísimo posar para ellas), treinta musulmanas salen de abajo de las baldosas y me rodean emocionadísimas. Cuando termina la sesión (no solamente sacan fotos con sus cámaras, sino que se acerca más gente de afuera que también quiere retratar el momento), todas me dan la mano y me dicen “Thank you” o “Terima Kasih” (en bahasa indonesio) y se ríen felices.

Con muchas musulmanas

Nunca pensé que iba a llegar a un país donde la gente me ruega que le saque fotos.

No tenía demasiadas expectativas con respecto a Indonesia, generalmente viajo a todos lados sin esperar demasiado para dejarme sorprender.

La verdad es que casi no llego a Indonesia porque estuve a punto de perder el vuelo desde Singapur. Llegué al aeropuerto aproximadamente una hora y media antes de que saliera el avión, me acerqué al mostrador de Tiger Airways y además de pedirme el pasaporte, me pidieron el pasaje de salida de Indonesia (¿qué cosa?) y me dijeron que si no tenía un pasaje de salida, cuando llegara a Jakarta me iban a mandar de vuelta a Singapur sin escalas.

Ajá…

Pregunté en el mostrador de otra aerolínea cuánto costaba comprar un pasaje de vuelta a Singapur (hay que tener en cuenta que es un vuelo de no más de una hora y media, es muy cerca):

– Tan sólo… 500 dólares.

– ¡QUÉEE!

No, gracias, pagué menos de 60 dólares para volar de Singapur a Jakarta, ¡No voy a pagar 500 para volver!

Así que la situación era ésa:

– Mostrame un pasaje de salida de Indonesia o no te dejo subirte al avión, tenés diez minutos empezando YA.

Qué hacer…

¿Pierdo el vuelo? ¿Saco un pasaje cualquiera bien barato a donde sea? ¿Saco finalmente mi pasaje a Filipinas? ¿No compro nada y falsifico un pasaje? ¿Me arriesgo a volar sin pasaje de salida? ¿Me amotino en el aeropuerto de Singapur, fabrico una pancarta e intento cambiar las leyes?

Abrí mi laptop, me conecté al wi-fi del aeropuerto (toda una hazaña, me pedían todo tipo de datos), entré a la página de Air Asia (aerolínea que tiene los vuelos más baratos) y oh… como están vendiendo pasajes en promoción, la página estaba demasiado congestionada y no funcionaba.

Generalmente me gusta tomarme mi tiempo, comparar precios, buscar ofertas, ver cuál es la mejor ruta, decidir tranquilamente cuál será mi próximo destino…

Pero esta vez no había tiempo para pensar: tenía que solucionarlo ya.

Así que finalmente compré el pasaje más barato que encontré a Manila, Filipinas, para el 17 de junio.

Cuando terminé con el trámite online (por suerte tenía mi computadora porque no había ningún “ciber” cerca), me llevaron a una oficina para que imprimiera el comprobante y cuando volví con todos los papeles, el mostrador de Tiger Airways ya había cerrado. Por suerte siempre hay un mostrador para los que llegan tarde, así que me aceptaron, despaché la mochila, corrí a migraciones, me sellaron el pasaporte, corrí hacia el avión, me senté y a los diez minutos despegó.

Un poquito estresante nomás…

Obviamente cuando llegué a Indonesia no me pidieron ningún comprobante de nada, pero igualmente si no compraba el pasaje no me iban a dejar salir de Singapur.

La visa para entrar a Indonesia cuesta 25 dólares y es de treinta días: lo justo, puedo quedarme en el país hasta el 17 de junio, fecha de mi vuelo a Filipinas.

Rheden, su mama y su sobrino Aldi

Pero juro que todo el mal humor que pude haber juntado por la situación del aeropuerto desapareció en el acto cuando conocí a Rheden y su familia, los indonesios que me recibieron en su casa de Jakarta (la capital de Indonesia, en la isla de Java).

Rheden tiene 24 años, es musulmán, profesor de matemática y couchsurfer.

Cuando le escribí una solicitud para quedarme en su casa me contestó con tanta emoción (“por favor por favor vení a mi casa que mi familia se muere por hospedarte“) que no lo dudé y lo elegí como anfitrión (tuve respuestas positivas de otras personas también).

Redhen vive a unas dos horas del aeropuerto, en las afueras de Jakarta, en un conjunto de viviendas en medio de plantaciones de palmeras y caminos de tierra. Que llegue un extranjero es todo un acontecimiento para ellos: todos los vecinos se enteran y quieren espiar, los chicos se sienten privilegiados de poder jugar con una persona tan exótica, los padres cocinan comida típica y reciben a los huéspedes “como les gustaría que reciban a sus hijos si ellos viajan“.

La hermana de Rheden nos cedió su casa (no su cama ni su cuarto, sino su casa) para que estuviéramos más cómodos y ella se fue a dormir con su bebé a la casa de su mamá (a muy pocos metros de distancia).

Aldi, sobrino de Rheden, no se nos despegó, e incluso aprendió mi nombre, dijo algunas frases en inglés y posó para todas las fotos que le saqué.

Creo que no tengo palabras para expresar los lindos días que pasé en Jakarta con esta gente.

Casi no fui a los puntos “turísticos”, sino que me la pasé visitando lugares locales, aprendiendo bahasa (idioma de Indonesia, muy similar al de Malasia), sacándome fotos con los chicos, sacándole fotos a todos los vecinos, probando todo tipo de comidas típicas, viajando en los transportes más locales.

Fui furor en el barrio: todos los chicos me rogaron que les sacara fotos (no exagero, debo haberles sacado unas 300 fotos, no se cansaban de posar y hacer caras), una mujer embarazada me pidió que por favor la dejara tocarme la nariz para que su hija tenga la misma nariz que yo (pobre), me divertí sacándole fotos a Aldi Superstar (el sobrino de Rheden que AMA posar), aprendí a cocinar plátano frito.

Este viaje se pone cada vez mejor, cada país que voy conociendo me gusta más que el anterior.

¡Me siento muy feliz de no haber perdido mi vuelo!

PD: Para los que se preguntan cuál es mi web favorita para comprar vuelos, [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”yo uso Skyscanner”].

Con Rheden y toda su familia

[box type=star] Algunos enlaces útiles (y descuentos) para que planees tus viajes:

[wc_fa icon=”hotel” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Alojamiento: te dejo [eafl id=”21127″ name=”Airbnb” text=”25 euros de regalo”] para tu primera reserva en Airbnb.

[wc_fa icon=”ticket” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] Vuelos: buscá pasajes aéreos al mejor precio con [eafl id=”22601″ name=”Vuelos Skyscanner” text=”Skyscanner”]

[wc_fa icon=”book” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Querés leer algo inspirador antes de viajar? ¿O llevarte un libro o guía a tu viaje? ¡Pedilo por [eafl id=”21091″ name=”Book Depository (general)” text=”Book Depository”]! (el envío es gratis a cualquier lugar del mundo) O leé alguno de mis libros ;)

[wc_fa icon=”pencil” margin_left=”” margin_right=”” class=””][/wc_fa] ¿Pensando en abrir un blog de viajes? Si buscás un hosting, te recomiendo [eafl id=”22613″ name=”Siteground” text=”Siteground”]. Y si querés aprender sobre escritura de viajes, sumate a alguno de mis talleres de escritura y creatividad [/box]

 

Privacy Settings
We use cookies to enhance your experience while using our website. If you are using our Services via a browser you can restrict, block or remove cookies through your web browser settings. We also use content and scripts from third parties that may use tracking technologies. You can selectively provide your consent below to allow such third party embeds. For complete information about the cookies we use, data we collect and how we process them, please check our Privacy Policy
Youtube
Consent to display content from Youtube
Vimeo
Consent to display content from Vimeo
Google Maps
Consent to display content from Google